viernes, enero 29, 2010
domingo, enero 10, 2010
Homilía en la Misa de Toma de Posesión de Monseñor Munilla
Excelentísimo Señor Nuncio de su Santidad, queridos hermanos en el episcopado, sacerdotes, diáconos, religiosos, consagrados y seminaristas; queridos laicos y familias de esta Diócesis donostiarra, y los que habéis venido de otros lugares (¡me permito hacer una especial mención a los palentinos que habéis querido acompañarme!); autoridades y representantes de la vida pública, cuya presencia entre nosotros agradezco; todos aquellos que seguís esta celebración a través de los diversos medios de comunicación;
queridos todos, ¡hijos e hijas de Dios!, que es el mayor “título” que jamás podrá decirse de nosotros, en el cual estamos todos hermanados: ¡La paz de Cristo sea en vuestros corazones! Jesukristoren pakea izan bedi zuek guztiokin!
Aita Santuaren Nuntzioak gure Donostiako elizbarrutiko santuak aipatu ditu. Oroitzapen honek pozez betetzen nau gogorarazten bait digu zeruko Elizarekin bat eginik gaudela. Haien gure aldeko otoitza, indar haundikoa da. Gogora ekartzen digu gainera ez gaudela bakarrik eta haiek ere oso trantze larriak igaro dituztela aintzara iritsi aurretik. Hasiera hasieriatik Ama Birjina maiteari zuzendu nahi nioke nire otoitza; Arantzazuko, Koruko eta nola ez Zumarragako Antioko adbokaziotan. Gure aurretik joan diren gipuzkoako santuei ere laguntza eskatu nahi diet eta bereziki Loiolako Iñaziori.
TRADUCCIÓN: El Señor Nuncio de su Santidad ha hecho mención en su primera intervención a los santos de esta Diócesis donostiarra. Su invocación me llena de alegría y confianza, porque nos recuerda a todos que, a esta amplia asamblea que hoy se ha congregado, se une también la Jerusalén del Cielo… Su fuerza de intercesión es muy grande, y nos conforta saber que en esta vida no navegamos solos, y que ellos también han pasado por situaciones difíciles, antes de llegar a la gloria. Me quiero encomendar pues, desde el primer momento, a nuestra querida Virgen María, en sus advocaciones de Nuestra Señora de Aránzazu, Virgen del Coro, y me permito también añadir la advocación de Santa María de la Antigua, de Zumárraga. Me encomiendo también a todos los santos y santas que nos han precedido, y de un modo particular, a San Ignacio de Loyola.
Me presento ante vosotros pobre y humilde, con la inevitable sensación de que las expectativas que muchos de vosotros podáis tener, son muy superiores a lo que quepa esperar de mí… Si me permitís un poco de humor para distender el discurso (y quizás también para rebajar las expectativas), en estos días me ha venido a la mente un relato gracioso y enjundioso al mismo tiempo, que escuché a uno de mis hermanos obispos aquí presentes:
Dicen que había un señor muy débil y enfermo, que solicitó audiencia con el Papa para pedirle que rezase por él. Para su sorpresa, el Santo Padre le contestó concediéndole una cita. Llegado el día, acudió con antelación al Vaticano. En el primer control, le indicaron que tenía que ser muy breve porque el Papa estaba muy ocupado; al llegar a la primera planta, el Secretario le insistió en que el Papa estaría cansado, y que no debía alargarse en la entrevista… Al acercarse a la antesala, un monseñor le hizo saber la ocupadísima agenda del Pontífice esa mañana, insistiéndole en la brevedad… Cuando estaba ya a punto de entrar, un cardenal le miró fijamente, al mismo tiempo que se levantaba ligeramente la manga de su muñeca, y daba unos golpecillos con su dedo al reloj… Finalmente, se abrió la puerta, y al ver el rostro del Papa, nuestro hombre, débil y enfermo, sólo fue capaz de balbucear: “¡PAPA!, ¡PUPA!”
A buen seguro que habéis comprendido la intención de mi pequeña broma… La presión que se genera en ciertos momentos es muy grande. Por ello, quiero pediros a todos vuestra comprensión ante mi pequeñez, al mismo tiempo que vuestra buena voluntad en la acogida de las palabras de este pastor de la Iglesia. El factor mediático tan influyente en nuestros días, contribuye fácilmente a construir castillos en el aire, a ver gigantes donde sólo hay molinos, a engrandecer a quienes lejos de ser supermanes, tan sólo son unos peregrinos más en el camino de la vida; o tal vez, a juzgar como demonios a quienes simplemente comparten nuestra misma condición pecadora.
