sábado, diciembre 31, 2005

«En esta hora tardía de mi vida...»


Me gustó el comentario

A los 78 años, una mudanza es una tortura, y más yendo a una casona de estructura antigua, sin reparaciones en serio desde hace un cuarto de siglo. Un equipo de electricistas, fontaneros, pintores e instaladores ha hecho maravillas en un trabajo muy intenso que el Papa les agradeció la víspera de Nochebuena.

«Os doy las gracias de corazón», les dijo, «porque habéis restaurado el apartamento del Papa en tres meses. Estoy convencido, porque construí una pequeña casa para mí en Alemania, de que en cualquier otro lugar las obras hubiesen durado más de un año. Me gusta, sobre todo, la biblioteca, con ese techo antiguo. También el estudio médico y todas las demás cosas», incluida la cocina ultramoderna regalada por un compatriota. «Habéis dado todo vuestro esfuerzo, y eso me anima a dar yo también, en esta hora tardía de mi vida, todo lo que puedo dar».

viernes, diciembre 30, 2005

Belenes


El sentido de la Navidad
Pilar Lázaro

He podido ver en una publicación reciente lo bonita que estaba adornada nuestra ciudad cuando el Rey Alfonso XIII vino a visitarla. La costumbre de embellecer las calles es un detalle de bienvenida a un personaje y una muestra de que deseamos agasajarle.

Logroño y muchísimas ciudades de los más diferentes países, todos los años por estas fechas, aparecen llenas de luces y adornos. También nuestras casas las decoramos con motivos navideños, donde no puede faltar el tradicional «belén», porque celebramos el nacimiento de Dios hecho hombre.

Hace escasas fechas leía en la Prensa que, muchos padres, cuando sus hijos les preguntan por algo de los belenes que visitan, no saben contestarles. Y es una pena que haya creyentes que lo han olvidado o no se hayan preocupado de enterarse de algo tan importante para el pueblo cristiano y tan enraizado desde el siglo XIII, en que San Francisco de Asís lo representó por primera vez.

Así no es extrañar, aunque me ha llamado poderosamente la atención, que en los escaparates proliferen los Papá Noel trepadores de balcones y otros adornos, que nada tienen que ver con nuestra tradición. También se encuentran las figuras del Nacimiento, en menor cantidad y en general de excelente calidad y belleza, pero a precios no asequibles para todos, mientras los otros adornos están más al alcance de cualquier bolsillo.

Mi conclusión es que, aunque pensemos que somos libres de comprar y decorar como queramos, no es cierto: compramos lo que otros han decidido, porque es lo que nos ofrecen a precios razonables. Animo a los fabricantes de figuras de los belenes, que oferten otros más asequibles, donde se puede elegir, conforme a las posibilidades de cada uno.

martes, diciembre 27, 2005

Más de 40 años de tarea pastoral en los Andes peruanos

He leído el libro, salió el mes pasado, y me ha encantado. Ahoraviene la reseña del portal

El obispo gerundense Enric Pèlach explica en un libro, a sus 88 años, recuerdos de su tarea pastoral en los Andes peruanos. Ofrecemos un fragmento.

27 de diciembre de 2005

El gerundense Enric Pèlach, obispo emérito de Abancay (Perú), explica a sus 88 años su «infatigable tarea pastoral» en el libro "Abancay. Un obispo en los Andes peruanos". El volumen relata sus viajes apostólicos, su tenaz tarea social en beneficio de los pobres y desplazados y su trabajo en favor de las vocaciones sacerdotales.

El obispo emérito nació el 1917 en Girona. Desde su infancia ya quería ser misionero. Ingresó en el seminario de Girona y estudió en la Universidad Gregoriana de Roma. En el año 1949 conoció a San Josemaría Escrivá, un encuentro decisivo en su vida. En 1952 pidió la admisión en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. Al ser creada la Prelatura Nullius de Yauyos, en 1957, encomendada por la Santa Sede al Opus Dei, fue uno de los cinco primeros sacerdotes que llegaron al Perú para iniciar la tarea misionera junto a monseñor Ignacio de Orbegozo. Hasta el 2004 trabajó allí incansablemente, primero en Yauyos y desde 1968 como obispo de Abancay.

Pèlach asegura que era un «joven que se imaginaba lejos de casa de sus padres», después un «sacerdote que soñaba con ser misionero» y que «gracias a Dios y al Opus Dei llegó a los Andes del Perú y a Abancay».

Ofrecemos un fragmento del libro de sus recuerdos, que ha sido editado por la editorial Rialp:

Villancicos en castellano y en quechua La iglesia estaba repleta de gente esperándonos y cantando villancicos en castellano y sobre todo en quechua. Nos sentamos a confesar media hora. Yo celebré la Santa Misa y Don Ignacio siguió confesando hasta el final.

Después, mientras preparaban el almuerzo, nos echamos a dormir una hora en dos camas que nos prestó un maestro en su casa. No había aún casa parroquial en Alis. Y ¡vaya si dormimos!...como niños, durante los sesenta minutos, hasta que nos llamaron para comer con las autoridades, los maestros y algunas personas más. Era el día de Navidad y para la comida habían preparado cuyes rellenos, papas ancochada, rocotomu y picante, choclo tierno–mazorcas de maíz–,queso y un tazón de hierbabuena muy caliente.

Don Ignacio nos divirtió y entusiasmó a todos, contando con gracia y buen humor diversas historias. La sobremesa se alargó hasta la media tarde, momento en que partimos para Tomas, el pueblo siguiente según nuestro programa. Debíamos llegar aprovechando la trocha carrozable de la mina de Yauricocha, que sigue el curso del río, quebrada abajo. El viaje duró dos horas. Al anochecer llegamos a Tomas. Nos esperaba la gente. Tenían ya montado un monumental pesebre, en medio del presbiterio. Les ayudamos a colocarlo a un lado, para dejar libre el altar. Acostumbrados a no tener Misa por Navidad, lo habían colocado así para cantar y danzar con holgura ante la imagen del Niño–Dios.

Mientras unos seguían acomodando el nacimiento, otros aprovecharon para confesarse. Seguidamente comenzó la Santa Misa. Por ser un pueblo de pastores, la juventud interpretó tres danzas pastoriles bellísimas durante la Misa. La primera en el momento del ofertorio presentando al Niño–Dios corderitos adornados con cintas rojas y blancas, los colores de la bandera peruana. La segunda, muy fina y devota, después de la consagración, como un acto de adoración al Niño. La tercera al final de la Misa, cantando al Niño y sumándose y a todo el pueblo. Era una expresión de religiosidad popular de una sencillez encantadora y piadosa. Don Ignacio les felicitó emocionado. ¿La iglesia siempre cerrada? Al día siguiente, 26 de diciembre, Don Ignacio celebró la Santa Misa con asistencia de todo el pueblo. Yo la celebraría en Piños a media tarde, pueblo donde me pidieron “conjurar” a una mujer y a su hijita. ¿Qué es conjurar? Yo debía de rezar para que se le pasara un susto. Resulta que de noche había entrado un puma al pueblo. Al puma le ladró un perrito que fue perseguido por la fiera hasta alcanzarlo en la cocina bajo las faldas de la mujer con gran espanto de esta y de su niña. Les di la bendición y se quedaron tranquilas y felices.

En Carania, el pueblo siguiente, nos alojamos en la casa del alcalde, que era el herrero del pueblo, hombre fuerte, conversador y simpático. Su mujer nos sirvió un rico caldo de cordero, en el que no faltaban la carne y las papas. El alcalde, por su parte, nos preparó la cama: sobre unas tablas puso, para cada uno, tres cueros de buena lana de oveja merino de su rebaño, y ¡qué bien dormimos!

Al día siguiente muy temprano acudimos a la iglesia. En la gran puerta de entrada alguien había escrito con tiza:

“Triste es mi pueblo la Iglesia siempre cerrada sin velas, sin flores, siempre cerrada. ¡¡¡Triste es mi pueblo!!!”

Lo leímos y nos quedamos pensativos; lo interpretamos como un clamor de nuestros Andes pidiendo sacerdotes. A la Santa Misa acudió todo el pueblo, que no se cansaba de cantar villancicos llenos de gozo y respeto. Desayunamos y nos subimos a los caballos. Nos faltaba la etapa final de doce horas, pasando otra vez el collado de la Huacha, con sus 5.300 metros de altura.

© 2005, Oficina de información del Opus Dei en Internet

Un Belén distinto

Ingenieros de la Universidad de Navarra, diseñan el belén más pequeño del mundo.

www.unav.es
26 de diciembre de 2005

Investigadores de la Escuela de Ingenieros TECNUN de la Universidad de Navarra y de su centro tecnológico, CEIT, han diseñado el belén más pequeño del mundo. El nacimiento, apreciable únicamente a través de un microscopio, está formado por San José, la Virgen María y el niño Jesús. En conjunto, las tres figuras tienen un tamaño de 0,1 milímetros de ancho por 0,2 de alto.

Los ingenieros, expertos en el diseño de circuitos integrados para comunicaciones, han creado este belén sobre el sustrato de un microchip. Para la construcción de una escena tan pequeña, se han utilizado técnicas de nanotecnología y fotolitografía, como las empleadas para la fabricación de circuitos integrados.

