viernes, mayo 13, 2005

Sale a la luz la autobiografía del Nobel ruso Solzhenitsyn

El gran disidente ruso cuenta sus memorias

Ofrecemos un texto inédito, aparecido en el diario francés Le Figaro littéraire, del ruso Alejandro Solzhenitsyn, Premio Nobel de Literatura en el año 1970 y autor, entre otras obras, de Archipiélago Gulag. Por primera vez ve la luz la tercera parte de su autobiografía que, bajo el título El grano, recoge sus últimos años en el exilio estadounidense. En este texto hace un profundo análisis de la política mundial en plena guerra fría.

En Rusia, también estaba yo en pensamiento, no me ausenté del país ni un solo día. Y estos dos últimos años, mi interés por el cariz que tomaban los acontecimientos se encontró tan obsesivamente exacerbado que, a veces, me oprimía la taquicardia.
Me llegaba de Rusia una cantidad considerable de cartas (otra cantidad todavía mayor se debía de perder por el camino): personas desconocidas opinaban sobre la cuestión de mi retorno o no-retorno. Las cartas que intentaban disuadirme representaban un fuerte contrapeso. «Esperemos que no tenga prisa por volver a Rusia»; «¡No precipite el traslado!»; «Rusia es actualmente un país que reúne los vicios de todos los tiempos y de todos los pueblos; la última generación no le conoce a usted»; «Nos será mucho más útil si se queda allí que si vuelve»; «Continuamos atenazados por el antiguo poder, ¡espere antes de volver!»; y un antiguo delincuente: «¡Igual te cortan el cuello los que dicen que te aprecian!»
Otros, al contrario, escribían: «¡Vuelva, no pierda la oportunidad»; «Todos los que sueñan con un futuro mejor para Rusia deben vivir aquí»; «Hace falta alguien que hable por los millones de personas que no tienen voz para suscitar entre los habitantes de Rusia la fuerza que traerá la salvación»; «Nos damos cuenta de que nuestro país necesita su presencia, necesita oír su voz; ¡vuelva!»

Retorno a Rusia

¡Claro que esa gente me necesita! Puede que haya entre ellos algún fanático armado con cuchillos o pistolas, pero también está el Señor, Él es mi refugio. Sí, tengo que volver mientras me queden fuerzas para viajar por esas tierras y transmitir todo lo que he acumulado. ¡Ah, si mi vuelta pudiera contribuir a enderezar nuestros asuntos! (De paso, será una lección de vida para mis hijos y para multitud de rusos que todavía no han huido del país o están condenados a quedarse en él).

Ya en 1987, los periodistas de opinión pertenecientes a la tercera ola de emigración, muy alarmados, advertían de que «había empezado a hacer las maletas», que «me preparaba secretamente para volver a la URSS». Ahora, sus compadres de la metrópolis cambian de música: «¿Por qué sigue en Vermont? ¿Por qué no vuelve? ¡De todas formas, es demasiado tarde, ha perdido el tren! Aquí nadie lo necesita, su verdadero sitio está entre la naftalina».

¿De dónde viene la exasperación tan fuerte de la tribu instruida contra mí? ¿No será porque mi comportamiento de cara al régimen soviético es un vivo reproche para ellos: no hay por qué inclinarse, yo me he atrevido a resistir, mientras que ellos, agachados en sus escondites, no se atreven ni a moverse? También influye, claro, mi orientación hacia lo nacional, el ser ruso, la identidad rusa; y eso, ya se sabe que hay que camuflarlo en lo más profundo de uno mismo, borrarlo como una señal ignominiosa, en cualquier caso, abstenerse de manifestar sentimientos rusos en el pleno sentido de la palabra.
Los periodistas rusos liberados y, por consiguiente, intrépidos, tras el reciente diluvio de alabanzas, se dedicaron a atacarme a cuál mejor, como si la prensa soviética aún no liberada no hubiera hecho ya de mí su presa. Es una ley de psicología universal. Los titulares de los periódicos rezaban en tono burlón: «¿Solzhenitsyn? ¿Quién es ése?»; «Tres barbas en un solo plato», y otras salidas por el estilo. Ríanse todo lo que quieran; no podrán negar que, durante estos años, poco a poco, imperceptiblemente, la tribu instruida ha tenido que reconocer la abominación de febrero y que Stolypine era un gran hombre de Estado, sobre ese punto esencial me han dado la razón.

En cuanto a los fanáticos del comunismo, se han quedado sin voz a fuerza de odiarme. Siempre interrumpían las conferencias sobre mis libros con gritos amenazantes. Los nacionalistas rusos no me perdonan que no haya manifestado la firme voluntad de defender a la gran Rusia en su hipóstasis imperial. Pero, ¿no será ese odio que me llega por varios lados un argumento de peso para afirmar que mi postura es la correcta? En cuanto a las grandes masas de gente, tienen ganas de, necesitan, creer en algo, en alguien. Después de los cambios sufridos, ¿cómo no va a esperar el país, con todas sus fuerzas y para ya mismo, un milagro? Entre los posibles milagros, mi intervención podría ser uno. «¡Que vuelva ese hombre! ¡Que mueva las cosas y lo cambie todo!»


Economía de truhanes

Pero, ¿de qué se ocupan los cerebros que actualmente llevan la voz cantante en Rusia? De la economía, siempre la economía, la reforma, los bancos comerciales, es decir, cosas en las cuales soy poco competente (lo que entiendo y lo que se ve a simple vista es el robo manifiesto y astuto que están llevando a cabo a expensas del pueblo). No imagino ni por un momento que, recién llegado, pueda apelar a la conciencia de los nuevos truhanes y administradores para que cesen de expoliar al pueblo.
También me ha llegado de otra forma la voz de Rusia, a través de decenas, o mejor, centenares de ruegos. Las más de las veces, para ayudar a una familia a marcharse a América. Bastantes veces, para ayudar a una persona enferma y su acompañante a irse a curar a Europa o América; no tenían ni idea de lo que cuesta, decenas o centenas de miles de dólares, ni de la cantidad de gestiones necesarias para conseguirlo, ni de a quién recurrir. ¿Contaba yo con gente para ello? Y esta petición procedente de las Repúblicas ya separadas: «Por lo que más quiera, ¡ayude a nuestra familia a trasladarse a Rusia!...» Algunos me partían el corazón: «¡Se lo suplico, en nombre de Cristo, ayúdenos!» Ayudarles habría sido para mí una tarea imposible. No obstante, ¡cuánto duele tener el corazón traspasado por tantos sufrimientos! Otro tipo de peticiones: buscar en Occidente a quien pudiera imprimir tal manuscrito o publicar tal libro, cuando aquí las ediciones rusas se encuentran en un marasmo total, pero eso tampoco pueden entenderlo. Y, finalmente, una avalancha de manuscritos y poemas para que los leyera y diera mi opinión, pero, ¿cómo examinarlos todos ellos? No creo equivocarme al decir que, de diez cartas recibidas de Rusia, nueve de ellas contenían peticiones, y sólo una, reflexiones sustanciales sobre Rusia y las desgracias actuales.
El correo de un escritor. (¿Y qué me llegará cuando esté en Rusia? Lo mismo multiplicado por cien).


La literatura actual

He echado un vistazo a la literatura más reciente –me refiero a la de la tercera ola de emigración y a la de la clandestinidad soviética pasada a Occidente–. Sí, evidentemente la literatura rusa ha experimentado una gran ruptura, una nítida frontera la atraviesa; sus procedimientos y valores son radicalmente distintos. Su lectura no supone ningún interés, es incluso cargante. ¿Se tratará de un irreversible cambio de época? ¿O simplemente de una literatura degradada? (en todo caso, es así como yo la bautizo para mí).
Mientras tanto, el desastre político aumenta en la nueva Rusia, siempre en el mismo sentido improductivo. En las antiguas Repúblicas soviéticas, 25 millones de rusos son abandonados con un desprecio total (nadie ha hecho el menor esfuerzo por recuperarlos, ni siquiera del Tayikistán en llamas o de Chechenia, donde sufren impunemente vejaciones, secuestros y muerte). Y nadie se preocupa por la situación del país, que se lanza a un precipicio, a causa de calamitosas reformas.

Traducción: Teresa Martín


Aventuras y desventuras de un texto
El Nobel ruso Alejandro Solzhenitsyn publicó, en 1998, Grano caído entre almiares , una pieza autobiográfica en la que daba cuenta sobre sus primeros años en el exilio en tierras americanas. Nacido el 11 de diciembre de 1918, sólo un año después de la revolución bolchevique, Solzhenitsyn abandonó su tierra natal para convertirse en el gran disidente ruso en Estados Unidos. Había relatado al mundo los primeros años de su vida, pero a este pensador de estilo rápido, original y entrecortado, le quedaban muchas cosas por contar. Por eso ahora ve la luz, primero en Francia y después, probablemente, en Alemania, el resto de su autobiogafía, condensada en Esbozo de exilio y El grano. El texto es «una relectura de la de la historia política contemporánea», en palabras de Annick Geille publicadas en el diario francés Le Figaro littéraire.
Explica la traductora al francés de la obra de Solzhenitsyn, Françoise Lesourd, que ha intentado «respetar el estilo voluntariamente entrecortado de las frases, la formidable energía que emana de ellas, sin que la lectura resultara difícil». Sin embargo, se lamenta de «no haber podido reflejar mejor el parentesco del lenguaje empleado por Solzhenitsyn con el habla popular rusa, proeza imposible de realizar en francés, so pena de convertir el texto en una rareza lingüística».
Fue el editor ruso ortodoxo Nikita Struve el que descubrió a Solzhenitsyn. Como director literario de la editorial Ymca-Presse, fue el primero en publicar los libros de Solzhenitsyn. Explicaba también en el diario Le Figaro que «Francia va muy adelantada con respecto a los demás países del mundo en lo que a la difusión de la inmensa obra de Solzhenitsyn se refiere. La publicación de los dos volúmenes de Esbozos de exilio es prueba de ello. En cuanto al volumen que sale ahora a la luz, Francia se adelanta incluso a Rusia, donde los Esbozos han sido publicados solamente por capítulos en el marco de la revista Novy Mir. Una vez recuperada su libertad, Alejandro Solzhenitsyn ha permanecido fiel a esa revista –la fidelidad es uno de los rasgos distintivos de su carácter–». Explica Struve que el motivo por el que Solzhenitsyn no ha publicado en forma de libro sus memorias en Rusia es porque quería antes publicar la versión definitiva de Archipiélago Gulag. Para este editor, en el último volumen de sus memorias el Nobel ruso «aparece como el hombre libre que siempre ha sido, analizando y denunciando los mecanismos de un pensamiento único –en el sentido de totalitario–, falseado por prejuicios y con los comportamientos que derivan de ello».

jueves, mayo 12, 2005

Enric Marco confiesa que ha mentido durante años en su condición de deportado del nazismo


La Generalitat retirará la Creu Sant Jordi que había otorgado al expulsado de Amical Mauthausen
Enric Marco, una de las figuras más conocidas de las víctimas españolas del nazismo y hasta hace unos días presidente de la asociación Amical de Mauthausen, pidió ayer «disculpas» por haber mentido durante años sobre su condición de deportado del nazismo en un campo de concentración «a todos aquellos que se sienten frustrados, engañados y estafados» por su actuación.
AGENCIAS./BARCELONA

Enric Marco. / EFE


Resulta que Marco era un vulgar impostor. Jamás fue prisionero de los nazis. Durante años, mintió descaradamente en cientos de entrevistas que concedió a los medios de comunicación, en sus charlas en colegios, en coloquios públicos e incluso en un libro autobiográfico, Memorias del infierno, publicado en 1978.