Por todo ello, permitidme que lo diga una vez más: me presento ante vosotros pobre y humilde, al mismo tiempo que consciente de la misión que he recibido de Cristo y de su Iglesia. Nada busco por mi cuenta y sólo le pido a Dios “acertar”, ser instrumento suyo en la construcción de su Reino… Ser “instrumento”, no más. Pero tampoco menos.
En un día como hoy y en las circunstancias presentes, he pensado compartir con vosotros el uso de la palabra… Me explico: Con motivo de mi nombramiento, he recibido muchísimos correos electrónicos y cartas. De entre éstas últimas, he elegido una, que me ha llegado especialmente al alma… Dice literalmente:
Estimado José Ignacio:
La paz y el amor de Jesucristo y la alegría de la Virgen María rebosen en tu corazón. Con tu reciente nombramiento como obispo de la Diócesis de San Sebastián, quiero mostrarte mi acogida y cariño junto con esta tu tierra que te vio nacer. Es mi deseo que te encuentres en casa, acogido y amado como Pastor.
Tu nueva labor vaya ungida por el Santo Espíritu. Él te consolará y te dará la fuerza que viene de lo alto para mantenerte fiel a Dios y a la Iglesia. Jesús te dice: “No tengas miedo, Yo estoy contigo”. Así pues, no temas, Dios está con nosotros…
Acuérdate cuando pastorees la grey del Señor, sobre todo, de los pobres, humildes y enfermos, aquellos que no tienen protector y sé un Padre amoroso para todos ellos. Hay mucha falta de cariño en los corazones, José Ignacio;, tú que lo recibes de Nuestro Señor, dáselo a los pobres y a los pequeños; y no te olvides de ninguno… ¡Sé reflejo humilde del Corazón de Jesús, siendo de todos y para todos!
Tú que tanto amas a la juventud, acuérdate de ellos y sé comprensivo con su debilidad, acogiéndolos con misericordia. Ellos necesitan acogida y compasión y un corazón que les comprenda, que les escuche y los acompañe.
Escucha, José Ignacio, escucha el clamor del pueblo sufriente y dolorido y alégrate, al mismo tiempo, con aquellos que se sienten amados infinitamente por Dios.
Los niños y los ancianos sean tu predilección; son débiles y dependientes y necesitan apoyarse. Utiliza tu báculo para ayudarles en sus necesidades.
Sobre todo, José Ignacio, cuenta con la gracia de Dios. La empresa es muy grande para un alma sencilla como la tuya, pero la gracia es aún mayor para llevarla a buen fin. No te faltará la oración de la Iglesia. Te tendré siempre presente en mis humildes oraciones y aquí me tienes cuando me necesites. Aprovecho para desearte una Feliz Navidad. Un entrañable recuerdo a tu amatxo. Ongi etorri zure etxera!
¡Da gusto tener unos fieles que le preparen la homilía al obispo! Recibo estos consejos y los hago míos, e intentaré llevarlos a la práctica en el ministerio pastoral.
Gipuzkoako eliztar maiteok: zuen aurrera nator gure elizbarrutiaren alde lan egiteko gogo biziz, denok elkarrekin Kristo gure Jauna serbitzeko. Nire intentzioa da gure Elizbarrutiaren ibileran bete-betean sartzea eta nire ahaleginak hemengo proiektu pastoralarekin batuko ditut, Eliza Ebanjelioaren Serbitzura. Ezin bestela aritu! Elkarrekin ibiliko gera, gure arteko elkartasunean haziz, gure Aita Santu maiteak eskatzen diguna onartuz eta obedituz. Pedroren ondorengoen ministeritzan konfidantza guztia dugu!
Jainkoak nahi du bakoitzak jasotako talentuak besteekin konpartitzea. Espirituak gure artean eragiten dituen dohainak ezagutu eta bultzatu behar ditugu.
TRADUCCIÓN: Queridos fieles de Guipúzcoa: Me presento ante vosotros con pleno deseo y disposición de trabajar en nuestra Iglesia diocesana, de forma que todos juntos sirvamos a Cristo, nuestro Señor. Mi intención es la de entroncarme plenamente en el recorrido de nuestra Diócesis, sumando mis esfuerzos al proyecto pastoral diocesano de una Iglesia al Servicio del Evangelio. ¡No podría ser de otra manera! Caminaremos juntos, creciendo en comunión entre nosotros, en plena apertura y obediencia a las orientaciones de nuestro querido Papa, Benedicto XVI. ¡Confiamos plenamente en el ministerio del sucesor de Pedro!
Debemos ser cada vez más conscientes de que Dios quiere que compartamos nuestros talentos. Estamos llamados a discernir y a reconocer los dones que el Espíritu reparte entre nosotros, de forma que podamos trabajar para fortalecerlos y enriquecernos.
Os agradezco a todos esta acogida y este recibimiento, aunque me parece que es un tanto desproporcionado y que ha sido sobredimensionado por las circunstancias… Lo acojo y lo agradezco en la fe, sabiendo -y recordándooslo a todos- que es a Cristo a quien estamos recibiendo.
Al ver el calor de vuestra acogida, me he acordado del borriquillo que Jesús montaba aquel Domingo de Ramos en su entrada en Jerusalén. ¿Os imagináis qué ridículo hubiese hecho aquel asno si hubiese creído que aquellas aclamaciones y aquellos saludos estaban dirigidos a él, en vez de a quien llevaba sobre sus lomos? Le pido al Señor no ser tan “burro” como para engañarme así.
Me parece que todos, sin excepción, deberíamos aplicarnos la parte que nos corresponde en esta imagen de la entrada de Jesús en Jerusalén. ¡Qué absurdo hubiese sido que quienes salieron a las calles, aquel Domingo de Ramos, batiendo sus palmas y cantando cánticos de alegría, lo hubiesen hecho por el simple motivo de que el borrico les resultase simpático! ¿Y qué decir de los habitantes de Jerusalén, si se hubiesen resistido a recibir a Jesucristo, porque no les gustaba el asnillo sobre el que venía montado?
La moraleja y la conclusión de esta cuasi fábula que os he propuesto, es obvia: ¡El misterio de la Iglesia sólo cabe vivirlo en la fe y desde la fe! ¡Cualquier otra cosa, inevitablemente, nos conduciría a malas interpretaciones y a manipulaciones! Así nos lo recordó D. Juan María Uriarte en la homilía de su despedida: “La comunidad cristiana se mantendrá incólume si por la fe sabe identificar a Jesús presente y activo en medio de ella y tiene el coraje de confiar en Él «a fondo perdido». Él es la fuerza de la Iglesia en todos sus momentos de debilidad, de prueba y de riesgo”.
Oremos unos por otros, queridos hermanos. No lo digo como una frase hecha, sino con plena convicción de que es el camino para sanar heridas y para alcanzar la meta que perseguimos, que no es otra que dar gloria a Dios. Os pido que nos tomemos en serio esta llamada que os hago. La oración dirigida a la Virgen María será especialmente eficaz. ¡Bien sabemos de la capacidad que tienen las madres de congregar a sus hijos! Con frecuencia, cuando falta la madre, resulta casi imposible convocar a la familia; sin la madre aquello se convierte en un “desmadre”. Pero nosotros… ¡tenemos madre!; y se llama “María”. ¡Cada vez que pronunciemos con confianza este santo y bendito nombre -“¡María!”-, nos sentiremos más hermanos!
Eskerrik asko bihotzetik gaurko ekitaldiaren antolakuntzan parte hartu duzuen guztioi. Ezin denak banan bana aipatu inor ahazturik ez uztearren. Estimatzen dut gauzak errazten saiatu zareten guztion lana, Aita Santuak bialdu dizuen artzai honen bidea irekiz. Jainkoak bedeinka zaitzatela zuek eta zuen familiak!
TRADUCCIÓN: Agradezco de todo corazón a todos aquellos que habéis colaborado en la preparación de este acto. No os voy a citar uno a uno, porque seguro que caería en olvidos imperdonables. Gracias a cuantos han contribuido a facilitar las cosas, de muchas y diversas formas, allanando el camino de este pastor que os envía el Papa. ¡Dios os bendiga a todos vosotros y a vuestras familias!