Según explican Unai y Nuria, dos de los autores, el microbelén se ha realizado utilizando el espacio libre que quedaba, después de su diseño, en un circuito integrado de comunicación vía satélite. Sin embargo, se han empleado los distintos niveles de conexión que tiene el chip. “De esta manera se pueden plasmar a diferentes alturas las tres figuras, así como las coronas del niño y de la Virgen”, apunta Unai.


La seguridad que tiene el grupo de profesores de TECNUN y CEIT de que su belén es el más pequeño del mundo les ha llevado a solicitar la distinción del récord Guiness por haber sido los primeros en diseñar un nacimiento tan pequeño.

© 2005, Oficina de información del Opus Dei en Internet

lunes, diciembre 26, 2005

«Las cosas maravillosas de la vida son casi siempre obra de las mujeres»



El riojano José María Yanguas deja «con pena» su trabajo en la Santa Sede para «volver a la patria» como nuevo obispo de Cuenca

Como cada año, ha abandonado su trabajo en la Santa Sede para pasar las Navidades en su Alberite natal. Aunque en esta ocasión, las fiestas serán vividas por José María Yanguas de un modo especial: hace tan sólo dos semanas conoció su nombramiento como obispo de la Diócesis de Cuenca. Tras la Navidad, regresará a Roma por un pequeño espacio de tiempo; después, afrontará su nueva etapa como prelado. Para él, se trata de «una misión» que Dios le ha encomendado y que acometerá «con mucha ilusión y esperanza»
.

- ¿Cómo recibió la noticia de su nombramiento?

- Pues hombre, con una gran alegría porque el episcopado supone la plenitud de nuestra labor. Aunque he de reconocer que esa alegría viene acompañada de un lógico temor por la responsabilidad que ello supone. El Santo Padre confía en mí para desarrollar esta misión tan importante y surge cierto miedo a no estar preparado. Pero afronto el nuevo reto con ilusión y esperanza.

- Usted lleva ya dieciséis años en Roma, ¿va a sentir dejar la Santa Sede?

- La verdad me da pena dejar Roma, porque es para cualquier cristiano el centro de la Iglesia, la residencia del Papa. La primera vez que llegas a Roma, asusta porque a uno le han hablado de la Santa Sede como algo desconocido, algo rodeado de misterio. Sin embargo, en la Oficina de la Congregación para los Obispos, donde yo he trabajado, he encontrado gente de una gran talla humana e intelectual. Me da pena, sí, son muchos años en el Vaticano, pero volver a la patria es siempre una alegría.

- ¿Qué espera usted de su trabajo en la diócesis de Cuenca?

- Espero poder servir serenamente a la Iglesia de Cuenca, entregarme a su servicio con toda el alma, pero espero sobre todo de ellos. Sé que me van a acoger con afecto y cariño, porque es gente de profundas raíces cristianas. Aún tendré que esperar unos tres meses para comenzar mi labor allí; hay que concretar una serie de cosas que tienen que ver con mi ordenación y tengo que terminar algunas cosas pendientes en Roma.

- Supongo que ya habrá recibido las felicitaciones de sus convecinos de Alberite.

- Sí, sí. El párroco se ha encargado de lanzar las campanas al vuelo y comunicárselo a todos los vecinos. Siendo un pueblo pequeño y familiar, mi nombramiento se ha convertido en una noticia importante y yo estoy encantado con el cariño que los vecinos me han demostrado.

- ¿Cómo fue su infancia en Alberite?

- La vida en los pueblos pequeños está rodeada de un clima más humano, distendido y muy sano, que todavía se mantiene. Recuerdo mi infancia con mucho afecto a tantos amigos, a los maestros de la escuela, a mis parientes, que actuaron como altavoz de la voluntad de Dios e iniciaron mi camino hacia el sacerdocio. Allí canté misa por primera vez.

- ¿Qué recuerda de aquel día?

- La primera misa es el inicio de un gran camino y fue un día de muchas emociones. Celebrarla en mi pueblo hizo que me sintiera muy arropado por mi familia, por la gente que te quiere, que te ha visto crecer, y por los amigos que se sentaron contigo en los bancos de la escuela y con los que has compartido aventuras y travesuras. Esa misa tuvo para mí un encanto muy particular y entrañable.

- Usted ingresó en el seminario de Logroño con sólo once años. ¿Cómo nació su temprana vocación?

- Creo que una de mis maestras en la escuela del pueblo fue la que plantó la semilla en mi corazón. Era una mujer de una gran autoridad moral y cristiana, que profesaba mucha preocupación por la parroquia de mi pueblo y sus gentes. Las cosas maravillosas de la vida son casi siempre obra de las mujeres, que actúan en millones de ocasiones como instrumento de Díos.

- ¿Cómo va a pasar estas fechas en La Rioja?

- Como lo hago cada año: en familia, con los amigos de siempre y del modo más tranquilo posible. El nombramiento ha trastocado un poco mis planes, pero son días que ningún motivo puede desnaturalizar.

domingo, diciembre 25, 2005

Pastores de Belén



No lloréis, mis ojos;
Niño Dios, callad;
que si llora el Cielo,
¿quién podrá cantar?
Si de yelo frío,
Niño Dios, lloráis
turbaráse el Cielo
con tal tempestad.
Serenad los soles,
y el suyo podrá
deshacer los yelos
que os hacen llorar.
Cantarán los hombres
en la tierra paz,
que, si llora el Cielo,
¿quién podrá cantar?

Vuestra Madre hermosa,
que cantando está,
llorará también
si ve que lloráis.
O es fuego, o es frío
la causa que os dan;
si es amor, mis ojos,
muy pequeño amáis.
Enjugad las perlas,
nácar celestial,
que si llora el Cielo,
¿quién podrá cantar?

Los ángeles bellos
cantan que les dais
a los Cielos gloria
y a la tierra paz.
De aquestas montañas
decendiendo van
pastores cantando
por daros solaz.
Niño de mis ojos,
ea, no haya más,
que si llora el Cielo,
¿quién podrá cantar?

Lope de Vega

sábado, diciembre 24, 2005

El Papa Benedicto XVI nombra al riojano José María Yanguas obispo de la diócesis de Cuenca

El Papa Benedicto XVI nombra al riojano José María Yanguas obispo de la diócesis de Cuenca
El prelado era jefe de la oficina de la Congregación para los Obispos Natural de Alberite, pasa la fiestas navideñas con su familia en La Rioja
A punto de celebrar la Nochebuena, La Rioja recibe la noticia de que uno de sus hijos ha sido nombrado obispo de Cuenca por el Papa Benedicto XVI. José María Yanguas Sanz, nacido en Alberite en 1947, ha venido trabajando en Roma para la Santa Sede como jefe de la Oficina de la Congregación para los Obispos.
José María Yanguas, anoche, en el domicilio familiar de Logroño. / ALFREDO IGLESIAS

BIOGRAFÍA

26 de octubre de 1947: Nace en Alberite, en el seno de una familia modesta.

1959: Ingresa en el Seminario.

1971: Termina sus estudios eclesiásticos. Es ordenado sacerdote y celebra su primera misa en la parroquia de su pueblo.

1972-1989: Es profesor en la Universidad de Navarra.

1978: Doctor en Teología por la Universidad de Navarra.

1989: Se traslada a Roma.

1991: Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Navarra.

2001: Trabaja como jefe de la Oficina de la Congregación para los Obispos. Es nombrado Prelado de Honor de Su Santidad.

2004: El Papa Benedicto XVI le ordena Obispo de Cuenca.

La diócesis de Cuenca se encontraba vacía desde que el pasado mayo, su obispo, monseñor Ramón del Hoyo, fuera trasladado como prelado de Jaén. El propio Ramón del Hoyo acogía la noticia del nombramiento del riojano con «mucha satisfacción» y no dudaba al asegurar que «el Señor regala a esta Iglesia, en la víspera de Navidad, el don más esperado desde hace meses».

La Conferencia Episcopal hacía ayer pública la noticia cuando el protagonista del día se encontraba viajando desde Roma a La Rioja para pasar las fiestas navideñas en la casa familiar.

Tras llegar anoche a Logroño en autobús, éste diario habló con él en su domicilio logroñés: «Soy una anomalía, pues entre los muchos y buenos sacerdotes de esta Diócesis riojana Su Santidad me ha elegido a mí». Con sorna añadía que «le sugeriría al Santo Padre que eligiese a otro cura riojano». Sobre su destino pide para sí mismo «la fidelidad sin límites que sabe de los fieles de Cuenca».

Por su parte, el Obispado de Calahorra y La Calzada-Logroño agradecía al Santo Padre la elección de un sacerdote riojano y pedía al Señor, «por intercesión de Santa María de Valvanera», que ayude al prelado a desempeñar el nuevo cargo.

José María Yanguas ingresó en el Seminario Conciliar de Logroño con tan sólo 12 años, en 1959, donde fue nombrado sacerdote en junio de 1971. Su primera Eucaristía la celebró en la parroquia de Alberite.

Sus familiares le describían ayer como un «estudioso, un trabajador y un fuera de serie». Lo cierto es que ha publicado numerosos libros religiosos y habla francés, inglés, italiano y alemán. También ejerció la docencia en la Universidad de Navarra, donde recibió los títulos de doctor en Teología y en Filosofía y Letras. Desde allí, partió a Roma en 1989 para ponerse al servicio de la Santa Sede, labor que hasta ahora ha desempeñado. Su conocimiento del alemán le permitió traducir uno de los libros del entonces cardenal Ratzinger.

