domingo, diciembre 26, 2004

Entrevista con Monseñor Rouco

ANTONIO MARÍA ROUCO VARELA: «Se gobierna desde el Parlamento, pero también se juzga, se piensa y se opina desde los púlpitos»

«Estoy curado». Con estas dos palabras dichas con su acento galaico saluda Antonio María Rouco a ABC. La sonrisa no le abandona ni cuando hinca su verbo prudente pero afilado en las tensas relaciones con el Gobierno socialista, a las que apea de cualquier connotación de conflicto

La estancia donde nos recibe el cardenal arzobispo de Madrid, en las Oficinas del Arzobispado, bien podría confundirse con la salita de estar de una casa española. Sólo una docena de cuadros hermosos y valiosos exhalan el vaho de la historia al que, por su juventud, la arquitectura de estas dependencias hermanas de la catedral de La Almudena no pueden aspirar. La Navidad se asoma a un sencillo Nacimiento alumbrado por luces desfallecientes, pero el Adviento brilla como si tuviera encima un sol grande y redondo.

El cardenal entra en la sala sin que ni su rostro ni sus movimientos muestren secuelas de la operación de riñón sufrida recientemente. «Me lo quitaron y me curé», dice con la misma naturalidad de quien ha salido de un simple constipado. Y espera las preguntas para vestir sus respuestas con el ropaje a que le obliga el cargo, pero sin escatimar ni un solo adjetivo.

-Después de todo lo leído, me gustaría conocer las razones de fondo que están detrás del enfrentamiento entre la Iglesia y el Gobierno del PSOE.

-Yo no hablaría de enfrentamiento con el Gobierno...

-¿Si no es de enfrentamiento, de qué hablamos?

-Nosotros no queremos enfrentarnos con nadie, y menos con el Gobierno. La posición del Gobierno ante el derecho a la educación, ante la familia, ante la sociedad (por ejemplo, el derecho a la vida) no es asumible desde el punto de vista cristiano. La Iglesia trata de exponerlo, razonarlo e influir en la opinión pública; por medio de la palabra, respetando las leyes, a los gobernantes legítimos, que representan una autoridad, y por los que la Iglesia reza. Todos los domingos rezamos por ellos.

-Pero, ¿cuál es el papel que le queda a la Iglesia en un Estado aconfesional como el español?

-Hay una doctrina sobre el Estado democrático de derecho, que se desarrolla después de la Segunda Guerra Mundial y que ofrece un marco para las relaciones Iglesia-Estado muy aceptable.Tanto el principio de la dignidad de la persona humana, como el de la libertad religiosa, son previos al Estado. Además, el Estado tiene unos límites, como el de la dignidad de la persona, que es un derecho básico. Con esa doctrina llevada a la práctica no hay problemas en la relación Iglesia-Estado.

-Volvamos a España. Si hacemos memoria, recordaremos que su relación con el hoy presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero fue bastante fluida cuando estaba en la oposición. ¿Qué papel personal cree que está jugando el presidente cuando sus más estrechos colaboradores, como Fernández de la Vega o Blanco, han tildado a los curas de inmovilistas o de defender posiciones casposas?

-No tengo información respecto al papel que está jugando el presidente del Gobierno en estos temas. Pero es verdad que antes de las elecciones hubo contactos con él y, desde luego, fueron fluidos. Había discrepancias respecto a la asignatura de Religión, pero en ese momento existió diálogo. Y en aquella época hubo reuniones de trabajo en la sede del PSOE y parecía que habíamos llegado a un acuerdo. La fórmula que se había ofrecido por el PSOE, en tiempos de Suárez Pertierra, de «Sociedad, Cultura y Religión», era buena, pero no la convirtieron en alternativa.

-Pero, lo que parece calar en parte de la sociedad es otra cosa: que hay algo de adoctrinamiento en el empeño de incluirla en el currículum...

-Sí, parece que hay una concepción de propaganda o de adoctrinamiento religioso de los alumnos, como si la teología fuera una ciencia menor. Yo no sé por qué un Gobierno o una autoridad política puede decidir lo que es ciencia o no, y no lo decide la sociedad española o europea. En los principales países de Europa, las Facultades de Teología pertenecen al organigrama académico ordinario de las Universidades.

-Situémonos en un escenario muy pesimista para los católicos; en el que el Gobierno no es receptivo a sus demandas sobre las clases de Religión. ¿Qué haría entonces la Iglesia? ¿Llamaría a los católicos a movilizarse en la calle?