El capítulo de los agradecimientos sería muy largo, y, por ello, voy a resumirlo de una forma muy sencilla: Agradezco a la Iglesia todo lo que he recibido de ella, de forma particular a esta Diócesis de San Sebastián, en la cual nací a la fe y en la que fui feliz ejerciendo el ministerio sacerdotal. Gracias también a la Diócesis de Palencia, que tendrá un hueco en mi corazón para siempre… ¿Y qué diré de mi familia? Sin su respaldo, difícilmente podría estar ahora aquí, dirigiéndoos estas palabras. Gracias a mi “amatxo” Inaxi, y a mi difunto “aita” Esteban, a quien hoy siento muy presente entre nosotros.
¡Querida Iglesia, querida familia, gracias a todos por todo! ¡Dios os bendiga!
sábado, enero 02, 2010
María, Madre de Dios
María, Madre de Dios
María, Madre de Dios,
la Virgen Inmaculada,
la Flor por Dios más cuidada,
Santuario del Salvador.
María, Madre de Dios,
la Fiel y Humilde Señora,
la Madre por Dios amada,
Sagrario del Redentor.
Tu Corazón, María
Sagrado e Inmaculado,
convierta todas las penas
en lágrimas de alegría,
y alabanza al Salvador.
María, Madre de Dios y nuestra,
Estrella que nos conduce,
ampara a todos los niños
que esperando el año nuevo
aún están por nacer.
July Mouriño
July Mouriño
Virgen de Belén. Óleo sobre tabla. Ambrosius Benson. Cat. Gran Canaria
viernes, enero 01, 2010
Te Deum
Te Deum laudamus:
te Dominum confitemur.
Te aeternum Patrem
omnis terra veneratur.
Tibi omnes Angeli;
tibi caeli et universae Potestates;
Tibi Cherubim et Seraphim
incessabili voce proclamant:
Sanctus, Sanctus, Sanctus,
Dominus Deus Sabaoth.
Pleni sunt caeli et terra
maiestatis gloriae tuae.
Te gloriosus Apostolorum chorus,
Te Prophetarum laudabilis numerus,
Te Martyrum candidatus laudat exercitus.
Te per orbem terrarum
sancta confitetur Ecclesia,
Patrem immensae maiestatis:
Venerandum tuum verum et unicum Filium;
Sanctum quoque Paraclitum Spiritum.
Tu Rex gloriae, Christe.
Tu Patris sempiternus es Filius.
Tu ad liberandum suscepturus hominem,
non horruisti Virginis uterum.
Tu, devicto mortis aculeo,
aperuisti credentibus regna caelorum.
Tu ad dexteram Dei sedes, in gloria Patris.
Iudex crederis esse venturus.
Te ergo quaesumus, tuis famulis subveni:
quos pretioso sanguine redemisti.
Aeterna fac cum sanctis tuis in gloria numerari.
Salvum fac populum tuum,
Domine, et benedic hereditati tuae.
Et rege eos, et extolle illos usque in aeternum.
Per singulos dies benedicimus te;
Et laudamus Nomen tuum in saeculum, et in saeculum saeculi.
Dignare, Domine, die isto sine peccato nos custodire.
Miserere nostri domine, miserere nostri.
Fiat misericordia tua,
Domine, super nos, quemadmodum speravimus in te.
In te, Domine, speravi:
non confundar in aeternum.
viernes, diciembre 25, 2009
jueves, diciembre 24, 2009
miércoles, diciembre 23, 2009
Mater Iubilaei
Undique nocte omnes venimus: circumspicio una
Omnes expectant: certe aliquis veniet
Cur exspectetis mihi dicite vos peregrini
Quem quaeras mihi dic, cor meliora petens
Mater iubilaei
Iubilum matris
Mater aeternitatis
Aeternitatis mater
Aeternitas omnium Matrum
Convenimus media cito in unum nocte, stupores
partus spectatum temporis inde novi
Sic partus donant cor nostrum iubila pace
cordis curae illis sunt similes Mariae
Mater iubilaei
Iubilum matris
Mater aeternitatis
Aeternitas omnium Matrum
Mater iubilaei
iubilum matris
Mater aeternitatis
Aeternitas omnium Matrum
Omnium Annorum Mater Millenni.