Se espera que José María Yanguas Sanz sea consagrado obispo y tome posesión del cargo al frente de la diócesis de Cuenca en los próximos tres meses.

Una vieja especie: el opinador


Me llegó esto muy oportunamente:

El opinador es un personaje que acostumbra a opinar sobre cualquier cuestión, y con una soltura olímpica. No es que sepa mucho de muchas cosas, pero habla de todas ellas con un aplomo que llama la atención. Nada escapa del perspicaz análisis que hace desde la atalaya de su genialidad.

En aras de la libertad

¿Es que acaso no tengo libertad para opinar? dirá nuestro personaje. Y darán ganas de responderle: libertad sí que tienes, lo que te falta es cabeza; porque la libertad, sin más, no asegura el acierto.

Pertenecer al sector crítico y contestatario es para esas personas la mismísima cima de la objetividad.

Es cierto, indudablemente, que la crítica puede hacer grandes servicios a la objetividad. Pero la crítica, para ser positiva, ha de atenerse a ciertas pautas. Detrás de una actitud de crítica sistemática suelen esconderse la ignorancia y la cerrazón. Si hay algo difícil en la vida es el arte de valorar las cosas y hacer una crítica. No se puede juzgar a la ligera, sobre indicios o habladurías, o sobre valoraciones precipitadas de las personas o los problemas.

La crítica debe analizar lo bueno y lo malo, no sólo subrayar y engrandecer lo negativo. Un crítico no es un acusador, alguien que se opone sistemáticamente a todo. Para eso no hacer falta pensar mucho, bastaría con defender sin más lo contrario a lo que se oye, y eso lo puede hacer cualquiera sin demasiadas luces. Además, también es muy cómodo atacar a todo y a todos sin tener que defender ellos ninguna posición, sin molestarse en ofrecer una alternativa razonable —no utópica— a lo que se censura o se ataca.


Cuando la verdad no dinteles

Además, quienes están todo el día hablando mal de los demás, tienen que amargarse ellos también un poco la vida. Parece como si vivieran proyectando su amargura alrededor. Como si de su desencanto interior sobrenadaran vaharadas de crispación que les envuelven por completo. Les disgusta el mundo que les rodea, pero quizá sobre todo les disgusta el que tienen dentro. Y como son demasiado orgullosos para reconocer culpas dentro de ellos, necesitan buscar culpables y los encuentran enseguida.

Alfonso Aguiló

Monseñor José Mª Yanguas Sanz, nuevo Obispo de Cuenca

La Santa Sede ha hecho público que el Papa Benedicto XVI ha nombrado Obispo de la diócesis de Cuenca a Mons. José María Yanguas Sanz, del clero de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, en la actualidad al servicio de la Santa Sede como Jefe de Oficina de la Congregación para los Obispos.

La diócesis de Cuenca estaba vacante por traslado de Mons. Ramón del Hoyo López a la diócesis de Jaén, cuyo nombramiento tenía lugar el pasado 19 de mayo y de la que tomó posesión el 2 de julio. Mons. del Hoyo estaba al frente de la diócesis conquense desde 1996, desde julio como administrador apostólico.

Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. En 1971 terminó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Calahorra. Es doctor en Teología (1978) y en Filosofía y Letras (1991) por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote el 19 de junio de 1971 para la diócesis de Calahorra.

El Obispo electo de Cuenca comenzó su ministerio sacerdotal como colaborador en varias parroquias de Logroño, entre 1971 y 1972. Desde este último año y hasta 1989 se dedicó a la docencia en la Universidad de Navarra. Fue profesor de Teología para los universitarios de las Facultades Civiles, de 1972 a 1976; profesor adjunto de Teología Dogmática, de 1976 a 1981; profesor adjunto de Teología Moral, de 1981 a 1989; y miembro de la “Dirección de Investigación” de la Facultad de Teología, de 1988 a 1989. Esta labor docente la compaginó con la colaboración pastoral en la parroquia S. Nicolás en Pamplona durante el año académico y en varias parroquias de Logroño durante las vacaciones de verano.

Desde el año 1989 Mons. Yanguas Sanz está al servicio de la Santa Sede, primero como agregado, y luego, desde 2001, como jefe de oficina de la Congregación para los Obispos. El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad.
Pues me da un alegrón, la noticia. Dios te bendiga Jose Mari

FELIZ NAVIDAD

viernes, diciembre 23, 2005

El Opus Dei más allá de los mitos

No parece que se haya enterado de mucho o tiene malas explicaderas.


Investigación del vaticanista John L. Allen

ROMA, jueves 22 de diciembre 2005 (ZENIT.org).- Acaba de publicarse la primera investigación periodística en forma de libro sobre el Opus Dei que intenta separar los hechos de la ficción.

El volumen lleva por título «Opus Dei, una mirada objetiva detrás de los mitos y la realidad de la fuerza más controvertida en la Iglesia católica» («Opus Dei, An Objective Look Behind the Myths and Reality of the Most Controversial Force in the Catholic Church»).

Por primera vez, un periodista norteamericano ha podido adentrarse en los entresijos de esta organización. John L. Allen, vaticanista de la revista «National Catholic Reporter», ha dedicado un año a entrevistar a personas del Opus Dei en Italia, España, Kenia, Estados Unidos, Perú y otros países.

El periodista ha hablado también con antiguos miembros del Opus Dei. El resultado son cuatrocientas páginas en las que este corresponsal en el Vaticano, que también colabora con los canales de televisión BBC y CNN, dibuja un cuadro general del Opus Dei, la fuerza «más misteriosa y controvertida en la Iglesia católica».

Los temas tratados van desde la separación entre hombres y mujeres hasta el uso del cilicio o las finanzas de la organización.

El libro ha sido publicado en Estados Unidos por Doubleday y en Inglaterra por Penguin. Ya se ha traducido al portugués y al coreano y pronto saldrán traducciones a varios idiomas, incluido el castellano.

--Entonces, el Opus Dei no es tan malo como parecía, constata usted. ¿Es esta la idea general de su libro?

--Allen: El objetivo de mi libro es ser tan objetivo como sea posible en un tema que realmente no se caracteriza por una discusión objetiva. La idea es separar los hechos de la ficción, ofreciendo las herramientas para que tenga lugar una discusión racional, que se base en los hechos y en la realidad, y no en los mitos o los estereotipos.

No era mi intención «convertir» a los lectores a cualquier posición particular sobre el Opus Dei, y mi experiencia es que la mayoría de las personas que han leído el libro siguen sin haber cambiado sus impresiones fundamentales, pero quizá se sienten un poco más informadas, y menos alarmadas.

Por otro lado, dado que el Opus Dei tiene una imagen muy negativa en algunos sectores, cualquier comparación seria de esa imagen con la realidad hará que el grupo inevitablemente parezca más humano, menos nefasto de lo que algunos creían previamente.

Por hablar de números, el Opus Dei tiene en el mundo 85 mil miembros, es decir, aproximadamente el número de fieles de la diócesis de Hobart, en la isla de Tasmania, Australia. El grupo también cuenta con 164 mil «cooperadores», gente que apoya, en su mayoría mujeres.

Fuera de España, dónde nació el Opus Dei en 1928, representa un diminuto --casi invisible-- fragmento de la comunidad católica; en los Estados Unidos, por ejemplo, hay tres mil miembros aproximadamente en una población católica total de 67 millones.

Los activos totales del Opus Dei --es decir, el valor físico de todos los recursos registrados como «obras corporativas» del Opus Dei-- rondan en torno a los 2.800 millones de dólares estadounidenses.

Si sirve de comparación, la General Motors en el año 2003 declaró activos equivalentes a 455 mil millones de dólares. Incluso para el estándar católico, los activos del Opus Dei no son demasiado impresionantes. En 2003, la archidiócesis de Chicago declaró 2.500 millones de dólares. Los Caballeros de Colón, organización de laicos católicos en Estados Unidos, gestionan un programa de seguros que por sí solo está valorado en 6 mil millones de dólares.

En cuanto al poder, el Opus Dei no tiene más que unos 40 de los más de 4.500 obispos católicos del mundo, incluyendo dos cardenales, y unos 20 de los 2.500 empleados en la Curia romana, con un solo jefe de dicasterio vaticano.

En realidad, la influencia del Opus Dei dentro del catolicismo es más limitada de lo que muchos imaginan. Por cada batalla que han ganado los miembros del Opus Dei en el Vaticano a lo largo de los años, hay otras que han perdido.

A pesar de ser una máquina de reclutamiento apreciada, el porcentaje de crecimiento del Opus Dei es bastante bajo. Mundialmente agregan aproximadamente 650 miembros por año, y en algunos lugares están prácticamente estancados. En los Estados Unidos, el Opus Dei se mantiene con unos tres mil miembros desde los años ochenta.

Todo esto da a entender que el Opus Dei no es tan imponente como algunos mitos harían creer. Irónicamente, las personas más determinadas para creer en el poder oculto del Opus Dei generalmente no son sus miembros, sino sus críticos, que ven en su estructura modesta una máscara de inmensa influencia inadvertida.

--El dinero, el poder, la mortificación, el «Octopusdei»... la mayor parte de su libro intenta «purificar» el misterio alrededor del Opus Dei. ¿Piensa que lo ha logrado?

