
El cardenal Rouco destacó como principal rasgo de San Josemaría su amor a la Iglesia. "Él invitaba a este amor en tiempos donde la desafección a la Iglesia no era nada raro, pero los tiempos han mejorado tras el pontificado de Juan Pablo II y continúan con Benedicto XVI pero aún así sigue habiendo problemas de no comprensión con la Iglesia", afirmó el cardenal. El cardenal Rouco habló también de "la necesidad urgente de volver a meditar sobre la Iglesia de la mano de los obispos y de San Josemaría". "Sin Dios no habría felicidad.
San Josemaría dio ejemplo mediante su gran amor a Dios y su entrega. Él sensibilizó al hombre para ser de nuevo hijo y llamar a Dios "Abba", "padre"", destacó el cardenal Rouco. El cardenal Rouco habló del hombre como hijo de Dios y de la Salvación. "El hombre sólo se salva cuando llama a Dios "padre"". Afirmó que San Josemaría fue salvado por el amor de Dios y resaltó que "no hay camino de salvación si no es a través de la Iglesia". El amor a Dios fue el tema principal de la Homilía; "amar está de extraordinaria actualidad y humanidad. Sólo con la barca de San Pedro y contando con los demás discípulos se pueden pescar hombres", afirmó. "Debemos responder con amor; el apostolado y la santidad debe ser la vocación de todo ser humano".
"Debemos llevar la gran verdad", instó el cardenal Rouco. El cardenal Rouco invitó a todos los fieles a acudir a la Virgen María. "Tenemos que acudir a la Virgen que es madre de la Iglesia y de los hijos de Dios". "A Ella le encomendamos el Encuentro en Valencia, la Prelatura del Opus Dei para ser testigos del Evangelio y que los hombres puedan llamar a Dios abba, Dios Padre", finalizó el cardenal Rouco. San Josemaría Escrivá fue canonizado el 6 de octubre de 2002 por Juan Pablo II. Su vida es un ejemplo para los cristianos que con su vida diaria tratan de encontrar y amar a Cristo en las ocupaciones normales.
Foto: con Santiago en el Espolón Logroño.