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Mater Iubilaei
lunes, diciembre 21, 2009
sábado, diciembre 12, 2009
martes, diciembre 08, 2009
domingo, diciembre 06, 2009
Novena a la Inmaculada, día séptimo
María, olvido de sí en favor del mundo
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novena a la inmaculada
sábado, diciembre 05, 2009
jueves, diciembre 03, 2009
martes, diciembre 01, 2009
lunes, noviembre 30, 2009
domingo, noviembre 29, 2009
Testimonio de la conversión de Vittorio Messori, escritor y periodista
El escritor y periodista Vitorio Messori ,biografo de Juan Pablo II y del cardenal Ratzinger, ha estado en España para presentar su libro "Por que creo".En cinco minutos nos resume lo que cuenta en el testimonio escrito, que ha realizado junto al tambien italiano Andrea Tornelli.
martes, noviembre 24, 2009
miércoles, noviembre 18, 2009
Isabel Molina, directora de la revista «Misión»
«Atendemos las necesidades de las familias de hoy desde una perspectiva católica»
Quien la toma y hojea percibe fácilmente que se trata de una revista de calidad, a la altura de Elle, Vogue o Vanity Fair. De hecho, aborda temáticas de belleza, moda y alimentación, pero no se queda en el entretenimiento, también forma y su éxito es indiscutible: la primera revista distribuida de forma gratuita con más de 40.000 familias suscritas en toda España.
- La revista Misión nació por una iniciativa de la Fundación Logos, un apostolado de los Legionarios de Cristo, pues se vio que hacía falta en España una publicación en la que los católicos encontraran ideas y argumentos claros sobre cuestiones que les interpelan en sus vidas. Una revista que, con un lenguaje actual y ameno, les contestara interrogantes como: qué hacer cuando mis hijos reciben una educación sexual que les entrega condones sin siquiera plantearles lo que es el amor o qué puede hacer un matrimonio que desea tener hijos y se enfrentan con una situación de infertilidad.
Misión ofrece respuestas a éstas y otras muchas preguntas acudiendo a entrevistas cercanas con expertos y a testimonios de personas que viven estos retos. No son respuestas teóricas, son reportajes periodísticos, historias entretenidas, que de un modo cercano van ofreciendo temas para comentar en familia y discutir con amigos.
- ¿De dónde el nombre «Misión»?
- Hoy en día cuando se escucha hablar a los directivos empresariales es frecuente que salga la frase: «Nuestra misión es»... Y entonces nos explican lo que da la razón de ser a la empresa que dirigen. De igual manera, desde el pensamiento estratégico se anima a las personas y a las familias a que se planteen su misión.
La revista es también esa invitación para que cada uno descubra y encarne plenamente su misión. Por eso, en cada edición de la revista vamos lanzando distintas misiones que puedan llenar de sentido la vida. Si echa un vistazo a las portadas de ediciones anteriores en nuestra web (www.revistamision.com -en el link «Números anteriores»-) descubrirá que debajo de la cabecera aparece una frase que va cambiando número a número.
Esa frase es la misión de cada edición y la invitación particular que hacemos con esa edición a nuestro lector. Hasta ahora les hemos propuesto misiones como: «Educar para el amor», «Sonreír a los años», «Erradicar la miseria», «Decidir amar plenamente», «Llenar de sentido el trabajo», entre otras. En el interior de la revista aparecen varios reportajes y entrevistas que abordan esa misión.
Pero además del tema central de cada número, la revista también cuenta con secciones que contemplan las distintas facetas de la vida de la persona: salud, nutrición, economía, historia, belleza, tendencias, recetas de cocina, causas solidarias, viajes, libros, cine, espiritualidad, y mucho más.
- ¿Se puede decir que es una publicación para mujeres que también pueden leer los hombres? ¿Por qué las mujeres como destinatarias principales de esta revista? ¿Alguna sutil apuesta por un renovado «feminismo»?
- Personalmente no me gusta la palabra feminismo pues aunque lo llamemos «nuevo» o «renovado» será difícil depurarlo de una concepción de la mujer «independiente» y «autónoma», que busca desligarse a toda costa del varón. Pienso que varón y mujer necesitan complementarse cada vez más y trabajar al unísono para transformar la sociedad, hacerla más humana, más cercana a las necesidades auténticas de la persona.
En Misión apostamos siempre por esa complementariedad entre el varón y la mujer. Lo que ocurre es que Misión entra a la familia de la mano de la mujer, es decir, ella es nuestro altavoz en casa.