--Allen: Yo no soy tan ingenuo para creer que los perjuicios y teorías de conspiración que se han formado en setenta años van a derrumbarse de la noche a la mañana con este libro. Lo que espero, sin embargo, es que la verdadera información proporcionada en el libro, en buena parte publicada por primera vez, represente un punto de partida para la discusión futura.

Hay un debate legítimo que debe ser tenido en cuenta sobre algunos aspectos de la cultura interna y sobre la vida práctica del Opus Dei, y según mi experiencia esa cuestión se está debatiendo, en primer lugar, dentro del propio Opus Dei.

La pregunta de cómo el Opus Dei podría hacerse más transparente sin comprometer su propia identidad, por ejemplo, es un punto sumamente razonable para afrontar. El Opus Dei debe comprender cada vez mejor que no sólo tiene una responsabilidad ante sí mismo y ante la memoria de san Josemaría Escrivá, sino más ampliamente ante la Iglesia católica, y por tanto debería hacer lo posible para responder a preguntas y dudas legítimas.

Al mismo tiempo, el Opus Dei también ha sido un imán para algunas de las acusaciones y especulaciones más salvajes a lo largo de los años, y espero que el libro ayude a aclarar esas tergiversaciones para que tenga lugar una discusión más productiva.

--Al leer su libro, resulta que el Opus Dei no tiene tanto poder ni influencia como parece. ¿Por qué entonces esta controversia y el aura misteriosa que se ha creado a su alrededor?

-Allen: Para mí, esta es la grande y única pregunta sobre el Opus Dei: ¿Qué hizo este grupo relativamente pequeño, con una riqueza e influencia modestas, para convertirse en el coco de la imaginación católica? Yo pienso que la respuesta es compleja y se basa al menos en cuatro factores:

1) El Opus Dei creció en la España franquista, con lo cual se le ha asociado durante mucho tiempo al fascismo español;
2) El Opus Dei y los Jesuitas entablaron una feroz «guerra de frontera» por las vocaciones jóvenes en España en los años treinta, generando una rivalidad que ha perseguido al Opus Dei dondequiera que vaya, a causa de la extensa red mundial de los Jesuitas;
3) Tras el Concilio Vaticano II, el Opus Dei se convirtió en un símbolo de los forcejeos más amplios dentro del catolicismo entre la izquierda y la derecha;
4) En la era de Juan Pablo II, el Opus Dei recibió un favor papal considerable, generando envidia en algunos sectores y la oposición ideológica en otros. En otros términos, el Opus Dei representa un tipo de «tormenta perfecta», en la que una combinación de factores históricos y políticos chocó para que se atribuyera a este grupo un status mítico que no se justifica por su perfil sociológico real.

--Si yo fuera del Opus Dei le agradecería sin duda alguna su libro. ¿Ha recibido muchos mensajes en este sentido?

--Allen: He tenido noticias de varios miembros del Opus Dei que agradecen lo que ven como un trato relativamente equilibrado en el libro.

Otros, sin embargo, no están contentos con lo que ven, por considerar que me centro excesivamente en las controversias que circundan al Opus Dei. Sienten al Opus Dei como su familia, y siempre es doloroso oír acusaciones contra seres queridos, aun cuando se les dé el trato más equilibrado del mundo.

Diría que he recibido la misma reacción de los críticos del Opus Dei. Algunos sienten que el libro dio la voz justa a sus preocupaciones, mientras que otros, convencidos de que el Opus Dei es peligroso, sienten que no he ido lo suficientemente lejos a la hora de presentar sus errores.

Esta reacción ilustra desgraciadamente la fuerte polarización de buena parte de la polémica sobre el Opus Dei.

--Usted piensa que personalmente no encaja en la estructura del Opus Dei: ¿se ha percatado ahora después de su investigación, o ya lo sabía?

--Allen: Como periodista, por una cuestión de principios, no formo parte de grupos dentro de la Iglesia, porque necesito conservar mi imparcialidad.

Por esa razón, nunca me he planteado seriamente la cuestión de mi adhesión al Opus Dei o a cualquier otro grupo. Las más de trescientas horas de entrevistas y viajes a ocho países que he realizado para redactar este libro me han dejado claro que, si decidiera pasar a formar parte de un grupo católico, ciertamente éste no sería el Opus Dei.

No se trata de falta de respeto o de que tenga miedo del Opus Dei; al contrario, he acabado admirando a la mayoría de las personas que he encontrado en el Opus Dei, y en general me pareció que su compañía era altamente estimulante y agradable. Sin embargo hay un «programa diario de vida» para los miembros del Opus Dei, y una serie de expectativas sobre la asistencia a acontecimientos etc. que me parecería agobiante.

Yo soy un clásico «hijo único», en el sentido de que me gusta controlar mi tiempo y mi espacio. No me gusta que nadie me ponga horarios, o que me diga cuándo tengo que rezar, o cómo.

Permítame ser claro: ésta es una cuestión de gusto personal. Admiro el compromiso que veo en los miembros del Opus Dei, y mi percepción es que la mayoría están sumamente satisfechos con sus experiencias.
ZS05122207


«Los miembros del Opus Dei no somos ni ángeles ni demonios»
Entrevista a Marc Carroggio, responsable internacional de la Oficina de Prensa del Opus Dei

ROMA, jueves, 22 diciembre 2005 (ZENIT.org).- El responsable de la relación con periodistas internacionales del Opus Dei en Roma, Marc Carroggio, reconoce que «está satisfecho» por el libro el periodista vaticanista John L. Allen acaba de publicar: «Opus Dei, una mirada objetiva detrás de los mitos y la realidad de la fuerza más controvertida en la Iglesia Católica», editado por el momento en inglés («Opus Dei, An Objective Look Behind the Myths and Reality of the Most Controversial Force in the Catholic Church»), portugués y coreano.

Marc Carroggio comenta con Zenit que este es el primer libro que compara desapasionadamente los «mitos» sobre la Obra (nombre con el que se conoce el Opus Dei) y la realidad.

El libro, editado por Doubleday, es un reportaje periodístico, aclara este portavoz, y afirma que «el autor ha comprendido bien la naturaleza del Opus Dei».

En esta entrevista Marc Carroggio desvela la motivación principal de los miembros del Opus Dei: «seguir un ideal espiritual que nos entusiasma» y más allá del mito que envuelve a esta organización constata: «somos gente de carne y hueso, con errores y aciertos».

--Estarán ustedes contentos, este libro desmonta todos los tópicos acerca del Opus Dei.

--Carroggio: He trabajado en la Oficina de información de Roma mientras John L. Allen escribía este libro. No puedo negar que estoy satisfecho, y no me refiero tanto al resultado como al método.

Pienso que el autor aporta muchos datos, después de invertir cientos de horas en recoger informaciones y opiniones de todo género; sitúa los datos en su contexto, de manera que se pueden entender los porqués de muchas actuaciones; ha escuchado todas las campanas y ha tratado con respeto a todos los campaneros; y, por último, deja que el lector llegue libremente a sus propias conclusiones.

Pienso que son cualidades muy apreciables en un libro de este estilo. Los tópicos son obstáculos al diálogo y al debate desapasionado.

En este sentido, cualquier esfuerzo por desmontar falsos clichés es positivo.

Las comparaciones son odiosas, pero no puedo dejar de señalar que el autor del Código Da Vinci no ha estado nunca en un centro del Opus Dei, y que yo sepa no ha hablado nunca con una persona del Opus Dei.

El retrato que pinta de la Obra en el Código existe sólo en su imaginación. Pienso que el trabajo de Allen puede servir para que muchos lectores de esa novela, que no conocen el Opus Dei de primera mano, se den cuenta de que no somos «ni ángeles ni demonios». Somos gente de carne y hueso, con errores y aciertos, con defectos y con deseos de seguir un ideal espiritual que nos entusiasma.

--El autor ha tenido acceso --y lo explica-- a documentos que no están al alcance del público. Ha estado en centros del Opus Dei para numerarios, ha entrevistado a decenas de personas de la Obra, se ha imbuido de lo que significa «ser del Opus Dei». Según usted, para comprender mejor el Opus Dei, ¿qué le faltaría?

--Carroggio: Pienso que el autor ha comprendido bien el Opus Dei, la naturaleza de su mensaje, las razones de sus propuestas, la forma de vida de sus fieles: nuestros ideales y también nuestras limitaciones.

Este libro es un reportaje periodístico, no una tesis de teología ni un tratado de historia de la Iglesia. Su enfoque es más bien sociológico, aunque presta gran atención a la dimensión espiritual. El propio autor subraya que su propósito no es explicar de modo exhaustivo el Opus Dei, sino comparar los mitos con la realidad.

En consecuencia, dedica mucho espacio a asuntos que son relativamente secundarios en la vida del Opus Dei, pero que han sido objeto de atención de los medios de comunicación, sobre todo en Estados Unidos.

En ese sentido, cabría decir mucho más sobre la experiencia espiritual que representa pertenecer al Opus Dei y sobre la motivación profunda que lleva a seguir este camino de búsqueda de la santidad en medio del mundo: la conciencia de la propia vocación cristiana, el deseo de imitar a Jesucristo precisamente en el trabajo, la familia y la vida ordinaria.

En una institución de la Iglesia, los aspectos personales, existenciales, son más importantes que los esquemas organizativos o las cuestiones de imagen.

--Para su investigación, John L. Allen ha dado voz también a antiguos miembros del Opus Dei. ¿Le parece que ha dado demasiado espacio a estos testimonios?