Marco, que ha sido fulminantemente destituido de la presidencia de la Amical Mauthausen, aseguró que se siente «mal» por haber mentido, pero dijo que «no son mentiras cuando dije que había estado encarcelado durante meses» por la Gestapo. «No es cierto que sea un superviviente de ningún campo de concentración». Según Marco, sus relatos «son un engaño a medias» y «no ha habido picardía». Agregó que «lo único que he hecho es cambiar el escenario», porque «me he sentido muy identificado con las víctimas».

Primeras sospechas

La asociación Amical de Mauthausen, formada por españoles ex deportados de campos de concentración nazis y sus familiares, manifestó en un comunicado público que Enric Marco, de 84 años de edad, reconocía «haber deformado la realidad» del relato de su etapa como preso del Tercer Reich.

La asociación tuvo las primeras sospechas el pasado 1 de mayo, una vez terminada la asamblea en la que fue elegido presidente, tras tener conocimiento de un informe realizado por el historiador Benito Bermejo que ponía en duda que Marco fuera deportado. Al día siguiente, la junta de la entidad, que tuvo acceso al informe, se reunió con Marco, que no pudo aportar los documentos necesarios para demostrar su supuesto pasado como deportado, por lo que la Amical delegó sus funciones en la vicepresidenta, Rosa Torán.

Por otra parte, el consejero de Relaciones Institucionales y Participación, Joan Saura, anunció que la Generalitat retirará la Creu de Sant Jordi que el Gobierno catalán concedió a Marco el 12 de septiembre de 2001 en calidad de víctima del nazismo y luchador por la libertad.

En una de las primeras ocasiones en las que comenzó a forjar su mentira, una entrevista publicada en 1978 en la revista 'Por favor', Enric Marco relataba su viaje a Francia como polizón, comprando a un carabinero del puerto, y su captura por los alemanes. Pero el deportado 6.448 nunca vivió en un campo nazi. En 1942 se fue a trabajar a Alemania, donde estuvo saboteando camiones de las fuerzas nazis valiéndose de sus conocimientos de mecánica y posteriormente difundiendo informaciones sobre el desarrollo de la Guerra Mundial que traducía de la prensa portuguesa. Regresó a España en 1943, dos años antes del fin de la II Guerra Mundial.

El pasado mes de enero fue el único superviviente de los campos nazis que habló para los diputados del Congreso, a los que relató: «Cuando llegábamos a los campos de concentración en esos trenes, como ganado, nos desnudaban, nos mordían sus perros, nos deslumbraban (...) Nos gritaban Linke-recht (izquierda, derecha). No entendíamos nada».

miércoles, mayo 11, 2005

Clausura del 50 aniversario de Brafa

La escuela deportiva Brafa, una obra corporativa del Opus Dei en Barcelona, ha conmemorado sus 50 años. El arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, ha agradecido a los promotores de Brafa el servicio a la Iglesia que la escuela realiza.


09 de mayo de 2005

Unas 500 personas participaron el pasado 30 de abril en la Eucaristía de acción de gracias por los cincuenta años de la escuela deportiva Brafa, en Nou Barris. El arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, presidió la ceremonia y agradeció a los promotores la tarea de servicio a la Iglesia.


Alumnos y seniors, profesores, monitores y numerosas familias y amigos llenaron el pabellón de la Escuela Deportiva Brafa para celebrar, con una Eucaristía en acción de gracias, los cincuenta años de esta institución educativa situada en el distrito barcelonés de Nou Barris. El arzobispo de Barcelona, Mons. Lluís Martínez Sistach, presidió la ceremonia, acompañado del vicario de la Prelatura en Catalunya, Dr. Antoni Pujals, del arcipreste y el párroco de la zona, y de los sacerdotes que prestan atención pastoral en Brafa.

En la homilía, el arzobispo de Barcelona animó a los jóvenes a aprovechar la práctica del deporte para la mejora física, “pero también para irse formando en los valores que tienen que servir para el deporte de la vida”. En este sentido, encareció a todos los presentes a llevar una vida coherente con la fe y alimentada por una amistad sincera con Jesús. También hizo un llamamiento a la generosidad, y a agradecer a Dios todo lo que recibimos de Él continuamente.

Baloncesto, remo, atletismo, fútbol y alpinismo. Son las cinco disciplinas que dieron origen al nombre: Brafa.

Al final de la celebración, el Dr. Antoni Pujals dio las gracias al arzobispo por su presencia, y expresó el deseo –compartido por quienes impulsan Brafa- de continuar sirviendo la sociedad siguiendo el ejemplo de San Josemaría, que animó siempre a estar muy unidos a los obispos de cada diócesis. En respuesta, Mons. Martínez Sistach agradeció también “la tarea formativa y espiritual” de Brafa. “Muchas gracias por el servicio que hacéis al arzobispado”, concluyó.


Una apuesta social

Brafa nació en el barrio de Hostafranchs (Barcelona) en 1954 por impulso de san Josemaría Escrivá de Balaguer. La Escuela entiende el deporte como un medio de educación y de mejora personal. Su modelo docente responde a unos principios que proyectan toda su actividad y que se manifiestan en muchas de las costumbres que se viven: compañerismo, responsabilidad, solidaridad, esfuerzo, optimismo, etc. Fue promovida por varios jóvenes, algunos de ellos fieles del Opus Dei, que se propusieron fomentar la formación integral de la persona mediante el deporte, una actividad que entonces era su pasión y después, para algunos de ellos, sería también su profesión. Con el tiempo, Brafa se convirtió en una escuela deportiva.

El espíritu cristiano que inspira la tarea educativa de Brafa, se manifiesta en otras iniciativas que se realizan a lo largo del curso, con la colaboración de las familias y los profesores: campos de trabajo, intercambios con países en desarrollo, campañas de reyes, arreglo de viviendas, visitas a personas sin recursos y promoción de equipos de fútbol integrados por inmigrantes.
© 2005, Oficina de información del Opus Dei en Internet

lunes, mayo 09, 2005

Quinto encuentro de los Pueblos de América en torno a la Virgen de Torreciudad

Latinoamericanos residentes en España festejarán el próximo 8 de mayo una jornada de “hermanamiento” en el santuario de Torreciudad (Huesca). El Cardenal Luis Aponte, emérito de San Juan de Puerto Rico, presididirá el V Encuentro de los Pueblos de América. Asisten los embajadores de Costa Rica, Colombia, Ecuador y Nicaragua.


06 de mayo de 2005

Un momento del encuentro celebrado el año pasado.

La convocatoria espera reunir cerca de dos mil iberoamericanos durante la jornada mariana de Torreciudad, muchos de ellos engalanados para la ocasión con coloridos trajes tradicionales e instrumentos musicales de sus respectivas regiones. Se trata del mayor evento de estas características que se da en nuestro país, en el que participan numerosas asociaciones, ONGs y parroquias que trabajan con inmigrantes asentados en las distintas provincias del país.

El coordinador del encuentro, Germán López, inmigrante colombiano afincando en España desde hace 30 años, ha dicho durante la presentación de la Jornada que la convocatoria tiene como objetivo “reunirnos con muchos de nuestros paisanos para orar por la paz y estabilidad de nuestros pueblos, y por todas nuestras familias que hemos dejado al otro lado del Atlántico”. En este sentido, indicó que el encuentro abre las puertas tanto a iberoamericanos como españoles porque “ante la Virgen todos pertenecemos a un mismo pueblo y a una sola raza”.

Actos del encuentro
Por su parte, el rector de Torreciudad, Javier Mora-Figueroa ha señalado que en esta ocasión “rezaremos especialmente por nuestros hermanos ecuatorianos, pidiendo a la Virgen por sus parientes y para que la paz vuelva lo antes posible a su país”. El programa de actos comienza a las 12h. con una concelebración Eucaristía oficiada por mons. Aponte, momento además en la que se realizarán las ofrenda de productos e instrumentos de trabajo que los peregrinos porten consigo. Posteriormente, tendrá lugar un festival de música con las actuaciones folclóricas de grupos autóctonos como los bolivianos ‘Caporales’, procedente del País Vasco, ‘Peruanos sin Fronteras’ de Barcelona y ‘Galápagos’, asociación ecuatoriana en Zaragoza. Por la tarde, después del almuerzo campestre en los alrededores del santuario, la jornada se clausura con la procesión y rezo del Rosario por la explanada del santuario.

Sobre el altar de la explanada exterior del santuario presidirá un gran cuadro de la Virgen de Guadalupe, bendecida por el anterior Papa Juan Pablo II durante su viaje a México de 1999, y que fue donado al templo mariano tres años más tarde por un grupo de peregrinos mexicanos. Especialmente emotivo es el momento en el que los presentes se dirigen a rezar ante las numerosas reproducciones de las ‘patronas’ más importantes del continente americano que hay en el santuario.

Las imágenes, que han ido llegando en los últimos años a Torreciudad portadas por peregrinos, se conservan en la llamada ‘Galería de advocaciones marianas’, situada en la Cripta del templo, en la que se guardan más de doscientas tallas e imágenes procedente de todo el mundo. En el caso de Latinoamérica ya están entronizadas en dicha galería la Virgen Alada de Quito, Ntra. Sra. de la Asunción de Guatemala, la Virgen de la Chiquinquirá de Colombia, la de Guadalupe de México así como reproducciones de la Virgen de Copacabana, Caridad del Cobre, Ntra. Sra. de la Paz, Luján de Argentina y Chiclayo.

© 2005, Oficina de información del Opus Dei en Internet

domingo, mayo 08, 2005

El fiscal ve indicios de delito en la emisión del vídeo de Krahe

Manu Carreño y Ana García Siñériz tendrán que declarar

El fiscal del caso ha recurrido el archivo de la demanda presentada contra la emisión del vídeo de Javier Krahe en el que se mostraba "cómo cocinar a un Cristo". En opinión de los abogados que han presentado la demanda, eso supone que "el fiscal ve indicios de delito en la actuación de Canal Plus por la emisión del vídeo", además de que "lo más probable" es que el juez instructor retome la denuncia y realice la instrucción del sumario.

Eso supondrá, al menos, tomar declaración a los inculpados, entre los que se encuentran los presentadores del programa, Manu Carreño y Ana García Siñériz, los productores del vídeo, entre los que se encuentra el Gran Wyoming, Joaquín Sabina, Pilar Bardem y Santiago Segura, y los responsables de Sogecable, empresa propietaria de Canal Plus, cadena en la que se emitió el vídeo blasfemo el día 15 de diciembre del año pasado. En todo caso, "parece descartado que vaya a declarar Jesús de Polanco", aseguran desde el Centro Jurídico Tomás Moro.

Ofensa a las creencias

Una vez tomadas las declaraciones y analizadas las pruebas, el juez deberá decidir si continúa o no con el caso. Según han declarado a ALBA fuentes del Centro Jurídico Tomás Moro, "existen importantes elementos" para considerar probado que con la emisión del vídeo se violó el artículo 525 del Código Penal, que penaliza las ofensas a las creencias religiosas.

En caso de que se fallara a favor de los denunciantes, la indemnización que se obtuviera estaría destinada a la Conferencia Episcopal o a una obra benéfica de la Iglesia Católica, según han explicado a ALBA fuentes del Centro Jurídico Tomás Moro.

Junto a los abogados de Tomas Moro, se ha personado en la causa la Asociación de Juristas Cristianos de Cataluña.

No sería la primera vez que en España se falla una sentencia por ofensa a las creencias religiosas. Una página web fue condenada hace pocos años por burlarse de una imagen de la Virgen María. En esa ocasión, sin embargo, no tuvo la repercusión que ha tenido el vídeo de Javier Krahe.

Los presentadores de Canal Plus, en vista de las numerosas quejas que recibieron, y ante el riesgo de la pérdida de abonados, se excusaron por la emisión del vídeo. Sin embargo, el mismo Krahe, preguntado por el suceso, respondió: "Que pongan la otra mejilla".

Por su parte, el Gran Wyoming, además de ser uno de los productores del disco-homenaje a Krahe en el que se incluye el vídeo, realizó en una de sus apariciones televisivas comentarios jocosos en torno al contenido del corto.

Por su parte, el diputado de Unión del Pueblo Navarro (UPN) Jaime Ignacio del Burgo presentó una denuncia ante la Fiscalía General del Estado.

El vídeo blasfemo promocionaba el disco Todo es vanidad, también de Javier Krahe, producido por la empresa 18 chulos, de Santiago Segura y el Gran Wyoming.

Otras burlas

Las burlas del Grupo Prisa contra las creencias de los españoles no son nuevas. A principios del mes de diciembre del año pasado, los muñecos del guiñol representaron a un Papa homosexual, casado con un hombre, que pedía perdón por la posición de la Iglesia sobre los preservativos. En otro programa, esta vez en la Cadena Ser, el 2 de abril de 2004, Gemma Nierga emitió la transcripción de varias confesiones grabadas ocultamente en una iglesia de Madrid, entre las burlas de los contertulios. Las grabaciones las habían realizado periodistas de la revista Rolling Stone, también del Grupo Prisa.

Tras la retransmisión de las campanadas de Nochevieja, se emitieron otras burlas entre personajes que representaban el Nacimiento de Jesús.

viernes, mayo 06, 2005

María, redescubierta por los protestantes

En Estados Unidos, un número creciente de pensadores y pastores protestantes empieza a plantearse el lugar que ocupa la Virgen María en la historia de la salvación. David Van Biema se hace eco de este fenómeno en la revista "Time" (21 marzo 2005).

La figura de la Virgen ha estado relegada siempre a un segundo plano en la teología protestante. Sin embargo, como asegura Van Biema, la situación está empezando a cambiar. Si antes la Virgen no tenía mayor protagonismo que el que se le daba "en los sermones con motivo de la Navidad", ahora interesan otros momentos significativos de su vida en los que aparece, por ejemplo, como mediadora.

Van Biema cita el caso de Brian Maguire, pastor de la Westminster Presbyterian Church, en Xenia (Ohio). En su predicación del Viernes Santo de este año, Maguire destacó el papel de la Virgen al pie de la cruz como "primera y última discípula de Jesús". "Hasta hace poco tiempo –asegura Van Biema–, su decisión de dar protagonismo a la Virgen en un día tan señalado para los cristianos habría sonado entre sus colegas a provocación, o incluso a doctrina perversa".

Para Van Biema, el sermón de Maguire no es un hecho aislado. Por el contrario, se trata más bien de una tendencia; de una nueva aproximación teológica a la figura de la Virgen "que podría llevar a cambios, no sólo en la temática de los sermones, sino también en la liturgia, en la piedad personal y en la reconsideración del mensaje actual de la Reforma".

A juicio de Van Biema, el menosprecio hacia el papel de la Virgen en el mundo protestante se explica por razones teológicas –como la doctrina de la justificación, que consideran incompatible con la mediación de María– e históricas, sobre todo a raíz de la quema de imágenes de la Virgen decretada por Enrique VIII, en 1538. Pero también, dice, por haber descuidado un campo de reflexión fundamental entre los protestantes: la lectura de la Sagrada Escritura. Por esta razón, cada vez hay más artículos y ensayos en revistas especializadas que reivindican un protagonismo mayor de la Virgen desde esta perspectiva.

Beverly Gaventa, profesora en la Universidad de Princeton, escribió su primer trabajo sobre la Virgen María en 1989. Cuando empezó a investigar, le llamó la atención el poco interés que habían mostrado sus colegas protestantes hacia la figura de la Virgen. Por eso decidió realizar su trabajo "a la manera típicamente protestante. ¿No nos preciamos de leer las Escrituras? Pues vamos a ver qué nos dicen acerca de María". Y tras terminar sus investigaciones concluyó que "no hay una figura que se le pueda comparar: sólo ella ha estado presente en todos los momentos decisivos: en el nacimiento de su hijo, en su muerte y resurrección, y en el Cenáculo".

En un artículo publicado en "Christianity Today", el decano de Beeson Divinity School (Alabama), Timothy George, centra su atención en las palabras que dirige Jesucristo a su madre y al apóstol san Juan en el Calvario. "Pienso que ahí Juan representa a la Iglesia, y que la escena muestra que a María hay que honrarla y darle un reconocimiento especial en la historia de la salvación". "Para afirmar esto –concluye–, no creo que haga falta ser católico".

Donald Charles Lacy, pastor metodista, lleva reivindicando el papel de la Virgen desde hace varias décadas. Después del Concilio Vaticano II, formó parte de una comisión ecuménica que pretendía acercar los puntos de vista católico y protestante sobre la Virgen María. Por esta razón Lacy fue denostado entre algunos de sus colegas, que criticaban duramente sus trabajos. Hace cuatro años, sin embargo, una editorial metodista publicó sus obras completas. "Durante muchos años he estado solo. Me alegra saber que ahora hay gente que comparte esa postura".

La brújula que apunta al Papa

Peggy Noonan cuenta en un artículo publicado en "The Wall Street Journal" (21 abril 2005) que mucha gente comparte el convencimiento interior de que el Papa señala y sostiene la verdad.


Todo el mundo sabe que la fe está muerta en Europa. ¿Por qué han ido entonces millones de personas a Roma durante los últimos días? Se podría responder que "simplemente para estar allí. Es un acontecimiento histórico y la gente está ávida de emociones. Sólo querían tomar fotos con sus teléfonos móviles".

Esto puede ser cierto para algunos. Pero, ¿por qué lloraban tantos cuando el Papa fue elegido? ¿Por qué coreaban "Benedicto, Benedicto" cuando se asomó al balcón? ¿Por qué estaban tan contentos? ¿Por qué se emocionaron también personas no católicas? ¿Y por qué en Estados Unidos, donde la Iglesia sufre ciertas divisiones, la gente corría hacia el televisor o la radio cuando se extendió la noticia?

La gente es complicada. Puedes bombardear a la gente con toda la propaganda del mundo y, en ocasiones, te dirán a través de las encuestas que están de acuerdo contigo. Pero siempre hay algo en su interior; el convencimiento de una verdad, un deseo vivo. Es como si tuvieran una brújula interior que de una manera u otra indicara siempre el norte verdadero.

Deseamos a un padre espiritual, a alguien que señale lo que es difícil pero correcto, lo que es imposible pero verdad. Las personas no siempre deseamos ser gobernadas por la verdad pero agradecemos que alguien la sostenga. Deseamos que él la señale desde allí, desde el balcón. Y nos gustaría aspirar a ella, alcanzarla y saber que está allí, porque así podremos decir qué es la verdad.

La elección de Benedicto XVI –un hombre serio, profundo y valiente– ha sido un regalo. Tiene enemigos –agresivos, agitadores y bien relacionados– que quisieran que el pontificado comenzara con una batalla y que nadie tuviera la ocasión de empezar a quererle. Lo cual es demasiado difícil porque incluso muchos de ellos admiten que se trata de una persona concienzuda, dispuesta al diálogo, sensible y honesta.

Pero les gustaría que cuando hablara o escribiera, nadie corriera a escucharle. Yo aconsejo mirar a sus enemigos como lo que son y mirar al Papa como lo que es. Leer lo que escribe porque es un gran comunicador y un intelectual de ideas estimulantes. Y al escucharle, consultar esa brújula interior de cada uno para comprobar si apunta al norte.

Al inicio del cónclave dijo: En este momento tenemos la especial responsabilidad de ser maduros, creer como creen los adultos. "Ser 'adulto' significa tener una fe que no está sujeta a las modas o a las últimas novedades". Ser adulto significa amar la verdad y permanecer en ella.

Esto no es ser radical o ultraconservador. Y quien lo defiende no es un gendarme o un "rottweiler" de la fe. En realidad, ¿para quién no es un buen líder de la Iglesia católica?

jueves, mayo 05, 2005

Objeción de conciencia

Aprieta aquí para saber más sobre la objeción de conciencia fiscal
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Aprieta sobre las imágenes para saber más sobre la objeción de como objetar fiscalmente de cara a la próxima declaración de la renta

«Una ley no tiene razón por el simple hecho de ser una ley»
«No se pueden imponen cosas inicuas a los pueblos. Es más, precisamente porque son inicuas, la Iglesia llama con urgencia a la libertad de conciencia y al deber de oponerse»
Esta objeción de conciencia afecta a «todas las profesiones que tienen algo que ver con la aplicación de esta ley(sobre las uniones uranitas): la misma objeción de conciencia que se pide a los médicos y enfermeros ante un crimen como el aborto».
«Todos los cristianos deben estar dispuestos a pagar el precio más elevado, incluyendo la pérdida del empleo»

Alfonso López Trujillo,
Presidente del Pontificio Consejo para la Familia
[ "Il Corriere della Sera", «Obiezione di coscienza per dire no a leggi inique», 22 abril 2005 ]

«El nivel de superficialidad en las redacciones es abrumador»

Por Elena de Regoyos

Periodista Digital

R: Entiendo que los dos libros de Aznar son más bien una autobiografía, y luego caja. Esta aprovechando el tirón de sus electores. Sin grandes aportaciones, porque Aznar nunca fue un ideólogo, aunque se pretendiera hacer creer que sí. Sin duda ha sido un buen presidente del Gobierno, pero no es un ideólogo. ¿Qué aporta mi libro? Aporta crítica. Este país no se merecía tener el Gobierno tan mediocre y el presidente del Gobierno tan insignificante que tiene ahora mismo. Mi libro es un grito de alarma. Los ciudadanos están siendo traicionados por sus líderes y tienen que movilizarse. Enrique de Diego abandera la crítica como principal arma frente a una clase política nefasta. Acaba de publicar “El Suicidio de España”, último libro de ensayo de una trilogía verdaderamente dura con el sistema político español. Dibuja una España moribunda por causa de la “eutanasia” a la que se ve sometida por parte de “la clase política, especialmente por Zapatero”. “Este país no se merecía tener el Gobierno tan mediocre y el presidente del Gobierno tan insignificante que tiene ahora mismo”, lamenta.

Pregunta: ¿A qué se refiere con el suicidio de España?
Respuesta: A la demolición de la nación más vieja de Europa, que viene siendo perpetrada desde el inicio de la transición, y que tiene su base en un sistema electoral nefasto que concede el poder a la tiranía de las minorías. Estamos en el tramo final de este suicidio, que es más bien una eutanasia administrada por la clase política, especialmente por Zapatero, que está llevando a la nación decididamente mar adentro. Lo único que puede evitarlo es una rebelión cívica de los ciudadanos.

P: ¿Cree que los políticos leen los libros de análisis político que se publican? ¿Piensa que los aprovechan para mejorar o aprender?
R: Zapatero ha demostrado que al menos lee los títulos de los libros, porque ha citado “Sobre la paz perpetua”, de Kant, pero no lo ha leído, porque el libro dice lo contrario a lo que él hace. Los políticos parece que leen poco. Últimamente Aznar parece que escribe. Aquí tenemos políticos profesionales, que se han dedicado a la política toda la vida, que empezaron a cobrar del presupuesto a los 16 años. Y no va muy en línea del debate y la discusión. Concretamente, con mi libro no trato de influir en los políticos, sino en los ciudadanos, que son los que pueden hacer cambiar la deriva.


P: Desde la subdirección de un medio de comunicación ¿observa que los ciudadanos españoles están interesados en la política?
R: Lo que observo es que hay una parte de la sociedad con gran sensación de frustración. Esta pregunta remite el segundo libro de la trilogía: Los Nuevos Clérigos.


P: ¿Es verdad que cada vez hay menos ideología en la política y más en los medios de comunicación?
R: No estoy de acuerdo. Yo hablo de “ideología mediática”. Hay una ideología conjunta, la linea editorial de El País y de El mundo es la misma, en los grandes temas. Luego está el tratamiento a determinados políticos afines, de los que se espera obtener más. Los medios de comunicación están pasando por el peor momento desde el comienzo de la Democracia, es un mercado lleno de cinismo y dedicado al más estricto mercantilismo, como la consecución de licencias. Hay muchos ciudadanos que se consideran indefensos y en su momento saldrán a la calle.


La linea editorial de El País y de El mundo es la misma

P: ¿Qué tipo de relación se establece entre los directivos de los medios y los políticos? ¿Es de amistad?
R: Como en cualquier otra sección del periódico, es la clásica relación de las fuentes, cuando todavía no se ha perdido el mínimo de deontología. Es una relación parecida a la amistad, pero no idéntica, en la que puede haber un clima de sintonía en momentos determinados, pero sin dejarte utilizar. Lo que pasa es que los periodistas, aunque algunos gozamos de una libertad suficiente, ahora mismo pesan muchísimo más las empresas. Quizá haya sido proyección del Grupo Prisa, pero los periodistas son como huestes de cada señor feudal.

P: Al revés que en Europa, los semanarios de información política han ido cayendo en España, salvo Época, que parece que se refuerza, ¿cómo lo explica?
R: La revista Época no ha hecho más que subir en los últimos dos años y medio. El secreto se llama periodismo. Nosotros hacemos un periodismo muy serio, riguroso y crítico. Dentro de los evidentes problemas que tiene el soporte papel, las revistas de información política son las que tienen un futuro mejor, siempre y cuando se haga análisis y se dé valor a los lectores. Es verdad que en todo el mundo las revistas políticas son las que mejor están funcionando, salvo en España.


P: ¿Cree que en los medios españoles falta especialización a la hora de hacer información política?
R: Lo que falta, en primer lugar, es cerrar las facultades de Ciencias de la Información, y dar una formación seria, una carrera de Humanidades, que sirve para tener una vasta cultura. Y luego hace falta que los periodistas sean responsables, se den cuenta del contrapoder que tienen y lean, que se formen. Eso falta muchísimo, el nivel de superficialidad en las redacciones es abrumador. Yo no soy gremial, es una clara autocrítica. Hay mucho periodismo de magnetofón, de ir de una rueda de prensa a otra, mucho tópico, mucho cliché, y falta de libre pensamiento y espíritu crítico. Y para eso hay que tener formación, hay que leer

P: Hablaba de que a Aznar ahora le ha dado por escribir, ¿qué aporta de diferente el periodista, respecto al propio político, cuando hace análisis político?
R: Entiendo que los dos libros de Aznar son más bien una autobiografía, y luego caja. Esta aprovechando el tirón de sus electores. Sin grandes aportaciones, porque Aznar nunca fue un ideólogo, aunque se pretendiera hacer creer que sí. Sin duda ha sido un buen presidente del Gobierno, pero no es un ideólogo. ¿Qué aporta mi libro? Aporta crítica. Este país no se merecía tener el Gobierno tan mediocre y el presidente del Gobierno tan insignificante que tiene ahora mismo. Mi libro es un grito de alarma. Los ciudadanos están siendo traicionados por sus líderes y tienen que movilizarse.

El miedo de vivir

La obsesión por evitar cualquier riesgo tiene un coste creciente para las libertades y la economía. Así lo advierten François-Xavier Bordeaux, Jean-François Lhereté y Denis Mollat en "Le Monde" (12 abril 2005).


Los autores señalan cómo se está creando una mentalidad que, en nombre del principio de precaución, evita correr cualquier riesgo. "Inspirada en las preocupaciones medioambientales, la precaución ha ganado poco a poco la gestión de todo el espacio público, desde la sanidad a la alimentación, de la banca al conjunto de oficios financieros, del derecho urbanístico al del consumo". Pero, advierten, "eliminar el correr riesgos es también eliminar la asunción de responsabilidades".

"La impotencia del Estado para arreglar los grandes asuntos del mundo ha llevado a que el aparato político-administrativo se dedique a los pequeños. Superada la era de los grandes totalitarismos, aparecen otras lógicas de dominación y de servidumbre. Menos visibles y más sutiles, toman la forma de un engranaje complejo de reglas y de prohibiciones que se supone contribuyen a la tranquilidad general".

Los autores recuerdan un texto premonitorio de Alexis de Tocqueville en "La democracia en América": "El soberano extiende sus brazos sobre toda la sociedad. Cubre su superficie de una red de pequeñas reglas complicadas, minuciosas y uniformes, a través de las cuales los espíritus más originales y fuertes no sabrían abrirse camino para sobresalir entre la multitud; no quebranta las voluntades, sino que se opone sin cesar a que actúen..."

Esta forma de sometimiento de la voluntad individual engendra una serie de costes y de bloqueos.

"La generalización de los controles contradice varias libertades públicas fundamentales. La sociedad se transforma en un búnker protegido por identificaciones, códigos de acceso, cámaras de vigilancia, contraseñas, ficheros informatizados, sistemas de alarma, radares, cacheos.

"Se sospecha "a priori" de la iniciativa, en cuanto factor de riesgo, lo que va contra la necesaria evolución y respiración que toda sociedad necesita. La asunción de riesgos entre agentes económicos va acompañada de tanta regulación contractual de la responsabilidad que a menudo hace aleatoria la realización efectiva. (...) Al final, el rentista está mejor considerado que el que desbroza nuevas ideas y riquezas".

"La prudencia y la precaución tienen un coste. El ajustarse a las normas, el refuerzo de la seguridad, la elección de materiales homologados, todas estas nuevas reglas tienen un precio que se factura al consumidor final. Los productores más débiles y más pequeños, que no pueden asegurar el respeto de todas esas exigencias normativas, son eliminados de la competencia y empujados a los márgenes de la economía".

Los firmantes ven ahí "el corazón de la ambigüedad del modelo liberal, que aparentemente libera la iniciativa individual, mientras que yugula por una serie de mecanismos complejos los resortes de la iniciativa y de la libertad. Al poner en primer plano los riesgos, los temores y las prohibiciones, contribuye a una vasta empresa de infantilización y de desresponsabilización del ciudadano".

miércoles, mayo 04, 2005

El Papa Benedicto XV


Dicen que los nuevos Papas deciden cómo llamarse considerando algún detalle especial de la vida de sus predecesores en el nombre, y así declinarse por él. El recientemente elegido ha querido nominarse como Benedicto, correspondiéndole el número XVI. ¿Quién fue el último Papa llamado Benedicto?

Su nombre de pila era Giacomo Della Chiesa y nació en Génova (Genova-Pegli, Italia) el 21 de noviembre de 1854 de una antigua familia patricia. Licenciado en Jurisprudencia por la Universidad de Génova en 1875, estudió luego en el Colegio Capránica de Roma y en la Universidad Gregoriana de la misma ciudad. En 1878, tras ordenarse de sacerdote, entró en la Academia de nobles eclesiásticos, para realizar la carrera diplomática, pasando enseguida (1883) a ser secretario del cardenal Rampolla, entonces Nuncio en España. En este período, que dura hasta 1887, desempeñó importantes encomiendas que van desde la mediación en el conflicto entre España y Alemania por el asunto de las Islas Carolinas (1885) hasta organizar el socorro a los afectados por la epidemia del cólera.

Cuando el cardenal Rampolla es propuesto para secretario de Estado, permanece a su lado y es nombrado escribiente de secretaría en 1901, permaneciendo en el cargo en 1903 cuando el cardenal Merry del Val sustituye a Rampolla. Aspiraba a ser nombrado nuncio en España, pero el Papa Pío X había decidido para él el arzobispado de Bolonia en 1907, y en mayo de 1914 incorporarlo al Colegio Cardenalicio. Tan sólo tres meses después -Pío X falleció el 20 de agosto-, sería elegido Papa con el nombre de Benedicto XV.

Su elección resultó sorprendente dada la personalidad de su antecesor, pero por coincidir con la Primera Guerra Mundial, se justificó alegando la necesidad en la Iglesia de un experto diplomático.

Dos factores fundamentales presidieron el pontificado de Benedicto: el aislamiento al que estaba sometido el papado tras la cuestión romana (las guerras de unificación italianas), y la guerra mundial, donde cada bando le acusaba de estar con el otro a pesar de que él se mantenía neutral.

Relegado de cualquier influencia política, sus esfuerzos, especialmente en los comienzos, se centraron en aliviar el sufrimiento provocado por los conflictos entre las naciones. Abrió en el Vaticano una oficina para facilitar la vuelta de los prisioneros de guerra a las familias, convenció a Suiza para que acogiera soldados enfermos de tuberculosis de cualquier bando y nación, y redactó un programa de siete puntos para acabar el conflicto bélico que basaba la paz sobre la justicia y no sobre el triunfo militar.

Pero las naciones no estaban por la labor de considerar las propuestas de Benedicto. De hecho, fue excluido de cualquier tratado de paz, acordado en Londres en abril de 1915. Él, sin embargo, no desistió en influir y, una vez terminada la guerra, trabajó para que la reconciliación internacional fuera un hecho (Encíclica Pacem Dei munus, 1920).

Supo rodearse de personas de especial valía, como Achille Ratti (futuro Pío XI) a quien envió como visitador a Polonia y Lituania, o Eugenio Pacelli (luego Pío XII) nuncio en Alemania. El trabajo de éstas y otras personas de singular valía produjeron, poco después, un hecho sorprendente: entre 1914 y 1922 un buen número de países tenía representación diplomática ante la Santa Sede incluido el Reino Unido que en 1915 mandó el suyo, el primero desde el siglo XVII.

A él cupo el arduo trabajo de los concordatos con las naciones, especialmente con las nuevas surgidas tras el fin de la guerra. Recuperó relaciones con Francia y dulcificó el problema de los Estados Vaticanos admitiendo el partido fundado por Don Luigi Sturzo (1919). Promulgó el Código de Derecho Canónico -en gran parte ya elaborado por Pío X-, y nombró una comisión para su interpretación.

En el mundo del pensamiento supo mediar en la dura disputa entre modernistas y tradicionalistas (Encíclica Ad beatissimi, 1914), y logró moderar a los modernistas en sus feroces ataques a la Iglesia, provocados en parte por la condena a los mismos de su antecesor.

El acercamiento a las iglesias orientales y las misiones fueron otros dos de sus campos más cultivados. Un buen número de instituciones dedicadas al estudio del mundo oriental surgieron en Roma (Instituto Oriental, Congregación de la Iglesia Oriental) y el mundo de las misiones se vio impulsado con formación de clero adecuado y, sobre todo, con la preparación del clero indígena para poder abastecerse a sí mismos. Esto último muy contestado por los regímenes imperialistas que veían en ello un serio peligro a sus intereses económicos.

Benedicto murió joven a causa de una gripe degenerada en pulmonía (22 de enero de 1922). Tan sólo tenía 67 años y sólo 8 estuvo en el gobierno de la Iglesia. Sin embargo, fue tiempo suficiente para ganarse el respeto y el fervor de sus contemporáneos, hasta el punto que dos años antes de su muerte los turcos le erigieron una efigie en Estambul con una inscripción que rezaba: «El gran Papa de la tragedia mundial, el benefactor de los pueblos sin distinción de nacionalidad o de religión».
PABLO DÍAZ BODEGAS/DIRECTOR DEL ARCHIVO HISTÓRICO DIOCESANO

sábado, abril 30, 2005

ORIENTACIONES PARA SER BUENOS


Catequesis de S.S. Juan Pablo I durante las audiencias de los miércoles

6 de setiembre de 1978
A mi derecha y a mi izquierda hay cardenales y obispos, hermanos míos en el Episcopado. Yo soy sólo su hermano mayor. Mi saludo afectuoso a ellos y también a sus diócesis.
Recuerdo de Paulo VI
Hace un mes justo, moría en Castelgandolfo Pablo VI, un gran Pontífice, que ha prestado servicios enormes a la Iglesia durante quince años. Los efectos se notan ya ahora en parte, pero creo yo que se verán sobre todo en el futuro. Todos los miércoles venía aquí y hablaba a la gente.
En el Sínodo de 1977 muchos obispos dijeron: “los discursos de los miércoles que pronuncia el Papa Pablo son una auténtica catequesis adecuada al mundo moderno”.
Trataré de imitarlo, con la esperanza de poder yo también ayudar de alguna manera a la gente a hacerse más buena. Pero para ser buenos es necesario estar en regla con Dios, con el prójimo y con nosotros mismos.

Los mandamientos de Dios
Ante Dios, la postura justa es la de Abrahán cuando decía: “¡Soy sólo polvo y ceniza ante ti, Señor!”. Tenemos que sentirnos pequeños ante Dios. Cuando digo: “Señor, creo”, no me avergüenzo de sentirme como un niño ante su madre; a la madre se le cree; yo creo al Señor y creo lo que É1 me ha revelado.

Los mandamientos son un poco más difíciles de cumplir, a veces muy difíciles; pero Dios nos los ha dada no por capricho ni en interés suyo, sino muy al contrario, únicamente en interés nuestro.

Una vez, una persona fue a comprar un automóvil. El vendedor le hizo notar
algunas cosas:

–Mire que el coche posee condiciones excelentes. trátelo bien: ¿sabe?. Gasolina súper en el depósito, y para el motor, aceite del fino. El otro le contestó: No, para su gobierno le diré que de la gasolina no soporto ni el olor, ni tampoco del aceite; en el depósito pondré champagne que me gusto tanto, y el motor lo untaré de mermelada.

–Haga Ud. como le parezca, pero no venga con lamentaciones si termina
con el coche en un barranco

.

El Señor ha hecho algo parecido con nosotros: nos ha dada este cuerpo, animado de un alma inteligente, y una buena voluntad. Y ha dicho: esta máquina es buena, pero trátala bien.
Estos son los mandamientos. Honra al padre y a la madre, no matarás, no te enfadarás, sé delicado, no digas mentiras, no robes... Si fuéramos capaces de cumplir los mandamientos, andaríamos mejor nosotros y andaría mejor también el mundo.

Amor y obediencia a los padres y a los superiores
Y luego, el prójimo...; pero el prójimo está a tres niveles: unos están por encima de nosotros, otros están a nuestro nivel, y otros debajo. Sobre nosotros están nuestros padres. El catecismo decía: respetarlos, amarlos, obedecerles. El Papa debe inculcar respeto y obediencia de los hijos a los padres.
Me dicen que están aquí los monaguillos de Malta. Que venga uno, por favor... los monaguillos de Malta, que han prestado servicio durante un mes en San Pedro. Veamos
––¿cómo te llamas?
—James.
—¡James!. Dime, James, ¿no has estado enfermo alguna vez?
—No.
—¿Nunca?
—No.
—¿Nunca has estado malo?
—No.
—Ni siquiera con un poco de fiebre?
—No.
—¡Qué afortunado! Pero, cuando un niño se pone enfermo, ¿quién le da un poco de caldo, alguna medicina? ¿No es la madre? Pues bien. Después, tú te haces mayor y tu madre envejece; tú te conviertes en un gran señor y tu pobre madre estará enferma en la cama. Entonces, ¿quien le dará a la mamá un poco de leche y medicinas? ¿Quién?
—Mis hermanos y yo.
—¡Estupendo! Sus hermanos y él, ha dicho. Me gusta. ¿Has entendido?

Pero no sucede así siempre. Yo, de obispo en Venecia, solía ir a voces a visitar asilos de ancianos.

Una vez encontré a una enferma, una anciana. “Señora, ¿Cómo está?”.
—”Bah, comer, como bien; calor, bien también, hay calefacción”.
—”Entonces, está contenta ¿verdad?”.
—”No”, y casi se echó a llorar.
—”Pero, ¿por qué llora?”.
—”Es que mi nuera y mi hijo no vienen nunca a visitarme. Yo quisiera ver a los nietecitos”.


No bastan la calefacción, la comida: hay un corazón; es menestar pensar igualmente en el corazón de nuestros ancianos. El Señor ha dicho que los padres deben ser respetados y amados, también cuando son ancianos.

Y además de los padres, está el Estado, están los superiores. ¿Puede aconsejar el Papa la obediencia? Bossuet, que era un gran obispo, escribió: “Donde ninguno manda, todos mandan. Donde todos mandan, no manda nadie ya, sino el caos”. Se ve algo parecido a veces también en este mundo. Respetemos, pues, a los que son superiores.

La Justicia y la Caridad
Luego están nuestros iguales. Y aquí de costumbre hay dos virtudes que practicar: la justicia y la caridad. Pero la caridad es el alma de la justicia. Hay que amar al prójimo, ¡el Señor nos lo ha recomendado tanto! Yo recomiendo siempre no sólo las grandes caridades, sino las caridades menudas. En un libro titulado “El arte de ganar amigos”, escrito por el americano Carnegie, he leído este episodio insignificante:

Una señora tenía quatro hombres en casa: el marido, el hermano y dos hijos ya mayores. Ella se ocupaba de la compra, de lavar y planchar la ropa, de la cocina.... todo ella. Un domingo, llegan a casa. La mesa está preparada, pero en los platos hay sólo un puñado de heno. Protestan y dicen: ¡oh!, pero qué, ¿heno? Y ella dice: “No, todo está preparado. Pero dejadme deciros esto: yo cambio el menú, tengo todo limpio, atiendo todo. Y nunca jamás me habéis dicho ni siquiera una vez: Nos has preparado una comida estupenda. No soy de piedra. Se trabaja más a gusto cuando se ve agradecimiento”. Estas son las caridades menudas. En casa todos tenemos alguna persona que espera un detalle nuestro.

Están además los que son más pequeños que nosotros; están los niños, los enfermos, y hasta los pecadores. Como obispo, he estado muy cerca incluso de los que no creen en Dios. Me he convencido de que muchas veces éstos rechazan no a Dios, sino a la idea errónea que de Dios tienen. ¡Cuánta misericordia hay que tener! Y también los que se equivocan... Es necesario de verdad

La mansedumbre y la bondad
Me limito a recomendaros una virtud muy querida del Señor: ha dicho: “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”.

Corro el riesgo de decir un despropósito. Pero lo digo: el Señor ama tanto la humildad que a veces permite pecados graves. ¿Para qué? Para que quienes los han cometido –estos pecados, digo– después de arrepentirse lleguen a ser humildes. No viene gana de creerse medio santos, medio ángeles, cuando se sabe que se han cometido faltas graves.

¡El Señor ha recomendado tanto ser humildes! Aun si habéis hecho cosas grandes, decid: siervos inútiles somos. En cambio la tendencia de todos nosotros es más bien lo contrario: ponerse en primera fila. Humildes, humildes: es la virtud cristiana que a todos toca.

Sobre el matrimonio

Por Juan Manuel DE PRADA


EN la disputa o gatuperio montado en torno al llamado «matrimonio homosexual», que pillo enconado y cetrino como suele ocurrir con casi todos los debates patrios (pues casi todos degeneran en reyertas), descubro de inmediato la interposición de un tabú. ¿Existe una verdadera libertad para discutir la cuestión? Los partidarios de su aprobación -triunfantes desde mucho antes de que el Parlamento respaldase sus vindicaciones- suelen partir de una premisa falaz, a saber: quienes se oponen al llamado «matrimonio homosexual» son homófobos encarnizados. Los detractores, por su parte, temerosos de que les cuelguen este sambenito infamante, se esfuerzan por desplazar el debate hacia un terreno puramente nominalista, aceptando que tales uniones se celebren, pero bajo nombres diversos que dejen a salvo la designación de «matrimonio» referida exclusivamente a la unión entre un hombre y una mujer, reduciéndose así la discusión a una búsqueda un tanto bizantina de sinónimos o alternativas semánticas. Casi nadie logra sobreponerse al tabú implícito en el debate; y, de este modo, se orilla el meollo de la cuestión, que no es otro que determinar la naturaleza jurídica de la institución matrimonial.

Empecemos refutando el tabú que unos y otros acatan: se puede combatir la homofobia, por ser contraria a la dignidad inalienable de la persona, y estar en contra del llamado «matrimonio homosexual». Por una sencilla y diáfana razón: la institución matrimonial no atiende a las inclinaciones o preferencias sexuales de los contrayentes, sino a la dualidad de sexos, conditio sine qua non para la procreación y, por lo tanto, para la continuidad social. Alguien podría oponer aquí que la procreación no forma parte del contenido estricto de esta institución jurídica, que se trata de un adherencia de orden religioso. Entonces, ¿por qué las legislaciones civiles declaran sin excepción nulo el matrimonio contraído entre hermanos? Pues si, en efecto, la procreación no estuviese indisolublemente unida a la institución matrimonial, bastaría que los hermanos contrayentes declarasen ante el juez que la comunidad de vida que se disponen a iniciar la excluye, para salvar el obstáculo de la consanguinidad. Otra prueba evidente de que el llamado «matrimonio homosexual» desvirtúa una institución jurídica con fines propios la constituye el hecho de que los jueces y demás funcionarios públicos a quienes se encomiende la tarea de casar a dos hombres o dos mujeres no podrán requerir a los contrayentes para que declaren sus preferencias sexuales: dos amigos solteros, viudos o divorciados, ambos heterosexuales, podrán acceder sin cortapisas a esta nueva forma de matrimonio. A la postre, el llamado «matrimonio homosexual» acabará propiciando el fraude de ley.

Las instituciones jurídicas no poseen otro fin que reforzar las sociedades humanas. Naturalmente, pueden ser reformadas y sometidas a actualización; pero cuando se destruye su naturaleza el Derecho se resiente y, con él, la sociedad humana. Lo dicho sobre el matrimonio sirve también para la adopción. La filiación de un niño se funda sobre vínculos naturales que presuponen a un hombre y a una mujer; la adopción es una institución jurídica que trata de restablecer dichos vínculos. El niño no es un bien mostrenco que pueda procurarse según su capricho una pareja, sea esta homosexual o heterosexual, sino un ser humano nacido de la unión de dos sexos. Esto ocurría, al menos, mientras el Derecho no estaba incurso en el cambalache electoral; pero ahora la naturaleza de las instituciones jurídicas la dictamina un puñado de votos. Sólo removiendo los tabúes puede abordarse este debate.

jueves, abril 28, 2005

El nuevo escudo papal

L’Osservatore Romano publica nuevo escudo papal


VATICANO, 28 Abr. 05 (ACI).- El diario oficial del Vaticano, L’Osservatore Romano, publicó hoy el nuevo escudo del Papa Benedicto XVI, que conserva algunos elementos originales del escudo episcopal del Cardenal Joseph Ratzinger y descarta la tradicional triple tiara pontificia, reemplazándola por una mitra.
Para descargar o ver el escudo en mayor resolución, puede visitar:
http://www.aciprensa.com/benedictoxvi/images/escudo.gif

El Santo Padre agregó el palio, la estola de lana que simboliza la autoridad episcopal.

Según Mons. Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, arzobispo italiano experto en heráldica y creador del nuevo escudo papal, "Benedicto XVI ha escogido un escudo de armas rico en simbolismo y significado, para poner su personalidad y papado en las manos de la historia”.

Benedicto XVI agregó a su escudo episcopal la Concha del Peregrino, el símbolo del Camino de Santiago que el Pontífice tomó en su momento de un monasterio de Ratisbona, en Baviera. La concha también alude a una historia de San Agustín sobre un niño que, con una concha, pretendía verter el mar en un agujero.

El escudo mantiene elementos que aluden a los orígenes bávaros del nuevo Pontífice. Lleva en la esquina superior izquierda, el Moro de Frisinga, la cabeza coronada de un etíope que desde 1316 aparece en el escudo de Frisinga.

En la parte superior derecha figura el Oso de Corbiano, que hace referencia a la leyenda del Obispo Corbiano, que predicó el Evangelio en la antigua Baviera y es considerado el padre espiritual de la Arquidiócesis de Munich-Frisinga.

Según la tradición, cuando el obispo viajaba a Roma, un oso devoró al animal de carga que llevaba. Corbiano obligó al oso a llevar sobre su espalda el equipaje hasta la Ciudad Eterna. Una vez en Roma, lo dejó libre.

El escudo se completa con las dos llaves cruzadas símbolo del ministerio de Pedro.

miércoles, abril 27, 2005

Matrimonio gay: Fundamentos para acogerse a la objeción de conciencia

El Tribunal Constitucional ha reconocido este derecho en un ámbito diferente al de la prestación del servicio de armas en el ejército

La tramitación parlamentaria del matrimonio homosexual ha generado varias declaraciones públicas y discusiones políticas sobre la objeción de conciencia. Mientras destacados miembros del Gobierno, como la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega o el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, niegan que pueda utilizarse este derecho, otras personalidades de los ámbitos de la enseñanza, la Iglesia o la propia política han asegurado estos días que jueces, alcaldes y funcionarios competentes en la materia pueden perfectamente acogerse a la cláusula de conciencia también ante la demanda de casar a dos hombres o a dos mujeres.

En este contexto, cabe recordar que el artículo 16.1 de la Constitución Española reconoce la objeción de conciencia: “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley”. Aunque no existe un desarrollo reglamentario de este derecho, el Tribunal Constitucional ya ha dicho que es una manifestación o especificación de la libertad de conciencia, lo que permite, partiendo del contenido de la sentencia 15/1982 (23 de abril), definir la objeción de conciencia como “un derecho reconocido explícita e implícitamente en el ordenamiento constitucional español”. Además, ese pronunciamiento reconoce la objeción de conciencia en un ámbito diferente al de la oposición a prestar servicio de armas en el ejército.

En otra sentencia, la 53/1985, dictada para resolver un recurso de inconstitucionalidad contra la despenalización del aborto, el Tribunal Constitucional dice textualmente esto: “Por lo que se refiere al derecho a la objeción de conciencia, que existe y puede ser ejercido con independencia de que se haya dictado o no tal regulación, la objeción de conciencia forma parte del contenido de derecho fundamental de la libertad ideológica y religiosa reconocido en el artículo 16.1 de la Constitución y, como ha indicado este Tribunal en diversas ocasiones, la Constitución es directamente aplicable, especialmente en materia de derechos fundamentales”.

El Constitucional, por otro lado, ha declarado que el derecho a la libertad ideológica reconocido en la Carta Magna española no resulta suficiente para eximir a los ciudadanos, por motivos de conciencia, del cumplimiento de deberes legalmente establecidos (sentencias 101/1983, 160/1987 y 127/1988). También ha señalado que el pluralismo opera dentro del propio marco constitucional y de la debida obediencia de sus normas, así como que la objeción de conciencia es un derecho autónomo, no fundamental (sentencias 160 y 161 de 1987, con votos particulares). Sin embargo, en el libro El ágora y la pirámide, una visión problemática de la Constitución española, el profesor de Derecho de la Universidad de Comillas Miguel Ayuso asegura que esta postura “es más bien inconsecuente con los propios postulados ideológicos del constitucionalismo”, y recuerda que se formuló para evitar las consecuencias de una aplicación ilimitada del derecho a la objeción de conciencia.

La exención por razones de conciencia

De hecho, en una sentencia más reciente, el Tribunal Constitucional ha llegado a eximir del cumplimiento de una norma por razones de conciencia (154/2002). Y en el ámbito legislativo, el artículo 3.2 de la actual Ley de Extranjería establece que “las normas relativas a los derechos fundamentales de los extranjeros se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos y con los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias vigentes en España, sin que pueda alegarse la profesión de creencias religiosas o convicciones ideológicas o culturales de signo diverso para justificar la realización de actos o conductas contrarios a las mismas”. Los textos citados en esta frase consagran el derecho a actuar según la propia conciencia subjetiva. Y es que uno de los derechos fundamentales de las normas internacionales es precisamente el de la libertad ideológica y religiosa, que implica poder ajustar el comportamiento propio a lo que se desprenda del claustro íntimo de convicciones adoptadas por cada sujeto en el ejercicio de la autodeterminación individual.

A nivel global, la objeción de conciencia es legítima cuando no cae en la subjetivización, es decir, cuando está motivada por criterios morales que estructuran las grandes concepciones de la humanidad. En el caso español, el cristianismo es factor determinante en el sistema moral y, por tanto, puede ser reconocido como factor objetivo de rechazo a determinadas leyes por parte de un determinado número de ciudadanos. Según Eudald Forment, catedrático de Metafísica en la Universidad de Barcelona, “el término conciencia significa, en general, el autoconocimiento que posee la facultad intelectiva del espíritu”. Por tanto, es un valor que “enjuicia sobre un acto concreto”. En la misma línea, cita una frase de Juan Pablo II para lo que él entiende que debería ser una “adecuada solución de los conflictos entre las leyes civiles y la conciencia personal”. El pontífice recientemente desaparecido dice, en su encíclica Veritatis Splendor, que “la libertad de conciencia no es nunca libertad con respecto a la verdad, sino siempre y sólo en la verdad”.

El debate surgido sobre la cuestión, a raíz de la primera votación de la reforma del Código Civil en el Congreso de los Diputados, incluye el planteamiento de Rafael Navarro Valls, catedrático de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid: “No se puede amenazar a los funcionarios con la obligación de cumplir las leyes. No hay que olvidar que la ley y su aplicación están sujetos al respeto de los derechos, entre ellos el de la libertad de conciencia”. Por ello, propone que, en lo que queda de tramitación normativa, “se establezca una cláusula de conciencia como se estableció para el servicio militar o para la ley del aborto”.

Algunos alcaldes del PP se niegan a casar a homosexuales


Expansión - Madrid

Problemas de conciencia y no considerar matrimonio la unión de dos personas del mismo sexo son las razones de algunos ediles del PP para no cumplir la ley que regula el matrimonio entre homosexuales.

“El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo”. Esta frase añadida al artículo 44 del Código Civil, modificación que fue aprobada el pasado jueves en el Congreso, ha desencadenado una fuerte polémica, aun cuando las bodas entre homosexuales no se podrán oficiar antes del verano.

A lo largo de estos seis días que han transcurrido desde la votación de la nueva ley, las críticas han ido in crescendo y ayer alcanzaron su nivel máximo (de momento). La chispa saltó cuando Lluis Fernando Caldentey, alcalde de la localidad barcelonesa de Pontons, del Partido Popular, justificó su negativa a casar a homosexuales porque “son personas taradas que nacen con una deformación psíquica o física”, y añadió que el matrimonio entre personas del mismo sexo es “inmoral”. Las reacciones a estas palabras no se hicieron esperar: las Juventudes Socialistas de Cataluña (JSC) anunciaron que el próximo sábado celebrarán una boda simbólica ante el ayuntamiento de Pontons, iniciativa con la que pretenden “dar una lección de derechos y dignidad frente a la barbarie verbal de ciertos individuos”, explicó Víctor Francos, primer secretario de la JSC.

El vicesecretario general del PP de Cataluña, Francesc Vendrell, calificó de “más que lamentables” las declaraciones de Caldentey, y subrayó que sus opiniones “no responden en absoluto al pensamiento del PP, por lo que las desautorizo totalmente y no puedo respetarlas de ninguna forma”. La actitud de la dirección del PP catalán fue agradecida por el portavoz parlamentario de ERC, Joan Ridao, aunque advirtió que si el edil de Pontons persiste en su actitud de no casar a homosexuales, “existen soluciones legales en el Código Penal que castigan tanto a las personas que incitan a la discriminación y también a las autoridades o funcionarios que niegan la prestación de un servicio”.

Las recriminaciones hicieron poca mella en la actitud de Caldentey, que por la tarde reiteró que no casará a homosexuales porque “son deficientes para procrear y educar”, aunque aseguró que no impedirá que otros concejales de su ayuntamiento puedan hacerlo.

Afrentar la legalidadal
El lunes, tras la aprobación de la reforma del Código Civil, para que personas del mismo sexo puedan casarse en juzgados y ayuntamientos, el alcalde popular de Valladolid, Javier León de la Riva, anunció que “hoy por hoy, no voy a ejercer ese derecho y no voy a delegar en ningún otro concejal”, lo que no le impidió reconocer que no está en contra de que las parejas homosexuales tengan los mismos derechos, pero “la unión de personas del mismo sexo no puede ser llamada matrimonio”. El alcalde de Ávila, el también popular Miguel Ángel García Nieto, calificó la decisión de gesto de “buena hombría”, interpretada como de “buen hombre” porque actúa de acuerdo a su conciencia. Con todo, García Nieto no manifestó cuál será su modo de obrar, aunque dijo que cuando tenga la ley en la mano decidirá “en conciencia” si casa o no en su consistorio a homosexuales.

Mario Amilivia, alcalde de León, y también del Partido Popular, apeló a su “conciencia” y a su opinión de que reconocer los matrimonios entre homosexuales es un error para justificar su negativa a celebrar personalmente este tipo de bodas civiles, aunque aseguró que delegará esa labor en otros compañeros de corporación.

Una predisposición opuesta expresó el alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez (PP), que afirmó: “Casaré cuando tenga que hacerlo a parejas homosexuales porque, aunque no compartamos la ley, desde el Consistorio vamos a estar en lo que diga la ley”, el mismo argumento que esgrimió el Ayuntamiento de Cádiz, dirigido por la popular Teófila Martínez. Esta decisión coincide con las afirmaciones del fiscal general del Estado, Cándido Conde Pumpido, que recordó que “las leyes están para cumplirlas”, aunque matizó que “en los ámbitos de la conciencia no entro”.

Y el presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, Juan Luis de la Rúa, afirmó que “le guste o no le guste la normativa legal, un juez no puede negarse a celebrar bodas civiles entre homosexuales, porque incurriría en un delito de prevaricación”.

El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, hizo un llamamiento a la “prudencia” frente a la actitud de algunos alcaldes de su formación, y reiteró su convicción de que “no había necesidad” de impulsar esta nueva ley, ya que supone “un grave error y genera tensión y conflictos”.

Llamamiento a la desobediencia
La negativa de algunos alcaldes del Partido Popular a oficiar matrimonios homosexuales se ha visto favorecida por el llamamiento que hizo el pasado viernes el cardenal colombiano Alfonso López Trujillo quien, tras la aprobación de la ley española, hizo un llamamiento a los funcionarios para que se acojan a la objeción de conciencia y no casen a personas del mismo sexo.

El presidente del Pontificio Consejo para la Familia instó a los funcionarios a mantener esta actitud, incluso con el riesgo de perder su trabajo. Para el purpurado colombiano, “lo que se ha hecho en España, y además con una mayoría bastante reducida, es la destrucción de la familia ladrillo tras ladrillo”.

Ayer, la Conferencia Episcopal Española insistió en rechazar la regulación del matrimonio entre personas del mismo sexo, por considerar que supone “introducir un peligroso factor de disolución de la institución matrimonial y, con ella, del justo orden social”.

En un comunicado explica que “fabricar moneda falsa es devaluar la moneda verdadera y poner en peligro todo el sistema económico”, y califica de “error” la legalización de estas uniones. A su juicio, esta autorización es “radicalmente injusta y perjudicial para el bien común”.

Las disensiones también han llegado al PSOE. Ayer, el presidente de la Federación Española de Municipios y alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, manifestó su decisión de no apoyar en el Senado los matrimonios homosexuales.

Salir de los otros armarios


Me encanta Burgos. Parece que se ha apuntado a los jóvenes ;-)
Por Antonio BURGOS

COMO tantos padres, intentaba, y no siempre lo conseguía, conocer qué hacía su hijo en la calle los fines de semana, hasta las claras del día. Esos viernes y sábados de estar en vela, sin poder coger el sueño hasta que, ¡por fin!, a las tres, a las cuatro de la mañana, se oye el ascensor en el silencio de la noche y suena luego la llave en la cerradura y los pasos de quien abrió la puerta:

-Mari, menos mal: el niño está ya aquí...

Niño... Es un decir. Cómo será el niño de poco niño que ya tiene edad hasta para conducir esa amotillo que los trae a mal traer en estos fines de semana de insomnio y lexatín. Le dijeron:

-Si quieres, cuando tengas la edad para el carné de conducir te compramos un coche, pero del vespino no nos gusta nada...

-Si, total, aunque no me lo compréis me voy a montar en la moto de los amigos y va ser igual...

Al final acabaron comprándole la motito de los insomnios. Como de todas formas se la iba a terminar comprando la abuela...En esas largas noches esperando que suene una llave en la cerradura y no un teléfono desde la Guardia Civil de Tráfico, piensa en lo poco que conoce de su hijo. En lo poco que su hijo deja que le conozca. Apenas sabe quiénes son sus amigos.

-¿Con quién vas?

-Con Pablo...

-¿Y ese Pablo cómo se llama?

-¿Pues cómo se va a llamar? Pablo.

Los amigos de su hijo probablemente no tienen apellido, ni familia. No ha podido averiguar hasta ahora cómo se apellidan, de qué familias son:

-Jo, papá, ¡qué antigüedad de clasismo con las familias! Supongo que hasta querrás que dé un braguetazo con una niña rica potrica...

Por todos estos antecedentes se le cayó el mundo a los pies cuando le dijo su hijo:

-Papá, tengo que hablar contigo sobre lo que hemos decidido Pablo y yo...

No le hizo el menor comentario a su hijo, pero sobre un horizonte de parejas de hecho y de general pérdida de papeles éticos, en esta nación desnortada sin valores ni principios, para sus adentros pensó esa palabra que le sale del alma y que lo dice todo: «Ojú...».

-¿Sabes lo que hemos decidido Pablo y yo, papá?

-No sé, hijo...

-Pues salir del armario.

Se quedó callado, sin poder creerlo. Se acordó de un poema de Bécquer que estudió en el bachillerato: «Cuando me lo contaron sentí el frío/de una hoja de acero en las entrañas.» ¿Cómo a él, precisamente a él, que tanto se había preocupado por la educación de su hijo conforme a unos valores y a unos principios, podía ocurrirle aquello? La hoja de acero estuvo sólo unos instantes en sus entrañas. Su hijo, viéndole la cara, le dijo, con una sonrisa:

-No, papá, tranquilo, de eso que estás pensando, nada: nos molan las tías cantidad, más que a nadie, y las traemos de calle. El armario del que hemos decidido salir es otro. Es el armario de la cobardía, donde vemos que están metidos muchos amigos, acoquinados, sin atreverse a decir lo que piensan. Hemos decidido decir donde haga falta, y aunque nos llamen lo que quieran, que somos católicos, y de derechas, y que creemos que no hay derecho a lo que están haciendo con España y con la ética. Ah, y que nos encanta el Papa... No estamos dispuestos a estar ni un minuto más callados ni avergonzados de cuanto somos, y a mucha honra, mientras los demás no tienen vergüenza de restregarnos por la cara lo que son y lo que piensan...

Objeción de conciencia y de razón


I.Sánchez Cámara
EXISTEN razones para la desobediencia ante la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo (por cierto, sean o no homosexuales). El Derecho obliga, pero ya reguló la objeción de conciencia al servicio militar, y el Tribunal Constitucional la ha admitido en el caso del aborto. Por analogía puede extenderse su aplicación a casos como éste. Serán los Tribunales quienes tendrán que ponderar y decidir. Se trata de una ley injusta que equipara lo que no es equiparable, divide a la sociedad, se ha aprobado sin negociar con la oposición, sin atender a las recomendaciones del Consejo de Estado, el CGPJ y las Academias, sin convocar a la Comisión General de Codificación y con la oposición de las principales confesiones religiosas. Semejante patochada jurídica debería rechazarse en el Senado o declararse inconstitucional. Mas aunque la jurisprudencia no avalara en este caso la primacía de la libertad de conciencia, siempre quedaría la exigencia moral de obedecer antes a la conciencia que a la ley y, si es preciso, afrontar la sanción. Quizá no haya un derecho a incumplir la ley, pero existe, en ocasiones, el deber de hacerlo

martes, abril 26, 2005

¿Fue Benedicto XVI un nazi?

De un interesante blog

¿Objeción de conciencia ante la ley de «matrimonios» homosexuales?

Responde el catedrático Rafael Navarro Valls, autor de un libro sobre la materia

MADRID, lunes, 25 abril 2005 (ZENIT.org).- La aprobación en el Congreso de los Diputados español de la figura del «matrimonio entre personas del mismo sexo», ha producido reacciones muy variadas. Organismos jurídicos de la máxima solvencia (Consejo de Estado, Consejo del Poder Judicial, Real Academia de Jurisprudencia y Legislación etc.) han manifestado su disconformidad con la medida.

Por otro lado, organizaciones ciudadanas han planteado una iniciativa parlamentaria popular contraria a la ley, la práctica totalidad de las confesiones religiosas han manifestado su disconformidad con la medida legal, y acaba de sugerirse el eventual ejercicio del derecho constitucional de la objeción de conciencia, en el caso de que la ley fuera aprobada definitivamente tras su paso por el Senado.

En relación con esta última cuestión Zenit ha entrevistado a un experto en objeción de conciencia. Rafael Navarro Valls, en efecto, es Catedrático de la Universidad Complutense y autor del libro «Las objeciones de conciencia» (escrito con el profesor Javier Martínez Torrón), que obtuvo para España el premio Arturo Carlo Jemolo, concedido por Italia al mejor libro sobre esta materia.

--¿Por qué la objeción de conciencia es una institución en expansión?

--Rafael Navarro Valls: En materia de objeción de conciencia se ha producido un big-bang jurídico. Desde un pequeño núcleo --la objeción de conciencia al servicio militar-- se ha propagado una explosión que ha multiplicado por cien las modalidades de objeciones de conciencia. Así, han aparecido en rápida sucesión la objeción de conciencia fiscal, la objeción de conciencia al aborto, al jurado, a los juramentos promisorios, a ciertos tratamientos médicos, la resistencia a prescindir de ciertas vestimentas en la escuela o la Universidad, a trabajar en determinados días festivos y un largo etcétera. La razón estriba en el choque --a veces dramático-- entre la norma legal que impone un hacer y la norma ética o moral que se opone a esa actuación. Si a eso se une una cierta incontinencia legal del poder, que invade campos de la conciencia, se entiende la eclosión de las objeciones de conciencia. Recuérdese que, en España, la causa más de fondo que llevó a la instauración de un sistema de ejército profesional fue la cascada de objeciones de conciencia, que acabó dinamitando (con el aplauso de los partidos políticos) el sistema de servicio militar obligatorio.

--La posible aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo ha planteado también la posibilidad de la objeción de conciencia de los jueces encargados del registro civil y de los alcaldes y concejales llamados a autorizar esos matrimonios. ¿Tiene base legal esta posibilidad?

--Rafael Navarro Valls: La cobertura legal con la que cuentan estos hipotéticos objetores es abundante. El Tribunal Constitucional español ha dicho en su sentencia de 11 de abril de 1985 (fundamento jurídico 14): «la objeción de conciencia existe y puede ser ejercida con independencia de que se haya dictado o no tal regulación. La objeción de conciencia forma parte del contenido del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa reconocida en el art. 16.1 de la Constitución».

A su vez, la Constitución europea (aprobada por España en referéndum) expresamente reconoce la objeción de conciencia a nivel de derecho fundamental en el artículo II-70. También el Convenio Europeo de Derechos Humanos (art. 9) y un largo etcétera de leyes y sentencias. Por ejemplo, el Tribunal Federal Norteamericano ha denominado a la libertad de conciencia «la estrella polar» de los derechos.

--Antes de la objeción de conciencia, los funcionarios llamados a la celebración de esas uniones ¿tendrían alguna otra opción?

--Rafael Navarro Valls: Los jueces encargados del registro Civil (que son los que mayoritariamente intervienen en la celebración de matrimonios) pueden plantear, ante todo, la llamada objeción de legalidad ante el Tribunal Constitucional. No hay que olvidar que el art. 35 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional establece que cuando un juez considere que una norma con rango de ley aplicable al caso pueda ser contraria a la Constitución, planteará la cuestión al Tribunal Constitucional. Así, pues, nos encontramos ante una primera objeción que parte del convencimiento por parte del juez de que tal norma (en este caso, la ley que autoriza el matrimonio entre personas del mismo sexo) no se adapta al marco de la Constitución. Esta posición no sería temeraria, si tenemos en cuenta que organismos de solvencia (Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España, Consejo del Poder Judicial y Consejo de Estado) han planteado, directa o indirectamente, dudas acerca de la constitucionalidad de la reforma legal en marcha. En concreto, la Real Academia de Jurisprudencia ha recalcado que la Constitución española establece una «garantía institucional» a favor del matrimonio heterosexual. La existencia de una garantía institucional determina la inconstitucionalidad de las eventuales normas que tuvieran por objeto suprimir la susodicha institución o la de aquellas que la vacíen de su contenido propio.

--¿Y tendrían derecho a plantear una verdadera objeción de conciencia?

--Rafael Navarro Valls: Además de la objeción de legalidad, cabría efectivamente la estricta objeción de conciencia. Es decir, la posición de quien comunica a su superior (ya sea juez encargado del registro civil, alcalde o concejal) los escrúpulos de conciencia respecto a la celebración del matrimonio entre personas del mismo sexo y la consiguiente negativa, por razones de conciencia, de intervenir en la celebración de esas uniones.

El derecho comparado conoce supuestos de objeción de conciencia de funcionarios, que han sido aceptados por el legislador o la jurisprudencia. Por ejemplo, en Norteamérica la Corte de Distrito de Columbia en el caso Haring resolvió el siguiente supuesto. Paul Byrne Haring, funcionario del Servicio Interno de Rentas Públicas (IRS) se negaba habitualmente a calificar las peticiones de exención de impuestos de organizaciones que practicaban el aborto, pasándolas a otros compañeros del Servicio. Cuando le correspondió ascender, el IRS se lo negó aduciendo que su ejemplo podría «seducir» a otros funcionarios. El Tribunal dio la razón a Haring estableciendo: 1) El IRS, como cualquier otra empresa, debe acomodarse a los disentimientos de sus empleados basados en razones de conciencia; 2) Tales conductas, cuando no son dañinas para el Estado, pues pueden llevarlas acabo otros funcionarios, han de ser protegidas, ya que «la libertad no está limitada a las cosas que parecen importantes: eso sólo sería una sombra de libertad».

En el concreto caso de uniones de homosexuales, Dinamarca ha introducido en su ley de «parejas de hecho» (prácticamente idéntica a las leyes que introducen el matrimonio entre homosexuales) cláusulas para defender la conciencia de concretas personas que pueden intervenir en esas uniones. Así, excluye a las uniones de homosexuales de la libertad de elección, vigente en Dinamarca para el matrimonio heterosexual, entre una celebración religiosa o civil. Precisamente para que los pastores de la iglesia luterana oficial (que tienen condición equiparable a los funcionarios) no se vean compelidos a intervenir en la celebración de esos matrimonios. Y en el proceso de divorcio entre parejas homosexuales, al que se aplica el mismo procedimiento que para el matrimonio heterosexual, no se puede solicitar (como expresamente se prevé en la disolución de matrimonio heterosexual por divorcio) la mediación de un clérigo luterano para intentar la reconciliación entre los partners. Son medidas que el propio legislador prevé, adelantándose a actitudes que, la oposición a la ley en el trámite de su elaboración, ha manifestado como muy posibles.

En todo caso, no es de recibo intentar disuadir a los objetores haciendo referencias amenazadoras «a la obligación de cumplir las leyes». Entre otras razones, como autorizadamente se ha dicho, «porque la ley, y su aplicación, están sujetos al respeto a los derechos fundamentales». Entre ellos el de libertad de conciencia. No se olvide que, cuando por estrictas razones de conciencia, se pone en marcha un mecanismo de base axiológica contrario a una ley, estamos ante planteamientos muy distintos de quien transgrede la ley para satisfacer un capricho o un interés bastardo. En el primer caso, el respeto al objetor paraliza los mecanismos represores de la sociedad. Por lo demás, siempre cabe la posibilidad de que celebre la unión objetada otro juez, alcalde o concejal otros funcionarios de idéntica condición cuya conciencia no se vea alterada ante esa celebración.

¿Quién me lo iba a decir?

Benedicto XVI puede jugar un papel relevante en el despertar de Europa, si es que tal cosa llega a suceder, porque los grandes trazos de su programa son mucho más que religiosos. De un año a esta parte, han ocurrido tantas cosas extrañas en mi entorno que empiezo a perder la capacidad para sorprenderme. En los últimos días he asistido al extraño espectáculo de un nutrido grupo de amigos, del mundo profesional y académico, agnósticos bien avenidos con la Iglesia, clásicos liberal-conservadores cosmopolitas que han seguido con exagerado interés las ceremonias de despedida a Juan Pablo II y, sobre todo, que desde un primer momento se han ilusionado con la posibilidad de que el veterano y carismático cardenal Ratzinger, el genuino panzercardinal, fuera elegido por sus iguales para asumir la cátedra de Pedro. Puede parecer curioso, e incluso gracioso. Pero, sobre todo, es una muestra indicativa de que están sucediendo cosas muy graves en nuestra sociedad. En circunstancias normales, estas personas hubieran mantenido una respetuosa y distante atención.

Ellos no forman parte del club y, por lo tanto, no son quienes para participar. Pero no ha sido así. Es evidente que no estaban preocupados por que otros candidatos actuaran de forma heterodoxa. Si deseaban a Ratzinger era porque representaba mejor que ningún otro la alianza entre inteligencia analítica y firme defensa de los principios. Se ha repetido hasta la saciedad que es el crítico por excelencia del relativismo. El atractivo de Ratzinger para los liberal-conservadores agnósticos no reside en su defensa de una ortodoxia que, en gran medida, desconocen, sino en su reivindicación de los principios y valores, en la afirmación de que existe el bien y el mal, lo justo y lo injusto, la verdad y la mentira. No todo vale. No todo es relativo. Una cosa es respetar la opinión de un individuo y otra es aceptar que todos y ninguno tenemos razón. Legado judío y cristiano Para cualquier liberal-conservador resulta evidente que el conjunto de principios que rigen nuestra filosofía política son resultado de la evolución del pensamiento occidental a partir del legado judío y cristiano, del Antiguo y del Nuevo Testamento. Tanto Hobbes como Locke, tanto Constant como Tocqueville, son incomprensibles sin ese legado. Nuestro concepto de la dignidad humana, de su libertad y trascendencia, son judeo-cristianos. El liberalismo ha construido sobre él una filosofía de convivencia y progreso con firmes pilares. Nuestra moderna sociedad de masas, el Estado de Bienestar, ha desarrollado comportamientos escasamente liberales. Los firmes valores se han relativizado. Confundimos el respeto y la educación con el todo vale. Instituciones milenarias son socavadas en el marco de una comunidad que considera los principios como restos anacrónicos de una etapa primitiva del desarrollo humano. Lo políticamente correcto es dar por sentado que Occidente ha sido un desastre, que sus enemigos tienen buena parte de razón y que debemos renunciar a nuestra propia identidad. Si nos fijamos en nuestro entorno inmediato, el problema es distinto.

Frente al relativismo general, aquí nos encontramos un ataque frontal por parte del Gobierno a esos principios y valores. Tratan de imponernos una nueva moral clara y decididamente anticristiana y antiliberal. A través de la vía democrática se intentan barrer los propios fundamentos de la democracia. Muchos agnósticos, consciente o inconscientemente, se han sentido por estas razones próximos a la Iglesia y se han reconocido en las sucesivas intervenciones del cardenal. La afirmación de la verdad frente a la mentira, de lo justo frente a lo injusto, es recibido por muchos, en muy diversos puntos del planeta, como un maná vigorizador, como una esperanza para salir del agujero moral en el que nos encontramos. El conjunto de las iglesias cristianas son algo más que clubes de espiritualidad.

Nuestra historia está intrínsecamente unida a la experiencia religiosa judeo-cristiana y, para nosotros, la Santa Sede es, además, un referente. Las sociedades desarrolladas están generando monstruos que las devoran. El consumismo idiotiza y hace que las sociedades pierdan sentido crítico, fuelle moral y acaben siendo fácilmente manejables por demagogos de variopinta calaña. Muchos agnósticos leen a Ratzinger buscando sus reflexiones sobre la evolución de Occidente, el papel de los valores o la dignidad humana. Los judíos suelen decir que los antisemitas pueden ser unos salvajes, pero no son idiotas. Lo mismo podemos afirmar de todos aquellos que, de una forma u otra, combaten el cristianismo. Saben lo que hacen, voluntariamente tratan de minar un baluarte de los principios y valores que sustentan nuestra entera civilización, nuestro sentido de la dignidad y la libertad humana. Sin visión a largo plazo El Viejo Continente no se encuentra en uno de sus mejores momentos. Falta una visión en el largo plazo, una política económica sensata y decidida, falta valor para asumir los retos de nuestro tiempo y sobra conformismo, cobardía y apaciguamiento. No hemos llegado a esta situación por casualidad. La combinación de materialismo y relativismo tiene efectos letales, evidentes en esa falta de ob-jetivos, de grandes metas colectivas. Ésta es nuestra nave y no tenemos otra.

Benedicto XVI puede jugar un papel relevante en el despertar de Europa, si es que tal cosa llega a suceder, porque los grandes trazos de su programa son mucho más que religiosos. Los cardenales sabían lo que hacían eligiendo a Ratzinger. Su papado no será largo, pero muchos confiamos en que sea intenso. No hace ni dos días de su elección y la artillería mediática ya ha lanzado cargas de variado calibre contra él. Criticaron despectivamente a Juan Pablo II durante años, quisieron capitalizar los sentimientos que su enfermedad y fallecimiento provocaron, pero han captado todo el significado de la elección de Benedicto XVI y han comenzado las acciones de deslegitimación y descrédito. Pueden ser malvados, pero no idiotas. Por la misma razón que ellos le critican, otros, creyentes o no, reconocemos su autoridad en la defensa de esos valores esenciales para nuestra forma de concebir la vida. Lo confieso. Yo era uno de esos agnósticos que seguí con detalle las ceremonias de despedida de Juan Pablo II y de convocatoria del Cónclave. Es verdad, yo deseaba la elección de Ratzinger, aunque tuviera pocas esperanzas. Era demasiado bonito para ser verdad. Como otros muchos europeos, confío en lo mucho que este hombre puede hacer por nuestro viejo y decaído continente. Nuestra moderna sociedad de masas, el Estado de Bienestar, ha desarrollado comportamientos escasamente liberales La combinación de materialismo y relativismo tiene efectos letales evidentes en la falta de objetivos de grandes metas colectivas.

Florentino Portero, Analista del Grupo de Estudios Estratégicos. Expansión.