Tenemos muchos hombres que nos leen y nos llaman a hacernos sus comentarios, pero son las mujeres las que con más frecuencia responden al tipo de inquietudes que planteamos en la revista. La mujer tiene una sensibilidad especial para captar los temas que transforman y por eso confiamos en que de su mano las familias podrán redescubrir más pronto el atractivo de los valores cristianos.
- Creo que no nos equivocamos si decimos abiertamente que la revista Misión es confesionalmente católica. ¿Es una característica que realmente valoran las familias? ¿Cómo queda reflejado este cariz católico en la publicación?
- No nos equivocamos. Misión es una revista para las familias católicas. No es una revista religiosa o espiritual. Es una revista que atiende a las distintas necesidades de las mujeres y las familias de hoy desde una perspectiva católica.
Eso se nota en el modo cómo abordamos las grandes y las pequeñas secciones de la revista. Desde el tema de la ideología de género o la eutanasia, hasta el maquillaje de fiesta o los últimos tratamientos estéticos. La mejor muestra de que las familias católicas sí valoran esta propuesta es el gran número de suscriptores que hemos conseguido en los 18 meses que llevamos editando la publicación.
- Con más de 40.000 familias españolas suscritas, la revista Misión es la revista católica española más difundida entre las familias católicas en 2009. ¿A qué se debe este éxito y a qué la compromete como directora?
- El éxito de Misión se debe a que somos una revista distinta. Los católicos de España esperaban una publicación así: que de un modo ameno y amable, les abriera horizontes para vivir con coherencia su fe en cada ámbito de su vida.
Mi compromiso como directora es muy claro: lograr que los lectores cada vez esperen con más ilusión la llegada de la publicación a sus casas y que, al tenerla en las manos, no se la queden para ellos y quieran compartirla con otros. Es mi compromiso y también mi gran reto.
- Un par de preguntas un poco más personales: desde su personal apreciación, ¿se puede ser esposa, madre y profesional y vivir realizada? ¿Su sentir particular ante la deriva contra la vida de los niños en los vientres de sus madres? ¿Desde la revista Misión se hace algo en estos campos?
- Quizás no se puede vivir realizada pero sí se puede vivir plenamente feliz. El sentido que se da a la «realización» de la mujer es bastante egoísta y sólo se puede vivir feliz cuando uno se entrega con pasión a lo que le corresponde hacer en cada momento. El tema de la conciliación familia y trabajo lo hemos abordado en Misión en algunas ocasiones, y lo seguiremos abordando, pues aún hay mucho camino por recorrer para que la mujer pueda contribuir con su trabajo profesional al mundo laboral pero que a la vez logre mantener la prioridad en lo que es más importante: su familia, su esposo, sus hijos. En casa nadie podrá sustituirla.
En cuanto a la defensa de los no nacidos, en Misión nos hemos propuesto aportar pequeñas gotas para contribuir a instaurar la cultura de la vida, que defiende la dignidad de cada persona desde el momento de la concepción hasta la muerte. Tenemos una sección que se llama Por la vida y también hemos dedicado reportajes, entrevistas y números completos a la cultura de la vida.
- ¿Cómo proyecta la revista en cinco años?
- Quiero ver a Misión llegando a 500.000 familias católicas de España y convertida en un medio que se comenta, que influye positivamente, que apoya las causas importantes que generan cambio social, que da fuerza para vivificar las luchas que valen la pena, es decir, un apoyo claro para la mujer y la familia católica.
- Una revista con estas características se vuelve blanco favorito de posibles suscriptores y empresas que desean dar a conocer sus productos a través de ella. Quién desee suscribirse gratuitamente, ¿cómo puede hacerlo? Y los posibles anunciantes, ¿a quién deben dirigirse?
- Suscribirse a Misión es muy fácil. Hay varias formas de hacerlo: Llamando al 902 31 34 34 en horario de oficina, enviando el nombre, dirección y teléfono a suscripciones@revistamision.com, entrando en www.revistamision.com y rellenando el formulario de suscripción; o rellenando el cupón de suscripción que aparece en la página tres de cada revista y luego depositándolo en cualquier buzón de Correos (sin necesidad de poner sello).
Quienes deseen anunciar sus productos y servicios en Misión pueden ponerse en contacto con nuestros directores comerciales: Jara Bedmar y José Real en publicidad@revistamision.com.
Laído en RL
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