--Carroggio: El libro es un reportaje periodístico, no una reflexión sobre cuestiones de principio. Es el resultado de un gran número de entrevistas con personas en diferentes situaciones. En este tipo de trabajos, es el propio periodista quien determina el equilibrio entre las fuentes. Yo respeto su decisión, que me parece del todo legítima.

Personalmente, pienso que el autor explica bien que estas críticas tienen una naturaleza diferente de las que proceden, por así decir, de la fantasía de escritores de novelas. Es fácil demostrar que el Opus Dei no está detrás de las oscuras operaciones de complot que se le atribuyen (me ahorro los ejemplos, para no alargarme).

Pero cuando se trata de una persona que tiene una experiencia negativa, la cuestión cambia. Ante una herida, un dolor, un mal recuerdo, no cabe un desmentido. Ya no estamos ante un problema sólo de verdades y mentiras. Ante una experiencia negativa, es preciso expresar respeto, compartir el dolor, aunque a veces no se comparta la interpretación de los hechos.

Es cierto que los fieles del Opus Dei viven su entrega a Dios con plena libertad, y que esa entrega les ayuda a experimentar la felicidad, una felicidad relativa dentro de lo que es posible en este mundo.

Por eso, la inmensa mayoría de los hombres y mujeres que se acercan a los centros de la Obra guardan afecto de por vida. Pero no siempre es así, y no me parece negativo, al contrario, que un libro como el de John L. Allen se haga eco de esos casos que considero excepcionales.

Cuando el autor preguntó al Prelado por esta cuestión, monseñor Echevarría dijo que a las personas que no se han sentido bien tratadas, les pedimos perdón de todo corazón. Como usted puede comprender, yo no tengo nada que añadir.

--¿Le gustaría una «segunda parte» de este libro?

--Carroggio: Cada libro es único. Ésa es su fuerza, me parece. Aunque el libro de John L. Allen no es sólo un libro sobre controversias, en él pesan mucho las polémicas. En mi opinión, trata las cuestiones controvertidas de modo respetuoso y ofrece datos empíricos más que explicaciones de parte o ideológicas.

Además, el autor hace un esfuerzo por resumir algunos rasgos esenciales del Opus Dei: filiación divina, libertad, santificación del trabajo y de la vida ordinaria, etc.

Me gustaría que un futuro libro desarrollara más estos aspectos, pero precisamente en forma de reportaje periodístico: un libro que consiguiera contar con frescura la experiencia de la vida cristiana en medio del mundo. El recurso admirable que suponen la fe y la oración para la vida ordinaria, también en los trances más difíciles, como la enfermedad física o psíquica, la pérdida del trabajo o la muerte de un ser querido. Hay mucha historia que contar.
ZS05122206

martes, diciembre 20, 2005











Yo tenía
tanta rosa de alegría,
tanto lirio de pasión,
que entre mano y corazón
el Niño no me cabía...


Dejé la rosa primero.
Con una mano vacía
- noche clara y alba fría -
me eché a andar por el sendero.

Dejé los lirios después.
Libre de mentiras bellas,
me eché a andar tras las estrellas
con sangre y nieve en los pies.

Y sin aquella alegría,
pero con otra ilusión,
llena la mano y vacía,
cómo Jesús me cabía
- ¡y cómo me sonreía! -
entre mano y corazón
José María Pemán



lunes, diciembre 19, 2005

Las perlas del Pacífico

Se cumple el 75 aniversario de la primera fundación española de Carmelitas descalzas en tierras de misión


El próximo18 de diciembre se celebra el 75 aniversario de la primera fundación española de Carmelitas descalzas en lejanas tierras de misión. La expedición partió del Carmelo de Santa Teresa de la calle Ponzano 79, en el corazón de Madrid, rumbo a Jesselton, hoy Kora Kinabalu, en la isla de Borneo, Malasia. La travesía en barco, en aquel duro invierno de 1930, suponía más de 40 días hasta desembarcar en las costas del Pacífico. Sólo el celo por la extensión del reino de Cristo y la salvación de las almas movió la heroica gesta de aquellas siete carmelitas descalzas, que hoy recordamos llenas de gratitud.
¿Cómo surgió la idea de aquella primera fundación en tan lejanas tierras? El soplo del Espíritu Santo aleteaba suave sobre el convento de Ponzano en una mañana de febrero de 1930. Era la recreación de mediodía. La madre priora tocó la campanilla para leer un opúsculo de los benedictinos de Bélgica en el que daban cuenta del deseo del Santo Padre Pío XI de enviar Órdenes contemplativas a tierras de misión. Este deseo del Papa caló muy hondo en aquellas generosas almas jóvenes, que fueron sintiendo la llamada de Dios.

Al día siguiente, la hermana Mariana de los Ángeles –que murió en olor de santidad en Borneo, unos años después de la fundación– se acercó a la celda de la madre priora para ofrecerse a ir. Así fueron pasando por su celda hasta seis hermanas jóvenes. La más joven del grupo, hermana Concepción, entró al Carmelo para ser carmelita descalza misionera; entonces le dijeron que aquello era imposible. Pero cuando surgió la fundación, pidió ir también, y sus superiores vieron en ello la voluntad de Dios y la dejaron marchar, a pesar de ser una novicia de 20 años, que aún no había pronunciado sus votos. Más tarde sería la fundadora del Carmelo de Guam.

La maestra de novicias, madre Josefina, reacia a nuevas fundaciones, venciendo su resistencia natural, se ofreció a acompañar a las seis hermanas jóvenes, y encabezó así la expedición, a pesar de su delicada salud. No menos heroicas fueron las que quedaron en Madrid, pues meses después fue instaurada la República. Y en plena guerra civil, el convento de Ponzano fue incendiado, y las monjas llevadas prisioneras a una checa.

Nuestras misioneras, después de encomendarse al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles, marcharon hacia Barcelona, de donde partió, el 6 de noviembre, el vapor que las llevaría a Borneo. En la cubierta del barco, se despidieron para siempre de sus familias. ¡Sólo por Dios hacían el sacrificio! Otros horizontes se abrían ante sus ojos y las impulsaban a desgastar su vida con el celo de san Francisco Javier y santa Teresita en sus almas.

Algunas anécdotas del viaje han llegado a nosotras con gracejo teresiano. Como aquel misionero que se acercó a las carmelitas con siete vasitos de agua de limón para apagar su sed, que, aumentada por gruesos hábitos, las abrasaba al bordear el interminable desierto de Arabia. En aquel gesto vieron la ternura de Dios, que cuida con infinito amor de sus hijos. Ya poco antes de entrar en el Canal de Suez, les dijeron que a lo lejos divisarían un faro donde se alza el monte Carmelo. Vueltas hacia aquel faro, en medio del mar, entonaron con toda el alma la Salve a la que es Reina y Hermosura del Carmelo, Stella Maris, dulce estrella del mar.

Finalmente, el 18 de diciembre de 1930, fiesta de Nuestra Señora de la Esperanza, arribaron a Jesselton. A la Virgen Santísima dedicaron el nuevo palomarcico, conocido aún hoy por sus sencillas gentes como el Carmelo de Nuestra Señora y Santa Teresita del Niño Jesús, que había sido canonizada cinco años antes. El Prefecto apostólico en Borneo, monseñor Wachter, salió a recibirlas junto con las hermanas del colegio de la misión, y todos los fieles católicos, que, en medio de un silencio conmovedor en aquel montecillo de la Virgen, se acercaban para besar respetuosos sus manos, diciendo, con lágrimas en los ojos: «¡Gracias, las estábamos esperando!», mientras las niñas del colegio aclamaban a coro: «¡Son todas iguales a santa Teresita!» Algunas de ellas llenarían pronto el convento, por lo que tres nuevos Carmelos se fundaron en Kuching, Guam y Miri. En 1954 partió del Carmelo de Ponzano una segunda expedición, para reforzar la fundación de Kuching, que necesitaba ayuda española. Hoy estos palomarcicos son como cuatro perlas en el azul del Pacífico, donde se alaba a Dios, implorando en silencio por la salvación de las almas.

Hoy más que nunca, la vida de nuestras amadas hermanas resuena como un clamor de esperanza en la noche de nuestro tiempo. Hoy, que se quiere borrar a Dios de nuestras calles, de nuestras familias, de nuestras escuelas, su testimonio callado se eleva a Dios como suave aroma que atrae gracias sobre su Iglesia. Hoy, que nuestro Papa Benedicto XVI nos llama a dar testimonio público de nuestra fe en un mundo que adolece de desesperanza, nuestras hermanas nos recuerdan con su heroico testimonio lo que nuestro amado Juan Pablo II nos decía en Cuatro Vientos: hoy, como siempre, «¡vale la pena dar la vida por Jesucristo!»

Carmelitas descalzas de Santa Teresa

Embalar los regalos de antaño

Me ha gustado, a veces hasta el obispo escribe cosas bonitas :-)

Un obispo canadiense, monseñor Jean-Guy Hamelin, cuenta –puede leerse en “Un sourire sous la pluie“- que un sobrino suyo de cuatro años le dijo un día a su padre: “Tengo ganas de que llegue la Navidad”. Su padre, queriendo ver la reacción de su hijo, le dijo: “Sí, ciertamente, la Navidad es muy hermosa... Pero no sé si este año tendrás algún regalo. Ya sabes que hemos tenido que hacer reparaciones en la granja y hemos gastado mucho dinero”. A estas palabras les sucedió un largo silencio. Por fin el niño rompió el silencio y dijo: “Papá, si quieres, puedes coger el camión que me regalaste el año pasado, lo envuelves con papel de regalo... y con eso, me conformo”.

Qué preciosa reacción la de ese muchachito. Le parecía muy hermoso poder abrir el paquete de regalo. Quería volver a experimentar la sensación de gozo que tuvo la última Navidad, al abrir su regalo. ¿No podríamos aprender algo de este hecho? ¿No podríamos aprender algo de este muchachito de cuatro años? A veces –dice San Benito en su Regla– Dios nos habla por los más jóvenes.

En medio de nuestra vida ordinaria y rutinaria ¿no sería bueno volver a recordar y revivir el gozo de lo que ya poseemos: una amistad, una ayuda, el amor generoso donado con ilusión y para siempre? Todo, en nuestra vida, ha sido, y es un regalo; pero quizás no lo saboreamos como tal, y nos hemos acostumbrado, y hemos perdido la ilusión y el asombro ante la vida, y ya no nos maravillamos ante las cosas, ni ante las personas, ni ante casi nada. La rutina nos ha arrebatado nuestros ojos de niño, y los ha cubierto con unas tremendas dioptrías, que ningunas gafas pueden corregir. La Navidad que se aproxima, con el misterio admirable del Dios Niño y la Luz de su estrella, puede devolvernos unos ojos nuevos: la mirada de la fe, que lo ve todo, hasta lo más sencillo y corriente, con asombro agradecido, como un regalo maravilloso.

Regalo es, el encuentro de unos novios, el amor de los esposos. Regalo es la sonrisa del nieto a los abuelos cuando empieza a caminar. Regalo es la amistad cálida y fiel. Regalo es el vecino que está siempre dispuesto a echar una mano sin pedir nada a cambio. Regalo es el sol, el aire que respiramos, las montañas y las llanuras junto a las que habitamos. Regalo es la salud, y comer en paz el pan de cada día. Hasta la enfermedad, mirada con los ojos de la fe, puede ser un regalo espiritual, que nos ayude a volver a Dios, a poner en él nuestra confianza, a quitarle importancia a otras cosas que antes nos hacían sufrir.

¿Por qué no volver a embalar los viejos regalos, y abrirlos, contemplándolos con ojos nuevos? Una buena ocasión para recordar, para celebrar, para mirarse a los ojos, es el aniversario del nacimiento o de la boda, la fiesta de Navidad o de Reyes.

Magnífica ocasión para volver al manantial, al origen de la alegría, de la felicidad, del amor... Y quizá, también para olvidar que ya no tenemos regalos nuevos que ofrecernos. También para volver a aprender que Dios es el regalo más hermoso de la vida.

Con mi afecto y bendición,
+ Juan José Omella Omella
Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

sábado, diciembre 17, 2005

Iglesia, Estado y subvenciones

Muy bueno esto que le leo hoy a mi amigo Pedro en la Rioja


Cuando los socialistas alemanes llegaron al poder, se les planteó el problema de subvencionar o no a las Iglesias (también a la protestante). Como eran gente seria, responsable y no sectaria llegaron rápidamente a un acuerdo: «El Estado alemán -dijeron- no tiene dinero suficiente para hacer la tarea que con cuatro marcos hacen las Iglesias». Espero que nuestros socialistas tomen nota de lo que unas personas inteligentes decidieron.

Pedro Trevijano

viernes, diciembre 16, 2005

La batalla de la vida: Documental


¿Te gustaría conocer qué ocurre detrás del oscuro mundo del aborto?

Documental sobre el aborto y sus consecuencias



En este documental se trata de investigar qué ocurre detrás de este mal social: la soledad de la mujer que se queda embarazada sin esperarlo o desearlo, el síndrome postaborto, cuando comienza la vida, los intereses internacionales para promover el aborto, etc. Hablan expertos en las distintas materias que se tratan: psiquiatra, bióloga, médico, voluntarias de ayuda a madres que han abortado o que piensan hacerlo, historiador, periodista, abogado, madres de hijos con diagnostico problemático...



“La batalla de la vida
Un reto para la humanidad.

Las prácticas de finalización de embarazos se cobran al año 75 millones de vidas fetales en todo el mundo, según la OMS.

Los programas institucionales de eugenesia (eliminación selectiva de fetos con alteraciones) son ya una realidad.

Fármacos embriocidas, como la píldora del día siguiente, son profusamente utilizados, a menudo, con desconocimiento de su mecanismo de acción.

Estas y otras tecnologías, desarrolladas en el último cuarto del siglo XX, plantean a la Humanidad una cuestión vital:

¿Vamos a respetar la vida humana desde su inicio?

Según recientes investigaciones, millones de jóvenes sufren ya, consciente o inconscientemente, las consecuencias psicológicas de una decisión profundamente contraria a la naturaleza humana.

Diferentes intereses toman partido en esta cuestión y numerosas informaciones clave eran sistemáticamente silenciadas, permaneciendo ocultas para la opinión pública.

Sin embargo, cada vez son más las voces que se atreven a pedir respeto por la vida humana, aportando nuevas alternativas a los problemas biomédicos, psicológicos, sociales y políticos.

La respuesta marcará el futuro de muchas personas.

Es un problema actual y depende de nosotros.

¿Es importante respetar la vida prenatal?

Pedidos en: florecilla.com

martes, diciembre 13, 2005

El desarrollo no se estudia: se realiza por medio de la entrega personal

El Programa "Acción Social en Kimbondo", uno de los barrios periféricos de Kinshasa, es una iniciativa promovida por mujeres del Opus Dei.

Kinshasa (Agencia Fides)
08 de diciembre de 2005

"No teníamos prácticamente medios, excepto un poco de sentido común y espíritu cristiano. Debíamos hacer algo para elevar el nivel de vida de 12.000 personas de la zona, sobre todo de las mujeres" afirma Nelly Tshela, una joven congoleña, licenciada en derecho, que dirige el Programa de Acción Social en Kimbondo, uno de los barrios periféricos de Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo. Los promotores del proyecto, nacido hace 10 años, se han inspirado en las enseñanzas de san Josemaría Escrivá de Balaguer sobre la santificación de las estructuras temporales por medio del trabajo ordinario. "Un hombre o una sociedad que no reaccionen ante las tribulaciones e injusticias no son un hombre o una sociedad a la altura del amor del Corazón de Cristo" afirmaba el fundador del Opus Dei.

"De tribulaciones e injusticias en Kimbondo encontramos unas cuantas. Como los otros barrios periféricos de la capital congoleña, habitados por campesinos, Kimbondo ha visto en los últimos 10 años crecer el paro y la miseria, siendo también cómplice la guerra civil. Nos ha impresionado particularmente la situación de las mujeres. Hemos sentido la necesidad de ayudar a estas mujeres, que vivían en condiciones precarias y seguían costumbres ancestrales que las relegaban a una posición de inferioridad" dice la doctora Tshela. "Las mujeres de aquí han recibido, en el mejor de los casos, una instrucción muy elemental. Para mejorar su posición deben, ante todo, descubrir la necesidad de aprender cosas nuevas, incluido a veces el aprender a leer y escribir. Al principio tiene dificultades en apreciar la formación profesional que reciben, porque el único horizonte que ven son los trabajos agrícolas y la sustentación de la familia. Pero cuando empiezan a adquirir conocimientos útiles que las ayudan, se despierta el deseo de una mejor calidad de vida."

La directora del programa describe así el método utilizado para mejorar la condición de la mujer: "Hay que promover el sentido común en cada mujer que ayudamos. Por medio del diálogo, hablando de los problemas, se aprende cómo trabajar; se descubren nuevos horizontes. En particular, ofrecemos cursos de costura y artesanía. También hemos trabajado en el campo agrícola. También ofrecemos lecciones de doctrina católica y moral a quien lo desea y las mujeres tienen la posibilidad de recibir atención pastoral de los sacerdotes de la Prelatura del Opus Dei”.

Una de las iniciativas promovidas por el Programa Acción Social en Kimbondo está dirigido en particular a las jóvenes. Se trata del Lycée Professional Kimbondo, una escuela de corte y confección nacida en septiembre de 1997. "El objetivo de la escuela es enseñar a las jóvenes una profesión que les permita mejorar su calidad de vida. Las chicas además de la profesión de modista reciben instrucción para llegar a ser instructoras rurales, para difundir a otras personas lo que han aprendido" recuerda la doctora Tshela. "En Kimbondo el desarrollo es posible, pero las mujeres se tienen que comprometer a ello. Esta ha sido nuestra fuerza desde el principio. El desarrollo no se estudia: se realiza… por medio de la entrega personal. Esta es nuestra filosofía" concluye la responsable del Programa.

© 2005, Oficina de información del Opus Dei en Internet

Fundación Brafa, deporte y cultura

Con las iniciales de los cinco primeros deportes que se practicaron —B de baloncesto, R de remo, A de atletismo, F de fútbol y A de alpinismo— se dio nombre a BRAFA, obra corporativa del Opus Dei. Corría el año 1954 en la Bordeta. Ahora, en Nou Barris, casi dos mil jóvenes practican algún deporte y realizan actividades académicas y sociales.


Texto extraído de ABC (José Antonio Lorén)


Brafa es una entidad sin ánimo de lucro cuyo objetivo es difundir en la sociedad, y principalmente entre la juventud, los valores deportivos y los educativos, con actividades académicas y sociales. Hablamos con Ignasi Taló, director, y Jaime Dalmau, gerente. Recuerdan que la entidad se constituyó en 1954, en "Las Palmeras", un pequeño campo de fútbol de la Bordeta: se crearon equipos de fútbol, baloncesto y hockey sobre patines pero hasta 1958 sin instalación propia; jugaban todos los equipos del barrio y se alquiló hasta 1969; pero en 1963 surgió la idea de la Escuela Deportiva, de intentar formar muchachos y fuimos por las casas a buscar chavales en una época en la que a las familias les costaba mucho que los niños practicaran deporte; se organizó —como ahora— un curso académico normal de septiembre a junio, con tres días semanales de entrenamientos y partidos, y un curso de verano, siguiendo un plan de formación.

El primer director fue Angel Luna, el único gimnasta que se salvó del trágico accidente aéreo en el que falleció Joaquín Blume y su equipo, porque a última hora no pudo viajar por lesión.

36 años en Nou Barris

En 1969 se tuvo que abandonar aquel terreno, «el propietario quiso construir casas. Nos planteamos entonces la disyuntiva de desaparecer o buscar otra zona. Juan Antonio Samaranch nos animó mucho y tras ardua búsqueda por distintas zonas recalamos en Nou Barris, entre La Guineuta, Roquetas y Canyelles; era un barranco impresionante, lo negociamos con el propietario, nos dio bastantes facilidades porque era zona de parque, deportiva, y lo planteamos al Ayuntamiento cuyo concejal de deportes era Pablo Negre, una gran persona, un caballero... Nos dijo que debíamos hacerlo porque la zona estaba deportivamente abandonada. Nos ayudaron y en julio de 1971 inauguramos con pabellón cubierto, campo de fútbol y dos pistas polideportivas descubiertas». Y «los alumnos venían hasta de Virrey Amat para hacer deporte y los cursos académicos».

En 1972, Pau Negre «nos planteó construir una piscina y que la gestionáramos, lo que aceptamos de forma provisional, dos, tres años, porque no es nuestra filosofía, pero participamos mucho en el proyecto y es la primera Escuela de Natación que ha habido en Barcelona. Fue innovadora porque tiene 1´35 de profundidad, que es suficiente porque lo importante era enseñar y practicar cuando entonces se hacían profundísimas, con mantenimientos tremendos por el waterpolo, etcétera». Brafa la gestionó durante cuatro años, «ayudamos a que esta zona se repoblara deportivamente. Por BRAFA han pasado unos 14.000 niños a partir de cinco años, todos han recibido educación deportiva básica, luego se han dispersado, han ido a clubes de competición, muchos jugadores, árbitros y profesores del INEF dicen "he sido alumno de Brafa", el director técnico actual, Bienvenido Gómez, lo fue».

La entidad comenzó como Agrupación Cultural y Deportiva Brafa, luego fue Escuela Deportiva Brafa, y hace ocho años se constituyó la Fundación.

El programa

«A partir de los seis años les enseñamos muy bien la preparación física sin especializarlos en un deporte concreto, porque la base es educar deportiva y mentalmente, luego ya eligen la especialidad que les gusta... y pronto alcanzamos los dos mil alumnos...». Recibida esta formación «aplicamos todo lo que se aprende con el deporte, a ser buenos compañeros, constantes, afrontar las situaciones con optimismo... y agradecen mucho la parte humana». Por esto también han colaborado, «figuras como Marcet, que fue vicepresidente y colaboró en plan amateur... Biosca bastante, Kubala fue profesor durante un curso y uno de sus hijos, "Laszlo" aún viene de vez en cuando aunque no puede practicar deporte por las rodillas».

Brafa ha dejado huella «no solo por lo que ha recibido deportivamente sino también por la calidad humana que ha encontrado y que les ha servido en su vida; aquel niño de barrio, con poco nivel intelectual pero que después ha estudiado una carrera, dice ahora que Brafa le ayudó a apuntar más arriba, a tener objetivos mas elevados"

«Liebre por gato»

Ignacio Taló puntualiza «solemos decir la frase "damos liebre por gato", porque además de deporte damos formación humana, intelectual...». Jaime Dalmau fue cuarenta años director y luego gerente, ahora Ignacio cumple la primera década en la dirección, «hay una estructura profesional, un patronato y hace ocho años se constituyó la Fundación Brafa creada para sostener esta estructura que no pretende lucrarse. Ahora, en 40.000 metros cuadrados, tenemos un campo de fútbol, uno de mini-fútbol, uno de fútbol-7, tres de fútbol sala, dos pistas de baloncesto, Pabellón cubierto, sala de mantenimiento, terreno abierto para preparación física en zona montañosa, aulas..., En una instalación deportiva es poco habitual que haya estudio y tenemos dos salas con profesores que atienden a los niños que practican deporte y quieren ir a las aulas por voluntad propia, no es que sus padres estén detrás»

Las clases teóricas dependen «del deporte que el alumno practica, reglamento, estrategia, fisiología, valores humanos, orden, sinceridad, obediencia... según la edad y siempre se explica el porqué, hacer entender el motivo de las cosas... El deporte por si solo no educa sino hay una intencionalidad o exigencia para dirigir esta educación, entonces la persona se siente receptora, el deporte es divertido, y bajo este concepto es estupendo, pero si dentro de la diversión hay la exigencia que comporta el espíritu de sacrificio, el esfuerzo, mejora y aumenta el nivel personal de autoexigencia, autoestima, y espíritu de servicio. Ahora los niños no lo tienen, y en el deporte, bien orientado, se pueden conseguir maravillas. Es la filosofía de Brafa».

Hay cuatrocientos alumnos de promedio, las cuotas son bajas, «y hay becas, nos importa mucho que alguna familia no venga por falta de medios, lo que aumenta al hacerlo la inmigración, por lo que hacemos una cuota personalizada ajustando precios con el principio de que nadie falte por cuestión económica. Y taxistas. Cuando libran tienen profesor, clase de preparación física, algunos acusan problemas de espalda, son de 25 a 70 años, y juegan un partido de fútbol recreativo, para pasarlo bien, algunos desde hace treinta años...

© 2005, Oficina de información del Opus Dei en Internet

jueves, diciembre 08, 2005

Inmaculada Concepción de María

Inmaculada Concepción de María

«Toda verdad nos pertenece», decía San Atanasio, en tiempos en que los cristianos no temíamos encontrar en cada palabra, aún la que aparecía casi contraria a nuestro Dios, el punto en el que esa palabra era también un eco de la Palabra Eterna, Dios mismo.

Retomar, no esos tiempos -lejanos para nosotros- sino el impulso evangelizador de ser capaces de ver en todo, el punto de fuga, el punto de trascendencia que acerca cualquier realidad a la realidad de nuestro Dios, en el que cualquier palabra dice la Palabra, la rodea, la evoca, la sugiere.

Con un poema no escrito para la Virgen, no escrito por quien esperaríamos que dedicara su obra poética a la Virgen, queremos honrar el lugar sin mancha y luminoso donde será concebida la Luz del mundo...

Menos tu vientre
todo es confuso.
Menos tu vientre
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.

Menos tu vientre
todo es oculto,
menos tu vientre
todo inseguro,
todo postrero.
polvo sin mundo.

Menos tu vientre
todo es oscuro,
menos tu vientre
claro y profundo.
Miguel Hernández, poeta

martes, diciembre 06, 2005

De la Universidad de Málaga a un rincón de África

Un grupo de jóvenes malagueñas viajó a Kenia para iniciar una escuela y llevar asistencia médica a la población. Participar en actividades de un centro universitario del Opus Dei les ha ayudado a hacer algo importante por los más necesitados.

Llegó cojeando a la choza que servía de improvisado ambulatorio, donde los estudiantes de Medicina se afanaban en prestar atención primaria a una lista interminable de pacientes en su mayoría niños. El pequeño sufrió una grave quemadura en el pie, cuando un trozo de carbón ardiendo se le coló en la bota de plástico que calzaba. Los casos más graves, como éste, se derivaban al hospital de Nairobi. “Sólo entrar al recinto ya cuesta dinero. Si te ve un médico, después tienes que pasar por caja, y si te entrega medicinas, la factura aumenta”.

Es el testimonio de Cristina Fernández-Figares, estudiante de Medicina de 21 años, una de las cinco jóvenes cooperantes malagueñas que viajó este verano a Kenia. “La infección amenazaba con extenderse por todo el cuerpo. “¡Salvarle la vida nos costó 20 euros!”, exclama, todavía incrédula. “Lo ves en la televisión y no te lo crees, pero es así: con muy poco se puede curar a un niño”.

Cristina soñaba con ayudar y cogió la oportunidad al vuelo. Su determinación no dejaba lugar a dudas. “Me dijeron que tenía que responder en dos horas, y no me lo pensé. Sólo me dio tiempo a llamar a Casa y decir: Papá, me voy a Kenia con una fundación”.

El grupo estaba compuesto por una veintena de personas de diversas nacionalidades, cinco de ellas petenecientes al club La Caleta, de Málaga. Todas ellas chicas. Costearon de sus propios bolsillos los 1400 euros del billete de avión y se instalaron durante un mes en un colegio de Nairobi. El objetivo: crear una escuela infantil y llevar medicinas a dos poblados de la región de Kiambú, bajo la coordinación de la fundación Albihar, con sede en Granada.

Malaria

Carolina Fernández-Crehuet también cursa cuarto de esta licenciatura en la UMA, y relata otro de los casos que le llamaron la atención. “El bebé tenía malaria y fiebre muy alta. Le poníamos paños fríos en la frente y salía humo. No he visto nada igual en la vida”. Su dolencia remitió con una visita a una farmacia y seis euros. El precio del tratamiento. Su hermana Ana, que ya se había enrolado en la expedición, le propuso acompañarla y no lo pensó mucho.

La abogada Marta Carrascosa, coordinadora del club La Caleta –una asociación de padres con vocación cristiana- comenta cómo era su día a día. Nos repartimos las tareas para habilitar un antiguo almacén como escuela de preescolar para 100 niños en Baramba. Limpiamos y arreglamos el suelo, que estaba en muy mal estado. Tuvimos que fabricar hasta los pupitres”, relata.

Gracias a una subvención del Ayuntamiento de Casares pudieron proporcionar leche para un año a las menores de la zona. “Hacen una única comida al día, el “ugali”, una mezcla de harina de maíz. Tienen que andar hasta 10 kilómetros para ir a la escuela y algunos ni siquiera comen muchos días”, rememora.

Lo que más llama la atención de Marta es la diferencia entre el consumismo de Europa, las actitudes de los jóvenes de aquí y la vida en África: “Son alegres, generosos, agradecidos, comparten lo poco que tienen, cuidan de sus hermanos y juegan con todo”.

Volver

La experiencia ha sido tan impactante que ya están estudiando la manera de volver. “Vale la pena, se te pasan muchas tonterías”, asegura Marta. Carolina y Cristina planean estar un año cuando terminen la carrera de Medicina.

El problema es el alto precio de los billetes de avión. Para rebajar esta carga, han vendido entre familiares y amigos los tejidos, objetos de decoración artesanales y abalorios que consiguieron en los mercadillos locales, a modo de comercio justo, y están preparando un ciclo de conferencias.

Diario Sur // Texto de Ignacio Lillo01 de diciembre de 2005

© 2005, Oficina de información del Opus Dei en Internet

"Encontré a Dios en las pequeñas cosas de cada día"

Andrea de Souza es una profesora del colegio Sierra Blanca, un centro educativo malagueño inspirado en las enseñanzas de San Josemaría. Andrea nació en Inglaterra, de padre católico y madre anglicana.

06 de diciembre de 2005

“Encontré a Dios en las pequeñas cosas de cada día”
No me bautizaron al nacer, debido a que mi madre era de religión anglicana y mi padre católico. Llegaron al acuerdo de dejar que mi hermano y yo lo decidiéramos personalmente cuando fuéramos lo bastante mayores para ser conscientes del paso que íbamos a dar. A pesar de eso, siempre procuraron que fuéramos a las clases de religión que se impartían en el colegio.

Los primeros años de mi vida los pasé en Inglaterra donde, al estudiar junto a niñas de distintas religiones, nos limitábamos en clase a leer una Biblia infantil como si se tratara de una colección de cuentos. Al llegar a España la religión era una materia más, como cualquier otra que había que estudiar para nota

Durante los años de mi adolescencia, mi madre me animaba a decidirme, pero yo no era consciente de la importancia del Bautismo; era algo que estaba ahí, una decisión que debía tomar algún día…

Al llegar a Sierra Blanca y al ver cómo se comportaban, a veces me sentía extraña y fuera de lugar: yo no había vivido así hasta aquel momento. Pero al comprobar hasta qué punto la religión estaba presente en la vida cotidiana, experimenté el deseo de formar parte de la Iglesia.

No hubo un rasgo específico que me impresionara especialmente; fue el día a día, las pequeñas cosas, el ambiente: las breves visitas al oratorio, hechas como el que visita a un amigo; las charlas; los retiros; ver cómo vivían las niñas de primaria el mes de mayo , cómo traían flores a la Virgen; la alegría con que preparaban a las alumnas de 4º para recibir la Comunión; el hecho de acompañar a los niños de infantil al oratorio; etc. Y junto a eso, el apoyo y el interés de mis compañeras que me proporcionaban libros para que me fuera informando poco a poco, a mi ritmo.

Todos estos pequeños detalles, y sobre todo, el ejemplo del resto de las profesoras, me llevó a desear compartir con ellas el mismo sentir. Nunca olvidaré la amabilidad y cariño de todo el colegio al fallecer mi madre. Aunque había perdido a la persona más importante para mí, me sentí muy arropada. Entre todas me ayudaron a superar ese momento tan difícil y a seguir adelante trabajando con ilusión.

Cuando me noté suficientemente preparada y decidí bautizarme, mis compañeras me animaron, facilitándome todos los medios necesarios. Por fin llegó el día del bautizo. Me sentí muy satisfecha al compartir con mis familiares y compañeras la ocasión. Sé que el camino acaba de empezar pero estoy dispuesta a seguir adelante con ilusión.

Siempre estaré agradecida al Colegio Sierra Blanca ya que, sin las vivencias de los cuatro años que pase en él, y el consejo y apoyo de una gran amiga de mi familia, que fue mi madrina, quizás hoy todavía no hubiera disfrutado ese momento tan especial y enriquecedor.

Uno de mis recuerdos más bonitos fue la visita de la Virgen peregrina de Fátima al colegio. Las alumnas se volcaron en recibirla, emocionadas. Ese día me di cuenta de cómo había evolucionado mi forma de pensar y sentir.

© 2005, Oficina de información del Opus Dei en Internet

miércoles, noviembre 30, 2005

Algunos mitos sobre los dineros de la Iglesia

22.11.2005

Fuente: forumlibertas

Los dineros de la Iglesia

MITO 1: La Iglesia es, económicamente, una gran entidad

Jurídica y administrativamente, la Iglesia católica no es UNA entidad. Son -textualmente- 40.000 entidades distintas, sólo en España. Son parroquias, órdenes, movimientos, asociaciones, fundaciones, organizaciones, diócesis... Cada una tiene su propio estatuto económico, cada una lleva sus propias cuentas, según las leyes civiles vigentes y según el derecho canónico. El tesorero de un obispado no tiene nada que ver con el de una ONG católica o con el de una parroquia. Hablar de "el dinero de la Iglesia" es como hablar de "el dinero de la sociedad civil": se refiere a muchas entidades distintas y de muy diversas funciones.

MITO 2: En España, el Estado subvenciona a la Iglesia

Son los ciudadanos quienes libremente asignan una cantidad de dinero a la Iglesia mediante la famosa "crucecita" del IRPF. El Estado no da ese dinero, lo dan los ciudadanos. El Estado lo único que hace es ayudar a recaudarlo.

MITO 3: El "sistema alemán" de financiación de la Iglesia es una alternativa que propone el Gobierno

El secretario de Libertades Públicas del PSOE, Álvaro Cuesta, propuso hace unos meses recurrir a un sistema "similar al alemán", que según él es un "impuesto religioso voluntario y adicional" donde el Estado haría de mero recaudador. En realidad, en Alemania, cada ciudadano con capacidad fiscal, por el sólo hecho de estar bautizado, destina automáticamente a su iglesia (católica o protestante) una cantidad adicional de un 9% sobre lo que paga a Hacienda (un 8% en Baviera y Baden-Wutenberg).

La administración alemana se queda entre un 2 y un 4,5% de comisión según el land. Sólo se libran de pagar aquellos que renuncian a su fe mediante declaración de apostasía. Así, en el 2003, la Iglesia católica de Alemania, la más rica de Europa, ingresó, por la vía del Impuesto sobre la Renta, casi 4.500 millones de euros a diferencia de los 141 millones que recibirá la Iglesia española por la "crucecita" del IRPF este año 2005! Sería muy extraño, realmente, que el Gobierno implantase este sistema en España.

MITO 4: "las expropiaciones ¿cosas del pasado?".

En España el Estado tiene una larga tradición de confiscar bienes eclesiales. Empezó en 1768 (Reforma de Olavide), cuando se expulsó a los jesuitas y se confiscaron sus tierras. Justo antes de la Guerra de Independencia (desamortización de Godoy) se confiscaron los bienes de hospitales, hospicios, casas de misericordia y cofradías, casi todas ellas entidades eclesiales.

En 1808 era José Bonaparte, el hermano de Napoleón, quien confiscaba bienes eclesiales. En 1823 fueron las Cortes de Cádiz, decretando la reducción a un tercio del número de monasterios y conventos. De 1834 a 1854 la famosa desamortización de Mendizábal confiscó todas las propiedades de monjes y frailes y parte de las del clero secular. En 1855 la Ley Pascual Madoz fue la confiscación más completa de bienes del clero, tanto regular como secular. Estas confiscaciones enriquecieron sobre todo a la burguesía urbana y rural.

Hoy, más eficaz que expropiar es amenazar una y otra vez a la Iglesia con dificultar su financiación. El 4 de mayo de 2004 el ministro de Justicia, Juan-Fernando López Aguilar ya declaró que el Gobierno quiero revisar la financiación de la Iglesia y reformar los Acuerdos de 1979, entre la Santa Sede y el Estado. El 22 de julio era el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, quien anunciaba que la financiación de la Iglesia "tendrá que acabarse algún día"