sábado, diciembre 18, 2010

La Virgen de la Esperanza en Logroño y la cofradía

!Hoy es la Virgen de la Esperanza!

La Cofradía de la Virgen de la Esperanza se dedica desde el año 1641 a venerar y potenciar la veneración a la imagen de la Virgen de la Esperanza que se encuentra en la Iglesia de Santiago El Real en la ciudad de Logroño. 
La Cofradía de la Virgen de la Esperanza es la más antigua de todas las cofradías de Logroño 

La imagen de Nuestra Señora la Virgen de la Esperanza es una bellísima talla de comienzos del siglo XIV. 
Patrona de la ciudad de Logroño, ha sido y es el apoyo de los logroñeses en los momentos difíciles de la ciudad
La Ciudad de Logroño tiene como patrona a la Virgen de la Esperanza desde el año 1948, ganando ese título entre otras cosas por la esperanza que supuso para el pueblo logroñés ante el asedio de las tropas francesas en 1521. 
La ciudad de Logroño es la capital de la Comunidad Autónoma de La Rioja y te invitamos a conocer la relación que tiene esta ciudad con Nuestra Señora la Virgen de la Esperanza.
La Ciudad de Logroño tiene tres grandes fiestas a lo largo del año: San Mateo, San Bernabé y la Virgen de la Esperanza siendo estas dos últimas en las que la virgen de la Esperanza cobra gran relevancia. 
En las fiestas patronales de San Bernabé la imagen de La Virgen acompaña en procesión a la imagen de San Bernabé durante la procesión del 11 de Junio.
En las fiestas de la Virgen el 18 de Diciembre se celebran diversos actos en honor a la patrona y alcaldesa de Logroño
Siglos XIII-XIV: Fecha de la talla de la Virgen de la Esperanza. Antes del “Sitio” ya era venerada por los logroñeses con el nombre de La Toledana. En el concilio de Toledo traslado de fecha del 25 de Marzo al 18 de Diciembre). 
1522: Se instituye el voto a San Bernabé, agradeciendo a la Virgen de la Esperanza y a San Bernabé por haber liberado a los Logroñeses del cerco de los Franceses en el año 1521.
1523: Documento de Carlos I concediendo a Logroño Las Flores de Lis por vencer al ejercito francés el 10 de junio de 1521







 

sábado, diciembre 11, 2010

domingo, diciembre 05, 2010

Un ateo que marca x para la Iglesia Católica

.

Si es reprochable empezar hablando de uno mismo, también será esclarecedor decir de entrada que mi pensamiento y mi vida discurren ajenos a los dioses, en general, y al Dios de los católicos en particular. No comulgué ni fui confirmado, me casé por lo civil, mis dos hijos no fueron bautizados y han estudiado en escuelas laicas, como su padre. Por lo breve, digo, ni soy católico ni aguardo orientación de ninguna fe religiosa, la que fuere. ¿A qué viene, entonces, mi chocante postura de destinar la X del IRPF a la Iglesia Católica? Algunos la tildarán de gracieta simplona, otros de contradicción incomprensible, de inane provocación, etcétera. Nada opongo a tales opiniones, menos aún si sustentan la idea, más o menos refinada, de que seré aproximadamente un gilipollas. Pero si alguien desea curiosear en por qué un ateo marca su X a favor de la Iglesia, quizá le interesen mis tres razones principales:

1ª. Ante las privaciones de muchos seres humanos (no solo en países subdesarrollados), es natural fomentar la ayuda y la cooperación. Que se describan con palabras como solidaridad, compasión, justicia o caridad es lo de menos; lo crucial es canalizarlas a través de organizaciones eficientes.

Ya sé que existen las recientes criaturas llamadas oenegés, pero cómo negar el papel histórico de las misiones católicas y de Cáritas en ese terreno. No estableceré un ranking de altruismo, pero yo, siendo ateo, dudo que los recursos administrados por la Iglesia sean desdeñables o necesariamente sustituibles: voto por mantenerlos.

2ª. Para explicar la idea de Europa -y no digamos la de España- a un extraterrestre, sería imposible obviar el catolicismo. Entre nosotros, terrícolas, sería fatigoso desgranar su legado intelectual, arquitectónico, ético y artístico. Asistí recientemente a la misa dominical en un convento de clarisas, con su olor inefable a musgo e incienso. A mediodía, las monjas ocupan un coro, allá por el ábside; los fieles llenan la pequeña nave y el cura lee sugestivos textos, y lo hace bien, y por un momento me siento parte de algo más grande y más permanente que yo, algo que sosiega la respiración y atempera el pulso, sin necesidad de lapidar a nadie. Y luego visité otra iglesia, donde se cantaban bellísimas habaneras de tema religioso. Voto por ese espíritu de paz y concordia, aunque yo no sea creyente.

3ª. Justo por no serlo, me parece inexplicable el furor obsesivo por bajar los crucifijos de los colegios. No veo qué daño causan los símbolos de una fe que no me asiste, pero sí ilustra mi paisaje histórico y emocional. Me espanta el fanático que se jacta de clausurar escuelas católicas o quemar frailes. No concibo que un absurdo revanchismo haga saludar a gobernantes infames como Chávez y ningunear al Papa, líder espiritual de muchos compatriotas. A mi juicio de ateo, es lógico y deseable que el Estado sea laico, pero sucede que España no lo es. Hay vida inteligente fuera del Estado, así que pongo la X para la Iglesia Católica, no vaya a ser que algún insensato la destine a construir mezquitas y tengamos que resucitar a don Juan de Austria





 

El Diario Montañés

jueves, diciembre 02, 2010

Era un comedor social y se vio rodeado de eso que nunca se nombra en los informes que prepara: pobres

Pagó la última ronda de unas cervezas que le habían sentado divinamente después de una intensa semana de trabajo, se lo habían pasado bomba despotricando del viaje del Papa, de la hipocresía de la Iglesia, de todo lo que les pedía el anticlericalismo que los unía como la amistad que se profesaban y que les servía para estar colocados en la misma empresa pública de la Junta. Se fue a casa para comer algo antes de echarse una buena siesta, pero de camino se encontró con un olor que lo llevó directamente hasta el paraíso efímero de su infancia. Un olor a cocido, a caldo humeante, el aroma que lo recibía cuando llegaba a su casa después del colegio, con su madre atareada en la humilde cocina donde la olla hervía sin cesar.

Entró en un local que le pareció un restaurante modesto pero con encanto, iba distraído, pensando en el Informe Técnico sobre Prevención de Riesgos Psicosociales de las Personas Expuestas a Situaciones de Disrupción Económica Familiar que le habían encargado en la empresa pública donde trabaja. En realidad no era un restaurante, sino un autoservicio frecuentado por gente de toda condición. Había personas ataviadas a la antigua usanza junto a individuos solitarios que vestían según las normas alternativas del arte povera. De pronto abrió los ojos y se quedó pasmado al comprobar que quien le servía la comida en la bandeja era una monja. Aquello era un comedor social y se vio rodeado de eso que nunca se nombra en los informes ni en los dosieres que prepara: pobres.

Quiso retirarse pero la monja no lo dejó. Le sonrió y le dijo que no se preocupara, que la primera vez es la más complicada, que no debía avergonzarse de nada, que el cocido estaba buenísimo y que de segundo había filete empanado, que no se perdiera las vitaminas de la ensalada ni de la fruta, y que podía rematar la comida con un helado de los que había regalado una fábrica cuyo nombre obvió. Se vio sentado a una mesa donde un matrimonio mayor y bien vestido comía en silencio sin levantar los ojos de la bandeja. Enfrente, un tipo con barba descuidada sonreía mientras devoraba el filete empanado y le contaba su vida, había perdido el trabajo, el banco se había quedado con su casa, después del divorcio no sabía adónde ir, menos mal que las monjas le daban comida y ropa, y que dormía en el albergue bajo techo, «al final he tenido suerte en la vida, compañero, así que no te agobies, que de todo se sale…»

No podía creer lo que estaba sucediendo. Nadie le había pedido nada por darle de comer, ni le habían preguntado por sus creencias. Se limitaban a darle de comer al hambriento, sin adjetivos. Al salir no le dio las gracias a la monja que le había dado de comer. Pero no fue por mala educación, sino porque no podía articular palabra. Una inclinación de cabeza. Ella le contestó con una sonrisa leve. «Vuelve cuando lo necesites y si no estoy, di que vienes de parte mía. Me llamo Esperanza»

Envío por correo





miércoles, noviembre 24, 2010

Por una rápida canonicación de todos los mártires cristianos de Iraq

Vuelvo después después de mucho tiempo sin pasarme por aquí. La ocasión lo merece

Hay que firmar aquí para pedirla

El 31 de octubre de 2010, los padres Thair Sad-Allah Abd-Al y Waseem Sabeeh al-Kas Butros fueron asesinados junto con sus fieles mientras rezaban todos juntos. Sus nombres se suman dramáticamente a una lista ya demasiado larga de cristianos asesinados por el mero hecho de serlo en Iraq, una amenaza que pesa igualmente sobre todos los cristianos de la región.

Tras la celebración en Roma de la Asamblea especial del Sínodo de Obispos, con el lema La Iglesia Católica en Oriente Medio: comunión y testimonio. “La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma” (Hch 4,32), nosotros, los cristianos árabes, y con nosotros todos los cristianos que viven en Oriente Medio compartiendo nuestra situación de minoría, a pesar de la aflicción en que nos ha sumergido esta barbarie, queremos reafirmar nuestra alegría y el deseo de vivir nuestra identidad cristiana en la misma Tierra donde Cristo murió y resucitó para nuestra salvación, en la misma Tierra que recorrieron los apóstoles para anunciar la Buena Nueva que nos hace llevar con orgullo el nombre de Cristianos.

El cristianismo tiene toda su legitimidad en Oriente Medio, porque aquí nació, y a nosotros nos gusta vivirlo aquí, con la diversidad que el Espíritu, desde el día de Pentecostés, nos inspiró, ya desde nuestros primeros Padres en la fe, a nosotros, que somos griegos, siríacos, coptos, maronitas, armenios, latinos, luteranos y anglicanos, y que confesamos Una sola fe, católica y apostólica.

Nosotros, nos apoyamos en la V proposición de los Padres Sinodales, que tiene por título: “La participación en la Cruz, y que en su apartado 3 dice: “Se hace necesario llamar la atención de todo el mundo sobre la dramática situación de algunas comunidades cristianas en Oriente Medio que sufren todo tipo de dificultad, incluso hasta el martirio”.

Nosotros pedimos que –como en la antigua tradición de la Iglesia- sean proclamados santos inmediatamente* aquellos que han muerto como mártires. Por eso pedimos la canonización de:

— Los padres Thair Sad-alla Abd-al y Waseem Sabeeh Al-kas Butros y compañeros mártires, asesinados el 31 de octubre de 2010 en Bagdad, de la Iglesia siríaca;

— de las hermanas Fawzeiyah y Margaret Naoum, asesinadas por apuñalamiento el 26 de marzo de 2007, caldeas;

— de Monseñor Paulos Faraj Rhô, arzobispo de la Iglesia caldea, encontrado muerto el 13 de marzo de 2008 en las cercanías de Mosul;

(lista por completar).

Aunque no corresponde a la Iglesia latina la canonización de pastores y fieles de otras Iglesias, sus nombres para nosotros son inseparables de los de:

— El padre Boulos Iskandar, asesinado en Bagdad el 9 de octubre de 2006, siríaco ortodoxo;

— el padre Joseph Petros, asesinado en Bagdad el 9 de octubre de 2006, ?

— el padre Amer Iskander, encontrado decapitado el 1 de octubre de 2006, siríaco ortodoxo,

— el pastor protestante Mundher Aldayr, asesinado en Mosul el 26 de noviembre de 2006;

(lista por completar).

¿Hay algún modo mejor y más cristiano de llamar la atención que recuperar esta antigua tradición de la Iglesia? ¿Cómo mostrar mejor la unidad de la Iglesia de Dios que volver a sus orígenes, cuando los mártires eran declarados santos?

Con, por y gracias a este reconocimiento eclesial nos sentiremos más eficazmente acompañados y apoyados en nuestra fe, para vivir al nivel de lo que la Iglesia espera de nosotros: “Recuerden los cristianos que ser cristiano significa co-participar en la cruz de Cristo. El discípulo no es más grande que su maestro (cf. Mt 10,24). Recuerden las bienaventuranzas de los perseguidos por la justicia, que heredarán el reino de los cielos (cf. Mt 5,10)” (V proposición sinadal).

Sí, según las palabras de Tertuliano: la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos, por eso nosotros pedimos, para seguir enraizados e integrados en esta nuestra Tierra, que sea reconocido oficialmente el martirio de nuestros hermanos asesinados en Bagdad.

Por este motivo, subscribimos esta petición con el deseo de que vea cumplido su objetivo: que todos los mártires cristianos de Iraq sean canonizados, y que el ejemplo de su vida y su sacrificio sostenga a todos los cristianos árabes y extranjeros residentes que viven en Oriente Medio.




martes, mayo 25, 2010

domingo, mayo 23, 2010

La mejor X no es la del porno (versión 2010)

McCOy está esplendido en esta versión:

Hoy les voy a abrir mi corazón como probablemente no lo haya hecho nunca. Les voy a dejar entrar dentro de mis convicciones más íntimas. Les voy a acercar a mis coordenadas vitales más estructurales. Les voy a invitar, en la sala de estar de mi alma, a un café de intercambio de ideas en el que sólo les pongo tres condiciones de partida, aun sabiendo que lo que escribo a partir del final del segundo párrafo será motivo de rechazo para unos y adhesión para otros.

Primera, todo lo que aquí se recoge es fruto de una experiencia personal y, por ende, intrínsecamente subjetiva, y distinta de la que hayan podido vivir cualquiera de ustedes. Pero con la misma legitimidad. Ni mayor ni menor.

Segunda, su exposición no pretende ni convencer ni refutar, sino simplemente dar argumentos desde la conciencia que se ha configurado en mí a lo largo de los años gracias a la primera premisa que les he señalado. De ahí el orden. Tercero y último, siempre he pensado que, ante los hechos de la vida, sean éstos excelsos o aberrantes, a servidor le corresponde dar una opinión pero no pronunciar un juicio que implique absolución o castigo. Ni civil ni moralmente. Para eso estarían la justicia humana y, quienes crean en ella, la divina. Por último, una coda adicional: la reflexión versa sobre una decisión de clave económica que le da cabida en este Valor Añadido. Sobre estos cuatro parámetros de partida, la pública confesión: McCoy pondrá X en la casilla de financiación a la Iglesia Católica y, sinceramente, cree que hoy es más necesario que nunca hacerlo. Déjenme que me explique. Trataré de ir de lo más genérico a lo específico. No me alargaré.

El 12 de mayo de 2008 y 2009, Valor Añadido llegaba a sus particulares quioscos digitales con exactamente la misma entradilla que acabo de reproducir. 365 días en los que la situación económica y social en España no ha ido a mejor, sino todo lo contrario. Un año en el que gran parte de los elementos de juicio que entonces les exponía, para su debate y consideración, han ido ganando presencia pública de la mano del acelerado aumento de los necesitados en nuestro país. La vigencia de aquel artículo es tal que creo oportuno reproducirlo en su integridad. Como siempre, una opinión más que queda sujeta a su severo juicio diario. Quedo, como no podía ser de otra manera, a su disposición.

En primer lugar, y mal que nos pese, España es cristiana. El cristianismo está tan intrínsecamente arraigado en nuestra sociedad que pretender su erradicación o su equiparación al resto de las confesiones es un ejercicio de falsa progresía que está bien de cara a la galería pero que carece del menor fundamento histórico. La Historia de España, para bien y para mal, no se entiende en muchos de sus capítulos sin la clave de la fe. Buena parte de sus instituciones y de sus manifestaciones culturales encuentran en ella su génesis y justificación. Eso por no hablar del calendario de festividades, ejemplo palmario donde los haya. La fe ha dado a España momentos de esplendor y motivos de vergüenza pero estoy convencido de que, si hiciéramos balance, debemos mucho más a la fe católica que el esfuerzo que ella pide a día de hoy a los creyentes y a los que no lo son.

En segundo término, se trata de un ejercicio de coherencia personal. Porque, vamos a ver, esos mismos que despotrican de los obispos y de su afán diario por negar cualquier atisbo de progreso en la sociedad -afirmación sobre la que volveremos más adelante- son muchas veces los que hacen un uso arbitrario de los sacramentos (bautizos, bodas o comuniones, fundamentalmente) cuando les conviene o matarían por la Virgen del lugar que les es propio, que a Ella no se la toque nadie. Viva la Virgen del Rocío, la Blanca Paloma. Cuando se produce una utilización interesada de la fe o de cualquiera de sus manifestaciones, abuso sobre el que la Iglesia normalmente no se pronuncia, lo menos que pueden hacer los interfectos es colaborar económicamente a que tales actos y expresiones se sigan produciendo, digo yo. Por mera dignidad.

Pero es que, además, resulta curioso cómo con la Iglesia se ha instaurado un nuevo esquema de juicio que escapa a lo normal. La reflexión sobre su acción se centra más en lo que dice que en lo que hace, en sus manifestaciones públicas que en la labor abnegada de muchas personas que simplemente tratan de construir, con mayor o menor éxito, un mundo mejor. Los conceptos Cáritas y pobres, se trata de sólo un ejemplo, están indisolublemente unidos. La cercanía a la labor diaria de esta institución desmonta mitos dogmáticos; acerca a mucha, demasiada, generosidad ejercida en las catacumbas del silencio y produce la satisfacción de ver que allá donde hay necesidad, está la Iglesia siempre sin mirar el carnet de identidad del necesitado, ni pedir contraprestación. No hay que olvidar que el ejemplo de Teresa de Calcuta descansaba sobre tres pilares: su fe, su tarea apostólica y la fidelidad a la Iglesia, siendo ésta última la característica de su Misión, no sé si conscientemente o no, más olvidada. No puede ser el rechazo a sus palabras lo que niegue el pan y la sal necesaria para la realización de su imprescindible labor.

Tercero y último, una afirmación bomba. Miren ustedes, yo creo sinceramente que la Iglesia es la institución más progresista que hay en el mundo actual. Quienes frecuenten este Valor Añadido sabrán que servidor asocia progreso a dos conceptos: avance y mejora. Pues bien, en la búsqueda de un uso responsable de la libertad individual y del bien social, la Iglesia está siendo mucho menos conservadora que aquellos que quieren deshumanizar la vida sobre la base de una existencia sin Dios, que, si no existiera, habría que inventarlo. Para muestra un botón: en 1980 había 36 millones más de niños que de jubilados en Europa, ahora el déficit es de 6. Eso sí, se produce un aborto cada 30 segundos. Voz que clama en el desierto. Lo mismo se podría decir en términos de estabilidad familiar, respeto por los mayores, refuerzo de la autoridad de padres y maestros o ausencia de manipulación educativa. Todo es, por supuesto, discutido y discutible pero ojalá no tengamos que decir un día, cuánta razón tenía.

Hay un último apartado con el que termino, que seguro es una perogrullada, sí, pero de alcance. Con la Iglesia sé lo que financio y por qué lo financio. No rellenando la casilla a favor de la Iglesia Católica me expongo a la discrecionalidad del Gobierno, de cualquier gobierno, que no hará uso de mi cuota de generosidad teniendo en cuenta mis propios intereses sino mirando por aquellos a quienes conviene subvencionar, bien para que callen o para que griten más fuerte, tanto monta, monta tanto. Y eso, intelectualmente, resulta, en mi opinión, una renuncia absurda y una cesión demasiado generosa respecto a la prácticamente única parcela de decisión que, respecto al destino de nuestros tributos, podemos adoptar.












miércoles, mayo 19, 2010

Entrevista a Tim Guénard

.




Lo publica la revista Misión y se ha escrito un libro.


Cuando tenía tres años su madre le abandonó atado a un poste de electricidad. A los cinco años su padre le dio una paliza que le retuvo en un hospital hasta los siete años. El resto de su infancia la pasó de una casa de acogida a otra, hasta que, ya en la adolescencia y tras varias estancias en la cárcel para menores, vivió la ley de la calle para subsistir. Con esa vida, lo único que le animaba a seguir era el deseo de matar a su padre. Pero el “Big Boss” –como llama a Dios– y el encuentro con personas clave hicieron que su camino diese un giro de 180 grados hacia el perdón y el amor.

Tim GUÉNARD fue un niño rechazado y maltratado por las personas que más le importaban: sus padres. Como su familia no quiso hacerse cargo de él, entró en un orfanato a los siete años donde tampoco nadie lo quiso adoptar. Sufrió el maltrato y el desprecio de las personas encargadas de su cuidado y acabó en un hospital psiquiátrico por un error administrativo. De allí fue a parar a un reformatorio, donde aprendió a pelear y a odiar al mundo entero… Sólo las ganas de matar a su padre le mantuvieron en pie, convertido ya en todo un delincuente de 12 años.

El círculo vicioso siguió su curso con más huidas, maltratos físicos, vivencias en la calle, una violación y las mafias de la prostitución. Pero a los 16 años, una jueza –“la señora jueza”– fue la primera persona que realmente se ocupó de él; le consiguió un trabajo como aprendiz de escultor de gárgolas y, con esta profesión, Tim comenzó a ser alguien. Tras cumplir la mayoría de edad, el encuentro con otras personas clave le llevaron por un camino de renovación, de perdón y superación de aquella dramática espiral que asoló toda su vida.

Apoyado en el “Big Boss”, Tim es hoy un hombre de casi 50 años, que vive en el sudeste de Francia, cerca de Lourdes, y que está felizmente casado con Martine, con quien tiene cuatro hijos. Un hombre que acoge en su propia casa a personas con problemas, a las que orienta y da ánimos para que encuentren nuevos motivos para vivir, ofreciéndoles un techo y una mano amiga. Un hombre que no olvida la promesa que se hizo en su adolescencia: acoger a otros con las mismas necesidades que él sufrió.

Pero la misión de Tim no sólo se desarrolla en Francia, el culmen de su renovación interior fue escribir un libro autobiográfico (Más fuerte que el odio. Gedisa, 2003), donde desgrana con sencillez y sinceridad la historia de su vida. A partir de entonces, acude a donde le llaman para narrar su experiencia, demostrándole al mundo que “el hombre es libre de alterar su destino”.

Cuando piensa en su infancia, ¿cuál es su peor recuerdo?
El peor es haber estado tres años en la cama de un hospital por culpa de los golpes que me dio mi papá. Cuando bebía, no sabía lo que hacía y me pegaba sin darse cuenta. Lo que más me dolió es que durante ese tiempo de convalecencia, nunca tuve una visita.

Un día en el hospital, vio que a su compañero de habitación se le cayó el envoltorio de uno de los regalos que recibió. Usted cogió ese papel y lo escondió. Cuenta en su libro que, a pesar de su situación, este simple papel le ayudó a salir adelante... 

Sí, eso fue lo que me ayudó. El papel tenía el dibujo de un tren con vagones llenos de juguetes y un oso de peluche que movía su brazo. Lo escondí en los baños del final del pasillo y todos los días me arrastraba hasta allá (no podía andar) para ver mi papel a escondidas; me daba la impresión de que el osito me decía “¡Hola Tim!” y que me daba las buenas noches al final del día. Para mí era la única visita (esto demuestra que lo que desechan los demás puede ser importante para otros). Ese papel me dio un poco de calor y suscitó en mí el deseo de volver a caminar. Gracias a ese esfuerzo para ver mi papel de regalo, aprendí a andar nuevamente.

¿Qué se necesita para superar una situación como la que describe?

Siempre es necesaria la motivación. Yo soñaba que habían metido a mi papá en una lavadora y que llegaba todo nuevo. ¡Tenía tantas ganas de un beso!, o de una mirada, un gesto; pero tristemente nunca llegó... Un día ya no tuve ganas de eso, tuve ganas de vivir para matarlo; y el odio me dio fuerza.

Sin embargo, insiste en que el odio y la violencia no son genéticos, ¿cómo romper ese círculo vicioso?

Si una persona no sale de su entorno, no se da cuenta de cómo es en realidad y, por desgracia, reproduce esas actitudes inconscientemente. Cuando ves a personas que quieren y son queridas eso te ayuda a no reproducir malas conductas. Para los que no tienen cariño, ver a gente con amor es como mirar ese escaparate donde no se puede comprar. Sin embargo, puedes decir: “pues yo algún día viviré de otro modo”. Yo no he reproducido la violencia simplemente porque encontré a gente que me hizo desear cosas más positivas.

¿Qué le permitió olvidar y perdonar?

Ha sido un camino imprevisto en el que encontré a gente que dice en voz alta lo que tú piensas en bajito. Esos que van unos pasos por delante de ti, que han tenido una vida difícil y que ahora tienen una vida muy bella. Me preguntaba por qué y pensaba que yo también tendría una vida así en el futuro. Esa gente te da ambiciones, incluso sin que tú lo sepas. Por eso la mejor manera de ir en contra del destino es ir al encuentro de los demás; porque te dan ilusiones y te enseñan que la vida tiene otro paisaje.

Usted acoge en su familia a jóvenes con problemas, ¿qué les ofrece a diferencia del DASS (el servicio del Estado para niños abandonados)?

Es muy importante que esos jóvenes vean que la vida no es una fantasía, que hay otro modo de existir, que cuando uno comete un error puede pedir perdón e intentar no volver a hacerlo. Para que ellos se convenzan, lo tienen que ver en la práctica. Nosotros acogemos a los jóvenes y delante de ellos vivimos como una familia normal, por eso no es difícil para ellos imitarnos. Si fuéramos gente “perfecta” sería difícil imitarnos, pero justamente los roces que tenemos en la familia nos dan la oportunidad de crecer. Por eso, los jóvenes piensan: ¿y si yo también fuera capaz de mejorar?

¿Qué les diría a los jóvenes para animarlos a mirar más alto?

A los que tienen la suerte de tener una familia, les diría que es importante respetarla, honrarla y aceptarla; que ni aquellas personas a las que más queremos son perfectas. Muchas veces pregunto a la gente: “¿les has dicho a tus padres o a tus hijos que los quieres?”. Y la gente me dice: “ya lo saben”. Para criticar y decir lo malo, la gente no pone medida; sin embargo, cuando toca decir “te quiero” o “estoy orgulloso de ti” muchos se callan. Se anima a los futbolistas o a los ciclistas, pero es necesario que nos animemos entre nosotros. No es necesario ser un famoso para que alguien te anime. Y cuando los jóvenes ven eso, se producen cambios extraordinarios.





¿Qué influencia ha tenido su esposa sobre usted?

Mi mujer viene de un entorno completamente distinto, en el que no había problemas ni confusiones. Ella es diferente: es sencilla y vive sin complicaciones mentales. Conocía cosas que yo desconocía, tenía valores que me atraían... a veces los extremos se atraen. Y, ante todo, tuvo una mirada bella sobre mí porque si algunas veces soy guay, otras soy muy tonto. Cuando hablábamos yo le decía: “confía en mí y ya verás. Cambiaré”. Algunas cosas las cambiaba fácilmente pero en otras tenía que ponerme tres o cuatro veces. Ella ha tenido la paciencia y la delicadeza de creer en mí, incluso cuando yo dudaba de mí mismo.

¿Y sus hijos?

Los hijos son un regalo hermoso. Hay espejos para mirarse, peinarse y vestirse, pero el espejo para cambiar tu vida está en aquellos que más quieres. Porque uno solo no puede verse a sí mismo. No es suficiente con decirte que vas a cambiar. Los niños exigen que no te des a medias. Ser adulto es fácil, pero para ser una gran persona, se necesita a los niños.

Mis hijos me decían que no hubieran querido tener otro papá y eso me hacía sentir muy orgulloso. Me decían: “papá, has cambiado mucho, eso está muy bien, ya no te peleas”. Yo les digo a mis hijos: “si papá hace algo bien, decírselo; y si hace algo mal, también”. Mi reto es mejorar cada día.

Ha tenido momentos duros pero también luces en la oscuridad: encuentros hermosos como, por ejemplo, con la Madre Teresa de Calcuta en Roma...

Pues yo no lo hice a propósito, no sabía ni quién era. Para mí era una anciana. Eso es otro ejemplo de lo que ha pasado en mi vida: tener encuentros que si los hubiera buscado nunca los habría vivido. Para mí son caricias del “Big Boss”; la vida no sólo te trata mal, eso únicamente pasa en las malas películas. En la vida real, cuando se escucha a la gente que se ha levantado después de vivir situaciones difíciles, uno se da cuenta de que nadie se levanta solo. Yo mismo he tenido personas en mi camino: el indigente que me enseñó a leer, papá Gaby (su padre adoptivo de los servicios sociales del Estado), la buena jueza y el padre Thomas. Todos son como regalos. El regalo más bonito en la vida son las personas que uno ha querido y quiere; y se necesita la vida entera para conocerlas.

Cuando expone su testimonio de vida, ¿cree que ayuda a las personas que tienen problemas?

Yo nunca pido dar ninguna charla pero hay gente que me invita. Recibo muchos correos de personas que han cambiado su vida porque se dicen: “si Tim lo ha conseguido, yo también puedo”. Mucha gente afirma que mi testimonio le ha dado sentido a su vida. Algunos han dejado de beber o de ser violentos y vienen a darme las gracias. Pero yo no he hecho nada. Por ejemplo, la gente lee mi libro y piensa: “Tim no es mejor que yo, así que igual yo también puedo cambiar”.

Por desgracia, se necesita tiempo para que los demás se den cuenta de las cosas, por eso la gente no tiene que desesperarse a la hora de hacer el bien. El campesino, cuando siembra, no va al día siguiente a su campo a echarle la bronca a la tierra y a pedirle que se dé prisa en dar frutos. El amor que se da en este mundo es similar: no es para gente que tiene prisa.

***********************





martes, mayo 18, 2010

ORACIÓN PARA EL AÑO SACERDOTAL

Queda poco y hay que seguir pidiendo:

Pronunciada por el Santo Padre (19-06-2009)



Señor Jesús:

Tu has querido dar a la Iglesia, en San Juan María Vianney, una imagen viviente y una personificación de tu caridad pastoral, haz que en su compañía y ayudados por su ejemplo vivamos plenamente este Año Sacerdotal.

Haz que, como El, podamos aprender delante de tu Eucaristía cuánto sea simple y cuotidiana tu Palabra que nos instruye; cuánto sea tierno el amor con el que acoges a los pecadores arrepentidos y cuánto sea consolador abandonarse confidencialmente a tu Madre Inmaculada.

Haz, Señor, que, por intercesión del Santo Cura de Ars, las familias cristianas lleguen a ser “pequeñas Iglesias” en las que todas las vocaciones y los carismas, infundidos por el Espíritu Santo, puedan ser acogidos y valorizados. Concédenos, Señor, poder repetir, con el mismo ardor del Santo Cura, las palabras que el mismo solía dirigirte:

“Te amo, mi Dios, y mi solo deseo
es amarte hasta el último respiro de mi vida.
Te amo, oh Dios infinitamente amable,
y prefiero morir amándote
antes que vivir un solo instante si amarte.
Te amo, Señor, y la única gracia que te pido
es aquella de amarte eternamente.

Dios mío, si mi lengua
no pudiera decir que te amo en cada instante,
quiero que mi corazón te lo repita
tantas veces cuantas respiro.

Te amo, oh mi Dios Salvador,
porque has sido crucificado por mi,
y me tienes acá crucificado por Ti.
Dios mío, dame la gracia de morir amándote
y sabiendo que te amo”. Amen.

lunes, mayo 17, 2010

Oración del hijo


Oración a la Virgen María
Santa María, Madre de Dios,
consérvame un corazón bueno,
limpio, puro y transparente,
como un manantial;
dame un corazón sencillo,
que no albergue tristezas;
un corazón magnánimo
al entregarse,
tierno para la compasión;
un corazón fiel y generoso
que no olvide ningún bien,
ni guarde rencor por ningún mal.
Dame un corazón dulce y humilde,
delante de tu Hijo Jesús;
Dame un corazón grande
que ninguna ingratitud cierre,
un corazón preocupado
por la gloria de Jesucristo,
herido de su amor
con una llaga que solo cierra
en la eternidad.
María hazme un corazón humilde
Y  misericordioso como el de
Tu Hijo Jesús.
 Amén.


Encuentro del Papa con el presidente de Boliva, Evo Morales

domingo, mayo 16, 2010

Alec Guinness: el paso a la fe católica del viejo maestro Jedi

Hasta ahora era desconocido para el gran público la conversión al catolicismo de Alec Guinness, el famoso actor que dió vida al maestro Jedi en La Guerra de las Galaxias, o su conocido papel en El puente sobre el Río Kwai, así como la intensa vida de piedad que profesaba.

Pablo J. Ginés/Forum Libertas

En 2005 apareció en inglés la biografía oficial del actor británico Alec Guinness, fallecido el año 2000. Guinness fue ídolo de toda una generación por su papel del maestro jedi Obi Wan Kenobi en La Guerra de las Galaxias, pero antes ya se había hecho un enorme prestigio en el mundo del cine, con un Óscar en 1957 por su papel en El puente sobre el Río Kwai. El biógrafo, Piers Paul Read, presta en esta obra ( Alec Guinnes: the authorized biography ), una atención especial a la fe católica del actor, la fe de un converso en la que siempre encontró consuelo y crecimiento. .


Hijo de madre soltera y bebedora
La infancia de Guinness no fue fácil: nació en Londres en 1914, nunca supo quién fue su padre y vivía en pensiones con una madre que apenas se preocupaba de él. “Mi madre era una puta”, diría con dureza Guinness a John le Carré. “Se acostó con toda la tripulación del yate de Lord Moyne en la Regata Cowes y cuando dio a luz llamó Guinness al bastardo pero mi padre fue probablemente el maldito cocinero”. Era bebedora y robaba cosas. Como reacción a esta infancia, cuando años después Guinness triunfe, desarrollará un cierto dandismo, un puntillismo famoso en círculos artísticos y un gusto por los trajes elegantes y las compras exquisitas.

Controlar la homosexualidad mediante la oración
En su época de estudiante Guinness conoció los ambientes turbios de la homosexualidad e incluso experimentó inclinaciones en este sentido, aunque parece ser que las resistió. El biógrafo recoge su amistad con el director Peter Glenville, un católico convencido, que sin embargo mantuvo una relación homosexual de por vida a la vez que reconocía la necesidad de confesarlo, arrepentirse y seguir la enseñanza de la Iglesia. Guinness escribió que este tipo de pasiones “podían controlarse, si no curarse, mediante la oración, el arrepentimiento y la Gracia de Dios”.

Comienza su carrera de actor
Tras la escuela, trabajó un año en una firma publicitaria y después empezó a formarse como actor. En 1934 John Gielgud puso en marcha su exitosa carrera con el papel de Osric enHamlet.

El catolicismo, “regimiento de élite”
Durante la Segunda Guerra Mundial Guinness adoptó el anglocatolicismo, la rama ritualmente más parecido al catolicismo de la Iglesia Anglicana. En aquella época, los anglicanos no ordenaban mujeres ni casaban homosexuales y la doctrina era muy cercana a la católica. Según escribió, la religión anglicana era “un baluarte psicológico contra las incertidumbres de la guerra y el miedo al futuro y me mantuvo por el buen camino”. Incluso, después de casarse, jugó un tiempo con la idea de hacerse sacerdote anglicano. Pero ya entonces, en los años de la guerra, siendo oficial en la Royal Navy, consideraba que el catolicismo era “el regimiento de élite” del que pensaba que no podía permitirse sus “caros uniformes”.

Un pacto con Dios
A los cuarenta años Guinness escribe en su diario: “mi alma, mi cuerpo, mi cerebro languidecen necesitando religión. El mundo es demasiado inhóspito e inexpresivo sin un sentido de adoración”. Cuando su hijo Matthew cayó enfermo de poliomelitis, Guinness hizo el pacto con Dios de convertirse si el chico se recobraba: Matthew se curó y Guinness se convirtió. Así lo explica en su autobiografía Blessings in Disguise (1985), aunque Piers Paul Read y otros señalan que fue en realidad un paso más en un deseo lento pero tenaz de vivir y crecer en fe.

Leerá  a Newman, Chesterton, Belloc...
A partir de ese momento, Guinness devorará las obras espirituales del cardenal Newman, de Chesterton, de Hilaire Belloc, de Knox, de Carlos de Foucauld y de santa Teresa de Ávila. En uno de sus diarios apunta un pasaje de las Revelaciones del Amor Divino, una de las visiones de la beata medieval Juliana de Norwich: Vi una cosa pequeñita en la palma de mi mano, del tamaño de una avellana, redonda como una bolita. Pensé, ¿qué será esto? Y se me respondió: “esto es todo lo que ha sido hecho”. Me maravilló como podía mantenerse y no caer en la inexistencia por su pequeñez. Se me respondió: “se mantiene, y se mantendrá siempre, porque Dios lo ama”.

A Guinness le cautivó esta visión y en su caja de maquillaje llevaba siempre una avellana, que era lo primero que sacaba y ponía en la mesa del camerino al llegar a un teatro.

Un actor contra los pecados de la lenguaTambién era un lector devoto de san Francisco de Sales, patrón de escritores y periodistas. Guinness tenía una innegable capacidad para hacer daño a la gente con comentarios hirientes, y debía inspirarse en las palabras de este santo en su lucha desigual por no decir más mofas y ofensas, “el peor pecado de la lengua que podemos cometer contra nuestro hermano”, según el santo obispo de Ginebra. Guinness lo veía como un santo práctico, con métodos aplicables. “Voy y vengo y vuelvo a empezar en mi vida religiosa, pero se profundiza, creo, y rezo y confío”, diría a un amigo esos días.

Una caricia de Dios
También creía que Dios permitía que cada hombre y mujer, alguna vez, recibieran “de acuerdo a su capacidad, un destello de Su promesa a ellos, una impresión de lo que la eternidad podría significar, un destello de su adopción como Hijos de Dios y al retirarse este destello, darse cuenta de lo que significa la Caída del Hombre. Se nos deja con una sensación exultante y al mismo tiempo, junto con su felicidad, una tristeza que es difícil que volvamos a encontrar en esta vida. Es una zanahoria dorada ante unos burros... que podrían ser dioses”.

Destello de eternidad
Párrafos como este, que podemos encontrar en otros grandes cristianos ingleses de esos años, como C.S.Lewis o J.R.R.Tolkien acercan la experiencia mística, el “destello de eternidad”, a los hombres. No es extraño que estos artistas hayan llegado a tantos lectores y espectadores.

Consciente de sus fallosGuinness era muy consciente de sus pecados y fallos, “dolorosos, cuando no ridículos o aburridamente repetitivos”. Fue consciente de sus fallos y de hecho la mayoría de sus papeles en cine o teatro trataban el tema del fracaso, fuese como soldado o espía, oficinista o vendendor, científico o noble en desgracia. En su vida espiritual, su reconocimiento de esta debilidad y su dependencia de los sacramentos fortaleció su fe.

Una mujer de bandera
Guinness fue amigo de sus amigos, generoso y fiel a su esposa. Sin embargo, siempre se mostró desdeñoso e hiriente con cosas que eran valiosas para ella, sus libros infantiles, sus ilustraciones, su cocina. Su esposa Merula veía estos fallos como resultado de su dandismo compulsivo y los perdonaba. “Según unos cuantos de sus amigos más cercanos, mientras Alec mantenía su viejo y difícil yo, era Merula quien ganaba en sabiduría y bondad, adquiriendo el genio de la santidad que había eludido a Alec”, escribe en esta biografía Piers Paul Read.

Un palmarés impresionante“Con todas las contradicciones de su maquillaje, siempre hubo un núcleo de verdad allí en el medio que fue lo que reconocí cuando nos enamoramos por primera vez. Supe que siempre podría confiar en él”, escribió Merula tras la muerte de su esposo, una de las figuras públicas más conocidas del catolicismo público inglés en el arte del s.XX. En su palmarés quedaba el Oscar de 1957 al mejor actor y un Globo de Oro por El puente sobre el río Kwai; el premio honorífico de la Academia en 1980 por su contribución cine; sus nominaciones al Oscar como actor principal por The Lavender Hill Mob en 1951, y también las nominaciones como actor de reparto por La guerra de las galaxias en 1977 y Little Dorrit en 1988.

El viejo maestro Obi Wan Kenobi parece fracasar cuando muere.

viernes, mayo 14, 2010

ANUNCIACIÓN



¡Trasunto de cristal
bello como un esmalte de ataujía!

Desde la galería
esbelta, se veía
el jardín. Y María
virgen, tímida, plena
de gracia, igual que una azucena,
se doblaba al anuncio celestial.

Un vivo pajarillo
volaba en una rosa.
El alba era primorosa.
Y, cual la luna matinal,
se perdía en el sol nuevo y sencillo,
el ala de Gabriel, blanco y triunfal.
¡Memoria de cristal!

Juan Ramón Jiménez


jueves, mayo 13, 2010

Oración del Santo Padre a la Virgen de Fátima

.

Señora Nuestra
y Madre de todos los hombres y mujeres,
aquí estoy como un hijo
que viene a visitar a su Madre
y lo hace en compañía
de una multitud de hermanos y hermanas.
Como Sucesor de Pedro,
al que se le confió la misión
de presidir el servicio
de la caridad en la Iglesia de Cristo
y de confirmar a todos en la fe
y en la esperanza,
quiero presentar a tu Corazón Inmaculado
las alegrías y las esperanzas,
así como los problemas y los sufrimientos
de cada uno de estos hijos e hijas tuyos,
que se encuentran en Cova de Iria
o que nos acompañan desde la distancia.

Madre amabilísima,
tú conoces a cada uno por su nombre,
con su rostro y con su historia,
y quieres a todos
con amor materno,
que fluye del mismo corazón de Dios Amor.
Te confío a todos y los consagro a ti,

María Santísima,
Madre de Dios y Madre nuestra.
El Venerable Papa Juan Pablo II,
que te visitó tres veces, aquí en Fátima,
y te agradeció aquella "mano invisible"
que lo libró de la muerte,
en el atentado del trece de mayo,
en la Plaza de San Pedro, hace casi treinta años,
quiso ofrecer al Santuario de Fátima
la bala que lo hirió gravemente
y que fue colocada en tu corona de Reina de la Paz.
Nos consuela profundamente
saber que estás coronada
no sólo con la plata
y el oro de nuestras alegrías y esperanzas,
sino también con la "bala"
de nuestras preocupaciones y sufrimientos.

Te agradezco, Madre querida,
las oraciones y sacrificios
que los Pastorcillos
de Fátima realizaron por el Papa,
animados por los sentimientos
que tú les habías infundido en las apariciones.
Agradezco igualmente a todos aquellos que,
cada día,
rezan por el Sucesor de Pedro
y sus intenciones,
para que el Papa sea fuerte en la fe,
audaz en la esperanza y ferviente en el amor. Madre querida por todos nosotros,
te entrego aquí en tu Santuario de Fátima,
la Rosa de Oro
que he traído desde Roma,
como regalo de gratitud del Papa,
por las maravillas que el Omnipotente
ha realizado por tu mediación
en los corazones de tantos peregrinos
que vienen a esta tu casa materna.
Estoy seguro de que los Pastorcillos de Fátima,
los Beatos Francisco y Jacinta
y la Sierva de Dios Lucía de Jesús,
nos acompañan en este momento de súplica y júbilo.
Benedicto XVI, 13 de Mayo de 2010


Actualización: del acto de entrega:


miércoles, mayo 12, 2010

Milagro de El labrador avaro



1. Había en una tierra / un hombre labrador
Que empleaba la reja* / más que otra labor;
Más amaba la tierra* / que no* a su Criador,
Era de muchas formas / hombre revolvedor*.

2. Hacía una enemiga* / suzuela* de verdad,
Cambiaba los mojones* / por ganar heredad*,
Hacía en todas formas / tuertos* y falsedad,
Tenía mala fama / entre su vecindad.

3. Aunque malo, quería / bien a Santa María,
Oía sus “milagros” / y bien los acogía*;
Saludábala siempre, / decía cada día:
—“¡ Ave gratia plena, / que pariste al Mesía!”

4. Finó el arrastrapaja* / de tierra bien cargado*,
En soga* de demonios / fue luego cautivado,
Lo arrastraban con cuerdas, / de coces bien sobado,
Le pagaban el duplo / del pan que dio mudado.*

5. “Doliéronse los ángeles / por esta alma mezquina*,
Por cuanto la llevaban / los diablos en rapiña*;
“Quisieron socorrerla / ganarla por vecina,
Mas para hacer tal pasta / faltábales harina*.

6. Si decían los ángeles / de bien una razón,
Ciento daban los otros, / malas, que buenas non;
Los malos a los buenos / tenían en rincón*,
El alma por pecados / dejaban en prisión”


7. “Un ángel levantóse / dijo, —“Yo soy testigo,
Verdad es, no mentira, / esto que ahora os digo:
El cuerpo, el que llevó / esta alma consigo,
Fue de Santa María / vasallo y muy amigo.

8. Siempre la mencionaba / al yantar* y a la cena,
Decía tres palabras / Ave gratia plena*;
La boca del que sale / tan santa cantilena*
No merece yacer / en tan mala cadena”.

9. “Tan pronto como el nombre / de la santa Reína
Oyeron los demonios / se apartaron aína*;
Derramáronse* todos / como en una neblina
Desampararon todos / a la alma mezquina*.

10. Los ángeles la vieron / quedar desamparada,
De sus pies y sus manos / con sogas bien atada;
Quedaba como oveja / cuando yace enzarzada,
fueron y la acogieron / dentro de su majada.

11. “¡Nombre tan adonado* / y de eficacia tanta,
Que* a nuestros enemigos / los persigue y espanta!...
No nos debe doler / ni lengua ni garganta
Que no digamos todos / Salve Regina Sancta*.
Gonzalo de Berceo

Vocabulario:

Reja. Se dedicaba a arar.
Tierra. La hacienda, las piezas o fincas.
Que no. Entiendase: “más amaba la tierra que a su Creador”.
Revolvedor. Pendenciero, cizañero, siempre provocando líos.
Enemiga. Maldad, vileza.
Suzuela. Sucia, dañina, de mala idea.
Mojones. Piedra que delimita terrenos.
Heredad. Para hacer más grande su finca a costa de los vecinos.
Tuertos. Entiéndase: “cometía todo tipo de entuertos (agravios) y falsedades”.
Acogía. Entiéndase “Oía contar sus milagros (los relatos de sus milagros) y le gustaban.” Era aficionado a oír contar los milagros de la Virgen.
Arrastrapaja. El labrador, por su trabajo en cuadras, gallineros y pajares, siempre lleva trozos de paja enredados en su pelo, sus vestidos o su calzado que va dejando caer por donde va.
Cargado. Rico en fincas de labor. Poseedor de una grande hacienda.
Soga. Cuerda de presos custodiada por los demonios.
Del pan que dio mudado. Le hacían ahora a él las maldades que él había hecho, pero multiplicadas por dos.
Mezquina. Desgraciada.
En rapiña. Como botín de robo.
Faltábales harina, No tenían medios para conseguir lo que querían.
En rincón. Arrinconados.
Yantar. Comer.
“Ave, gratia plena”. Dios te salve María, llena eres de gracia...
Cantilena. Poema breve.
Cadena. Prisión.
Aína. Deprisa.
Derramáronse. Se esfumaron.
Adonado. Colmado de dones.
Que. Tanto que.
“Salve Regina Sancta.” Salve Reina santa.



lunes, mayo 10, 2010

Madre siempre fiel



Madre siempre fiel,
cuando te asaltó la incertidumbre,
cuando las cosas se te hacían complicadas,
supiste confiar.
¡Y cómo confiaste!
En el momento cumbre de la historia
con decisión y firmeza
pronunciaste aquel bienaventurado
"Hágase", del que viene nuestra salud.

¡Y siempre lo mantuviste!
Las desconfianzas de otros,
los decires de tantos
nunca te apartaron
de la santa confianza.

Obténme,
Santa María de la Confianza,
el auxilio divino
que me permita superar
las incertidumbres que ahora me acosan.
Que así sea.


jueves, mayo 06, 2010

JARILLERO, JARILLERO...




Jarilla fresquita le vendo señora de los ojos negros,
De chapecas largas y ondeados cabellos
A este jarillero esos ojos negros le han quitado el sueño
Señora le doy lo que tengo...
Tengo el carro lleno de jarilla plica, pichana y romero
Todo yo le ofrezco, mil yuyos del cerro,
Por una mirada, Señora, de sus ojos negros...
No sabe Señora yo le hablo a los cerros,
le canto a los valles lo que llevo dentro, le hablo de sus trenzas,
de sus ojos negros y hasta le declaro cuanto yo la quiero!
Y eso que no digo, Señora todo lo que siento...
Yo busco una estrella, y he visto en sus ojos brillar dos luceros.

martes, mayo 04, 2010

lunes, mayo 03, 2010

Mes de Mayo día 3



Sálvame Virgen María
sálvame te imploro con fe
mi corazón en ti confía
Virgen María, sálvame.

Mil enemigos Virgen Pía
de ti me quieren apartar
a ti se acoge el alma mía
que sólo Tú puedes salvar.

Sálvame Virgen María...
Acuérdate que vine un día
al Santo altar lleno de amor
y te escogí por Madre mía
Oh, Madre de mi Salvador.

Sobre la imagen: Virgen de al gratitud,  de Miguel Ángel Tapia

MAY FEELINGS III

domingo, mayo 02, 2010

2 de mayo


Oh, Virgen María
botón de clavel
mi madre me ha dicho
que te ame con fe.

Pues cuenta que eres
mi madre también
y el rezo del niño
te causa placer.

Cuando en la noche,
dormida ya esté
si he sido muy buena
me vendrás a ver.

Mi madre no engaña
lo sabes muy bien
por eso te espero
y al fin te veré.


sábado, mayo 01, 2010

Venid y vamos todos con flores a María





Venid y vamos todos
con flores a María,
con flores a porfía,
que madre nuestra es.

De nuevo aquí nos tienes,
purísima doncella,
más que la luna bella,
postrada a tus pies.

Venid y vamos todos
con flores a porfía,
con flores a María
que Madre nuestra es.

De nuevo aquí nos tienes
purísima doncella,
más que la luna bella,
postrados a tus pies.

Venid y vamos todos
con flores a porfía,
con flores a María
que Madre nuestra es.


viernes, abril 16, 2010

Felicidades, Santo Padre



Oremus pro Pontifice nostro Benedicto XVI. Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius.

domingo, enero 10, 2010

Homilía en la Misa de Toma de Posesión de Monseñor Munilla



         Excelentísimo Señor Nuncio de su Santidad, queridos hermanos en el episcopado, sacerdotes, diáconos, religiosos, consagrados y seminaristas; queridos laicos y familias de esta Diócesis donostiarra, y los que habéis venido de otros lugares (¡me permito hacer una especial mención a los palentinos que habéis querido acompañarme!); autoridades y representantes de la vida pública, cuya presencia entre nosotros agradezco; todos aquellos que seguís esta celebración a través de los diversos medios de comunicación;




+ José Ignacio Munilla Aguirre, Obispo de San Sebastián

queridos todos, ¡hijos e hijas de Dios!, que es el mayor “título” que jamás podrá decirse de nosotros, en el cual estamos todos hermanados: ¡La paz de Cristo sea en vuestros corazones! Jesukristoren pakea izan bedi zuek guztiokin!



Aita Santuaren Nuntzioak gure Donostiako elizbarrutiko santuak aipatu ditu. Oroitzapen honek pozez betetzen nau gogorarazten bait digu zeruko Elizarekin bat eginik gaudela. Haien gure aldeko otoitza, indar haundikoa da. Gogora ekartzen digu gainera ez gaudela bakarrik eta haiek ere oso trantze larriak igaro dituztela aintzara iritsi aurretik. Hasiera hasieriatik Ama Birjina maiteari zuzendu nahi nioke nire otoitza; Arantzazuko, Koruko eta nola ez Zumarragako Antioko adbokaziotan. Gure aurretik joan diren gipuzkoako santuei ere laguntza eskatu nahi diet eta bereziki Loiolako Iñaziori.



         TRADUCCIÓNEl Señor Nuncio de su Santidad ha hecho mención en su primera intervención a los santos de esta Diócesis donostiarra. Su invocación me llena de alegría y confianza, porque nos recuerda a todos que, a esta amplia asamblea que hoy se ha congregado, se une también la Jerusalén del Cielo… Su fuerza de intercesión es muy grande, y nos conforta saber que en esta vida no navegamos solos, y que ellos también han pasado por situaciones difíciles, antes de llegar a la gloria. Me quiero encomendar pues, desde el primer momento, a nuestra querida Virgen María, en sus advocaciones de Nuestra Señora de Aránzazu, Virgen del Coro, y me permito también añadir la advocación de Santa María de la Antigua, de Zumárraga. Me encomiendo también a todos los santos y santas que nos han precedido, y de un modo particular, a San Ignacio de Loyola.



         Me presento ante vosotros pobre y humilde, con la inevitable sensación de que las expectativas que muchos de vosotros podáis tener, son muy superiores a lo que quepa esperar de mí… Si me permitís un poco de humor para distender el discurso (y quizás también para rebajar las expectativas), en estos días me ha venido a la mente un relato gracioso y enjundioso al mismo tiempo, que escuché a uno de mis hermanos obispos aquí presentes:



         Dicen que había un señor muy débil y enfermo, que solicitó audiencia con el Papa para pedirle que rezase por él. Para su sorpresa, el Santo Padre le contestó concediéndole una cita. Llegado el día, acudió con antelación al Vaticano. En el primer control, le indicaron que tenía que ser muy breve porque el Papa estaba muy ocupado; al llegar a la primera planta, el Secretario le insistió en que el Papa estaría cansado, y que no debía alargarse en la entrevista… Al acercarse a la antesala, un monseñor le hizo saber la ocupadísima agenda del Pontífice esa mañana, insistiéndole en la brevedad… Cuando estaba ya a punto de entrar, un cardenal le miró fijamente, al mismo tiempo que se levantaba ligeramente la manga de su muñeca, y daba unos golpecillos con su dedo al reloj… Finalmente, se abrió la puerta, y al ver el rostro del Papa, nuestro hombre, débil y enfermo, sólo fue capaz de balbucear: “¡PAPA!, ¡PUPA!”



         A buen seguro que habéis comprendido la intención de mi pequeña broma… La presión que se genera en ciertos momentos es muy grande. Por ello, quiero pediros a todos vuestra comprensión ante mi pequeñez, al mismo tiempo que vuestra buena voluntad en la acogida de las palabras de este pastor de la Iglesia. El factor mediático tan influyente en nuestros días, contribuye fácilmente a construir castillos en el aire, a ver gigantes donde sólo hay molinos, a engrandecer a quienes lejos de ser supermanes, tan sólo son unos peregrinos más en el camino de la vida; o tal vez, a juzgar como demonios a quienes simplemente comparten nuestra misma condición pecadora.



         Por todo ello, permitidme que lo diga una vez más: me presento ante vosotros pobre y humilde, al mismo tiempo que consciente de la misión que he recibido de Cristo y de su Iglesia. Nada busco por mi cuenta y sólo le pido a Dios “acertar”, ser instrumento suyo en la construcción de su Reino… Ser “instrumento”, no más. Pero tampoco menos.



         En un día como hoy y en las circunstancias presentes, he pensado compartir con vosotros el uso de la palabra… Me explico: Con motivo de mi nombramiento, he recibido muchísimos correos electrónicos y cartas. De entre éstas últimas, he elegido una, que me ha llegado especialmente al alma… Dice literalmente:



         Estimado José Ignacio:

         La paz y el amor de Jesucristo y la alegría de la Virgen Maríarebosen en tu corazón. Con tu reciente nombramiento como obispo de la Diócesis de San Sebastián, quiero mostrarte mi acogida y cariño junto con esta tu tierra que te vio nacer. Es mi deseo que te encuentres en casa, acogido y amado como Pastor.

         Tu nueva labor vaya ungida por el Santo Espíritu. Él te consolará y te dará la fuerza que viene de lo alto para mantenerte fiel a Dios y a la Iglesia. Jesús te dice: “No tengas miedo, Yo estoy contigo”. Así pues, no temas, Dios está con nosotros…

         Acuérdate cuando pastorees la grey del Señor, sobre todo, de los pobres, humildes y enfermos, aquellos que no tienen protector y sé un Padre amoroso para todos ellos. Hay mucha falta de cariño en los corazones, José Ignacio;, tú que lo recibes de Nuestro Señor, dáselo a los pobres y a los pequeños; y no te olvides de ninguno… ¡Sé reflejo humilde del Corazón de Jesús, siendo de todos y para todos!

         Tú que tanto amas a la juventud, acuérdate de ellos y sé comprensivo con su debilidad, acogiéndolos con misericordia. Ellos necesitan acogida y compasión y un corazón que les comprenda, que les escuche y los acompañe.

         Escucha, José Ignacio, escucha el clamor del pueblo sufriente y dolorido y alégrate, al mismo tiempo, con aquellos que se sienten amados infinitamente por Dios.

         Los niños y los ancianos sean tu predilección; son débiles y dependientes y necesitan apoyarse. Utiliza tu báculo para ayudarles en sus necesidades.

         Sobre todo, José Ignacio, cuenta con la gracia de Dios. La empresa es muy grande para un alma sencilla como la tuya, pero la gracia es aún mayor para llevarla a buen fin. No te faltará la oración de la Iglesia. Te tendré siempre presente en mis humildes oraciones y aquí me tienes cuando me necesites. Aprovecho para desearte una Feliz Navidad. Un entrañable recuerdo a tu amatxo. Ongi etorri zure etxera!



         ¡Da gusto tener unos fieles que le preparen la homilía al obispo! Recibo estos consejos y los hago míos, e intentaré llevarlos a la práctica en el ministerio pastoral.



Gipuzkoako eliztar maiteok: zuen aurrera nator gure elizbarrutiaren alde lan egiteko gogo biziz, denok elkarrekin Kristo gure Jauna serbitzeko. Nire intentzioa da gure Elizbarrutiaren ibileran bete-betean sartzea eta nire ahaleginak hemengo proiektu pastoralarekin batuko ditut, Eliza Ebanjelioaren Serbitzura. Ezin bestela aritu! Elkarrekin ibiliko gera, gure arteko elkartasunean haziz, gure Aita Santu maiteak eskatzen diguna onartuz eta obedituz. Pedroren ondorengoen ministeritzan konfidantza guztia dugu!

Jainkoak nahi du bakoitzak jasotako talentuak besteekin konpartitzea. Espirituak gure artean eragiten dituen dohainak ezagutu eta bultzatu behar ditugu.



         TRADUCCIÓNQueridos fieles de Guipúzcoa: Me presento ante vosotros con pleno deseo y disposición de trabajar en nuestra Iglesia diocesana, de forma que todos juntos sirvamos a Cristo, nuestro Señor. Mi intención es la de entroncarme plenamente en el recorrido de nuestra Diócesis, sumando mis esfuerzos al proyecto pastoral diocesano de una Iglesia al Servicio del Evangelio. ¡No podría ser de otra manera! Caminaremos juntos, creciendo en comunión entre nosotros, en plena apertura y obediencia a las orientaciones de nuestro querido Papa, Benedicto XVI. ¡Confiamos plenamente en el ministerio del sucesor de Pedro!

Debemos ser cada vez más conscientes de que Dios quiere que compartamos nuestros talentos. Estamos llamados a discernir y a reconocer los dones que el Espíritu reparte entre nosotros, de forma que podamos trabajar para fortalecerlos y enriquecernos.



         Os agradezco a todos esta acogida y este recibimiento, aunque me parece que es un tanto desproporcionado y que ha sido sobredimensionado por las circunstancias… Lo acojo y lo agradezco en la fe, sabiendo -y recordándooslo a todos- que es a Cristo a quien estamos recibiendo.



         Al ver el calor de vuestra acogida, me he acordado del borriquillo que Jesús montaba aquel Domingo de Ramos en su entrada en Jerusalén. ¿Os imagináis qué ridículo hubiese hecho aquel asno si hubiese creído que aquellas aclamaciones y aquellos saludos estaban dirigidos a él, en vez de a quien llevaba sobre sus lomos? Le pido al Señor no ser tan “burro” como para engañarme así.



         Me parece que todos, sin excepción, deberíamos aplicarnos la parte que nos corresponde en esta imagen de la entrada de Jesús en Jerusalén. ¡Qué absurdo hubiese sido que quienes salieron a las calles, aquel Domingo de Ramos, batiendo sus palmas y cantando cánticos de alegría, lo hubiesen hecho por el simple motivo de que el borrico les resultase simpático! ¿Y qué decir de los habitantes de Jerusalén, si se hubiesen resistido a recibir a Jesucristo, porque no les gustaba el asnillo sobre el que venía montado?



La moraleja y la conclusión de esta cuasi fábula que os he propuesto, es obvia: ¡El misterio de la Iglesia sólo cabe vivirlo en la fe y desde la fe! ¡Cualquier otra cosa, inevitablemente, nos conduciría a malas interpretaciones y a manipulaciones! Así nos lo recordó D. Juan María Uriarte en la homilía de su despedida: “La comunidad cristiana se mantendrá incólume si por la fe sabe identificar a Jesús presente y activo en medio de ella y tiene el coraje de confiar en Él «a fondo perdido». Él es la fuerza de la Iglesia en todos sus momentos de debilidad, de prueba y de riesgo”.



         Oremos unos por otros, queridos hermanos. No lo digo como una frase hecha, sino con plena convicción de que es el camino para sanar heridas y para alcanzar la meta que perseguimos, que no es otra que dar gloria a Dios. Os pido que nos tomemos en serio esta llamada que os hago. La oración dirigida a la Virgen María será especialmente eficaz. ¡Bien sabemos de la capacidad que tienen las madres de congregar a sus hijos! Con frecuencia, cuando falta la madre, resulta casi imposible convocar a la familia; sin la madre aquello se convierte en un “desmadre”. Pero nosotros… ¡tenemos madre!; y se llama “María”. ¡Cada vez que pronunciemos con confianza este santo y bendito nombre -“¡María!”-, nos sentiremos más hermanos!



Eskerrik asko bihotzetik gaurko ekitaldiaren antolakuntzan parte hartu duzuen guztioi. Ezin denak banan bana aipatu inor ahazturik ez uztearren. Estimatzen dut gauzak errazten saiatu zareten guztion lana, Aita Santuak bialdu dizuen artzai honen bidea irekiz. Jainkoak bedeinka zaitzatela zuek eta zuen familiak!



         TRADUCCIÓNAgradezco de todo corazón a todos aquellos que habéis colaborado en la preparación de este acto. No os voy a citar uno a uno, porque seguro que caería en olvidos imperdonables. Gracias a cuantos han contribuido a facilitar las cosas, de muchas y diversas formas, allanando el camino de este pastor que os envía el Papa. ¡Dios os bendiga a todos vosotros y a vuestras familias!



         El capítulo de los agradecimientos sería muy largo, y, por ello, voy a resumirlo de una forma muy sencilla: Agradezco a la Iglesia todo lo que he recibido de ella, de forma particular a esta Diócesis de San Sebastián, en la cual nací a la fe y en la que fui feliz ejerciendo el ministerio sacerdotal. Gracias también a la Diócesis de Palencia, que tendrá un hueco en mi corazón para siempre… ¿Y qué diré de mi familia? Sin su respaldo, difícilmente podría estar ahora aquí, dirigiéndoos estas palabras. Gracias a mi “amatxo” Inaxi, y a mi difunto “aita” Esteban, a quien hoy siento muy presente entre nosotros.

¡Querida Iglesia, querida familia, gracias a todos por todo! ¡Dios os bendiga!