miércoles, agosto 18, 2004

Formar e instruir, nunca una sin la otra

Uno de los dramas más frecuentes y nocivos en la educación superior es que un profesor no tenga metas claras. Pero, ¿qué es carecer de ellas? ¿Saben los profesores con certeza en qué consiste su papel y qué se espera de ellos? Analizar el binomio instruir-educar ayuda a contestar estas preguntas.

Desde el siglo XVII hasta nuestros días, las universidades han dividido sus cátedras: por una parte profesores-instructores –la mayor parte de los miembros del claustro– y sólo unos cuantos profesores formadores de criterio y carácter, que suelen dar materias humanísticas. Sería el caso de los profesores de ética, filosofía social u otras ramas de la filosofía. Parece que los profesores-instructores no educan y que los profesores-educadores en realidad no instruyen.

La universidad ideal, realmente interesada en la excelencia académica, debe tender a que cada profesor instruya y eduque. Una excesiva especialización --instructores por un lado y por otro educadores-- no resulta eficaz en la práctica.

Aun las clases de humanidades más abstractas fracasarían si no dotaran a los alumnos de ciertos conocimientos prácticos, si no fuesen capaces de resolver problemas con esos conocimientos. Es decir, el ejercicio intelectual de resolver problemas o, lo que es lo mismo, la capacidad de aplicar los conocimientos teóricos a la realidad, forma parte de lo que llamamos instrucción: suministrar conocimientos técnicos, con frecuencia destinados a su inmediata aplicación en el ámbito laboral.

Educar, en cambio, es formar criterio y carácter, conceptos nada fáciles de definir.

PARA FORMAR CARÁCTER Y CRITERIO

El carácter es la capacidad de mantener un esfuerzo continuado frente a dificultades interiores o exteriores de quien obra, por fuerte que sea el desgaste y la contradicción que implique.

Son dificultades exteriores las que presentan otros agentes con los que el sujeto debe interactuar; interiores, las que repercuten fundamentalmente en la afectividad, como el desaliento, la soledad, el miedo, el recuerdo de fracasos anteriores, dificultades de convivencia con profesores o condiscípulos, desconfianza en las propias capacidades, etcétera. También pueden ser escollos interiores la enfermedad, la falta de claridad para resolver problemas de alguna materia del currículum escolar, proclividad a distraerse por una exuberante memoria o imaginación inoportunas, etcétera.

El profesor también batalla con dificultades materiales de distinta índole: una crisis económica, problemas familiares, falta de recursos o condiciones materiales mínimas para impartir adecuadamente una asignatura, alumnos indisciplinados o poco interesados en la materia, burocratismo sofocante para iniciativas que la hagan más llevadera, falta de tiempo para preparar adecuadamente la clase...

Los alumnos perciben el carácter del profesor que se esfuerza por superar esos problemas y carencias, y desgraciadamente también las negligencias o esfuerzos tibios e insuficientes. La primera formación que puede dar un profesor a sus alumnos para templar su carácter es el testimonio de su esfuerzo personal.

Para la formación universitaria específicamente, el criterio es el conjunto de valores y finalidades de índole moral, presentes en la aplicación de los conocimientos teóricos. Abarca también una serie de aprendizajes para desempeñarse en el ámbito laboral; desde cómo entrevistar a una persona respetando su dignidad, pero sin dañar a la empresa que quiere contratarlo, cómo castigar a un empleado que ofende a un colega, cómo resolver un conflicto de intereses, cómo cobrar a los futuros clientes, cómo aconsejar a un empleado cuyo matrimonio naufraga, y mil situaciones más.

Muchas llevan implícito un problema de justicia y por tanto de dignidad humana, otras requieren solidaridad, otras misericordia, otras habilidad para acabar con una situación de abuso, etcétera.

VALORES Y TESTIMONIO DEL PROFESOR UNIVERSITARIO

¿Cómo facilitar al auténtico profesor universitario la comprensión de sus metas? ¿Qué pasa si prescinde de las labores básicas de instruir y educar?

Podemos afirmar que un profesor que no instruye adecuadamente a sus alumnos, al nivel de sus conocimientos más o menos incipientes y de acuerdo a lo que exige la materia en cuestión, perderá toda autoridad moral para tratar de formarles el criterio y el carácter.

La instrucción puede parecer poco importante si la comparamos con la formación de esas dos habilidades, pero es pura apariencia. ¿De qué sirve a una persona tener criterio y carácter si no sabe cómo realizar el trabajo específico que se le confía?

Lo mismo ocurre a quien tiene instrucción pero no carácter, de nada le servirá saber qué debe hacerse en cada momento si a las primeras dificultades se desalienta. O a una persona bien instruida en alguna profesión y con carácter, pero sin criterio: creará conflictos, no sabrá cómo jerarquizar las múltiples tareas a que ha de abocarse un equipo de trabajo, ni distinguir entre una desviación leve de una grave.

¿Falla el criterio?, habrá carácter para cosas como corrupción, arrogancia, prepotencia, mercantilismo... ¿Falta carácter?, quiebra de propósitos, incapacidad para luchar, desánimo o rechazo de un proyecto a las primeras dificultades. Fáciles explosiones cuando no se le da la razón, fáciles depresiones o tristezas a las primeras dificultades y, sobre todo, no es una persona confiable. No se le pueden encargar tareas delicadas que exigen fortaleza de ánimo y tesón.

No se forma el carácter con sermones ni exhortaciones, sino con la exigencia del profesor y el ejemplo de su propia conducta. Baste decir que en ocasiones resulta positivo hacer una alegoría entre el educador universitario y los padres, educadores por excelencia. Un padre o madre, que exijan a sus hijos cosas que ellos no hacen, crean reticencia o, mejor, repugnancia hacia esas metas que quieren inculcarles. Es la famosa frase de Emerson: «lo que eres no me deja oír lo que dices».

Algunos profesores son impuntuales, otros entregan tarde los resultados de los exámenes que aplican, o bien, explotan llenos de cólera ante un suceso de ordinaria administración en las aulas, como que dos alumnos conversen, uno se duerma, otro salga del salón… Si el profesor pierde la serenidad y se deja llevar por la ira, el ejemplo para los alumnos será de falta completa de templanza, es decir, de autodominio.

Puede ser poco equitativo, al calificar exámenes beneficiar a quienes le simpatizan y reprobar a los que le resultan antipáticos; con lo que falta a la justicia y al orden. Se puede decir tanto sobre cómo repercute esto en los alumnos que más valdrá dejarlo para otro momento.

Hay un elenco de actitudes o virtudes (como las denominaban los griegos y romanos de la antigüedad y también los pueblos orientales) que desde hace muchos siglos se consideran claves en la formación del criterio y el carácter de los alumnos: orden, justicia, fortaleza, ecuanimidad, templanza, etcétera. A sus opuestas podríamos denominarlas «actitudes que destruyen un esfuerzo educativo integral». Analicemos algunas:

1. Populismo

Actúa así el profesor que desea resultar simpático a toda costa a los alumnos, al director o a otros profesores. Con esta actitud casi siempre se vulnera algún deber de justicia y de profesionalismo, por ejemplo:

a) Criticar frente a los alumnos a otros profesores, directivos, o políticas y reglamentos de una universidad, para aparecer ante ellos como un profesor valiente y libre, simpático y ubicado siempre del lado de los alumnos. Ordinariamente coincide que esta clase de profesores son incapaces de comunicar esas críticas a los directivos o a los colegas tan mal juzgados, porque no les interesa arreglar el entuerto que fulminan con sus diatribas. Semejante actitud implica falta de lealtad y justicia para con la institución y sus colegas.

Esos profesores piensan que nadie descubrirá su doble discurso con colegas y directivos, a quienes adulan cuando están presentes y critican a sus espaldas, porque se creen grandes diplomáticos, pero se equivocan. En una universidad, aun de grandes dimensiones, toda crítica termina difundiéndose con todo y autor.

b) Acordar algunas decisiones con los alumnos contrariando la normativa de la institución, sus políticas, prescindiendo de acuerdos previos o de las personas responsables. Ejemplo: cancelar clases por motivos inconsistentes, cambios de fechas en exámenes, excepciones a quienes gritan más pidiendo misericordia en las calificaciones etcétera.

c) Vulgaridad. Cuando al profesor no le importa bajar el nivel intelectual de la clase con su vocabulario, chistes de mal gusto o expresiones altisonantes. Estos profesores deforman el honor y dignidad de las funciones universitarias. Actitudes así no se dan jamás en los clásicos o en los grandes líderes políticos. Es indispensable distinguir el humor que podemos emplear en un aula universitaria del usual de una taberna.

2. Apasionamiento

Por supuesto, es conveniente que un profesor ponga pasión en su clase, pero desastroso que se deje llevar por emociones para premiar o condenar de antemano intervenciones y evaluaciones de sus predilectos o sus proscritos. Es dejarse llevar por simpatías o fobias, por resentimientos, suspicacias y, en ocasiones, por una personalidad emocionalmente desequilibrada.

También incurren en estos defectos quienes tienen reacciones desmedidas de cólera o un entusiasmo artificial para agradar al auditorio. Ciertamente en ocasiones además de que se debe actuar en justicia castigando, es lógico que también se experimente afectivamente gran antipatía por el alumno en cuestión. Sin embargo, la razón es la que debe medir el acto de respuesta, no el apasionamiento.

3. Debilidad

Hay profesores que por falta de carácter no se atreven a mantener el orden en clase o a exigir en los exámenes un esfuerzo progresivo de los alumnos al nivel de una cátedra universitaria. Puede decirse que se manifiesta un exceso de benevolencia cuando la mayoría del grupo saca calificación máxima y no existe ningún reprobado. Es signo inequívoco de debilidad del profesor. También cuando el profesor permite el «copiadero» y no se esfuerza para vigilar la honestidad de los alumnos al contestar exámenes. Esta falta de carácter trasmina de alguna forma a los alumnos, quienes se acostumbran a salir del paso con esfuerzos mediocres y empiezan a ver con naturalidad que el profesor se haga de la vista gorda frente al fraude.

4. Violencia

Es falta de carácter que el profesor se deje dominar por la ira u otro tipo de susceptibilidades. También puede ser una idea equivocada de la excelencia académica el caso de los profesores que reprueban a más de la mitad del grupo. Algo anda mal, sobre todo si no ocurre lo mismo con otros profesores que saben exigir.

El profesor excesivamente exigente se reprueba a sí mismo, demuestra que ni aun los alumnos que hacen un esfuerzo razonable han entendido su materia o pueden seguirle el paso que, por excesivo, representa también una injusticia. Nadie da lo que no tiene. Ordinariamente esta violencia se origina en la falta de experiencia académica con su correspondiente inseguridad personal. Algún profesor que no domina su clase quiere salir al paso de cualquier crítica a base de violencia: reprobar a la mayoría.

La inseguridad, además de provenir de un escaso dominio de la materia, puede tener su fuente en otros factores: fracasos anteriores o timidez excesiva acompañada de carácter revanchista. Alguien tiene que pagar la tensión que vive el profesor inseguro.

La violencia es un precedente nefasto para que los alumnos asuman actitudes ecuánimes y equilibradas en el trato con sus compañeros y más adelante en su vida profesional. Es notorio cómo muchos de los que la sufren, en lugar de evitarla cuando deben conducir grupos humanos, repiten exactamente el esquema del profesor violento, en ocasiones reforzado.

5. Impuntualidad

La impuntualidad se da en la asistencia a clase o en la entrega de calificaciones. Precedente pésimo que envía una señal equivocada sobre la falta de justicia que implica, parece que todo da igual o que quien tiene el poder puede ser impuntual. No le obligan los deberes de justicia que cualquier líder tiene con sus colaboradores.

La impuntualidad también es falta de carácter, casi siempre refleja una personalidad caprichosa o blanda. Muchas dificultades se evitarían en la vida profesional si los estudiantes hubieran sido formados en la puntualidad.

El mal se agrava cuando la impuntualidad versa sobre la entrega de calificaciones, ya que entonces el alumno no sabe qué debe hacer para el examen final, si su estudio fue suficiente o si ha comprendido bien la materia. Si supiera que no lo es, podría haber reforzado su estudio con más tiempo o con una metodología más adecuada.

El impuntual siempre tiene una causa que lo justifica. Muchas veces parece disco rayado. La mayoría de los habitantes del D.F. atribuye su impuntualidad al tránsito, sin considerar que otros, que siempre llegan a tiempo, circulan en la misma ciudad y con las mismas dificultades. Los casos de excepción son explicables, en cambio, resulta grotesco que un impuntual sistemático atribuya su pésimo hábito al tránsito o a otra causa.

6. Clases mal preparadas

Incurre en este detestable vicio quien deja todo para el último minuto. Le suele suceder al que después de un esfuerzo serio de preparación, acompañado de un razonable éxito al impartir la cátedra, se confía y, en el curso siguiente, no dedica un esfuerzo similar y se limita únicamente a los apuntes del curso anterior. También incurre en esta anomalía quien consulta un solo libro sin intentar enriquecer ese esquema acudiendo a otros textos. Hay profesores que, sin darse cuenta, repiten de generación en generación este dislate, incluso sus alumnos saben por sus compañeros del año anterior qué chistes cuenta y en qué momento.

Los alumnos se percatan perfectamente cuando el profesor repite un libro. Muchos llegan a clase con el texto y en vez de atender al profesor se ponen a leerlo, y con razón, ya que lo encontrarán más amplio y sin las lagunas que deja toda exposición oral.

Conocí a un profesor que todos los años destruía sus apuntes y volvía a preparar cada clase, amén de que consultaba siempre nuevos textos y sobre todo artículos de revistas, donde suelen aparecer los avances de las ciencias o las artes.

Quien se comporta de manera rutinaria ha renunciado a la excelencia y aspira a una áurea mediocridad, se trata de un profesor desordenado y por tanto muy irregular en la calidad de su clase. Estos vicios dejan en los alumnos la idea de que se pueden hacer las cosas sin calidad y que las medianías son suficientes para tener éxito en la vida.

7. Egolatría

Este defecto, muy relacionado con el apasionamiento y la inseguridad, consiste en un deseo casi enfermizo de aparecer como uno de los mejores profesores de la institución de que se trate, aunque la falta de experiencia o la excesiva juventud justifiquen que no sea el primero. Preocupados en exceso por su prestigio, ordinariamente sus poses y actitudes suelen ser ridículas y mueven más a la risa que a la admiración.

Al ególatra no le interesa saber si sus alumnos están aprendiendo, sino salir muy bien evaluado al final del curso. Más que educar, busca ser halagado o temido. No sabe rectificar cuando un alumno le hace ver que cometió una equivocación, o decir «no sé», porque le parece indigno de un catedrático.

Por lo general, tampoco acepta recomendaciones de la dirección de la Escuela o Facultad donde imparte clases, le repugna ser criticado; mientras que un hombre inteligente y funcional, al revés, teme no detectar sus defectos y agradece las observaciones que le hagan las autoridades universitarias para mejorar su clase.

El ególatra piensa que los alumnos no sospechan sus limitaciones; sin embargo, siempre se dan cuenta que el profesor no sabe y consciente o inconscientemente prefieren a un hombre sencillo que las reconozca abiertamente.

Este tipo humano, por otra parte, es víctima indefensa frente a la adulación y piensa que se desdora si reconoce méritos en quienes imparten la misma materia. Suele menospreciar a profesores más jóvenes o mejores que él, y le resulta traumático enterarse de que alguno salió mejor evaluado que él.

A un profesor equilibrado y maduro le da gusto saber que los jóvenes vienen empujando con calidad académica, y lejos de molestarse felicita a la institución que ha sabido seleccionarlos.

También el ególatra suele tener reacciones desproporcionadas, con frecuencia anda «sentido» con algún funcionario o profesor a quien no perdona cosas que casi siempre carecen de importancia.

Un profesor maduro tiene buen humor, acepta críticas e incluso suele resolver situaciones tensas y de agresión con facilidad, en razón de su ecuanimidad. Recuerdo el caso de la película Paper Chase, en que un alumno desesperado porque el profesor siempre encuentra puntos flacos cuando lo interroga, decide investigar la mente de su profesor para evitar sus trampas dialécticas. Llegado el caso, no lo consigue; furioso ante el revés y a riesgo de ser expulsado, insulta al profesor: «usted es un hijo de…», quien responde: «es lo único razonable que usted ha dicho en esta clase».

El ególatra jamás asistirá a un curso de perfeccionamiento didáctico o a oír expertos de su especialidad, ya que en su notoria autoridad y patente superioridad cree que perdería el tiempo o dejaría una mala impresión entre sus colegas o entre los alumnos, quienes deben pensar que nadie sabe más que él.

A esta clase de profesores sólo les interesa oír su propia voz, nunca fomentan el diálogo, ni ponen casos para discutir con los alumnos. Utilizan como tapadera su «libertad de cátedra». No se atienen a ningún temario, disfrutan narrando anécdotas en las que ellos son el personaje victorioso, violan los reglamentos porque «son para profesores normales no para gente de su talento».

En el fondo, también es un caso típico de quien esconde su inseguridad tras la arrogancia, autoritarismo, poco respeto a los alumnos, a su tiempo y a la justicia en las calificaciones. Cuando reprueba a un alumno no da razones, su explicación es «porque lo digo yo». Un exceso muy extendido que representa una grave injusticia.

EDUCAR EN LA CORTESÍA, EL ORDEN, EL RESPETO Y LA JUSTICIA

Estas virtudes requieren reflexión y estudio para encontrar en cada una el término medio, pero también exigen que el profesor las viva, las ponga en práctica y demuestre con su conducta que cree en dichos valores.

Por ejemplo, un profesor que no permite que el salón esté sucio al comienzo de la clase y ruega a los alumnos que le ayuden a limpiar y ordenar, recogiendo papeles, enderezando las sillas…, o el que antes de marcharse borra el pizarrón por respeto al profesor que le va a suceder, ambos dan una lección útil para sus alumnos en el futuro.

Estas personas buscan inculcar respeto hacia la cátedra universitaria, por eso no permiten a los alumnos presentarse con vestuario estrafalario o con sombreros o gorras, les pide que se descubran como una forma gráfica de demostrar el respeto. Ese lenguaje, del que toda organización universitaria tiene que echar mano si quiere cumplir su función educativa, no se expresa con palabras sino con símbolos.

También forma en la justicia el profesor que explica por qué pone una mala nota. En una época como la que vivimos, la sociedad siempre exige la justificación de las decisiones que toman quienes ocupan cargos de gobierno. Ordinariamente sólo los prepotentes contestan «porque lo digo yo».

El profesor que vive la cortesía y el respeto no abusa de la ironía, si la utiliza es siempre sin ofender a nadie; llama la atención con moderación, sin gritos ni aspavientos. Jamás grita en clase, domina con la vista a su auditorio y se gana su respeto y afecto.

Si realmente desea ser un educador, no se mantiene indiferente ante nadie, salvo que el número de alumnos imposibilite dar seguimiento a cada uno. Cuando no se da ese caso y sólo presta atención a los más atentos, los más estudiosos o simplemente los más simpáticos, deja de ser verdadero educador, en principio debería hacer algo similar a lo que un padre de familia: atender más a los que tienen más problemas.

Tal vez, ante un alumno arrogante quepa la actitud de ignorarlo hasta que modifique su postura, pero lo normal es que esté pendiente de todos y encuentre una palabra de ánimo o de exhortación para los que se van rezagando.

Un profesor que educa en el orden se atiene al programa, examina justamente sobre lo que advirtió que sería materia de examen. El que desprecia el orden y la justicia suele hacer preguntas que nadie puede contestar para afirmar su autoridad.

El profesor educador mantiene una actitud de escucha ante lo que piensan los alumnos de la materia, sus dificultades y perplejidades. Sabe escuchar y también mandar a otro momento las cuestiones que se desvían del tema de clase, pero, ni las desprecia ni contesta de manera destemplada que esa pregunta no viene a cuento.

Trata de comprender las preguntas y, cuando no sabe la respuesta lo dice con sencillez, ofrece estudiar a fondo la cuestión y pide a los alumnos que hagan lo mismo para establecer un diálogo en la clase siguiente y encontrar la mejor respuesta al problema.

Para ser querido y respetado no se rebaja ni se comporta como un alumno más. Deja clara su autoridad y misión conductora sin caer en el extremo opuesto de tratar con olímpico desprecio a los jóvenes. Lo normal es que surja una corriente recíproca de simpatía y afecto entre un profesor que respeta las virtudes mencionadas y sus alumnos.

DOS EJEMPLOS

Un profesor de Historia del Derecho preguntó a sus alumnos las razones por las que evaluaban tan bien a otro colega, le contestaron: «porque ese profesor nos amaba».

Yo pregunté en una ocasión a un profesor de Derecho Administrativo qué hacía para que sus alumnos estudiaran y lo respetaran tanto. Su respuesta fue: «realmente no sé cómo explicarlo, ya que hago lo que todo profesor hace en su clase». Pero uno de los presentes, que fue su alumno, intervino: «Yo sí sé por qué todos aprecian su clase. Es porque usted siempre fue puntual, vino al cien por ciento de sus clases, su exposición siempre estaba perfectamente preparada y era exigente y justo».

http://www.istmoenlinea.com.mx/articulos/27306.html

lunes, agosto 16, 2004

Praderas de manzanilla

No sabía que esta chica hubiera estado en mi tierra. Este tipo de planta es desconocida fuera. Ya no hay enmi pueblo, ¡no tengo pueblo! ¡cómo va a haber! El sabor amargo de la infusión que tan poco me gustaba de niña y que lo disfrazaba con un poco de limón. Pero mamá todavia consigue tomar todos los días la manzanillita. Le compraré el abc para que lo lea.


La manzanilla es una flor que no huele hasta que la deshaces con los dedos, o le pasas el cortacésped por encima, es decir, que da olor cuando ya no existe.

En cuanto veo como ayer por la mañana la manzanilla plenamente florecida, aunque sea sólo en un pequeño rodal, me acuerdo de Laguna de Cameros y de sus praderas en verano cubiertas de manzanilla, y de un pastor y de un perro, caminando por ellas. Pero recuerdo todavía mejor la casa que fuera una antigua posada, con nombre de pez, tal vez se llamaba sencillamente «El pez», y que aún conservaba su distribución primera, con cocinas en las habitaciones. En lo alto, en lo que era un desván o un sobrado, casi en penumbra, tan solo alumbrada por la luz de un ojo de buey, descansaba la manzanilla sobre las hojas de los periódicos, para secarse la flor lentamente con el aire de la sierra. Aquella imagen me impresionó aún más que la del campo y el pastor y el perro, y ahora pienso que tal vez lo que yo quise hacer de mi vida, estaba en ese desván, y que no ha consistido más que en tratar de poner una flor sobre las hojas del periódico.

Ojalá, cuando yo desaparezca de estas páginas, consiga dar el olor que da la manzanilla.

Mónica Fernández-Aceytuno

domingo, agosto 15, 2004

El tiempo y la hora en Logroño


La Asunción de la Santísima Virgen a los Cielos

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"Y apareció en el cielo una mujer vestida de sol,
con la luna bajo sus pies y 12 estrellas a
su alrededor. Más impresionante que un ejército
en orden de batalla". (Apocalipsis, 12).




EL RELATO DE UN SANTO

Un santo muy antiguo, cuenta así cómo fue la muerte de la Santísima Virgen.

Ella murió de amor. Era tanto el deseo de irse al cielo donde estaba su Hijo, que este amor la hizo morir.

Unos catorce años después de la muerte de Jesús, cuando ya había empleado todo su tiempo en enseñar la religión del Salvador a pequeños y grandes, cuando había consolado a tantas personas tristes, y había ayudado a tantos enfermos y moribundos, hizo saber los apóstoles que ya se aproximaba la fecha de partir de este mundo a la eternidad.

Los apóstoles la amaban como a la más bondadosa de todas las madres y se apresuraron a viajar para recibir de sus maternales labios sus últimos consejos, y de sus sacrosantas manos su última bendición.

Fueron llegando,y con lágrimas copiosas, y de rodillas, besaron esas manos santas que tantas veces los habían bendecido.

Para cada uno de ellos tuvo palabras de consuelo y de esperanza. Y luego, como quien se duerme en el más plácido de los sueños, fue Ella cerrando santamente sus ojos, y su alma, mil veces bendita, partió para la eternidad.

La noticia cundió por toda ciudad, y no hubo un cristiano que no viniera a rezar junto a su cadáver, como por la muerte de la propia madre.

Su entierro más parecía una procesión de Pascua que un funeral. Todos cantaban el Aleluya con la más firme esperanza de que ahora tenían una poderosísima protectora en el cielo, para interceder por cada uno de los discípulos de Jesús.

En el aire se sentían suavísimos aromas, y parecía escuchar cada uno armonías de músicas suaves.

Pero Tomás, Apóstol, no había alcanzado a llegar a tiempo. Cuando arribó ya habían regresado de sepultar a la Santísima Madre.

Pedro -dijo Tomás- no me puedes negar el gran favor de poder ir a la tumba de mi madre amabilísima y darle un último beso en esas manos santas que tantas veces me bendijeron.

Y Pedro aceptó.

Se fueron todos hacia su santo sepulcro, y cuando ya estaban cerca empezaron a sentir, de nuevo suavísimos aromas en el ambiente y armoniosa música en el aire.

Abrieron el sepulcro y en vez del cadáver de la Virgen, encontraron solamente... una gran cantidad de flores muy hermosas. Jesucristo había venido, había resucitado a su Madre Santísima y la había llevado al cielo.

Esto es lo que llamamos la Asunción de la Virgen (cuya fiesta se celebra el 15 de agosto).

¿Y quién de nosotros, si tuviera los poderes del Hijo de Dios, no hubiera hecho lo mismo con su propia Madre?

El 1o. de noviembre de 1950 el Papa Pío XIII declaró que el hecho de que la Virgen María fuera llevada al cielo en cuerpo y alma es una verdad de fe que obliga a ser creída por todo católico.

Antes de esta declaración habían llegado a Roma memoriales del todas las Universidades Católicas del mundo y de todos los obispos del orbe, pidiendo que el Papa declarara Dogma de fe que María fue llevada en cuerpo y alma al cielo.

En los 3,000 colegios de la Familia Salesiana se rezaban cada día, desde hacía muchos años, tres Gloriapatris, por orden de San Juan Bosco, para que el Papa declarara el Dogma de la Asunción.

De sólo España habían llegado a Roma ya 727,000 firmas pidiendo la declaración del dogma de la Asunción.

San Alfonso Rodríguez vio un 15 de agosto cómo fue la recepción de la Santísima Virgen en el cielo el día de su llegada, y quedó extasiado, inmensamente emocionado.

San Esteban, Rey de Hungría, celebraba con mucha solemnidad la fiesta de la Asunción de María el 15 de agosto, y ese día fue llevado por Dios a la eternidad.

San Juan Berchmans, y San Estanislao de Kostka, jóvenes jesuitas, deseaban ir a celebrar en el cielo la fiesta de la Asunción. San Juan Berchmans murió el 14 de agosto, y San Estanislao en la mañana del 15, con el rosario en la mano y pronunciando los santísimos nombres de Jesús y María, y fueron a celebrar la gran fiesta de Asunción al cielo.

Santa Teresa dice que vio un día de la la Asunción cómo fue la llegada de la Santísima Virgen al cielo y que desde entonces quedó con el inmenso deseo de sufrir y trabajar con conseguirse un puesto en el paraíso.

"Que hermoso es tener una madre que no se me va a morir". (P. Ortúzar).

sábado, agosto 14, 2004

En el portal católico El Testigo Fiel

Me encantó esta noticia que reproducen de Aci:

Internos de penal peruano ceden sus alimentos a damnificados del sur del país

LIMA, 14 Ago. 04 (ACI).- El Obispo del Callao, Mons. Miguel Irizar, visitó a los internos del penal de máxima seguridad “Miguel Castro Castro”, quienes le hicieron entrega de cuatro toneladas de víveres correspondientes a cuatro días de su alimentación en el penal, que serán donados a los damnificados por la intensa ola de frío que azota el sur del país.

La donación fue hecha en el marco de la campaña “Abrigando al Sur” que llevan a cabo el Obispado del Callao, la Municipalidad Provincial, la Región y Multimercados Minka.

La aportación de los internos del penal incluye productos como arroz, frijoles y azúcar, entre otros.

En representación de los internos, el Presidente del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), Wilfredo Pedraza, entregó la donación a Mons. Irizar, quien destinará los productos a través de Cáritas diocesanas de las zonas afectadas.

El Prelado compartió unos momentos con los internos del penal animándolos a no perder la esperanza, y agradeció el gesto que debe servir de ejemplo para todos. “Nadie puede sentirse excluido y no dar la mano al que sufre”, señaló el Obispo.




jueves, agosto 12, 2004

miércoles, agosto 11, 2004

La revolución francesa y el matrimonio

Del nuevo Estado revolucionario francés emanaron formas particulares de contemplar instituciones tradicionales como la familia. La invasión de terrenos antes reservados al ámbito de lo puramente personal o privado fue una constante durante los años de la Revolución, quedando muchos de los rasgos o aspectos de esa invasión incorporados a la legislación francesa y al derecho internacional.

El matrimonio, institucionalización religiosa de la unidad familiar, se secularizó, siendo considerado un contrato civil. A partir de este momento, el Estado interviene en las uniones matrimoniales mediante un representante que garantiza la legalidad de la unión, sin cuya presencia la ceremonia carece de validez. Igualmente, el Estado reglamentó el matrimonio estableciendo los requisitos necesarios para poder contraerlo, los aspectos formales y legales del mismo y las consecuencias de la unión para la futura prole.Además de sobre el matrimonio, otros aspectos relacionados con el ámbito familiar se vieron afectados por la inmiscusión del Estado en los asuntos privados. Así, por ejemplo, se regularon los procesos de adopción, se otorgaron ciertos derechos a los hijos naturales, se legalizó el divorcio y se restringieron los poderes paternos, en especial la facultad de desheredar a los hijos. Siguiendo a Lynn Hunt, en el capítulo correspondiente de la "Historia de la vida privada" (dirigido por Ariès y Duby), los niños, al decir de Danton, "pertenecen a la República antes que a sus padres".

La creación de tribunales de familia dio un paso más en este sentido. Su finalidad última era procurar una vía de intervención de la familia por parte del Estado, imponiendo su control sobre el familiar o el eclesiástico.Pero, ¿por qué ese afán por controlar y reglamentar hasta ámbitos tan puramente privados? Desde luego, la finalidad de los revolucionarios y su nuevo orden social era procurar la felicidad de los individuos, garantizar la igualdad y fabricar una nueva sociedad basadas en principios de libertad y equilibrio. No se les escapaba que, para lograrlo, debían realizar profundas transformaciones en un orden, el antiguo, que ya llevaba demasiado tiempo en vigencia.

Los cambios, pues, habrían de tener efecto a medio o largo plazo, es decir, empezando a trabajar por la base de la sociedad -la familia y los niños- mediante las herramientas adecuadas -las leyes y la educación-, para, mediante la creación de un individuo totalmente nuevo lograr una sociedad transformada. Se hacía necesario, pues, intervenir hasta en los más íntimos y recónditos rincones de la sociedad para poder cambiarla, más aun teniendo en cuenta la fuerza de la tradición y la resistencia al cambio de instituciones y estructuras firmemente asentadas. Una sociedad de individuos libres y felices, pensaban, sería necesariamente libre y feliz. Así, el Estado debía garantizar y velar por la libertad individual, interviniendo en contra de instituciones que la coartaban o limitaban, como la familia o la Iglesia, aun a costa de mostrarse a sí mismo paternalista o tiránico.

lunes, agosto 09, 2004

Esposa, madre, profesional y santa



Gianna Beretta Molla

Preguntas sobre los fines del matrimonio

En una conversación se sacó el tema. Creo que Hervada lo explica bastante bien y me ahorra el mecanografiar el texto del libro: Diálogos sobre el amor y el matrimonio. Un clic en el título

sábado, agosto 07, 2004

De C.S Lewis

¿Qué significa eso de que tengo que amar a mi prójimo como a mí mismo?; ¿concretamente, cómo me amo a mí mismo?

Si lo pienso un poco, encuentro que no tengo exactamente un sentimiento de cariño o afecto por mí, y ni siquiera gozo siempre de mi propia compañía. Así es que aparentemente "Ama a tu prójimo" no significa "siente cariño" por él o "encuéntralo atractivo". Eso es obvio, en realidad, porque no se puede sentir cariño por una persona haciendo un esfuerzo.

¿Pienso bien de mí mismo, creo que soy un sujeto agradable? Bien, temo que a veces sí lo hago (y, sin duda, ésos son mis peores momentos), pero ésa no es la razón de que me ame. De hecho, es al revés: podré decir que "me soy agradable porque me quiero a mí mismo" ; pero nunca diré que "me quiero a mí mismo porque me agrado". Así es que amar a mis enemigos aparentemente tampoco significa creerlos agradables. Y eso es un enorme alivio; porque a veces imaginamos que perdonar a nuestros enemigos significa darse cuenta de que, después de todo, realmente no son tan malas personas, cuando es evidente que lo son.

Demos un paso más. En mis momentos más lúcidos no sólo no me creo un hombre agradable, sino que sé que soy bastante odioso. Algunas de las cosas que he hecho me producen horror y disgusto. Así es que aparentemente se me permite abominar y odiar algunas de las cosas que hacen mis enemigos. Y ahora que lo pienso, recuerdo a algunos maestros cristianos que me decían hace mucho tiempo que debo odiar las acciones de un hombre malo, pero no odiar al hombre malo; o, como ellos lo decían, odiar el pecado pero no al pecador.

Durante mucho tiempo pensé que ésta era una distinción tonta que se quedaba en sutilezas: ¿cómo se podía odiar lo que un hombre hacía y no odiar al mismo hombre? Pero años después se me ocurrió que había una persona a quien yo le había estado haciendo eso durante toda mi vida: yo mismo.
Por más que me repugnara mi propia cobardía o soberbia o codicia, seguía queriéndome. Sin la menor dificultad. De hecho, la razón exacta de que yo odiara esas cosas es que amaba al hombre: justamente porque me amaba, me dolía encontrar que era la clase de persona que hacía esas cosas.
Por eso, el cristianismo no quiere reducir ni en un átomo el odio que sentimos por la crueldad y la traición. Debemos odiarlas. No debemos retractar ni una sola de las palabras que hemos dicho contra ellas.
Pero el cristianismo sí quiere que las odiemos de la misma forma en que odiamos algo en nosotros mismos: lamentando que esa persona lo haya hecho, y esperando que -si de alguna manera es posible- de algún modo, alguna vez, en algún lugar, pueda sanar y hacerse humana nuevamente.

Es fácil engañarse sobre esto. La verdadera prueba es ésta:
Supongamos que uno lee en el diario una historia de atrocidades inmundas cometidas por nuestros "enemigos". Supongamos que después surge algo que indica que esa historia podría no ser completamente verdadera, o no tan mala como se la presentó.
Lo primero que uno siente, es ¿"gracias a Dios que ni siquiera ellos son tan malos", o un sentimiento de desilusión, e incluso una decisión de aferrarse a la primera historia por el simple placer de creer a nuestros enemigos lo más malos posibles? Si lo segundo, es de temer que se trate del primer paso en un proceso que, si lo seguimos hasta el final, hará demonios de nosotros. Uno empieza a desear que el negro sea un poquito más negro. Si damos rienda suelta a ese deseo, más tarde desearemos ver el gris como negro, y luego ver el blanco mismo como negro. Finalmente, insistíremos en ver todo -Dios y nuestros amigos, incluso nosotros mismos- como malo, y no podremos parar de hacerlo: nos quedaremos fijos para siempre en un universo de odio puro.

De C.S Lewis

miércoles, agosto 04, 2004

Conciencia y disciplina de partido

Con motivo de algunos problemas surgidos en la política de nuestro país, se ha levantado la cuestión moral del caso que hay que hacer a la disciplina de partido en su relación con la conciencia.

Desde el punto de vista moral está claro que el criterio último de moralidad es la conciencia personal, lo que no significa que yo y mi conciencia podamos hacer lo que nos dé la gana, sino que, si somos creyentes, hemos de intentar hacer lo que Dios espera de nosotros, y si no somos creyentes, lo que nos piden los valores que profesamos, como pueden ser la honradez y la honestidad.

Para un católico tratar de hacer la voluntad de Dios supone, ante todo, formar su conciencia. Para ello cuenta con la ayuda que nos proporciona la revelación de Dios, las enseñanzas de la Iglesia y los conocimientos científicos. Lo que sí debe tener muy claro es que "hay que obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hch. 5,29) y que el actuar contra su conciencia es una inmoralidad que no puede justificarse bajo ninguna razón, aunque sea la disciplina del partido.

Por ello si un diputado desobedece la doctrina clara de la Iglesia en un tema importante y con más razón en todos, por supuesto no es un buen católico y en casos muy graves ni siquiera es católico, por lo que habría que pedirle que no tenga la hipocresía de presumir de ello. En cambio como lo que nunca sabremos es si actúa o no contra su conciencia, no podemos juzgarle por ello, porque como dice el viejo dicho latino: "de internis, neque Ecclesia", es decir de lo que pasa en mi interior, nadie puede juzgarme, aunque sí podemos pensar desde fuera si su actuación es buena o mala desde el punto de vista de la moral católica y también de la moral civil.

Pedro Trevijano

lunes, agosto 02, 2004

Nuestra Señora de la Esperanza en El testigo Fiel



Dios te salve María,
llena eres de gracia
El Señor es contigo,
bendita tu eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén


sábado, julio 10, 2004

Webs que merecen la pena

Pontealdía con todas las preguntas del Opus Dei y muchos libros, muy interesantes. Gracias Cesare Cavalleri!

Críticas al Opus Dei:una respuesta personal

Itinerario jurídico del Opus Dei y otros enlaces muy buenos

jueves, julio 01, 2004

domingo, junio 27, 2004


¡Qué rico helado! Posted by Hello

Acabo de encontrar esta foto... No es que sea malvada es que todos querían mi postre: me había puntado al menú infantil. Así cualquiera ;)

sábado, junio 26, 2004

: : Tengo una cuenta de Gmail : :

No sé qué hacer con ella. Bueno, tengo una ya, la que uso... la otra no sé para quién.

jueves, junio 24, 2004

¿VALE LA PENA CASARSE?

Mi amigo Joaquín, con el que la otra tarde echamos un párrafo, para comentarme, como le había dolido una carta que habia leído esa mañana en periódico local, y para colmo me manifestaba que conocía al intercepto, y como sabe que no acepto hablar mal de nadie que no esté presente, y entonces decidimos hablar de otra cosa; mira Ramón, por los muchos años dedicado a la enseñanza, he tenido mucho contacto con los jóvenes, y me comentaba que hoy los jóvenes aseguran que no ven razón alguna para contraer matrimonio; se quieren, y en ello encuentran una justificación sobrada para vivir juntos; estimo, me comentaba, que están equivocados, pero los comprendo perfectamente.

Y es que las leyes y los usos sociales han arrebatado al matrimonio todo su sentido: en primer lugar, la admisión del divorcio elimina la seguridad de que se luchará por mantener el vínculo; en segundo lugar, la aceptación social suprime la exigencia de fidelidad; y por último, la difusión de contraceptivos desprovee de relevancia y valor a los hijos; ¿Qué queda, entonces, de la grandeza de la unión conyugal?, ¿con qué objeto, pasar por la Iglesia o por el juzgado? Vistas así las cosas, a quienes sostienen la absoluta primacía del amor habría que comenzar por darles la razón...ya que es imposible quererse bien, a fondo, sin estar casado; y seguía consolando a Joaquín, lo que acabo de sostener no es nada extraño; en todos los ámbitos de la vida humana hay que aprender y capacitarse; por qué no es el del amor, que es a la par la más gratificante y dificil de nuestras actividades; para poder querer de veras hay que ejercitarse, igual que, por ejemplo, hay que templar los músculos para ser un buen atleta.

Nuestra cultura no acaba de entender el matrimonio, ya que lo capacita para amar de una manera real y efectiva: lo contempla como una ceremonia, y un contrato, un compromiso; el sí es un acto profundísimo, de libertad y amor, inigualable, por el que dos personas se entregan plenamente y deciden amarse de por vida.

No se trata de teorías; cuanto acabo de exponer tiene claras manifestaciones en el ámbito psicológico; el ser humano sólo es feliz cuando se empeña en algo grande, que efectivamente compense el esfuerzo; y lo más impresionante que un varón o una mujer pueden hacer es amar; vale la pena dedicar toda la vida a amar cada vez mejor y más intensamente; en realidad, es lo único que merece nuestra dedicación: todo lo demás, todo, debería ser tan sólo un medio para conseguirlo. Pues bien, cuando me caso establezco las condiciones para consagrarme sin reservas a la tarea de amar; por el contrario, si simplemente vivimos juntos, y aunque no sea consciente de ello, todo el esfuerzo tendré que dirigirlo, a defender las posiciones alcanzadas, a no perder lo ganado. Todo, entonces, se torna inseguro: la relación puede romperse en cualquier momento.

Todo lo cual parece avalar la afirmación de que «lo importante» es quererse; me parece correcto; el amor es efectivamente lo importante; no hay que tener miedo a este idea; pero ya he explicado que no puede haber amor cabal sin donación mutua y exclusiva, sin casarse; los papeles, el reconocimiento social, no son de ningún modo lo importante...pero, en cuanto confirmación externa de la mutua entrega, resultan imprescindibles; es verdad que, a la vista de lo expuesto, bastantes se preguntan: ¿Cómo puedo yo comprometerme a algo para toda la vida, si no sé lo que ésta me deparará?, ¿cómo puedo estar seguro de que elijo bien; a mi pareja? A todos ellos les diría, antes que nada, que para eso está el noviazgo: un periodo imprescindible, que ofrece la oportunidad de conocerse mutuamente y empezar a entrever cómo se desarrollará la vida en común.

Después, si soy como debo, ya se bastante de lo que pasará cuando me case: sé, en concreto, que voy a poner toda la carne en el asador para querer a la otra persona y procurar que sea muy feliz; y si ese propósito es serio, será compartido por el futuro cónyuge: el amor llama al amor; podemos, por tanto, tener la certeza de que vamos a intentarlo por todos los medios; y entonces es muy difícil que el matrimonio fracase; por otro lado, resulta ingenua la pretensión de disidir la viabilidad de un matrimonio por la capacidad sexual, de sus componentes: ¡como si toda una vida en común dependiera o pudiera sustentarse en unos actos que, en condiciones normales, suman unos pocos minutos a la semana!; pero es que la mejor manera de conocer a nuestro futuro cónyuge en ese ámbito consiste, como antes sugería, en observarlo en los demás aspectos de su vida, y tal vez principalmente en los que no se relacionan directamente con nosotros: reflexionar sobre el modo cómo se comporta en su familia, en el trabajo o estudio, con sus amigos o conocidos; si en esas circunstancias es generoso, afable, paciente, servicial, tierno, desprendido.., puede asegurarse, sin temor al engaño, que a la larga esa será su actitud en la relaciones intimas.

Pero se puede ir más al fondo: no es serio ni honrado probar a las personas, como si se tratara de caballos, de coches o de ordenadores; a las personas se las respeta, se las venera, se las ama; por ellas arriesga uno la vida, se juega como decía Marañón, a cara o cruz, el porvenir del propio corazón.
Además, la desconfianza que implica el ponerlas a prueba no sólo crea un permanente estado de tensión difícil de soportar, sino que se opone frontalmente al amor incondicionado que está en la base de cualquier buen matrimonio.

A lo que cabe añadir, otro motivo todavía más determinante: no se puede, es materialmente imposible, aunque parezca lo contrario, hacer esa prueba, porque la boda cambia muy profundamente a los novios; no sólo desde el punto de vista psicológico, al que ya me he referido, sino en su mismo ser: los modifica hondamente, los transforma en esposos, les permite amar de veras: ¡antes no es posible hacerlo!

RAMÓN BAENA

De la Tribuna de Albacete

miércoles, junio 23, 2004

Soy javier Posted by Hello Posted by Hello Marisol

San Josemaría

El sábado es San Josemaria fundador del Opus Dei

Un sitio para fotos

Fotos en blogger. Veré si acabo enterándome cómo poner fotos aquí y compartirlas.

Centro Jurídico Tomás Moro

Centro Jurídico Tomás Moro en marcha http://www.europapress.es/europa2003/noticia.aspx?cod=20040622210547&tabID=1&ch=68

Y también en http://www.elmundo.es/elmundo/2004/06/23/madrid/1087997615.html

lunes, junio 21, 2004

:: Nueva biblioteca Digital ::

De La Argentina, claro. Mirasala Hay de todo como en botica. No hay que suscribirse y se puede descargar ad libitum. Tiene cuatro galerías con los cuatro puntos cardinales. Está concebida como una copia de seguridad de nuestros libros. Me encanta tener la edición digital de mis libros, pues la consulta es muy rápida y el trabajo muy fácil y la cita muy fácil.

sábado, junio 19, 2004

::::: Un hijo especial, un regalo de Dios :::::

Me sorprendió leer en las cartas al director de "la estrella digital" esta de un médico conocido en un foro. Espero saber más de lo que le pasa, pero no me atrevo a inundar su cuenta de mp con tanto mensaje. A ver si lo localizamos y nos cuenta.

Carta de amor a un hijo especial

Querido Pepo:
Diantre, qué nudo en el pecho cuando viniste. Pálido el rostro, inestables las piernas, hueco el cerebro, a poco caigo de bruces cuando, trayéndote en brazos, la estoica enfermera me espetó sin reparo: "éste es su hijo". A poco arrastro al tío Paco, en mi derrumbar. Prestos, solícitos, enérgicos, varios brazos familiares me evitaron un violento aterrizaje, pero no consiguieron mantenerme erguido un minuto.

Derribado en el suelo, fuentes de fino sudor encharcaron mi rostro y vestimenta. Una parca lengüeta de espuma blanca apenas asomó entre mis labios, enmudecidos, mientras un amago de convulsión sacudió mis miembros. - Despierta Pepe, despierta, es tu hijo, míralo qué majo. Entreabiertos los párpados escudriñé rostro a rostro a los familiares que
me rodeaban, y mentalmente hice lo propio con todos los ausentes, de primero, de segundo orden, de cualquier grado de parentesco. Ninguno. Nadie que yo conozca tiene rasgos tan extraños.

- Dios mío, ¿qué me has hecho? Conforme te desarrollabas se hacía más evidente tu diferencia. Crecías muy despacio.

Cabeza pequeña, orejillas de implantación muy baja, gigante lengua siempre estorbando entre los dientes, manos y pies anchos y cortos, unos ojos inclinados orientales inolvidables, y un gesto entre serio y cariñoso al que me costó adaptarme. Mi vida cambió contigo, Pepo. No sé de qué manera me hice adicto al tacto de tus toscas, cortas manitas. Tocarlas, estrecharlas, acariciarlas, besarlas me embarga de gozo, de paz, de bienestar, de orgullo. Desde el fondo de unos párpados rasgados, tus ojillos plácidos, afables, desprenden, contagian ternura, sosiego, amor y enseñanzas a raudales. No puedo, nadie puede, contener una lágrima y una sonrisa cuando te acercas.

Tardé algún tiempo en entenderlo, pero ahora lo tengo muy claro. Dios me ha enviado un ángel al que hemos bautizado Pepo. Cuando tienes cerca un ángel y le observas detenidamente te das cuenta de muchas cosas que habitualmente pasan desapercibidas, y empiezas a experimentar sutiles gozos de detalles cotidianos aparentemente triviales o aburridos. El trabajo ya no es tan hosco. Tras el mostrador de la oficina ahora no tengo huraños usuarios caprichosos sino personas que sufren problemas por resolver. En la cola del autobús los extraños no son tanto. Me pregunto cuántos de ellos tendrán, como yo, un ángel esperándoles en casa para colmarles de abrazos y carantoñas.

Los paseos por el parque, por el campo, son un gozo que jamás había experimentado. Ni siquiera siendo niño percibí lo hermosa que es una hoja caída en otoño, una pelota de nieve con la que hacer un muñeco, la margarita que se deja deshojar entre sies y noes, tu corto brincar cuando llega la última olita a la playa. Es un gozo vivir tan solo para vivir. Respirar aire en las calles, beber agua del grifo, comer el pan aunque esté duro, ver la gente pasar, oír el murmullo de las conversaciones, y tenerte sentado sobre mis rodillas deleitándote de las cosas sencillas, disfrutando los actos corrientes del vivir cotidiano. Cuántas, cuantísimas experiencias gratificantes y placenteras he tenido la oportunidad de disfrutar gracias a la sensibilidad dormida que has despertado en mi alma. Por ellas doy gracias a diario a la Providencia que te nos ha enviado.

Los días se hicieron cortos, entretenidos, siempre jubilosos, disfrutando de tu grata compañía, pero han pasado más de prisa de la cuenta. Ahora, Pepo, eres un niño adulto, sonriente y bonachón, que hace amigos por donde pasa.

Tu madre y yo nos estamos haciendo ancianos, paseando cogidos de tus manos. Un semáforo en verde, un tropel de ciudadanos cruzando confiados, junto a nosotros, mientras un alocado motorista ignora toda regla y embiste contra el gentío. Protestas, gritos, hasta insultos, no lograron detener la brutal embestida, que te arrolló, pobre Pepo Con lo que te gusta ver las carreras de motos, ¿quién te iba a decir que un día una de ellas, alocada, iba a venir intempestivamente para arrancarte cruelmente la vida?. Alguien te besó reiteradamente en la boca, con besos de vida, mientras otro transeúnte golpeó con vigor y ritmo tu pecho sin descanso. Fueron minutos de angustia que duraron siglos. Tu madre y yo, con las córneas translúcidas de lágrimas retenidas, apenas distinguíamos un difuso tropel de gentes haciendo un corro en torno a ti.

- Respira, respira.
- gritó alguien.
- Dejad paso a la ambulancia.
- Pepo, por Dios, no te nos vayas.

Sabemos que, detrás de las cortinas que rodean tu cama, en el fondo del corazón que irrigan, escudriñan y limpian tantos catéteres, cables y sondas que te han plantado, tú sigues oyéndonos sin necesidad de palabras, entendiéndonos sin precisar un gesto, queriéndonos aunque a veces no nos lo merezcamos. Sin ti, ¿cómo sabríamos paladear el melancólico dulzor de los atardeceres sombríos, quién nos señalaría la magia de la gota de rocío atrayendo al lento caracol, cuándo acertaríamos a encontrar la salida a los ingratos pequeños infortunios del vivir de cada día?

Hemos aprendido tanto de ti, hemos gozado tanto de esa vital sabiduría cotidiana que nos has ido enseñando, que me aterra imaginar tener que pasar tan solo un día en este mundo sin tu ayuda, sin tu apoyo, sin tu compaña. Tu madre y yo necesitamos tu alegría, tu inocencia, tu bondad, tu complacencia, para enfrentarnos al cotidiano vivir, con frecuencia tan lesivo.

Pepo, cariño, tú que estás tan cerca de Él, pídele una aplazamiento. Ruégale que bendiga a tu familia una vez más. Que aún nos permita pasear cogidos de tu mano algún tiempo, hasta que llegue el momento definitivo de irnos, de ser posible, insiste en ello, ruégalo, todos juntos, de una vez. Él, que es justo y misericordioso, no debería separarnos en este mundo, al que nos fuiste enviado como la mejor de las bendiciones, la felicidad.
Te quiere mucho, Tu padre.

Dr. Antonio Guijarro Morales

::::: Comienza el verano :::::

El verano comenzará a las 2,57 horas del lunes en la que será la jornada más larga del año, con unas 15 horas de luz solar, 6 más de las que tendrá el día más corto, el 21 de diciembre, informa el Observatorio Astronómico Nacional (OAN).

Es previsible que el 21 de junio, que es cuando se celebra en el hemisferio norte el momento en que el Sol alcanza el punto más alto sobre el horizonte, es decir, el solsticio de verano, las temperaturas en la Península Ibérica asciendan ligeramente según el Instituto Nacional de Meteorología (INM).

En esta ocasión, el verano durará exactamente 93 días, 15 horas y 33 minutos, según explica el Observatorio Astronómico en su página "web". Pese a que el lunes será la jornada del año más larga, no será el día en el que el Sol salga más temprano (lo que ocurrió el pasado 14) ni cuando se ponga más tarde (que sucederá el próximo 27 de junio).

Además del solsticio de verano, otro fenómeno astronómico destacado en estas fechas es "el afelio", el máximo alejamiento anual entre la Tierra y el Sol, que se dará el próximo 5 de julio con una distancia entre ellos de 152 millones de kilómetros.

La primera luna llena del verano será el 2 de julio y la siguiente 29 días después, con la particularidad que supone que dos lunas llenas se vean en un mismo mes. También se observarán ocasionalmente las llamadas "lluvias de estrellas", en realidad meteoros, y en particular, las "delta Acuáridas", cuyo máximo ritmo se da alrededor del 30 de julio, y las "Perseidas", que podrán verse sin telescopio sobre el 12 de agosto con más intensidad, al estar cerca de esa fecha la luna nueva.

jueves, junio 17, 2004

::::::Sobre piratería...

Acabo de leer este artículo de Domènec Melé, muy clarito.

::::::: El Testigo Fiel ::::::

Pues nada, que el tiempo pasa volando y el portal católico EL Testigo Fiel ya cumple un añito el domingo. ¡quién nos lo iba a decir hace un año. Abel nos prepara uns sorpresa... estoy impaciente.



Bueno, espero que la visitéis y a ver a qué nos invitan ;-)

:::::::::Os gusta mi nuevo diseño?::::::::::::::::

Acabode poner este diseño, ya me diréis si os gusta.

miércoles, junio 16, 2004

::::: Hola Jesús :::::

Hace mucho que no escribo, veré qué te cuento, espero tus visitas y tus comentarios.

He encontrado una lista de advocaciones marianas, cada vez tengo menos claro el Perú. aquí

Qué sobri más guapa tengo Posted by Hello

sábado, junio 12, 2004

Este milagro es muy conocido y al mismo tiempo muy documentado

MUY pocas personas saben hoy lo que sucedió al que en su tiempo fuera famoso "Cojo de Calanda", Miguel Juan Pellicer, un hombretón de veinte años y labriego de profesión.
Gracias a la obra del doctor Francisco Ansón conozco los acontecimientos que tuvieron lugar hace más de 300 años en este pueblecito zaragozano.
Fue Miguel Juan, un hombre de espíritu infantil quien, como todos los lugareños, profesaba una enorme fe a la Virgen del Pilar.
Un desgraciado día en el que había cargado su carro con trigo éste volcó, y cayó encima de una de sus piernas aplastándosela terriblemente.
A partir de este momento, comenzó un continuo peregrinaje por varios lugares en los que quizás podría hallar una solución a su problema. Primero le llevaron a Castellón, más tarde a Valencia y finalmente llegó a Zaragoza, tras haber sufrido las incomodidades de las carretas y de los caminos de aquella época, que no eran precisamente la cura que su pierna necesitaba.

Cuando llegó al Gran Hospital Real de Zaragoza, junto a su "Pilarica", varios médicos le vieron, y otros tantos abandonaron la idea de una posible curación.

Ante el mal estado de la pierna que se gangrenaba por momentos, el por entonces catedrático de Cirugía doctor don Juan de Estanga, el cirujano don Miguel Beltrán y otro experto, decidieron cortarla cuatro dedos por debajo de la rodilla.

Una vez amputada, se cauterizó su muñón con el hierro candente, utilizado en tales ocasiones, y posteriormente le fue colocada una prótesis de madera.

La falta de costumbre y el dolor, hicieron que Miguel Juan, se la quitara cuando fue a dar gracias a la Virgen, por haberle conservado la vida a pesar de todo.

Como era muy pobre comenzó a pedir a los devotos en la puerta de la iglesia, y mientras tanto para aliviar sus molestias se untaba el muñón con el aceite de las lámparas que estaban encendidas al pie del altar de la Virgen. Cuando supo el cirujano de tal práctica, le regañó por improcedente, ya que retrasaría más la cicatrización de la herida, pero ante la terquedad de aquel hombre, le dejó por imposible y el paciente siguió haciendo su voluntad. Después de estos sucesos, volvió a Calanda y como careciese de medios su familia y se veía tan joven y fuerte, no quiso ser un estorbo para ellos y les ayudaba en las tareas cotidianas, llegando incluso a transportar sacos de abono, en detrimento de su propia salud.

Un día y en presencia de los soldados de pernocta, mientras dormía en su catre, con un menguado abrigo bajo el que sólo asomaba su pierna entera, entró su madre desde el cuarto contiguo, donde había una tertulia compuesta por familiares y amigos, y vio a la luz del candil dos piernas, no, una- Pensó que la luz la engañaba, o que aquel hombre no era Miguel, pero cerciorándose de que era su hijo, comenzó a dar gritos de asombro y alegría. Inmediatamente familiares y vecinos se acercaron al lecho, percibiéndose un fuerte y aromático olor. El milagro se había hecho patente.

Desde aquel momento la pierna del milagro fue tocada por cientos y cientos de personas, e incluso por el propio Rey Felipe IV, quien se arrodilló ante Pellicer besándola con fervor.

Nos cabe pensar hoy en el hipotético supuesto de un trasplante, pero curiosamente la pierna, era la misma que le habían cortado, pues en ella había señales inequívocas de la mordedura de un perro, de unas cicatrices del monte y hasta de un grano que le había salido en la parte posterior, antes del accidente, y la huella circular de la amputación.

El libro del doctor Ansón continúa su relato amplio y detallado de las diligencias judiciales que se llevaron a cabo, las declaraciones juradas de testigos, de médicos, de cirujanos y eclesiásticos, de notarios y de varios testigos de tan prodigioso acontecimiento

Para mí no hay un milagro tan auténtico, no admitirlo sería como negar un hecho histórico, negar la existencia de Alejandro Magno o de Napoleón. Ante milagro tan palpable no caben dudas posibles. Podemos pensar en curaciones extraordinarias e inexplicables, o en resucitados que abandonaron un estado cataléptico, pero ante el hecho que nos ocupa, es deseable que no nos ocurra como a aquel cirujano incrédulo que calificó de supercherías y de fantasmagorías a los acontecimientos y quien para ver lo cierto del caso; tocó la pierna de Pellicer, la zarandeó, la golpeó, y por si fuera poco, sacó un estílete y se lo clavó al pobre Miguel Juan, quien dio tal grito de espanto que hizo salir corriendo al avispado cirujano, ante grandes abucheos de los presentes
:::::Muy buenos comentarios sobre Harry Potter
Es de aclarar que desde una persepectiva cristiana ;) Encuentra.com
Despues de todo son opiniones, pero a mi el libro me encanta y espero ya el tomo 5.

viernes, junio 11, 2004

::::::::La Familia en declive...y digo yo ¿los niños del futuro tendrán idea de lo que era tener un PAPÁ y una MAMÁ?

Tomado de Zenit

Grupos homosexuales ganan significativas batallas


Canadá y Alemania avanzan hacia los matrimonios del mismo sexo

TORONTO, 7 septiembre 2002 (ZENIT.org).- Los grupos homosexuales han logrado recientemente significativos éxitos en su campaña por obtener el derecho a casarse.


En Canadá, la Corte Suprema de Ontario dictaminó que los matrimonios del mismo sexo debían registrarse en el gobierno provincial, informó el Globe and Mail el 12 de julio.

Las parejas involucradas en esta acción legal defendían que el rechazo del gobierno a registrar sus matrimonio violaba la Carta de Derechos y Libertades.

El Tribunal ha suspendido la puesta en práctica de su decisión para dar 24 meses al parlamento federal para que modifique la definición legal de matrimonio como “unión legal y voluntaria de un hombre y una mujer con exclusión de todos los demás”, informaba el 13 de julio el National Post. Si no ocurre otra cosa, la definición de matrimonio en Ontario se convertirá en unión de “dos personas”.

La decisión contrasta con una del año pasado, tomada por la Corte Suprema de la Columbia Británica. Aquel tribunal decidió que la discriminación de las parejas del mismo sexo se justifica en la Carta de Derechos, porque el matrimonio es “la institución en la que se basa la familia”, y existe, sobre todo, para proporcionar una estructura para el crecimiento de los hijos, informaba el Globe and Mail el 3 de octubre.

“La naturaleza legal de la unión está tan unida a nuestra sociedad, y los cambios legales requeridos parecen tan inciertos, que en el caso de los matrimonios del mismo sexo es el Estado, el parlamento o las legislaturas, y no el tribunal, el que debe reconocerlos”, establecía el tribunal.

Se escuchará una apelación contra la decisión de la Columbia Británica en febrero próximo, y está pendiente un juicio sobre un caso similar en Québec.

Como reacción a la anterior decisión, el premier de Ontario, Ernie Eves, afirmó que no tenía objeciones a los matrimonios del mismo sexo, y su gobierno conservador no apelará la decisión, informó el National Post el 17 de julio. Por su parte el gobierno federal apelará la decisión, anunció Martin Cauchon, ministro de justicia. Según informó el periódico National Post, el 30 de julio, el tribunal de apelación podría anunciar si escuchará la apelación del gobierno federal el próximo octubre.

El National Post observaba en su editorial del 20 de julio que, cuando el Parlamento bosquejaba la Carta de Derechos y Libertades en 1981, “sus comités rechazaron siete veces peticiones de incluir la orientación sexual como una categoría a proteger, junto a la raza, la nacionalidad o el origen étnico, el color, la religión, el sexo, la edad, o la incapacidad mental o física. Los derechos de los homosexuales están ahora protegidos en la Carta sólo porque la Corte Suprema lo ha visto así más tarde, contra la voluntad expresa del Parlamento”.

El editorial observaba también que el tribunal invalidó a los legisladores de Ontario que, en 1994, rechazaron de forma aplastante una ley que habría alterado la definición de esposo al incluir a los homosexuales, un primer paso para permitir el matrimonio y la adopción por parejas del mismo sexo.

Los obispos católicos de Canadá protestaron contra la decisión de Ontario. En una carta con fecha de 19 de julio y dirigida al ministro federal de justicia, el presidente de la Conferencia Episcopal Canadiense, el obispo Jacques Berthelet, se refirió a la decisión tomada por la Cámara de los Comunes hace tres años.

En aquella ocasión, los parlamentarios firmaron de forma aplastante: “Que en opinión de esta Cámara, es necesario, a la luz del debate de las decisiones recientes de tribunales, establecer que el matrimonio es y debería permanecer como la unión de un hombre y una mujer con la exclusión de todos los demás”.

“En coherencia con esta resolución, les urgimos a abrogar la decisión del Tribunal Divisional de Ontario”, escribía el obispo Berthelet.

En Europa
Los grupos homosexuales obtuvieron otra victoria legal, esta vez en Alemania, cuando el Tribunal Constitucional dictaminó a favor de una nueva ley que dé a las uniones de igual sexo algunos de los privilegios de los matrimonios, informó Reuters el 17 de julio. El Tribunal rechazó la sugerencia de algunos estados que defendían que reconocer estos matrimonios trastornaría los valores familiares defendidos en la Constitución.

La ley, defendida por el Partido Verde y aprobada por el canciller Gerhard Schröder, del Partido Social Demócrata, con quien gobiernan, se hizo efectiva el pasado agosto.

Con la nueva ley, las parejas que registren su relación tienen los mismos derechos hereditarios que las heterosexuales y pueden compartir apellido común. Se permitirá a sus parejas extranjeras casarse en Alemania. Pero la ley no da a las parejas del mismo sexo las ventajas fiscales que en los matrimonios heterosexuales, ni el derecho de adoptar niños. Las relaciones del mismo sexo no son llamadas oficialmente “matrimonios” sino “sociedades de vida registradas”.

Según un reportaje del 19 de julio del periódico español El País, el gobierno belga está considerando una propuesta para seguir adelante con el reconocimiento legal total de los matrimonios del mismo sexo. Seguiría los pasos de lo acaecido en Holanda en abril del 2001, donde se garantizó a las parejas del mismo sexo derechos legales idénticos a los de las parejas heterosexuales, incluyendo la adopción.

Otras naciones europeas --Noruega, Suecia, Dinamarca y Francia-- tienen leyes que dan alguna forma de reconocimiento legal a la uniones del mismo sexo y dan a estas parejas una serie de derechos legales, que varían de país a país.

Batalla en Estados Unidos
Al otro lado del Atlántico, se están dilucidando las posiciones sobre el tema. En enero, la Corte de Apelación de Georgia dictaminó que la ley de uniones civiles de Vermont no crea una relación igual al matrimonio, informaba el 25 de enero Associated Press. El tribunal dictaminó que Susan Freer, que tiene tres hijos de un matrimonio anterior, y su pareja lesbiana no podrían obtener derechos de visita a sus hijos porque no estaban casadas. La pareja logró la unión civil en Vermont el año 2000.

Los legales de Lambda Legal, un grupo nacional de abogados que defiende los derechos de los homosexuales, comenzó un pleito sobre siete parejas del mismo sexo en Nueva Jersey, informó el New York Times el 26 de junio. El caso busca que se les concedan todos los derechos matrimoniales.

El Times decía que la decisión de proponer el caso en Nueva Jersey no es accidental: su Corte Suprema es considerada una de las más liberales de la nación. El Tribunal de Nueva Jersey rechazó la decisión de los Boy Scouts de América de prohibir miembros homosexuales, dictamen que más tarde rechazaría la Corte Suprema de los Estados Unidos, y también ha mantenido los derechos de adopción de las parejas no casadas, tanto heterosexuales como homosexuales.

Para encauzar las posibles decisiones de los tribunales a favor de los matrimonios del mismo sexo, el grupo Alliance for Marriage ha anunciado, el 15 de mayo, la introducción de una enmienda constitucional en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. La propuesta de enmienda define el matrimonio sólo como “la unión de un hombre y una mujer”.

En su Web, la Alianza se define a sí misma como “una organización no partidista de investigación y educación, dedicada a promover el matrimonio y enfocada a la crisis de la desintegración de la familia en Estados Unidos”.

El 1 de febrero del 2001, Juan Pablo II, en su alocución a los miembros del Tribunal de la Rota Romana, defendía la idea del matrimonio como unión entre personas de sexo opuesto. El concepto de naturaleza humana subyacente al matrimonio, explicaba el Papa, no es sólo un fenómeno cultural que puede cambiar a voluntad.

El intento de presentar las uniones homosexuales como equiparables al matrimonio se basa en un concepto empírico de naturaleza que no puede comprender que “el cuerpo no es algo extrínseco a la persona”, afirmaba el Santo Padre. “El matrimonio no es sólo la unión entre personas humanas que puede formarse según una variedad de modelos culturales”.

Además, afirmaba, el matrimonio debe contemplarse en relación con la familia y la procreación, según la cual “la masculinidad y feminidad de la pareja casada están constitutivamente abiertas al don de los hijos”. En otras palabras, la negación del matrimonio de parejas del mismo sexo no es una discriminación, sino más bien un reconocimiento de los hechos fundamentales de la naturaleza humana y el matrimonio.

lunes, marzo 29, 2004

Sepa lo que debe y no debe hacerse en la celebración de la Misa

VATICANO, 23 Abr. 04 (ACI).- La instrucción Redemptionis Sacramentum, describe detalladamente cómo debe celebrarse la Eucaristía y lo que puede considerarse como "abuso grave" durante la ceremonia. Aquí les ofrecemos un resumen de las normas que el documento recuerda a toda la Iglesia.

En el Capítulo I sobre la ?ordenación de la Sagrada Liturgia? se señala que:

* Compete a la Sede Apostólica ordenar la sagrada Liturgia de la Iglesia universal, editar los libros litúrgicos, revisar sus traducciones a lenguas vernáculas y vigilar para que las normas litúrgicas se cumplan fielmente.
* Los fieles tienen derecho a que la autoridad eclesiástica regule la sagrada Liturgia de forma plena y eficaz, para que nunca sea considerada la liturgia como propiedad privada de alguien.
* El Obispo diocesano es el moderador, promotor y custodio de toda la vida litúrgica. A él le corresponde dar normas obligatorias para todos sobre materia litúrgica, regular, dirigir, estimular y algunas veces también reprender.
* Compete al Obispo diocesano el derecho y el deber de visitar y vigilar la liturgia en las iglesias y oratorios situados en su territorio, también aquellos que sean fundados o dirigidos por los citados institutos religiosos, si los fieles acuden a ellos de forma habitual.
* Todas las normas referentes a la liturgia, que la Conferencia de Obispos determine para su territorio, conforme a las normas del derecho, se deben someter a la recognitio de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, sin la cual, carecen de valor legal.

En el Capítulo II sobre la "participación de los fieles laicos en la celebración de la Eucaristía?, se establece que:

* La participación de los fieles laicos en la celebración de la Eucaristía, y en los otros ritos de la Iglesia, no puede equivaler a una mera presencia, más o menos pasiva, sino que se debe valorar como un verdadero ejercicio de la fe y la dignidad bautismal.
* Se debe recordar que la fuerza de la acción litúrgica no está en el cambio frecuente de los ritos, sino, verdaderamente, en profundizar en la palabra de Dios y en el misterio que se celebra.
* Sin embargo, no se deduce necesariamente que todos deban realizar otras cosas, en sentido material, además de los gestos y posturas corporales, como si cada uno tuviera que asumir, necesariamente, una tarea litúrgica específica; aunque conviene que se distribuyan y realicen entre varios las tareas o las diversas partes de una misma tarea.
* Se alienta la participación de lectores y acólitos que estén debidamente preparados y sean recomendable por su vida cristiana, fe, costumbres y fidelidad hacia el Magisterio de la Iglesia.
* Se alienta la presencia de niños o jóvenes monaguillos que realicen un servicio junto al altar, como acólitos, y reciban una catequesis conveniente, adaptada a su capacidad, sobre esta tarea. A esta clase de servicio al altar pueden ser admitidas niñas o mujeres, según el juicio del Obispo diocesano y observando las normas establecidas.

En el Capítulo 3, sobre la ?celebración correcta de la Santa Misa? se especifica sobre:
La materia de la Santísima Eucaristía

* El pan a consagrar debe ser ázimo, de sólo trigo y hecho recientemente. No se pueden usar cereales, sustancias diversas del trigo. Es un abuso grave introducir en su fabricación frutas, azúcar o miel.
* Las hostias deben ser preparadas por personas honestas, expertas en la elaboración y que dispongan de los instrumentos adecuados.
* Las fracciones del pan eucarístico deben ser repartidas entre los fieles, pero cuando el número de estos excede las fracciones se deben usar sobre todo hostias pequeñas.
* El vino del Sacrificio debe ser natural, del fruto de la vid, puro y sin corromper, sin mezcla de sustancias extrañas. En la celebración se le debe mezclar un poco de agua. No se debe admitir bajo ningún pretexto otras bebidas de cualquier género.

La Plegaria Eucarística

* Sólo se pueden utilizar las Plegarias Eucarísticas del Misal Romano o las aprobadas por la Sede Apostólica. Los sacerdotes no tienen el derecho de componer plegarias eucarísticas, cambiar el texto aprobado por la Iglesia, ni utilizar otros, compuestos por personas privadas.
* Es un abuso hacer que algunas partes de la Plegaria Eucarística sean pronunciadas por el diácono, por un ministro laico, o bien por uno sólo o por todos los fieles juntos. La Plegaria Eucarística debe ser pronunciada en su totalidad, y solamente, por el sacerdote.
* El sacerdote no puede partir la hostia en el momento de la consagración.
* En la Plegaria Eucarística no se puede omitir la mención del Sumo Pontífice y del Obispo diocesano.

Las otras partes de la Misa

* Los fieles tienen el derecho de tener una música sacra adecuada e idónea y que el altar, los paramentos y los paños sagrados, según las normas, resplandezcan por su dignidad, nobleza y limpieza.
* No se pueden cambiar los textos de la sagrada Liturgia.
* No se pueden separar la liturgia de la palabra y la liturgia eucarística, ni celebrarlas en lugares y tiempos diversos.
* La elección de las lecturas bíblicas debe seguir las normas litúrgicas. No está permitido omitir o sustituir, arbitrariamente, las lecturas bíblicas prescritas ni cambiar las lecturas y el salmo responsorial con otros textos no bíblicos.
* La lectura evangélica se reserva al ministro ordenado. Un laico, aunque sea religioso, no debe proclamar la lectura evangélica en la celebración de la Misa.
* La homilía nunca la hará un laico. Tampoco los seminaristas, estudiantes de teología, asistentes pastorales ni cualquier miembro de alguna asociación de laicos.
* La homilía debe iluminar desde Cristo los acontecimientos de la vida, sin vaciar el sentido auténtico y genuino de la Palabra de Dios, por ejemplo, tratando sólo de política o de temas profanos, o tomando como fuente ideas que provienen de movimientos pseudo-religiosos.
* No se puede admitir un ?Credo? o Profesión de fe que no se encuentre en los libros litúrgicos debidamente aprobados.
* Las ofrendas, además del pan y el vino, sí pueden comprender otros dones. Estos últimos se pondrán en un lugar oportuno, fuera de la mesa eucarística.
* La paz se debe dar antes de distribuir la sagrada Comunión, y se recuerda que esta práctica no tiene un sentido de reconciliación ni de perdón de los pecados.
* Se sugiere que el gesto de la paz sea sobrio y se dé a sólo a los más cercanos. El sacerdote puede dar la paz a los ministros, permaneciendo en el presbiterio, para no alterar la celebración y del mismo modo si, por una causa razonable, desea dar la paz a algunos fieles. El gesto de paz lo establece la Conferencia de Obispos, con el reconocimiento de la Sede Apostólica, ?según la idiosincrasia y las costumbres de los pueblos?.
* La fracción del pan eucarístico la realiza solamente el sacerdote celebrante, ayudado, si es el caso, por el diácono o por un concelebrante, pero no por un laico. Ésta comienza después de dar la paz, mientras se dice el ?Cordero de Dios?.
* Es preferible que las instrucciones o testimonios expuestos por un laico se hagan fuera de la celebración de la Misa. Su sentido no debe confundirse con la homilía, ni suprimirla.

Unión de varios ritos con la celebración de la misa

* No se permite la unión de la celebración eucarística con otros ritos cuando lo que se añadiría tiene un carácter superficial y sin importancia.
* No es lícito unir el Sacramento de la Penitencia con la Misa y hacer una única acción litúrgica. Sin embargo, los sacerdotes, independientemente de los que celebran la Misa, sí pueden escuchar confesiones, incluso mientras en el mismo lugar se celebra la Misa. Esto debe hacerse de manera adecuada.
* La celebración de la Misa no puede ser intercalada como añadido a una cena común, ni unirse con cualquier tipo de banquete. No se debe celebrar la Misa, a no ser por grave necesidad, sobre una mesa de comedor, o en el comedor, o en el lugar que será utilizado para un convite, ni en cualquier sala donde haya alimentos. Los participantes en la Misa tampoco se sentarán en la mesa, durante la celebración.
* No está permitido relacionar la celebración de la Misa con acontecimientos políticos o mundanos, o con otros elementos que no concuerden plenamente con el Magisterio.
* No se debe celebrar la Misa por el simple deseo de ostentación o celebrarla según el estilo de otras ceremonias, especialmente profanas.
* No se debe introducir ritos tomados de otras religiones en la celebración de la Misa.

En el capítulo 4, sobre la ?Sagrada Comunión?, se ofrecen disposiciones como:

* Si se tiene conciencia de estar en pecado grave, no se debe celebrar ni comulgar sin acudir antes a la confesión sacramental, a no ser que concurra un motivo grave y no haya oportunidad de confesarse.
* Debe vigilarse para que no se acerquen a la sagrada Comunión, por ignorancia, los no católicos o, incluso, los no cristianos.
* La primera Comunión de los niños debe estar siempre precedida de la confesión y absolución sacramental. La primera Comunión siempre debe ser administrada por un sacerdote y nunca fuera de la celebración de la Misa.

* El sacerdote no debe proseguir la Misa hasta que haya terminado la Comunión de los fieles.
* Sólo donde la necesidad lo requiera, los ministros extraordinarios pueden ayudar al sacerdote celebrante.
* Se puede comulgar de rodillas o de pie, según lo establezca la Conferencia de Obispos, con la confirmación de la Sede Apostólica.
* Los fieles tienen siempre derecho a elegir si desean recibir la Comunión en la boca, pero si el que va a comulgar quiere recibir el Sacramento en la mano, se le debe dar la Comunión.
* Si existe peligro de profanación, el sacerdote no debe distribuir a los fieles la Comunión en la mano.
* Los fieles no deben tomar la hostia consagrada ni el cáliz sagrado por uno mismo, ni mucho menos pasarlos entre sí de mano en mano.
* Los esposos, en la Misa nupcial, no deben administrarse de modo recíproco la sagrada Comunión.
* No debe distribuirse a manera de Comunión, durante la Misa o antes de ella, hostias no consagradas, otros comestibles o no comestibles.

* Para comulgar, el sacerdote celebrante o los concelebrantes no deben esperar que termine la comunión del pueblo.
* Si un sacerdote o diácono entrega a los concelebrantes la hostia sagrada o el cáliz, no debe decir nada, es decir, no pronuncia las palabras ?el Cuerpo de Cristo? o ?la Sangre de Cristo?.

* Para administrar a los laicos Comunión bajo las dos especies, se deben tener en cuenta, convenientemente, las circunstancias, sobre las que deben juzgar en primer lugar los Obispos diocesanos.
* Se debe excluir totalmente la administración de la Comunión bajo las dos especies cuando exista peligro, incluso pequeño, de profanación.
* No debe administrarse la Comunión con el cáliz a los laicos donde: 1) sea tan grande el número de los que van a comulgar que resulte difícil calcular la cantidad de vino para la Eucaristía y exista el peligro de que sobre demasiada cantidad de Sangre de Cristo, que deba sumirse al final de la celebración»; 2) el acceso ordenado al cáliz sólo sea posible con dificultad; 3) sea necesaria tal cantidad de vino que sea difícil poder conocer su calidad y proveniencia; 4) cuando no esté disponible un número suficiente de ministros sagrados ni de ministros extraordinarios de la sagrada Comunión que tengan la formación adecuada; 5) donde una parte importante del pueblo no quiera participar del cáliz por diversos motivos.
* No se permite que el comulgante moje por sí mismo la hostia en el cáliz, ni reciba en la mano la hostia mojada. La hostia que se debe mojar debe hacerse de materia válida y estar consagrada. Está absolutamente prohibido el uso de pan no consagrado o de otra materia.

En el capítulo 5, sobre ?otros aspectos que se refieren a la Eucaristía?, se aclara que:

* La celebración eucarística se ha de hacer en lugar sagrado, a no ser que, en un caso particular, la necesidad exija otra cosa.
* Nunca es lícito a un sacerdote celebrar la Eucaristía en un templo o lugar sagrado de cualquier religión no cristiana.

* Siempre y en cualquier lugar es lícito a los sacerdotes celebrar el santo sacrificio en latín.
* Es un abuso suspender de forma arbitraria la celebración de la santa Misa en favor del pueblo, bajo el pretexto de promover el ?ayuno de la Eucaristía?.

* Se reprueba el uso de vasos comunes o de escaso valor, en lo que se refiere a la calidad, o carentes de todo valor artístico, o simples cestos, u otros vasos de cristal, arcilla, creta y otros materiales, que se rompen fácilmente.
* La vestidura propia del sacerdote celebrante es la casulla revestida sobre el alba y la estola. El sacerdote que se reviste con la casulla debe ponerse la estola.
* Se reprueba no llevar las vestiduras sagradas, o vestir solo la estola sobre la cogulla monástica, o el hábito común de los religiosos, o la vestidura ordinaria.

En el capítulo 6, el documento trata sobre ?la reserva de la Santísima Eucaristía y su culto fuera de la Misa?. