viernes, septiembre 30, 2005

El Rabino que Alcanzó a Cristo

Una completa reseña de la obra de Judith Cabaud sobre el Gran Rabino de Roma que en 1945 se convirtió a la Fe católica y tomó por nombre el de pila del Papa Pío XII.

Israel Zoller, Gran Rabino de Roma, comienza a formar parte de la Iglesia Católica, tras su bautismo celebrado el día 13 de febrero de 1945, adoptando el nombre de Eugenio, en agradecimiento a Pío XII, (Zolli, es el resultado de la italianización de su apellido).

Este impactante acontecimiento tuvo grandísima relevancia en aquel momento, pero después cayó, por distintas causas, bajo el pesado manto del olvido más riguroso.
Otro tanto ocurrió con sus "Memorias", que no fueron publicadas jamás en Italia. Aunque una copia de las mismas sí se tradujera y publicara en inglés en los EE.UU., así como en castellano, en España, en los años cincuenta del recién pasado siglo.

Recientemente otra judía conversa al catolicismo, Judith Cabaud, ha esbozado una breve pero intensa biografía de Zolli, (prologada por Vittorio Messori), que ha roto el silencio, casi absoluto, que rodeaba su vida y su proceso existencial culminado en su encuentro gozoso y luminoso con Cristo.

A la par, recién descubierto el original en italiano de las memorias autobiográficas de Zolli, han sido traducidas con sumo cuidado, con exquisita delicadeza, al español y publicadas con el título de "Antes del Alba".

Ambas obras, "El rabino que se rindió a Cristo" de Judith Cabaud y "Antes del Alba", la autobiografía de Zolli las pueden obtener si lo desean, en nuestra página web, www.librohispania.com

Breve aproximación a la vida de Zolli.

Israel Zoller nace en la Galizia polaca en 1881. En el 1904 el joven marcha a Viena para seguir la carrera de rabino, fiel a la tradición familiar. Acabará los estudios en Florencia y conseguirá la plaza de vicerrabino de Trieste.
En 1918, es nombrado rabino jefe de la ciudad, cargo que ocupará hasta su traslado a Roma y que hará compatible con su tarea docente como profesor de lengua y literatura semíticas en la Universidad de Padua. En aquellos años, la idea de la conversión no se le pasaba ni tan siquiera por la cabeza. "Todas las tardes -narra Cabaud- se limitaba a abrir por donde cayera la Escritura, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, para meditar. Fue así como la persona de Jesús y sus enseñanzas se le hicieron familiares, sin que ningún prejuicio se interpusiera ni le diera el gusto de lo prohibido". El fruto fundamental de sus años de Trieste será la obra "El Nazareno" (1938), un estudio lingüístico y etimológico en el que realiza una exégesis metódica del Evangelio a la luz del Antiguo Testamento.
"Nadie ha tratado de convertirme -relataba algunos años después-. Mi conversión ha sido una lenta evolución interior. Desde hace años, y yo mismo lo ignoraba, mis escritos tenían ya un carácter tan cristiano que un arzobispo dijo de "El Nazareno": todos podemos equivocarnos, pero por cuanto puedo juzgar, pienso que podría firmar yo mismo ese libro".

Los rumores de guerra hicieron que el eco del libro fuera limitado. Durante esos años, Zolli había ayudado a los hebreos que dejaban la Europa central para trasladarse al futuro Israel. Sus contactos y el conocimiento de la lengua alemana favorecían que contara con informaciones de primera mano sobre el peligro que se acercaba. En 1935 envió una carta al rabino jefe de Roma, Angelo Sacerdoti, sobre los "actos inhumanos" cometidos contra los hebreos en Alemania, para que informara a Mussolini. El Duce dijo que protestaría ante el embajador alemán. Sea lo que fuere, lo cierto es que en 1938, cediendo a las presiones nazis, también en Italia se introdujeron leyes racistas. Zolli protestó públicamente y el gobierno como represalia le quitó la nacionalidad italiana.

Fue en ese contexto en el que le ofrecieron el puesto de rabino jefe de Roma. La comunidad hebrea de la capital (de la que el rabino era un empleado a sueldo) estaba dividida entre filofascistas y sionistas. Tal vez la fama de persona independiente y profundamente religiosa que se había ganado Zolli en esos años influyó en la elección.
Sus dos interlocutores fueron Dante Almansi, presidente de las comunidades israelitas de Italia, que había sido jefe de la policía fascista y tenía buenos contactos con el régimen, y Ugo Foà, presidente de la comunidad hebrea de Roma.

Los primeros meses de la estancia de Zolli en Roma se caracterizaron por la defensa de los hebreos ante las leyes antisemitas. La situación, sin embargo, precipitó en septiembre de 1943 con la llegada de las tropas alemanas a la capital italiana. Después de los años pasados en Trieste, Zolli tiene experiencia: advierte a Almansi de que es preciso proteger a la población judía, pero éste sostiene que el día anterior un ministro le había asegurado que no había de qué preocuparse y que no convenía alarmar a la gente.

La respuesta vino pocos días después. El 10 de septiembre, el ejército nazi controla Roma. Un comisario de policía, de sentimientos antifascistas, aconseja a Zolli que se esconda, ya que la primera víctima entre los hebreos solía ser el rabino.

El 26 de septiembre, el comandante Herbert Kappler impone a los judíos de Roma el pago de cincuenta kilos de oro, en un plazo de 24 horas, como rescate para no deportar a una lista de trescientas personas. La comunidad hebrea consigue reunir treinta y cinco kilos. Los presidentes Almansi y Foà piden a Zolli que acuda al Vaticano para pedir ayuda. Así lo hace -aunque sobre su cabeza pesaba una recompensa de 300.000 liras-, y recibe una respuesta positiva. Al final, los quince kilos del Vaticano no harán falta porque se habían conseguido por otras vías (incluidas, según se escribe, las de algunas casas religiosas y párrocos).

En esas semanas Zolli tuvo un encuentro con Foà en el que presentó un plan práctico para dispersar a los judíos de Roma. La acogida no pudo ser más fría: "Si hay que tomar decisiones, las tomaré yo con mi consejo -respondió Foà-. De momento no se ha decidido nada. Vaya a comprar un poco de valentía en la farmacia". Años después escribirá Zolli: "Se me había concedido el don de ver sin poder actuar; y a otros, el poder de actuar sin poder ver".
El oro, desde luego, no sirvió para nada, pues el 16 de octubre comenzaron las deportaciones, que sólo se frenaron por intervención de Pío XII. Zolli, que podía haberse exiliado fuera de Italia, vivió nueve meses en la clandestinidad, huésped de familias amigas, al igual que su mujer Emma y su hija Miriam (la otra hija, Dora, fruto de su primer matrimonio, no corría peligro por estar casada con un "ario").

En febrero de 1944, la comunidad hebrea lo destituye como rabino, pero en junio los aliados lo ponen de nuevo al frente de la sinagoga. Allí permanecerá solo unos meses, pues en otoño presenta la dimisión por motivos personales.

Y es que el día de Yom Kippur, durante la ceremonia en la sinagoga, había oído una voz interior que le dijo: "Estás aquí por última vez. Desde ahora, me seguirás". Ya en los meses anteriores había meditado dar el paso del bautismo, pero no quiso hacerlo durante la persecución nazi.

La noticia del bautismo de Zolli causó enorme estupor (su mujer se bautizó el mismo día y su hija Miriam, que superaba ya la veintena, lo hizo un año después). La sinagoga de Roma decretó varios días de ayuno como expiación, fue considerado como apóstata y desde entonces para dirigirse a él se habla del "Innombrable".
El paso había dejado a Zolli literalmente en la calle: a los 65 años y sin casa ni sueldo. El futuro cardenal Dezza le ofreció un puesto de docente en el Pontificio Instituto Bíblico, de la Universidad Gregoriana. Tal vez el mensaje principal de Zolli que se desprende de la lectura de su vida es precisamente la conexión que existe entre la Sinagoga y la Iglesia: "La Sinagoga era una promesa y el Cristianismo es el cumplimiento de esa promesa. La Sinagoga indicaba el Cristianismo; el Cristianismo presupone la Sinagoga".

Judith Cabaud y su obra "El rabino que se rindió a Cristo".

La conversión de Zolli fue un hecho sorprendente e inaudito que removió los ambientes judíos y cristianos. Después su figura cayó en el olvido, quizá porque su testimonio de vida resultaba "teológicamente incorrecto". El silencio se rompe ahora gracias a la obra de una judía de Nueva York, que ha revivido la experiencia del rabino jefe de Roma convirtiéndose al catolicismo. La autora, Judith Cabaud, nació en Brooklyn, en el seno de una familia judía de ascendencia polaca y rusa. Tras una primera licenciatura en Ciencias en la Universidad de Nueva York, continuó sus estudios en París, donde decidió pedir el bautismo en la Iglesia Católica. Casada con un intelectual francés, es profesora y feliz madre de familia numerosa (9 hijos, uno de ellos sacerdote). Ha publicado algunos libros, entre ellos el de su paso del judaísmo al catolicismo (que considera "obvio y obligado para un judío que profundice verdaderamente en su fe").
Panorama Catolico

sábado, septiembre 24, 2005

domingo, septiembre 18, 2005

«Dejadme ir a la Casa del Padre»

No sé si es fiable... sale hoy en ABC
El Vaticano publica un detallado informe (220 páginas) sobre la agonía y fallecimiento del Papa Juan Pablo II. Sus últimas palabras fueron pronunciadas en polaco, con apenas un hilo de voz

TEXTO: JUAN VICENTE BOO, CORRESPONSAL


«Dejadme ir a la Casa del Padre»
AP Los colaboradores más directos de Juan
Pablo II rezan en la capilla privada
el 3 de abril, al día siguiente de su muerte

ROMA. «Dejadme ir a la Casa del Padre» fueron las ultimas palabras de Juan Pablo II, pronunciadas en polaco con apenas un hilo de voz seis horas antes de expirar, según revela un detallado informe de 220 páginas sobre su agonía y fallecimiento que el Vaticano publicará en los próximos días.

Minado por la fiebre, y con una cánula en la garganta desde la traqueotomía, el Papa volcó sus últimas fuerzas en esa despedida. Eran las tres y media de la tarde del sábado 2 de abril. A las siete entraba en coma, y a las 21.37 entregaba su alma a Dios.

Aunque el portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro-Valls, informó puntualmente aquellos días sobre el inexorable avance del choque séptico y de las palabras del Papa dedicadas a los jóvenes -«Os he buscado, ahora vosotros venís a mí, y lo agradezco»-, Benedicto XVI ha decidido que se hagan públicos todos los detalles de relieve a través de un informe exhaustivo en «Acta Apostolicae Sedis», el boletín oficial del Vaticano.

Domingo de Pascua

El mundo entero se había conmovido el Domingo de Pascua cuando Juan Pablo II se asomó a su ventana aunque, a pesar de un doloroso esfuerzo, no logró pronunciar la bendición «Urbi et Orbi». Eran sólo diez palabras, a las que pensaba añadir otras seis que llevaba escritas, pero sólo consiguió emitir un gemido y un jadeo sofocado, mientras la tensión deformaba su rostro y los fieles, en la Plaza de San Pedro, rompían a llorar al tiempo que le premiaban con un aplauso atronador.

Aunque había sido un trago amargo, Juan Pablo II volvió a asomarse a su ventana el miércoles 30 de marzo para otro intento, también fracasado, de dar la bendición. Según el texto del Vaticano, aquella comparecencia «fue la última estación pública de su doloroso Vía Crucis». El Santo Padre había perdido mucho peso y llevaba ya una sonda nasogástrica para su alimentación, pero los médicos no preveían un desenlace inmediato.

El desplome final se produjo, inesperadamente, el jueves 31. El informe relata que «poco después de las 11, el Papa, que se había desplazado a la capilla para celebrar la misa, comenzó a sufrir tremendos escalofríos, seguidos de una fuerte subida de temperatura hasta 39,6 grados. Se trataba de un gravísimo choque séptico con colapso cardiocirculatorio debido a una infección, ya detectada, de vías urinarias».

Los médicos que le acompañaban día y noche en el apartamento pontificio, aplicaron enseguida «todos los procedimientos terapéuticos y la asistencia cardiorrespiratoria», pero se respetó «la voluntad del Papa de permanecer en su domicilio» en lugar de un regreso ya inútil al hospital Gemelli. En cuanto fue posible, se inició junto a su lecho una misa en la que «el Papa concelebraba con los ojos semicerrados» y recibió la extremaunción de manos del cardenal Marian Jaworski, amigo íntimo desde que ambos eran jóvenes sacerdotes en Polonia.

El viernes 1 de abril, «la situación era de notoria gravedad, con alarmante caída de parámetros biológicos y vitales. Se consolidaba el agravamiento de un cuadro clínico caracterizado por insuficiencia cardiocirculatoria, respiratoria y renal. El paciente, con participación visible, se unía a la oración de quienes le cuidaban».

Último día

Aunque se temía el fallecimiento inminente, el Papa superó la noche, y no empezó a sufrir pérdidas de consciencia momentáneas hasta la mañana del 2 de abril, en la que todavía recibió al cardenal Angelo Sodano y otros colaboradores directos. A última hora de la mañana «comenzó de nuevo una brusca subida de temperatura» y hacia las tres y media de la tarde Juan Pablo II pedía, con voz apenas audible y serena, «dejadme ir a la Casa del Padre». Su corazón estaba ya en el cielo.

jueves, septiembre 15, 2005

El Papa bendice una estatua de san Josemaría en la basílica de San Pedro

Aquí está con discurso completo


Roma, 14 de septiembre. El Santo Padre Benedicto XVI ha bendecido esta mañana una escultura de san Josemaría, fundador del Opus Dei, que fue colocada en la parte exterior de la basílica vaticana el pasado 30 de agosto. La estatua se encuentra en una zona destinada por Juan Pablo II a esculturas de santos y fundadores de nuestro tiempo.

Cuando Benedicto XVI ha llegado al lugar donde está situada la estatua, en el transepto izquierdo de la Basílica, también llamado brazo de San José, la estatua ha sido descubierta. A continuación, el Santo Padre ha bendecido la imagen y ha recitado la siguiente oración: “Oh Dios, que has elegido a san Josemaría, sacerdote, para anunciar la vocación universal a la santidad y al apostolado en la Iglesia, infunde tu bendición sobre esta imagen y haz que todos aquellos que la contemplen sean alentados a complir fielmente el trabajo cotidiano en el espíritu de Cristo y a servir con ardiente amor a la obra de la redención. Por Cristo nuestro Señor". Después el Papa se ha entretenido a saludar algunas personas, entre otras, mons. Javier Echevarría, prelado del Opus Dei, y el autor de la estatua, el artista Romano Cosci.

En un ambiente de fiesta, alrededor de mil personas estaban presentes en el acto, muchas familias y personas con devoción a san Josemaría.

Antes de la llegada del Santo Padre, a las 10:45, el prelado del Opus Dei, mons. Javier Echevarría, ha dirigido a los presentes un saludo. “Con gran alegría, y con el corazón lleno de gratitud a Dios”, afirmó, “nos hemos reunido para desvelar la estatua de mármol de San Josemaría. Nuestro recuerdo va a Juan Pablo II, que elevó a la gloria de los altares a este celoso sacerdote el 6 de octubre de 2002 y que aprobó la colocación de su imagen en este lugar”. Refiriéndose a la escultura, señaló: “En cierto modo, esta imagen sintetiza algunos rasgos fundamentales del espíritu del Opus Dei”. “Expresa, añadió más adelante, “la unión estrechísima con la Iglesia y el Papa, unión a la que la Prelatura del Opus Dei se siente específicamente llamada”. (Discurso completo)

Después del prelado ha tomado la palabra el escultor. Romano Cosci ha realizado la estatua en Pietrasanta, localidad situada en la región de Liguria, al norte de la Toscana. Ha trabajado la escultura durante aproximadamente un año, a partir de un solo bloque de mármol. “Para mí ha supuesto una gran experiencia”, ha explicado Cosci con emoción. “Como hago siempre antes de empezar a esculpir, he intentado conocer bien a san Josemaría, su vida, sus enseñanzas, para interiorizar la imagen”. Y ha concluido: “Deseo que la estatua que he realizado consiga transmitir al menos una parte de aquello que él me ha dado y que en realidad ha dado a todos”.


Finalmente, tuvo lugar un discurso del cardenal Francisco Marchisano, arzipreste de la Basílica Vaticana. El cardenal dijo que “la enseñanza fundamental de san Josemaría es que los santos no son superhombres, individuos fuera de lo normal, sino personas como nosotros, que luchan por identificarse con Cristo, el Maestro”. El Cardenal añadió: “Pasando por este lugar y mirando esta estatua, la gente podrá percibir una invitación a la oración y a la santidad”.

Entre un discurso y otro, un coro de apróximadamente 80 voces situado en la terraza de la Sacristía vaticana, ha interpretado algunos cantos, bajo la dirección del maestro mons. Pablo Colino.

La escultura
La escultura en mármol de carrara, de poco más de cinco metros de altura, ha sido colocada en un nicho de la fachada exterior del transepto izquierdo de la Basílica. Esta zona fue destinada por Juan Pablo II a esculturas de santos y fundadores de nuestro tiempo. Cerca de la estatua de san Josemaría se encuentra otras de dimensiones similares, como por ejemplo la de San Gregorio, fundador de la Iglesia Armena, inaugurada el pasado 19 de enero; la de Santa Teresa de los Andes, carmelitana; y también la de San Marcelino Champagnat, fundador de los Hermanos Maristas, entre otras. En el Vaticano existen más de 150 esculturas de santos, incluyendo también las que están situadas en el Colonnato.

Esta obra de Cosci representa a San Josemaría revestido de los ornamentos sacerdotales para celebrar la Santa Misa, con los brazos ligeramente abiertos. En la parte inferior están tallados los escudos papales de Juan Pablo II y Benedicto XVI, en cuyos pontificados se comenzó y acabó respectivamente el trabajo. A los pies del santo, dos ángeles (el Opus Dei fue fundado en la festividad de los Santos Ángeles Custodios): uno de ellos presenta a San Josemaría un libro abierto, con unas palabras de Jesucristo, recogidas en los Evangelios, frecuentemente meditadas por el fundador del Opus Dei: si exaltatus fuero a terra, omnes traham ad meipsum, "Cuando sea levantado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí" (Juan 12, 32)


Palabras de saludo en la inauguración de la imagen de San Josemaría Escrivá en San Pedro

Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei. Roma, 14-IX-2005

Con gran alegría, y con el corazón lleno de gratitud a Dios, nos hemos reunido para desvelar la estatua de mármol de San Josemaría Escrivá, Fundador del Opus Dei, que de ahora en adelante podrá ser venerada por los fieles en este nicho exterior de la Basílica de San Pedro.
Nuestro recuerdo va a Juan Pablo II, de feliz memoria, que elevó a la gloria de los altares a este celoso sacerdote el 6 de octubre de 2002 y que aprobó la colocación de su imagen en este lugar. Como es lógico, también estamos profundamente agradecidos al amadísimo Benedicto XVI, que dentro de unos momentos procederá a la bendición de la estatua.


Mi pensamiento se dirige igualmente al Cardenal Francesco Marchisano, Arcipreste de la Basílica de San Pedro, a los demás dignatarios eclesiásticos aquí presentes, a las autoridades y a las innumerables personas de todo el mundo que, movidas por una filial devoción a San Josemaría, habrían querido participar en esta ceremonia. Pienso que en buena medida debemos a sus oraciones el hecho de que hoy podamos transcurrir de modo festivo estos momentos.


Viene a mi memoria la primera noche de San Josemaría en Roma, en el lejano 1946. Desde la pequeña terraza de una casa que se asomaba a Piazza di Città Leonina, muy cercana a este lugar, el Fundador del Opus Dei pasó la noche en vela de oración, rezando por la Iglesia y por el Romano Pontífice. Se cumplía entonces uno de los grandes sueños de su vida: venir a Roma videre Petrum, para visitar la tumba del Apóstol y estar cerca de su Sucesor, il dolce Cristo in terra, como le gustaba llamar al Papa tomando en préstamo una feliz expresión de Santa Catalina de Siena. A pesar de este deseo suyo, dejó pasar varios días antes de cruzar el umbral de la Basílica, para ofrecer al Señor un sacrificio pequeño pero costoso. La divina Providencia ha querido que, a partir de hoy, su estatua esté de modo perenne “fijada”, por así decir, a la gran Basílica que simboliza la catolicidad y romanidad de la Iglesia. ¡Agradezcámoslo a Dios!


En cierto modo, esta imagen sintetiza algunos rasgos fundamentales del espíritu del Opus Dei. Ya en los primeros años 30, en efecto, San Josemaría escribía que, en el seno de la Iglesia, la misión de la que hoy es Prelatura del Opus Dei se compendiaba en tres jaculatorias que él repitió muchas veces a lo largo de su vida. La primera reza así: Deo omnis gloria!, sea dada a Dios toda la gloria. Es como se comportaba él mismo mientras estuvo en esta tierra, y es como se comporta ahora en el cielo, con la perfección propia de las almas que gozan de la visión de Dios. La imagen que hoy contemplamos es un signo elocuente.


La segunda jaculatoria es: Regnare Christum volumus!, queremos que Jesús reine. Es el eco de un texto del Evangelio de Juan –recogido en el libro abierto que sostiene uno de los ángeles– que San Josemaría escuchó en su alma una vez, de modo particularmente claro, durante la celebración de la Misa: Et ego, si exaltatus fuero a terra, omnes traham ad meipsum. Entendió entonces con insólita claridad –según puso por escrito varias veces– el sentido preciso de la misión de las mujeres y los hombres del Opus Dei en el seno de la Iglesia: contribuir a poner a Cristo en el vértice de todas las actividades humanas mediante la santificación de su trabajo profesional y de las circunstancias ordinarias de la vida.


A la tercera jaculatoria, que de algún modo resume toda la misión del Opus Dei, ya me he referido indirectamente al recordar la primera noche romana de San Josemaría. Expresa la unión estrechísima con la Iglesia y el Papa, unión a la que la Prelatura del Opus Dei se siente específicamente llamada, y dice así: Omnes cum Petro ad Iesum per Mariam! Esta aspiración encierra en sí, de modo indisoluble, los tres grandes amores del cristiano. Por gracia de Dios, sigue sonando diariamente en el corazón y en los labios de millones de personas.


Antes de terminar, quiero dar las gracias al escultor Cosci por haber plasmado tan bien una actitud típica de San Josemaría, un santo que buscó siempre la protección de la Virgen. Me refiero a sus manos abiertas en gesto de acogida, atentas a nuestras necesidades. Pienso que su gesto es una invitación a que nos dirijamos a él en todos los momentos de nuestro peregrinar terreno, con la más viva confianza en que seremos escuchados

miércoles, septiembre 14, 2005

EL PAPA BENDICE LA ESTATUA DE SAN JOSEMARIA ESCRIVA


Lo acaba de enviar Navarro Valls por VIS


CIUDAD DEL VATICANO, 14 SEP 2005 (VIS).-Después de la audiencia general, de hoy, Benedicto XVI bendijo una estatua de San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, que ha sido colocada en el exterior de la Basílica de San Pedro.

La talla en mármol, de unos 5 metros de altura, se aloja en una hornacina situada en la fachada del transepto izquierdo de la Basílica, también llamado brazo de San José, muy cerca de la entrada a la Sacristía. Las hornacinas de esta zona de la Basílica fueron destinadas por Juan Pablo II a esculturas de santos y fundadores de nuestro tiempo.

La estatua de San Josemaría, obra del escultor italiano Romano Cosci, se sitúa junto a otras del mismo tamaño, entre las que se encuentran las de San Gregorio el Iluminador, el apóstol de Armenia; la de la santa carmelita Teresa de Jesús de los Andes y la de san Marcelino Champagnat, fundador de los Hermanos Maristas.

Antes de la llegada del Santo Padre, el prelado del Opus Dei, monseñor Javier Echevarría; el arcipreste de la basílica vaticana, cardenal Francesco Marchisano y el escultor, Romano Cosci, pronunciaron sendos discursos, que fueron intercalados con cantos del coro de la Capilla "Giulia", dirigido por monseñor Pablo Colino.

...

El Santo Padre bendijo la estatua y pronunció esta oración: "Oh Dios, que has elegido a san Josemaría, sacerdote, para anunciar la vocación universal a la santidad y al apostolado en la Iglesia, infunde tu bendición sobre esta imagen y haz que todos aquellos que la contemplen sean alentados a complir fielmente el trabajo cotidiano en el espíritu de Cristo y a servir con ardiente amor a la obra de la redención. Por Cristo nuestro Señor".

Más información:

- Noticia más extensa en la página web de san Josemaría Escrivá

- Vídeo de la colocación de la estatua


A ver si pillo los discursos...

Romano Cosci: "San Josemaría me salvó de un accidente mientras realizaba su estatua"

13/09/2005 16:34

Roma (Italia)
(VERITAS) Romano Cosci explica cómo realizó la nueva escultura de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, que mañana bendecirá el Papa Benedicto XVI.

La pieza está cincelada sobre un bloque de mármol de Carrara como todas las que se encuentran en la Basílica de San Pedro. Mide 5 metros de alto y pesa 35 toneladas. "La única preocupación es que no haya sorpresas con el bloque de mármol, que no tenga un defecto que obligue a empezar de nuevo. Compramos un bloque de 80 toneladas, teóricamente "sano", aunque nunca estás seguro porque desde fuera no se puede saber. En eso, me ha ayudado San Josemaría, aunque también me ha salvado de un accidente", explica el escultor.

"Estaba haciendo la estatua y me caí del andamio. Me golpeé la cabeza y tuvieron que llevarme al hospital. Pero pude terminar la estatua y ahora estoy aquí. Esta es la conclusión de dos años de trabajo. Acaba de terminar esta aventura... Por fin la he visto en su sitio", continua Cosci.

Romano Cosci realizó ya en el 2002 otra escultura para la fachada del Vaticano, también una santa española, Josefa del Corazón de Jesús, que se encuentra sobre la entrada a las grutas vaticanas. Cosci ha tardado en completar la nueva escultura un año en Pietrasanta, un lugar cercano a Massa Carrara. Desde allí trasladó él mismo la nueva imagen el pasado 30 de agosto "Ha sido una noche de insomnio. He viajado con ella toda el tiempo, a 40 por hora. Esperemos que no se haya estropeado durante el viaje", comentó el escultor.

"He pasado un año fantástico en el que hemos trabajado intensamente para concluir un trabajo difícil: la escultura de un santo. Es difícil normalmente que un artista está plenamente satisfecho. Deseo solo que le guste a los fieles que vendrán y que aprecien la figura de un sacerdote que querido cumplir en todo la voluntad de Dios", añadió.

Para esta escultura Cosci, que no conoció al santo, se basó en su experiencia anterior "he hecho antes otras esculturas y pinturas sobre él. He hablado con muchos que le conocieron y otros que siguen su camino, he visto fotos, vídeos... En ese sentido lo he conocido, no sólo físicamente sino también espiritualmente. Además, su mensaje es muy conocido..."

El escultor explica cómo comenzó el trabajo: "Primero con dibujillos, esbozos, que luego se convierten en bocetos. De ahí nace un modelo de arcilla del que se hacen los primeros cambios. Después, hice un modelo más grande que presenté a la basílica de San Pedro. Una vez aprobado, se hace la versión en mármol".

Romano Cosci ha representado al santo español revestido de sacerdote con los brazos ligeramente abiertos. "Esta escultura tiene sentido sólo por lo que queda de mediación espiritual, no por la estatua misma... Quiero que haya un diálogo con la mirada de San Josemaría. Lo he intentado también con las manos: hablan como los ojos. Y en él las manos eran siempre muy vivas".

Durante la ceremonia de bendición de la estatua por Benedicto XVI de mañana, Romano Cosci dirigirá unas palabras a más de un centenar de personas que acudirán al acto junto con el cardenal Francisco Marchisano, arcipreste de la Basílica vaticana y monseñor Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei.

domingo, septiembre 11, 2005

Bendición de la estatua de san Josemaría en la basílica de san Pedro

El próximo miércoles 14 de septiembre, el Santo Padre Benedicto XVI bendecirá la estatua de san Josemaría Escrivá recientemente colocada en una hornacina exterior de la basílica de san Pedro. La bendición del Papa tendrá lugar a las 11:15 de la mañana, después de la tradicional audiencia de los miércoles.

09 de septiembre de 2005

La estatua del fundador del Opus Dei fue colocada el pasado 30 de agosto. La talla en mármol, de unos 5 metros de altura, se aloja en una hornacina situada en la fachada del transepto izquierdo de la Basílica, también llamado brazo de San José, muy cerca de la entrada a la Sacristía.

La escultura de san Josemaría ha sido situada junto a otras de similar tamaño en una zona del Vaticano destinada por Juan Pablo II a esculturas de santos y fundadores de nuestro tiempo. Algunas de las esculturas más cercanas son las de Santa Teresa de los Andes, San Marcelino Champagnat, San Gregorio de Armenia, etc.

La escultura es obra del artista italiano Romano Cosci, que en 2002 realizó una escultura de santa Josefa del Corazón de Jesús, que se encuentra también en el Vaticano.

Cosci ha trabajado esta escultura en sus talleres de Pietrasanta, localidad del norte de Italia. Minutos después de ser colocada la estatua, declaró: "Ha sido un año fantástico, en el que hemos trabajado intensamente para realizar algo muy difícil: la escultura de un santo. Generalmente es difícil que un artista esté totalmente satisfecho. Es mi deseo que guste a los fieles que la vean, y aprecien la figura de un sacerdote que quiso cumplir en todo la voluntad de Dios".

La creación de Cosci representa a San Josemaría revestido de los ornamentos sacerdotales para celebrar la Santa Misa, con los brazos ligeramente abiertos. En la parte inferior están tallados los escudos papales de Juan Pablo II y Benedicto XVI, en cuyos pontificados se comenzó y acabó respectivamente el trabajo. A los pies del santo, dos ángeles (el Opus Dei fue fundado en la festividad de los Santos Ángeles Custodios): uno de ellos presenta a San Josemaría un libro abierto, con unas palabras de Jesucristo, recogidas en los Evangelios, frecuentemente meditadas por el fundador del Opus Dei: si exaltatus fuero a terra, omnes traham ad meipsum, "Cuando sea levantado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí" (Juan 12, 32)

San Josemaría se refirió en diferentes ocasiones a estas palabras. Por ejemplo, en 1968 afirmaba: "Desde hace muchísimos años, desde la misma fecha fundacional del Opus Dei, he meditado y he hecho meditar unas palabras de Cristo que nos relata san Juan: Et ego, si exaltatus fuero a terra, omnia traham ad meipsum. Cristo, muriendo en la Cruz, atrae a sí la Creación entera, y, en su nombre, los cristianos, trabajando en medio del mundo, han de reconciliar todas las cosas con Dios, colocando a Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas (Entrevista publicada en L'Osservatore della Domenica, Ciudad del Vaticano, mayo-junio 1968).

© 2005, Oficina de información del Opus Dei en Internet

sábado, septiembre 10, 2005

¡Si somos la Iglesia los que financiamos al Estado!

No me resisto a dejar de copiar eso que le he leído a un veijo amigo:

Pero, ¡recórcholis!, ¡si somos la Iglesia los que financiamos al Estado! A ver cuándo se autofinancia el Estado en materia de Educación, de sanidad y de labor social, que hasta los jerséis que les llevan a los de las pateras son recogidos en las parroquias. Y la labor de las que atienden a enfermos de SIDA, los comedores para pobres, la atención familiar y todo eso, que debería pagarlo el Estado, ¿quien lo paga? Nosotros y nuestro voluntarismo.

A ver si se dejan de gaitas y se autofinancia el Estado, si es que tienen lo que hay que tener. Porque no hay dinero en España para pagar la labor que está haciendo la Iglesia. Si mañana hubiera una huelga de una semana, de todos los que trabajan en la Iglesia -la mayoría pagando, no cobrando, o cobrando lo justo para vivir, y a veces ni eso-, habría un caos inimaginable.

Es la Iglesia la que financia al Estado. Hasta se puede cuantificar: aporta al año 31.000 millones de euros más de lo que recibe. Eso sin contar la dedicación vocacional en casos inimaginables de problemas familiares y sociales, que no tiene precio, porque no hay dinero en el mundo, p. ej., para conseguir que alguien esté noche y día, con todo su amor, a cargo de un niño esquizofrénico abandonado, que no para de gritar y tirar cosas. Y así, a miles.

A quien habla de que el Estado financia a la Iglesia, lo ponía yo una semana a trabajar con algunas organizaciones eclesiales que conozco, a ver si le queda ánimo para volver a decir disparates. Se le iban a quitar las ganas de hablar sobre cualquier cosa durante una buena temporada.

Sólo Cáritas, emplea más de 57 millones de euros anuales (sin contar el trabajo y los inmuebles) en asuntos sociales que debería solucionar el Estado. Sólo esa minucia de una sola asociación eclesial, ya es el doble de lo que la Iglesia "recibe del Estado", 30 millones de euros anuales (si se considera que es generosidad del Estado el dinero que de nuestros impuestos pagamos los católicos que señalamos la casilla de la Iglesia).

Es la Iglesia la que financia al Estado, y muchísimo, tanto por su aporte económico como por su capital humano. Lo que pasa es que saben que ese aporte nunca vamos a dejar de darlo.

Y aunque hubiera que financiar a la Iglesia -que no es así-, yo también pago para financiar películas que no me interesan, exposiciones de arte que yo reciclaría y usaría como papel del retrete, y sindicatos que sólo defienden los privilegios de sus amigos (entre los que no me encuentro); incluso deportes que no practico. Si sólo financiamos lo que nos gusta, vamos listos.

El Estado debe favorecer, en situación de igualdad, todo lo que sean legítimas aspiraciones y actividades de sus ciudadanos. No se puede ser tan gallito y concertar colegios religiosos, demandados incluso por padres no católicos porque enseñan valores que quieren para sus hijos, y que sin embargo dedique el Estado un importe por alumno muy inferior al de los colegios públicos, dejando que la congregación correspondiente co-financie de hecho, con su voluntarismo y su dinero, la educación de todos esos niños. No puede ser que yo quiera hacer una revista gay, y el Estado me la subvencione, y si hago una revista religiosa no me den un duro. Esto no es un Estado aconfesional, es un Estado antirreligioso, que no reconoce la religión como legítima aspiración de buena parte de sus ciudadanos. Es contrario a lo que dice la Constituación, contrario al espíritu democrático y a la tolerancia.

Y por cierto, a ver cuándo el Estado apoquina el 0,7% famoso, porque de la Iglesia española bien que sale dinero a espuertas para paliar las hambrunas y los desastres que otros provocan. Y, otra cosa, que no se pongan la medalla y lo den a título de préstamo disfrazado, como cuando la tsunami...

Que no, hombre, no nos vengáis con chorradas, que somos católicos, pero no imbéciles, y sabemos a donde van los pobres a pedir, a comer, y a que los cuiden cuando están malos. Y no es al Ministerio de Asuntos Sociales.

Sencillamente redondo: ¡no se puede decir mejor!

Estonia: ordenación episcopal en Tallin

El sábado 10 de septiembre tendrá lugar la ordenación episcopal de monseñor Philippe Jourdan, sacerdote francés de la prelatura del Opus Dei. Mons. Javier Echevarría es uno de los obispos consagrantes.

07 de septiembre de 2005

San Olaf.

Mons. Jourdan era vicario general de la administración apostólica de Estonia desde 1996. Durante este tiempo también ejerció el cargo de párroco de la pequeña catedral de San Pedro y San Pablo de Tallin. Desde marzo de 2004, es vicepresidente del Consejo Estonio de Iglesias, órgano ecuménico en el que representa a la Iglesia católica desde 1997.

Se trata de la segunda consagración episcopal en los últimos 500 años de historia de este país. El anterior arzobispo católico residente en Estonia fue Mons. Eduard Profittlich sj, martirizado en 1942 en el campo de concentración soviético de Kirov. El hecho de que una de las últimas decisiones pastorales de Juan Pablo II, pocos días antes de su fallecimiento, fuera el nombramiento de un obispo para el país ha conmovido a muchos estones. A pesar de que los católicos son una pequeña minoría, Estonia sigue llamándose con orgullo “tierra mariana”, gracias a un decreto del papa Inocencio III fechado en 1215.

La ceremonia coincide con el decimosegundo aniversario de la visita de Juan Pablo II a Estonia. El celebrante principal será Mons. Peter Zurbriggen, nuncio apostólico para los países bálticos. Concelebrarán con él el prelado del Opus Dei, mons. Javier Echevarría, y el arzobispo de Moscú, Mons. TadeusZ Kondrusiewic. Según informa la Administración Apostólica de Estonia, está prevista la asistencia del presidente de la República y de varios ministros, además de algunos cardenales y obispos provenientes de Rusia, Letonia, Lituania, Alemania y Estados Unidos, y de representantes de varias organizaciones alemanas, de la Iglesia greco-católica ucraniana y de la Conferencia episcopal francesa.


La ordenación episcopal tendá lugar en el templo de San Olaf, cedido por la comunidad baptista, ya que la catedral católica es de dimensiones reducidas. La torre de San Olaf, de 150 metros, es la construcción más alta de la ciudad. “Agradezco el afecto de mis amigos del Consejo Estonio de las Iglesias”, ha dicho monseñor Jourdan, “y el hecho de que protestantes de diversas denominaciones hayan confirmado su presencia y hayan ofrecido sus iglesias en Tallin, para que la ceremonia de consagración pudiera realizarse acogiendo a mucha más gente”.

© 2005, Oficina de información del Opus Dei en Internet



Actualizado en Zenit se recoge la ordenación:

Su predecesor fue martirizado en 1942

TALLIN, domingo, 11 septiembre 2005 (ZENIT.org).- Al recibir la consagración episcopal este sábado, monseñor Philippe Jourdan se convirtió en el primer obispo católico de Estonia tras la segunda guerra mundial.

Se trata de la segunda consagración episcopal en los últimos quinientos años de historia de este país. El anterior arzobispo católico residente en Estonia fue monseñor Eduard Profittlich sj, martirizado en 1942 en el campo de concentración soviético de Kirov.

Monseñor Jourdan, de 45 años, es un sacerdote francés del Opus Dei y de hecho el obispo Javier Echevarría, prelado de esa prelatura personal, fue uno de los obispos consagrantes.

El joven obispo Jourdan era vicario general de la administración apostólica de Estonia desde 1996. Durante este tiempo también ejerció el cargo de párroco de la pequeña catedral de San Pedro y San Pablo de Tallin.

Desde marzo de 2004, es vicepresidente del Consejo Estonio de Iglesias, órgano ecuménico en el que representa a la Iglesia católica desde 1997. Su elección como obispo fue una de las últimas decisiones pastorales de Juan Pablo II antes de fallecer.

La ceremonia coincide con el decimosegundo aniversario de la visita de Juan Pablo II a Estonia. El celebrante principal fue el arzobispo Peter Zurbriggen, nuncio apostólico para los países bálticos. Otro de los obispos consagrantes fue el arzobispo de Moscú, monseñor Tadeusz Kondrusiewic.

La ordenación episcopal tuvo lugar en el templo de San Olaf, cedido por la comunidad baptista, ya que la catedral católica es de dimensiones reducidas. La torre de San Olaf, de 150 metros, es la construcción más alta de la ciudad.

«Agradezco el afecto de mis amigos del Consejo Estonio de las Iglesias», ha declarado monseñor Jourdan, «y el hecho de que protestantes de diversas denominaciones hayan confirmado su presencia y hayan ofrecido sus iglesias en Tallin, para que la ceremonia de consagración pudiera realizarse acogiendo a mucha más gente».

A pesar de que en este país de 1,3 millones de habitantes no viven más que unos seis mil católicos, Estonia es conocida como «tierra mariana», según un decreto del papa Inocencio III, fechado en 1215.

Después de siglos de dominación danesa, sueca, alemana y rusa, Estonia logró la independencia en 1918. Incorporada a la fuerza a la Unión Soviética, en 1940, recuperó la libertad en 1991, con la caída del régimen comunista.

Según el censo del año 2000, el 34,1% de la población no tiene afiliación religiosa y el 6,1% se declara ateo. Los evangélicos luteranos son el 13,6%, los ortodoxos el 12,8% y los demás cristianos el 1,4%. El 32% pertenece a otras confesiones religiosas o no ha especificado su confesión de pertenencia.

Los católicos son asistidos por nueve sacerdotes diocesanos, cinco sacerdotes religiosos, cinco religiosos no sacerdotes, y 21 religiosas.

miércoles, septiembre 07, 2005

Estatua de san Josemaría en san Pedro

Una estatua de san Josemaría, obra del escultor Romano Cosci, ha sido colocada en el exterior de la basílica de San Pedro el pasado 30 de agosto. La página www.josemariaescriva.info ofrece más información.


02 de septiembre de 2005

Una estatua del fundador del Opus Dei ha sido colocada en una hornacina exterior de la basílica de San Pedro el 30 de agosto por la mañana.

La escultura de san Josemaría ha sido situada junto a otras de similar tamaño: Santa Teresa de los Andes, San Marcelino Champagnat, San Gregorio de Armenia, etc. Las hornacinas de esta zona de la Basílica fueron destinadas por Juan Pablo II a esculturas de santos y fundadores de nuestro tiempo.

La escultura es obra del artista italiano Romano Cosci, que en 2002 realizó una escultura de santa Josefa del Corazón de Jesús, fundadora de las Siervas de Jesús, que se encuentra también en el Vaticano.

Cosci ha trabajado esta escultura en sus talleres de Pietrasanta, pueblo del norte de Italia. Minutos después de ser colocada la estutua, declaró: "Ha sido un año fantástico, donde hemos trabajado intensamente para realizar algo muy difícil: la escultura de un santo. Generalmente es difícil que un artista esté totalmente satisfecho. Es mi deseo que guste a los fieles que la vean, y aprecien la figura de un sacerdote que quiso cumplir en todo la voluntad de Dios".

© 2005, Oficina de información del Opus Dei en Internet

Por qué los chicos y las chicas no aprenden igual

La educación diferenciada respeta las singularidades de género

Firmante: Rafael Serrano
07-09-2005
098/05

La implantación de la enseñanza mixta en las escuelas públicas se justificó por la necesidad de acabar con los estereotipos sexistas. Lo que ahora se comprueba, cada vez con más claridad, es que niñas y niños no aprenden igual, porque presentan diferencias tan básicas como de constitución y desarrollo del cerebro. Esto es lo que Leonard Sax, médico y psicólogo estadounidense, quiere transmitir a padres y profesores en su libro "Why Gender Matters" (1).

Cuando Leonard Sax estudiaba en la universidad, era doctrina indiscutida que las diferencias de género (de mentalidad, maneras, inclinaciones y roles entre los sexos) son creaciones sociales, surgidas de que no se educa igual a niños y a niñas. Así, se incita a los chicos a rivalizar, a los deportes duros, a exhibir fuerza; mientras a las chicas se les enseña a colaborar más que a competir, a practicar la danza y a entretenerse en actividades sedentarias. Sin embargo, los sistemas de coeducación recientes no ha logrado la igualdad, como muestra una serie de tres citas consecutivas con que Sax abre el capítulo quinto de su libro.

Dos sexos en desventaja

Primero, Myra y David Sadker denuncian, en una obra de 1994, que en la escuela las chicas están discriminadas. La segunda cita es de Christina Hoff Sommers (ver Aceprensa 60/04), quien en "The War Against Boys" (2000) afirma que ahora son los chicos las víctimas de discriminación educativa. A renglón seguido figura lo que Jackie Woods, presidenta de la Asociación Americana de Mujeres Universitarias, dijo en una entrevista de 2002: "[La escuela] defrauda tanto a las chicas como a los chicos".


La secuencia refleja el desarrollo del reciente movimiento a favor de la educación diferenciada. Primero, las feministas descubrieron que en los colegios mixtos las alumnas recibían menos atención que los chicos y pocas destacaban en ciencias, mientras que en las escuelas femeninas las chicas tenían mejor rendimiento en todas las materias, también en las consideradas "masculinas" (matemáticas, educación física) según el estereotipo.

Luego fue el otro sexo el que empezó a alarmar. Los chicos rinden menos en la escuela, y la diferencia con las chicas se agranda.

La tercera cita, dice Sax, resume el problema. "La coeducación defrauda tanto a las chicas como a los chicos (...) en mayor o menor grado, por la simple razón de que chicas y chicos realmente aprenden de distintas maneras". Eso se debe, para empezar, a que sus cerebros no son iguales.

Diferencias innatas

Las principales diferencias de género no son producto de ninguna educación "sexista", sino innatas. Ya a los nueve meses, las niñas optan mayoritariamente por las muñecas y los niños, en mayor proporción aún, por los camiones de juguete. Eso no puede ser ninguna creación social, porque a esa edad los bebés no saben de qué sexo son y porque con las crías de chimpancés pasa lo mismo. Desde muy pequeñas, las niñas son más sensibles a los sonidos que los niños. Los recién nacidos no reaccionan todos del mismo modo a lo que entra en su campo visual: las niñas responden a expresiones faciales y los niños, a objetos en movimiento. Hay otras diferencias, que Sax cita, y algunas también se observan en los primates.

En las últimas décadas, la ciencia ha ido hallando las bases orgánicas de esas diferencias, que en la mayor parte de los casos están en el cerebro. En el ser humano y en otras especies, el cerebro masculino difiere claramente del femenino, y además desde el principio, antes de que las hormonas sexuales puedan tener alguna influencia. La raíz está en los cromosomas sexuales. En el tejido cerebral de un hombre abundan proteínas sintetizadas a partir de los genes del cromosoma Y. Tales proteínas no aparecen en el cerebro de una mujer, que en cambio es rico en otras, procedentes del cromosoma X, que a su vez no están en los cerebros masculinos.

Hay, además, diferencias en el desarrollo y funcionamiento del cerebro. En las chicas, las zonas del cerebro implicadas en el lenguaje y en la habilidad motora (como la necesaria para manejar un lapicero) maduran seis años antes que en los chicos; en estos, las zonas implicadas en la visión y la memoria espaciales maduran unos cuatro años antes. Para orientarse e identificar lugares o puntos en el espacio, las chicas emplean la corteza cerebral, y los chicos el hipocampo. Hasta la adolescencia, muchos sentimientos –los negativos, en particular– se corresponden con la actividad de la amígdala, una parte del cerebro profunda y primitiva; después "emigran" a la corteza cerebral... pero solo en las chicas.

Uno y otro sexo tampoco responden igual al peligro y a la tensión. Para los varones pueden muy bien resultar estimulantes, mientras que en las mujeres es más probable un movimiento de aversión. La razón estriba en que en ellos prevalece el efecto de la adrenalina, y en ellas, el de otra hormona, la acetilcolina, que produce una sensación desagradable.

Tampoco todos los pares de ojos son iguales. En las retinas femeninas predominan las llamadas células P, sensibles al color y la textura; en las masculinas hay muchas más células M, que detectan el movimiento.

Refuerzo de estereotipos

En fin, dice Sax, "chicos y chicos no juegan igual, no aprenden igual, no pelean igual, no ven el mundo de la misma manera, no oyen igual". "Hoy sabemos que las diferencias innatas entre chicas y chicos son profundas"; "hay que entenderlas y aprovecharlas, no encubrirlas ni despreciarlas".

Sax, cuyos trabajos han aparecido en revistas científicas como "American Psychologist", "Behavioral Neuroscience", "Journal of the American Medical Association", añade una advertencia importante: gran parte de esas diferencias entre los sexos son mucho más marcadas en la infancia y adolescencia que en la edad adulta, cuando ya se ha completado el desarrollo del cerebro (algunas se mantienen, como la de capacidad auditiva). Sería, en efecto, sexista y falso decir que los hombres son naturalmente peores para las artes plásticas o que las mujeres son unas negadas para las matemáticas. Pero de ahí no se deduce que niños y niñas tengan el mismo modo de aprender las materias. Al contrario, la enseñanza uniformada para los dos sexos provoca que haya muchos menos chicos con inclinación al arte y muchas menos vocaciones científicas entre las chicas. Acaba reforzando, paradójicamente, los estereotipos que pretendía combatir.

Sax argumenta con resultados de estudios publicados (da siempre la referencia) y ejemplos de la vida misma, muchos tomados de su experiencia como médico de familia. Las pruebas científicas son convincentes, aunque no siempre aporten certezas definitivas. Así, Sax cree que la homosexualidad es innata, aunque hasta ahora no se ha encontrado ningún factor cerebral o genético que la determine.

Niños medicados por trastornos imaginarios

Un ejemplo de niño discriminado por la coeducación es el de Matthew, de 5 años, que tenía gran ilusión por comenzar el colegio, pero al poco tiempo de asistir lo odiaba. Su madre lo llevó a la consulta de Sax por recomendación de la escuela, donde sospechaban que padecía trastorno de déficit de atención (ADD). En efecto, el niño estaba en clase siempre distraído, pero Sax no apreció ADD, sino un problema de audición. Los niños oyen peor que las niñas, en especial en las frecuencias de 1.000 a 1.400 hercios, que son cruciales para identificar voces. A Matthew, quizá con oído un poco menos fino que la media de su sexo, lo habían colocado en la última fila; no entendía a la profesora y, naturalmente, desconectaba.

Otra diferencia natural que ignoraba la profesora de Matthew es la relativa a la visión. En consonancia con lo mencionado más arriba sobre las células de la retina, las niñas de preescolar y primaria tienden a dibujar personas, árboles u otras figuras estáticas con muchos colores; los niños tienden a dibujar objetos en movimiento, como un cohete, en blanco y negro o poco más. Según pudo averiguar Sax, en las escuelas de magisterio se enseña que los dibujos "buenos", los que son indicio de progreso en los alumnos de esas edades, son del tipo de los que hacen las niñas. Matthew, aunque no oía bien a su profesora, no tenía dificultad alguna para percatarse de que sus dibujos no le gustaban a ella. No es extraño que la escuela acabara no gustándole a él.

Sax advierte también que, por su peculiar ritmo de maduración cerebral, los niños de 5-6 años tienen menos facilidad que las niñas para aprender a leer y escribir. En las escuelas infantiles saben que no todos los alumnos están igualmente capacitados, de modo que los dividen en dos grupos: uno avanzado, donde naturalmente predominan las niñas, y otro compuesto casi solo por niños, que se dan cuenta de que los han puesto en el pelotón de los torpes.

Por esta ignorancia de las diferencias de género, señala Sax, se consideran patológicas conductas normales. Es preocupante, dice, cómo se han multiplicado en pocos años las prescripciones de antidepresivos y otros psicofármacos a niños (varones sobre todo). Pero muchos niños medicados con Ritalin no tienen hiperactividad, sino simplemente sexo masculino y una profesora que habla suave y les aburre.

Cuando el profesor no entiende a las chicas

Para ilustrar las malas prácticas educativas con el otro sexo, Sax relata el caso de Melanie, que podría haber sido científica, si en el último año de secundaria no se hubiera encontrado con un profesor que no entendía a las chicas. Melanie, brillante en las asignaturas de ciencias, se matriculó en un curso avanzado de Física. El primer día de clase, el profesor puso de tarea a los alumnos cinco problemas. En casa, Melanie resolvió fácilmente los tres primeros, pero no vio tan claros los otros. Hizo entonces como suelen hacer las chicas: no quiso perder más tiempo, pasó a sus otros deberes pendientes y decidió consultar los problemas por la mañana al profesor.

Un chico habría intentado resolver los problemas sin acudir al profesor más que como último recurso. Y eso creyó el profesor de Melanie que había hecho ella cuando fue a preguntarle. Por eso pensó que, aun siendo muy trabajadora, no estaba dotada para la asignatura: "La Física no es para todo el mundo", le dijo. Ella interpretó que él no quería tenerla de alumna. Así que se borró de Física y al año siguiente, en la universidad, optó por Economía.

Las chicas, en efecto, tienden a buscar la conexión con los profesores, están más preocupadas de complacerles, se muestran más prontas a consultarles. Hay otras diferencias que los profesores –y los padres– deberían tener en cuenta. Una riña a gritos puede hacer reaccionar a un chico, pero probablemente hará que una chica pierda la confianza con el profesor. Está comprobado que una tensión moderada –como hacer preguntas con un tiempo tasado para responder– mejora el rendimiento de los chicos y perjudica el de las chicas. Para despertar el gusto por la literatura conviene elegir libros distintos para cada sexo: historias personales para las chicas, obras de aventuras o acción para los chicos. Etcétera.

Para reforzar la identidad sexual

"La naturaleza humana está sexuada hasta la médula", dice Sax. Siempre ha sido así, pero ahora es más necesario que antes educar teniendo en cuenta a las diferencias de género. Primero, porque se las niega: "El "establishment" educativo ha adoctrinado a profesores y padres con el dogma de que a chicas y chicos se debe enseñar las mismas materias de la misma manera y al mismo tiempo". Eso es hacer violencia a la naturaleza, y así los problemas típicos de la enseñanza mixta se han extendido y agravado.

Además, "para todo chico o chica, su género es una gran parte de su identidad"; pero a los chicos hoy les resulta más difícil tener claro qué es ser una mujer o un hombre de verdad. La sociedad ha difuminado las diferencias entre hombres y mujeres en los roles sociales. Por la inestabilidad y atomización de las familias, así como el debilitamiento de vínculos comunitarios, los niños y jóvenes tienen cerca menos adultos de su mismo sexo que les sirvan de referencia. A esto hay que añadir la fuerte presión de un ambiente hipersexualizado, a la que los adolescentes resisten peor en colegios mixtos, como Sax muestra con apoyo en varias experiencias en un capítulo bastante crudo.

Por todo ello, Sax insiste en la educación diferenciada entendida en sentido amplio: no solo en la escuela, sino también en la familia y en todos los ámbitos de la formación hay que tener en cuenta las peculiaridades de cada sexo. Como recomienda a los padres que tengan un hijo (varón) con problemas de identidad sexual: "Si pertenecen a una sinagoga o iglesia o mezquita, entérense de si allí ofrecen retiros solo para varones. Las principales religiones aún recuerdan lo que la mayoría de los norteamericanos de hoy han olvidado: que las diferencias de género son reales, y que –para ambos sexos– es más fácil que se produzca una genuina transformación espiritual en un entorno no mixto".

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(1) Leonard Sax. "Why Gender Matters. What Parents and Teachers Need to Know about the Emerging Science of Sex Differences". Doubleday. Nueva York (2005). 312 págs. 24,95 $.

Leonard Sax es fundador de la National Association for Single-Sex Public Education (http://www.singlesexschools.org/).

Ver también reseña de J.M. Barrio (ed.), "Educación diferenciada, una opción razonable".


martes, septiembre 06, 2005

“Para que se manifieste el poder de Dios”

Un huracán con nombre de mujer ha pasado por EEUU y el nombre de la ciudad de Nueva Orleáns casi ha sido borrado del mapa. Mientras los políticos sacan su especial habilidad para “remover la carroña”, culpando al presidente, a la política de EEUU, al sistema capitalista... muchas, muchísimas personas se mueven para ayudar a los que lo han perdido todo: familia, casa, futuro y pasado.

martes, 06 de septiembre de 2005

Miguel Angel Almela Martínez

“Al pasar, Jesús se encontró con un ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién tiene la culpa de que esté ciego, él o sus padres?» Jesús les respondió:- «Esto no es por haber pecado él o sus padres, sino para que se manifieste el poder de Dios.” (Juan, 9, 1-3) Estas palabras me vienen a la memoria cuando observo, escucho y leo las diversas reacciones políticas ante el desastre provocado por el huracán Katrina en la nación más rica de la tierra. Desde culparles por tener un presidente que no ha firmado el más que científicamente dudoso “Protocolo de Kyoto”, a que se lo tienen merecido por ser capitalistas, por descuidar los servicios sociales, por la guerra de Irak, es la “ira de Dios”. Como apunta Montse Doval en Internetpolitica.com, “parece ser que los damnificados por el huracán Katrina se merecían el desastre y que los EEUU bien puede hacer frente a sus desastres naturales sin apoyo ni ayuda externa”. En momentos como este, cuando todavía no podemos saber cuántos muertos se encuentran bajo las aguas, cuando los militares americanos intentan evaluar cómo se va a recuperar la ciudad, cuando los ciudadanos de Nueva Orleáns se hacinan en polideportivos, escuelas y estadios, la pregunta de quién pecó, si estos o sus padres para que el Katrina se haya llevado sus vidas por delante, se parece a la pregunta de los discípulos a Cristo.

Y hoy, como entonces, la respuesta es la misma: No pecaron ni estos ni sus padres (léase políticos) sino para que se manifieste el poder de Dios. Y verdaderamente se está manifestando el poder de Dios. Se está manifestando en la solidaridad de muchos países, antes receptores de ayuda, pero hoy donantes a un país rico que necesita la ayuda de todos. Se está manifestando en la unidad de las diferentes confesiones cristianas en la oración por los difuntos. Se está manifestando en la red, donde, desoyendo a los políticos de la progresía europea, los blogs (Faith bloggers and Katrina) y comentarios se suman a la solidaridad, a las oraciones y a la ayuda económica a los afectados.


Desde Europa no todo han sido manifestaciones progresistas culpando a Bush del desastre (Jügen Trittin, ministro alemán de Medio Ambiente, dixit), desde España no todo han sido las declaraciones de la diputada del PSC que desobedeció la orden de la gobernadora de Lousiana a abandonar la ciudad y luego culpar al Gobierno americano. Su Santidad Benedicto XVI, a través del Consejo Pontificio “Cor Unum”, ha llevado una ayuda económica a los afectados y ha pedido a todos los creyentes que se sumen a sus oraciones y colaboren en lo que puedan. La Unión Europea, las diferentes Conferencias Episcopales a través de Caritas, las Naciones Unidas, multinacionales hoteleras, escuelas católicas han ofrecido su ayuda al Gobierno Bush, que la ha acogido aunque esta venga de países no siempre amigos como Cuba o Venezuela.

Cuando la Naturaleza habla, descarga su furia sobre la tierra, la unión de todos los hombres para ayudarse se hace imprescindible. Y quizá, como San Pablo nos advertía, todo es para bien. El que por unos momentos se olviden las diferencias políticas, ideológicas y religiosas para hacer frente a la desgracia nos hace ver luz al final del túnel. Es posible que todos los hombres nos sintamos como hermanos, nos comportemos como hijos de un mismo Dios. La pena es que no dure el suficiente tiempo como para cambiar algo este mundo que todos tenemos que compartir o, más aún, necesitemos esperar a grandes tragedias mientras “los económicamente marginales, los socialmente desatendidos -en la vida ordinaria de cada día- son desgraciadamente muchos más de los que todos quisiéramos”, en palabras de Juan J. G. Noblejas... Y es que –afirma- “cuando no existe el hábito, personal e institucional de atender y ayudar al que ha menester, en las situaciones ordinarias de la vida, es difícil que esta misma ayuda resulte adecuada en las situaciones extraordinarias y extremas, al borde de la misma vida”.

Mientras tanto, sigamos siendo hermanos de nuestros hermanos que hoy sufren la desgracia. Formas de ayudarles, muchas. La primera, nuestra oración y si podemos, ahí va una idea que nos brinda nuestros amigos de HazteOir.org: colaborar con Catholic Charites USA que ha abierto una cuestación pública para ayudar a los damnificados. Y luego, no permitir que nuestros representantes públicos -a los que pagamos el sueldo, no lo olvidemos- hagan de buitres carroñeros ante las diferentes desgracias.

Miguel Angel Almela Martínez es periodista. Ha desarrollado proyectos de puesta en marcha de Sistemas Editoriales, ha sido responsable de comunicación de varias empresas y subdirector de la revista "A todo motor". Es padre de familia numerosa. Lo encontramos también en su blog Cambiemos el mundo

lunes, septiembre 05, 2005

Estatua de San Josemaría en la Basílica de San Pedro


El 30 de agosto ha sido colocada en el exterior de la Basílica de San Pedro una estatua de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Video

La talla en mármol, de unos 5 metros de altura, se aloja en una hornacina situada en la fachada del transepto izquierdo de la Basílica, también llamado brazo de San José, muy cerca de la entrada a la Sacristía. Las hornacinas de esta zona de la Basílica fueron destinadas por Juan Pablo II a esculturas de santos y fundadores de nuestro tiempo.

La estatua de San Josemaría se sitúa junto a otras del mismo tamaño, entre las que se encuentran las de San Gregorio, fundador de la Iglesia Armena (esculpida por el armeno Khatchik Kazandjian); de Santa Teresa de los Andes, carmelita (realizada por Juan Eduardo Fernández Cox, chileno); de San Marcelino Champagnat, fundador de los Hermanos Maristas (del artista Jorge Jiménez Deredia, costarricense).
La imagen de San Josemaría es obra del escultor italiano Romano Cosci, que ha trabajado sobre un solo bloque de mármol, durante más de un año. En 2002, Cosci realizó otra escultura para la fachada de la basílica vaticana: la de la santa española Josefa del Corazón de Jesús, que se encuentra en la entrada de las grutas vaticanas.
En el Vaticano existen más de 150 esculturas de santos, incluyendo las del Colonnato. El sentido de esa serie de estatuas es recordar que la Iglesia se embellece con la vida de los santos, que son modelo y estímulo para los cristianos.


En el proceso de elaboración de la escultura de San Josemaría, Romano Cosci se ha inspirado en unas palabras de nuestro Señor Jesucristo, recogidas en los Evangelios, frecuentemente meditadas por el fundador del Opus Dei: si exaltatus fuero a terra, omnes traham ad meipsum. "Cuando sea levantado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí".
San Josemaría se refirió en diferentes ocasiones a estas palabras. Por ejemplo, en 1968 afirmaba: "Desde hace muchísimos años, desde la misma fecha fundacional del Opus Dei, he meditado y he hecho meditar unas palabras de Cristo que nos relata san Juan: Et ego, si exaltatus fuero a terra, omnia traham ad meipsum (Juan 12, 32). Cristo, muriendo en la Cruz, atrae a sí la Creación entera, y, en su nombre, los cristianos, trabajando en medio del mundo, han de reconciliar todas las cosas con Dios, colocando a Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas (Entrevista publicada en L'Osservatore della Domenica, Ciudad del Vaticano, mayo-junio 1968).
La creación de Cosci representa a San Josemaría revestido de los ornamentos sacerdotales para celebrar la Santa Misa, con los brazos ligeramente abiertos. En la parte inferior están tallados los escudos papales de Juan Pablo II y Benedicto XVI, con quienes se comenzó y acabó respectivamente el trabajo. A los pies del santo, dos ángeles (el Opus Dei fue fundado en la festividad de los Santos Ángeles Custodios): uno de ellos presenta a San Josemaría un libro abierto, con el versículo antes mencionado.

El vídeo se ha preparado para internet gracias a la colaboración técnica del Centro Elis. Para verlo es necesario tener instalado el programa gratuito: http://www.realplayer.com/ Se puede colaborar en la producción de material audiovisual con donativos a: http://www.elis.org/

domingo, septiembre 04, 2005

El prelado del Opus Dei, monseñor Javier Echevarría, ordena dos nuevos sacerdotes en una solemne ceremonia




REFLEJAR EL ROSTRO AMABLE DE CRISTO"

El prelado del Opus Dei, monseñor Javier Echevarría, ha conferido, esta mañana (domingo, 4) en el Santuario de Torreciudad, el Sacramento del Orden Sacerdotal a dos diáconos españoles.

Unas tres mil personas han asistido al acto en el que ha cantado la Coral Oscense en compañía de Maite Aranzabal, organista titular del templo mariano.

Los nuevos ministros de la prelatura son: Nicolás Urbano Mesa, de 52 años y natural de Córdoba, aunque ha desarrollado gran parte de su labor profesional en Madrid; y el navarro Miguel Ángel Gil Pinillos, licenciado en Magisterio y Pedagogía, dedicado hasta la fecha a la enseñanza en centros de secundaria de San Sebastián y Pamplona.

Durante la homilía, el prelado del Opus Dei, monseñor Echevarría, se dirigió a los dos diáconos diciendo que el camino del sacerdocio es para “ayudar a que las almas de los fieles crezcan en la intimidad divina. Sólo para esto, para que todos tiendan a la santidad se nos otorga la capacidad de predicar con autoridad la palabra de Dios, de hacer presente sobre el altar el Sacrificio de la Cruz, de administrar la gracia por medio de los demás sacramentos, de guiar al pueblo que se nos encomienda...”.

Así mismo, el obispo apuntó que su nueva labor pastoral será eficaz siendo “luz que ilumina a los hombres, sal que pone sabor en las instituciones sociales, fermento en la masa de la humanidad”. Y para esto, añadió, requiere que “nuestra vida cristiana se halle firmemente asentada en la recepción frecuente de los sacramentos y en el trato personal con el Señor, huyendo del anonimato”, recordó Echevarría

En otro momento, evocó la figura del fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá, diciendo que todo en su vida “le urgía la salvación de las almas, por las que estaba dispuesto a dar la vida. Seguía en esto, como en todo, el ejemplo de Jesucristo, cuando exclamaba: fuego he venido a traer a la tierra, y ¿qué quiero sino que ya arda?”.

Además, en palabras del Santo Padre Benedicto XVI, el prelado les ha pedido que promueban la “santa inquietud” de los cristianos, “ante un mundo cada vez más alejado de Dios, al menos en nuestra civilización europea y occidental”. De ahí, que solicitara a los fieles asistentes “abrir los ojos para contemplar que muchas personas —hombres y mujeres, jóvenes y adultos— se alejan del Señor o no le conocen, quizá porque no han tenido a su lado cristianos que les muestren —con el ejemplo y con la palabra, de modo coherente— el rostro amable de nuestro Redentor”.

Durante la ceremonia, la Coral Oscense dirigida por Conrado Betrán y en compañía de la organista titular del santuario mariano, Maite Aranzábal, han intercalado piezas populares como ‘El Señor es mi pastor, nada me falta’ junto a otras más solemnes como ‘Ave Verum’ de Saint Saens o ‘Cuam amabilis’ del compositor J.M. Otaño.

El clero de la prelatura proviene de los fieles laicos del Opus Dei: numerarios y agregados que, libremente dispuestos a ser sacerdotes y después de años de pertenencia a la prelatura y de realizar los estudios previos al sacerdocio, son invitados por el prelado a recibir las sagradas órdenes.

Su ministerio pastoral se desarrolla principalmente al servicio de los fieles de la prelatura y de las actividades apostólicas promovidas por ellos. Forman parte de la prelatura más de 84.000 personas, de las que en torno a 1.800 son sacerdotes.

Perfil de los nuevos sacerdotes

El cordobés es Nicolás Urbano Mesa, tiene 52 años y es técnico en Electrónica. Ha desarrollado parte de su labor profesional en TVE, donde trabajó tres años como auxiliar de operación de sonido en los estudios de Prado del Rey. Posteriormente, se cambió a la empresa privada para dirigir el área de sonido de una productora de cine, hasta comenzar su preparación como sacerdote, realizando los estudios de Filosofía y Teología.

Urbano, afirma que su decisión de ordenarse ha producido más de una sorpresa entre amigos y parientes porque “ahora el mundo está pasando una crisis de vocaciones, fruto del relativismo y hedonismo que impera en la sociedad y cultural actual, aunque al mismo tiempo me parece muy esperanzador contemplar un millón de jóvenes en Colonia con Benedicto XVI”, señalaba el sacerdote cordobés en vísperas de la ceremonia.

El presbítero navarro es Miguel Ángel Gil Pinillos, nacido en Pamplona en 1958 y licenciado en Magisterio y Pedagogía por las universidades de Zaragoza y País Vasco, respectivamente. Su etapa laboral ha estado vinculada al mundo de la enseñanza, concretamente como profesor de secundaria en los colegios Irabia de Pamplona y Erain en San Sebastián. Gran aficionado al béisbol, obtuvo un tercer puesto en el campeonato de España con el equipo del colegio pamplonés en la categoría de cadetes.

En declaraciones recientes, Gil asegura que su vocación se la debe en gran parte a sus padres: "Vivíamos en un barrio obrero, era el único chico de mi edad que estudiaba en un colegio de pago y reconozco que no me apetecía nada porque nunca he sido buen estudiante. En esos momentos, si mis padres no hubieran estado encima -a veces con incomprensión por mi parte- y ponen la voluntad que me faltaba, ahora no vería las cosas en la forma que lo hago".

sábado, septiembre 03, 2005

Jesús Orúe gana el certamen de piropos a la Vega con la obra 'Vistió de cielo el suelo'

Cuánto me alegra ese premio para D. Jesús.

Jesús Orúe es el autor del poema que se ha impuesto al resto de las 97 obras literarias presentadas a concurso en el Certamen de Piropos a la Virgen de la Vega, marcado en esta ocasión por la conmemoración del cincuenta aniversario de la coronación canónica de la Virgen de la Vega, según confirmó la cofradía de la patrona a través del comunicado de prensa que detalla la relación de escritores distinguidos por la organización del certamen.
Orúe se hizo con el máximo galardón y reconocimiento de los miembros del jurado con la obra 'Vistió de cielo el suelo', y con ella obtuvo mejor calificación que Floren Alcalde, a pesar de presentar un compendio de cincuenta poemas bajo el título 'Cincuenta piropos', y Fernando González Sarasa, que se adjudica el tercer premio del concurso con la obra 'A Dios por María'. El primer premio está dotado con 150 euros en metálico, el segundo con 90 y el tercero con 60. En categoría juvenil, el primer premio ha sido adjudicado, tras el recuento de los votos emitidos por los miembros del jurado calificador, a María Lapresa Ruiz de Gauna, de catorce años de edad, por el poema que concurrió a concurso bajo el título 'Madre Virgen coronada', que ha recibido, al mismo tiempo, el premio especial reservado por por la organización al piropo que mejor refleje el acontecimiento histórico celebrado hace cincuenta años en los jardines de la Vega.Belén Llanos y Roberto Cornes completan el cuadro de honor de la categoría, mientras que en el escalafón infantil los tres primeros puestos han correspondido a Andrea Castillo, Lourdes Nieva y Leyre Ujue.