-Las movilizaciones no son propias del ministerio pastoral. Ese campo es propio de los ciudadanos. La Iglesia no tiene más armas para defenderse ante esto que las de la persuasión, la paciencia y la palabra.

-¿Y le darán un tratamiento diplomático, es decir, acudirán a alguna instancia supranacional para que dirima sobre el incumplimiento de los acuerdos del Estado con la Santa Sede?

-No hay antecedentes en la praxis de la Santa Sede para recurrir si en España no se respetan los acuerdos.

-¿Los obispos tienen ideología?

-Los obispos, por vocación, tenemos que hacer abstracción de militancia política.

-O sea, no militan...

-Ha habido casos muy concretos en la historia, por ejemplo en Alemania, pero respondiendo a situaciones muy concretas.

-Se lo digo porque ya sabe que desde el Gobierno y algunos sectores de la izquierda se recuerda a la Iglesia que se gobierna desde el Parlamento y no desde los púlpitos...

-Está claro: se gobierna desde el Parlamento. Pero se juzga, se opina, se piensa, se reflexiona, desde la sociedad... y también desde los púlpitos.

-Ya conocemos la oposición de la Iglesia a los matrimonios homosexuales. Pero yo le pregunto algo más primario: ¿reconoce la iglesia el hecho mismo de la homosexualidad, como una opción tan respetable como la de la heterosexualidad?

-La Iglesia reconoce la homosexualidad desde el punto de vista de los derechos personales; no se les puede maltratar, ofender ni marginar. Pero tampoco se les puede colocar en el plano de la familia: así, no se favorecería un bien de la familia, como es la transmisión de la vida, y se la discriminaría.

-¿Y cabe otro tipo de regulación de las parejas homosexuales que no sea la del matrimonio?


-No se pueden establecer unas fórmulas contractuales en función del problema, porque no es un matrimonio. No vemos una legislación específica para regular a las uniones de homosexuales. Pero una legislación general que tenga en cuenta las relaciones, los compromisos, basados en distintos tipos de relaciones, eso sí. Específico para las parejas homosexuales, no.

-¿Cree que su equiparación a los matrimonios discrimina a éstos?

-Desde luego. Si prospera el proyecto de matrimonio homosexual, el verdadero matrimonio resultaría discriminado e incluso se vería seriamente afectada en el futuro la libertad para defenderlo y promoverlo. Desnaturalizar la figura jurídica del matrimonio en lo sustancial, como es su constitución por el amor entre un varón y una mujer, será imponer a la sociedad en su conjunto la visión irracional de las cosas. Nacer tiene que ver con amar.

-Otro de los asuntos que enfrenta a la Iglesia con el Gobierno está en el terreno de la bioética. Y en este campo ha calado una máxima, sé que elemental, pero real: la Iglesia se opone a la investigación con células embrionarias, por lo tanto se opone a la curación de los enfermos. ¿No le ha faltado a la Iglesia reflejos para comunicar con la sociedad?

-No creo que haya sido tanto incapacidad para comunicarlo como que también funciona mucho el factor pragmático de la utilidad. El derecho a la vida del ser humano hay que respetarlo plenamente en todos sus tramos, sin excepciones. Se tiene que saber que los embriones, que son seres humanos, no

son necesarios para extraer células y productos biológicos. Hay otras fórmulas, incluso más fecundas.

-¿Las células madre adultas?

-Sí. Las células madre adultas ofrecen potencialidades para el desarrollo de terapias excelentes que evitarían situarse en terrenos, desde el punto de vista cristiano, tan inaceptables.

-Le planteo esto porque hay cierta desorientación moral en este campo. Un católico, ¿dónde tiene que saber que están los límites?

-Todo lo que genere la muerte, que es crucial, con los fines que sea...Todo lo que implique la muerte del embrión, no es aceptable.

-Por tanto, el límite está en que no se maten los embriones...

-Todo lo que implique producir embriones, que aunque no se les mate expresamente, se les produce para tener un banco en el que después, poco a poco, nunca se convierten en vida.

-A veces, la gente no llega a entender el mensaje...

-Hombre, no es fácil. La tecnología a veces es innacesible.

-Y, por ejemplo, ¿sí admite la Iglesia la transformación celular? ¿La selección genética? ¿Hay alguna excepción que sí sea aceptable?

-Sí. Los transplantes son perfectamente acepables. Además en casi todas las ocasiones proceden de la generosidad de un ser humano.

-La postura sobre la clonación es claramente contraria...

-La clonación en sí misma, aunque no se mate al embrión, es de una inmoralidad radical.

-¿Hay consenso entre los obispos sobre el hecho nacional español, sobre la unidad de España?

-No se ha planteado nunca en términos pastorales, pero no hay ninguna duda.

-¿Y hay obispos nacionalistas?

-El nacionalismo es un fenómeno político con variadas expresiones. No aceptamos el nacionalismo totalitario, pero sí el nacionalismo democrático.

-Ya sabe que esa duda se ha instalado en la sociedad por la actitud de algunos prelados en el País Vasco y Cataluña, sobre todo con motivo de la instrucción pastoral de 2002 sobre terrorismo que se aprobó con la oposición de algunos obispos.

-En esa Instrucción Pastoral de la Conferencia Episcopal hubo discrepancias en algunos puntos, pero no en lo fundamental. En la condena moral al terrorismo, hubo un consenso absoluto de todos los obispos.

-Sin embargo, usted sabe que hay muchos católicos que reprochan a la Iglesia la desproporción que existe entre la rapidez con que se contesta a asuntos de moral familiar o de bioética de la que hablábamos antes y la tibieza ante el terrorismo...

-No hay tibieza. El rechazo moral es absoluto.

-Usted es buen conocedor de Europa, ¿qué opina de que su Constitución no incluya una alusión a las raíces cristianas del continente?

-Pues que es una pena, porque no responde a la realidad histórica. La realidad es que Europa nace por el empuje del cristianismo.

-¿A pesar de ello van a apoyar ustedes el sí en el referéndum de la Constitución europea?

-Lo abordaremos en la próxima reunión de la permanente del episcopado.

-¿Es el Islam un problema para la civilización cristiana y occidental?

-El Concilio Vaticano II tiene un documento en el que reflexiona sobre la relación con el Islam y con el judaísmo.Este documento tiene una doctrina que sigue vigente. Respecto a la integración del Islam en occidente, hay mucho camino que dialogar y que recorrer. Hay que establecer relaciones entre esos países y occidente; se tienen que establecer garantías de respeto a las personas... se puede avanzar en la unidad de los que creen en los derechos fundamentales de la persona.

-¿Qué debería exigírsele, pues, a Turquía para su incorporación a la UE?

-Es necesario que quede claro, en la praxis jurídica y política de esos países, el respeto a los derechos fundamentales de la persona; el respeto a los derechos humanos en esos países en los que el Islam predomina política o religiosamente.

-¿Cómo es el estado de la moral colectiva en España?

-Muy débil. Las exigencias del bien común, las situaciones de defensa del derecho a la vida, de la familia... se viven con una actitud de decir: «Mientras no me molesten, todo vale». El pasotismo, que antes estaba tan de moda, sigue estando muy vigente en España.

-¿Esa debilidad incluye a los fieles?

-Sí. Aunque hay un despertar en los fieles muy notable. Hay muchos jóvenes, yo diría que un 20 por ciento, con una conciencia muy positiva que va a significar mucho para la sociedad.

-¿Habrá un Papa español?

-Al Espíritu Santo no se le pueden poner condiciones. De forma general, todo buen católico, varón, no casado, puede ser elegido Papa.

-Y usted, ¿se volverá a presentar a un tercer mandato para presidir la Conferencia Episcopal en marzo?

-Nosotros ni nos presentamos ni nos dejamos de presentar. Nos votan o nos dejan de votar.

-No me va a contestar, veo...

-Desde que soy obispo, no he conocido una situación de la Conferencia Episcopal en la que un obispo se presentara a un cargo. Siempre es elegido.

-Se lo diré de otra forma: ¿ usted estaría dispuesto a aceptar que, por tercera vez, le vuelvan a votar?

-Estoy muy bien como Arzobispo de Madrid. Cuantas menos responsabilidades, mejor.


TEXTO: MAYTE ALCARAZ FOTOS: JULIÁN DE DOMiNGO/

jueves, diciembre 16, 2004

La Logse y el pecado original

Nuestro amigo Pedro Trevijano da en la diana una vez más:

En cierta ocasión hice un cursillo sobre el pecado original. Sus conclusiones finales fueron: a) el pecado original es un dogma de fe en el que los católicos hemos de creer; b) los teólogos no se ponen de acuerdo en qué consiste concretamente, pero sí que tiene relación con nuestra inclinación al mal; c) si aceptamos el pecado original, en este mundo hay una serie de problemas muy complicados, d) si no lo aceptamos, este mundo es sencillamente incomprensible.

Pienso que el fracaso de la Logse, ya indisimulable, como se ha visto en esa encuesta de la OCDE, que nos pone en los últimos lugares de Europa, se debe a esa no creencia en el pecado original. Me explico: la Logse parte del supuesto que el niño es de por sí bueno y tiene ganas de aprender y estudiar, y si no lo hace la culpa es del profesor que no lo motiva suficientemente, concepción falsa que no tiene en cuenta nuestra tendencia al mal y trata de educar a un niño que sencillamente no existe. Incluso en los mejores hay la tendencia a no pegar golpe, como todos sabemos por propia experiencia.

La Logse se olvida además de los alumnos que son o se hacen vagos porque por diversos motivos no pueden con los estudios y se aburren en clase por lo que acaban fastidiando a los demás y siendo carne de cañón de la marginación social. Pero como la ideología es más importante que la realidad, lo importante es que la realidad se adapte a la ideología y si para ello tienen que seguir saliendo de nuestras aulas nuevas generaciones de ignorantes no importa. Los laboristas ingleses, culpables del desaguisado, pero con sentido práctico, dicen actualmente: «Creo en la disciplina, en los deberes para casa, en la escritura sin faltas de ortografía, en las matemáticas». Aquí nuestros gobernantes, por el contrario, retrasan por lo menos dos años la reforma, pero, eso sí, producen eslóganes tan bonitos como «más gimnasia, menos religión», reflejo de su nivel intelectual.
Pedro Trevijano

miércoles, diciembre 15, 2004

Los 10 principios del Dr. Aquilino Polaino para mejorar la autoestima en la familia


Diez ideas potentes para proteger tu familia de la rutina, el individualismo, la ruptura y las frustraciones.

Aquilino Polaino es licenciado en medicina y cirugía (Universidad de Granada), diplomado en Psicología Clínica (Universidad Complutense), doctor en medicina (Universidad de Sevilla), licenciado en Filosofía (Universidad de Navarra), profesor de Psiquiatría (Universidad de Extremadura) y catedrático de Psicopatología (Universidad Complutense). Pero es conocido por el gran público como divulgador y consejero en temática familiar y de salud emocional. Estuvo presente en el II Congreso Educación y Familia de la Universidad Católica de Murcia el pasado 3 de diciembre y habló de diez principios básicos que contribuyen a mejorar la estima de los miembros de una familia. ForumLibertas estuvo allí tomando notas de sus diez principios.

1- Disponibilidad

Consiste en dedicar tiempo (¡que es lo que menos tenemos!) a atender a nuestros hijos y esposo/a. Con los adolescentes, por ejemplo, no vale lo de “este tema ya lo hablaremos el sábado con tranquilidad, cariño”. Para el sábado, tu hija de 13 años ya se ha emborrachado con una amiga y van a hacer lo que se les ocurra, porque el padre estaba deslocalizado, como las empresas. Hay que estar disponible, porque hay problemas que sólo se arreglan en el momento en que el otro se anima a plantearlo y pide ser escuchado. Recordemos que nuestros padres, al morir, sólo nos dejan realmente el tiempo que pasaron con nosotros. Demos tiempo al otro.

2- Comunicación padres-hijos: que los padres hablen menos y escuchen más

En muchas familias, cuando un padre o madre dice “hijo, tenemos que hablar”, el chaval piensa “uy, malo, malo”. ¿Por qué? Porque sabe que los padres cuando dicen “tenemos que hablar” quieren decir “te voy a soltar un discurso por algo tuyo que no me ha gustado”. Esto cambiaría si los padres se hicieran un propósito: dedicar el 75% a escuchar y sólo el 25% a hablar. Escuchar a los hijos (o al cónyuge, a cualquiera) es un esfuerzo activo. Hay que soltar el diario, quitar el volumen de la TV, girar la cabeza hacia quien te habla, mirar a los ojos, expresar atención. Eso es escucha activa, que es la que sirve para mejorar la autoestima de tu familia.

3- Coherencia en los padres y autoexigencia en los hijos

Uno es coherente cuando lo que piensa, siente, dice y hace es una sola y misma cosa. No tiene sentido decirle a los niños desde el sofá: “eh, vosotros, ayudad a mamá a quitar la mesa”. Hay que dar ejemplo primero. Tú, padre, has de quitar la mesa durante 5 días, que te vean. El quinto día dices a tu hijo: “venga, ahora entre los dos”. Y dos días después: “estoy orgulloso de ti, ahora ya has aprendido y ya puedes quitar la mesa tú sólo”. Y él se sentirá orgulloso de quitar la mesa. Así aprenden a autoexigirse, que es mucho mejor que tenerlos vigilados 24 horas al día. Esto es un progenitor potenciador, motivador, animador y protector al mismo tiempo. También pedimos a los niños que estudien pero ¿nos ven a nosotros estudiar, leer revistas de nuestro oficio, ponernos al día en nuestra especialidad? Hemos de poder decir: “mirad, hijos, nosotros también estudiamos”.

4- Tener iniciativa, inquietudes y buen humor, especialmente con el cónyuge

Estos tres factores son útiles para la autoestima familiar. En España el buen humor no suele escasear. Pero la rutina es un enemigo en las relaciones conyugales y con los hijos. El punto clave es que haya creatividad e iniciativa en la vida de pareja y eso se contagiará a toda la familia. Las mejores horas deben ser para compartir con el esposo o esposa. Ser papá o mamá no debe hacernos olvidar que somos “tú y yo, cariño, nosotros”. Creatividad e iniciativa protegen a la pareja de la rutina. Cuando hay rutina, es fácil que uno de los dos busque la “magia” añorada fuera, en otras relaciones. Por el contrario, si la pareja va bien, los hijos aprenden su “educación sentimental” simplemente viendo cómo se tratan papá y mamá, viendo que se admiran, se halagan, se alaban, son cómplices. “Cuando sea mayor trataré a mi mujer como papá a mamá”, piensan los niños entusiasmados. Eso les da autoestima.

5- Aceptar nuestras limitaciones, y las de los nuestros

Hay que conocer y aceptar tus limitaciones, las de tu cónyuge, las de tus hijos. Pero es importantísimo no criticar al otro ante la familia, no criticar a tu cónyuge ante los niños, o a un niño ante los hermanos, comparando a un hermano “bueno” con uno “malo”. Eso hace sufrir al hijo y le quita autoestima. Es mejor llevarlo aparte y hablar.

6- Reconocer y reafirmar lo que vale la otra persona

Seamos sinceros: no tiene sentido que andemos llamando “campeón” a nuestro niño que nunca ha ganado nada. Si ha perdido un partido de fútbol, no le llames campeón. Ha de aprender a tolerar la frustración, acompañado, eso sí. También hemos de saber (grandes y pequeños) que somos buenos en unas cosas y no en otras. “Hijo, pareces bueno en A y en B, pero creo que C no es lo tuyo”. Reafirmemos al otro en lo que vale, y se verá a sí mismo como lo que es, una persona valiosa.

7- Estimular la autonomía personal

Uno se hace bueno a medida que va haciendo cosas buenas. Es importante que lo entiendan los hijos. Lo que se hace es importante: hacer cosas buenas nos hacer buenos a nosotros. Esta idea ayuda a tener autonomía personal, hacer las cosas por nosotros mismos, para mejorar nosotros.

8- Diseñar un proyecto personal

No irás muy lejos si no sabes donde quieres ir. Quedarte quieto no es factible, uno tiende a volver a quedarse atrás. Has de tener un proyecto personal para crecer, y atender y ayudar a discernir y potenciar los proyectos de los tuyos.

9- Tener un nivel de aspiraciones alto, pero realista

Hemos de jugar entre lo posible y lo deseable. Si aspiramos alto, nos valoraremos bien, tendremos autoestima. Pero, ¿es factible? Debemos conjugar un alto nivel de aspiraciones con la realidad de nuestras capacidades y recursos.

10-Elijamos buenos amigos y amigas

El individualismo es el cáncer del s.XXI. Nosotros y nuestros hijos estamos atados a máquinas gratificantes: el DVD, la TV, la videoconsola, Internet... El trabajo en solitario va minando la amistad verdadera. ¡Los amigos comprometen mucho y al individualista no le gustan los compromisos!

Sin embargo, necesitamos más que nunca amigos humanos, personas, grandes y buenos amigos, con los que compartir muchas horas, conversaciones sinceras y cercanas, amistades de verdad, que te apoyen y te conozcan auténticamente, que te acepten con tus fallos y potencien lo mejor en ti. Seleccionar amigos así para ti y para los tuyos es la mejor inversión.

Una familia que trata de seguir estos principio contribuye a mejorar la estima en sus hijos y la autoestima en ellos mismos. Hay finalmente tres ideas más a considerar:

  • Según Chesterton, lo natural tiende a lo sobrenatural mientras que lo que no se sobrenaturaliza se desnaturaliza. Es cierto. Hemos de entender que la autoestima, el amar y el amarse, es sobrenatural. ¿Has pensado en cómo te ama Dios, en lo grande, lo sobrenatural de Su amor por ti? Piénsalo. Eres muy especial para Él. Cuando vivas este amor, comunícalo a tus hijos.

  • Buena parte del sufrimiento inútil en el mundo se produce porque en algunas ocasiones en las que deberíamos dedicarnos a pensar, nos ponemos a sentir; y en ocasiones que son para sentir, nos ponemos a pensar. Evitemos este sufrimiento inútil: hay momentos para pensar y momentos para sentir.

  • Si luchas, puedes perder, pero si no luchas ya estás perdido. Si luchas por tu vida familiar, no estás perdido.

sábado, diciembre 11, 2004

El ladrillo de la sociedad

A Jorge le publican hoy una carta en el periódico:

Asombra ver las declaraciones de algunas personas que dicen ser católicas, pero que luego hacen la vista gorda ante las políticas tan antisociales de este Gobierno, las continuas zancadillas a la Iglesia, la familia o la educación concertada. No creo que el Gobierno actual busque el verdadero consenso, sino favorecer los caprichos de las minorías que pregonan a los cuatro vientos sus tiranías e intolerancias particulares disfrazadas de progreso: el pago de hipotecas a separatistas; el «derecho» a asesinar a un bebé antes de que nazca sin contemplar otra alternativa (comparable a las políticas antinatalistas de los nazis); el «derecho» a matar a un enfermo antes que proporcionarle cariño y atención; la adopción de niños por parte de homosexuales; la «prevención» del sida a través de campañas penosamente estériles basadas exclusivamente en el preservativo y nunca en una cultura de la fidelidad, de la responsabilidad y del respeto sexual a las mujeres para así evitar la apabullante promiscuidad entre nuestros jóvenes; y un largo etcétera.

Porque, si la familia es el ladrillo básico de la sociedad, ¿cómo pensamos que vamos a construir tal edificio? Si hoy más que nunca los demógrafos alertan de que apenas tenemos natalidad (de hecho, y para colmo, estamos los últimos en el ránking por encima del Vaticano), las familias sufren mayor desestructuración y falta de estabilidad que nunca, nuestra juventud bate récords en consumo de drogas, alcohol o accidentes de tráfico. ¿Cómo pensamos que van a salir los nuevos ciudadanos del mañana?. ¿De verdad creemos que este edificio de ladrillo carcomido es tan invulnerable a los vendavales que la historia nos ha de deparar?. ¿De verdad creemos que una inmigración tan incontrolada de personas de costumbres que discriminan a las mujeres y no aceptan nuestra cultura es una solución demográfica que no nos va a afectar?. ¿De verdad creemos que nuestro capitalismo nos sacará de todos nuestros apuros?.

Dicen que el rey Ciro, cuando llegó a Babilonia, apenas tuvo que hacer fuerza para conquistar semejante nación, pues sus ciudadanos/as estaban tan dados a la corrupción de costumbres que apenas nadie opuso resistencia. Ojalá no vaya a ser éste el caso de nuestro país en un futuro más o menos cercano. Por eso, digan lo que digan, manipulen lo que manipulen y callen lo que callen, es la Iglesia, que es una, la que, a pesar de sus fallos y limitaciones, dista años luz de producir las desgracias y frutos amargos del egoísmo social que hoy vivimos y que, desgraciadamente, nuestro propio Gobierno promueve a través de sus políticas sociales.

Y por tener miedo, es el mismo Gobierno el que teme a la propia Iglesia, porque a pesar de la falta de valentía de la misma, no puede con ella y porque precisamente es una Iglesia que lejos de querer dar sólo una «buena imagen» políticamente correcta, protesta y no se queda callada ante todas las transgresiones contra la dignidad humana que se realizan.


Jorge Benito Daniel


miércoles, diciembre 08, 2004

Inmaculada Concepción

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...la bondad divina ha realizado este plan para redimir al género humano: por medio de un hombre, nacido de una sola mujer, a los hombres les ha sido restituida la vida
. (La fe, al diácono Pedro, 18; CCL 91, 716-752; PL 65, 675-700).
San Fulgencio di Ruspe

miércoles, diciembre 01, 2004

Pro Pontifice nostro

V. Oremus pro Pontifice nostro, Joanne Paulo.

R. Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in manus inimicorum eius.

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