miércoles, noviembre 24, 2010

Por una rápida canonicación de todos los mártires cristianos de Iraq

Vuelvo después después de mucho tiempo sin pasarme por aquí. La ocasión lo merece

Hay que firmar aquí para pedirla

El 31 de octubre de 2010, los padres Thair Sad-Allah Abd-Al y Waseem Sabeeh al-Kas Butros fueron asesinados junto con sus fieles mientras rezaban todos juntos. Sus nombres se suman dramáticamente a una lista ya demasiado larga de cristianos asesinados por el mero hecho de serlo en Iraq, una amenaza que pesa igualmente sobre todos los cristianos de la región.

Tras la celebración en Roma de la Asamblea especial del Sínodo de Obispos, con el lema La Iglesia Católica en Oriente Medio: comunión y testimonio. “La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma” (Hch 4,32), nosotros, los cristianos árabes, y con nosotros todos los cristianos que viven en Oriente Medio compartiendo nuestra situación de minoría, a pesar de la aflicción en que nos ha sumergido esta barbarie, queremos reafirmar nuestra alegría y el deseo de vivir nuestra identidad cristiana en la misma Tierra donde Cristo murió y resucitó para nuestra salvación, en la misma Tierra que recorrieron los apóstoles para anunciar la Buena Nueva que nos hace llevar con orgullo el nombre de Cristianos.

El cristianismo tiene toda su legitimidad en Oriente Medio, porque aquí nació, y a nosotros nos gusta vivirlo aquí, con la diversidad que el Espíritu, desde el día de Pentecostés, nos inspiró, ya desde nuestros primeros Padres en la fe, a nosotros, que somos griegos, siríacos, coptos, maronitas, armenios, latinos, luteranos y anglicanos, y que confesamos Una sola fe, católica y apostólica.

Nosotros, nos apoyamos en la V proposición de los Padres Sinodales, que tiene por título: “La participación en la Cruz, y que en su apartado 3 dice: “Se hace necesario llamar la atención de todo el mundo sobre la dramática situación de algunas comunidades cristianas en Oriente Medio que sufren todo tipo de dificultad, incluso hasta el martirio”.

Nosotros pedimos que –como en la antigua tradición de la Iglesia- sean proclamados santos inmediatamente* aquellos que han muerto como mártires. Por eso pedimos la canonización de:

— Los padres Thair Sad-alla Abd-al y Waseem Sabeeh Al-kas Butros y compañeros mártires, asesinados el 31 de octubre de 2010 en Bagdad, de la Iglesia siríaca;

— de las hermanas Fawzeiyah y Margaret Naoum, asesinadas por apuñalamiento el 26 de marzo de 2007, caldeas;

— de Monseñor Paulos Faraj Rhô, arzobispo de la Iglesia caldea, encontrado muerto el 13 de marzo de 2008 en las cercanías de Mosul;

(lista por completar).

Aunque no corresponde a la Iglesia latina la canonización de pastores y fieles de otras Iglesias, sus nombres para nosotros son inseparables de los de:

— El padre Boulos Iskandar, asesinado en Bagdad el 9 de octubre de 2006, siríaco ortodoxo;

— el padre Joseph Petros, asesinado en Bagdad el 9 de octubre de 2006, ?

— el padre Amer Iskander, encontrado decapitado el 1 de octubre de 2006, siríaco ortodoxo,

— el pastor protestante Mundher Aldayr, asesinado en Mosul el 26 de noviembre de 2006;

(lista por completar).

¿Hay algún modo mejor y más cristiano de llamar la atención que recuperar esta antigua tradición de la Iglesia? ¿Cómo mostrar mejor la unidad de la Iglesia de Dios que volver a sus orígenes, cuando los mártires eran declarados santos?

Con, por y gracias a este reconocimiento eclesial nos sentiremos más eficazmente acompañados y apoyados en nuestra fe, para vivir al nivel de lo que la Iglesia espera de nosotros: “Recuerden los cristianos que ser cristiano significa co-participar en la cruz de Cristo. El discípulo no es más grande que su maestro (cf. Mt 10,24). Recuerden las bienaventuranzas de los perseguidos por la justicia, que heredarán el reino de los cielos (cf. Mt 5,10)” (V proposición sinadal).

Sí, según las palabras de Tertuliano: la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos, por eso nosotros pedimos, para seguir enraizados e integrados en esta nuestra Tierra, que sea reconocido oficialmente el martirio de nuestros hermanos asesinados en Bagdad.

Por este motivo, subscribimos esta petición con el deseo de que vea cumplido su objetivo: que todos los mártires cristianos de Iraq sean canonizados, y que el ejemplo de su vida y su sacrificio sostenga a todos los cristianos árabes y extranjeros residentes que viven en Oriente Medio.




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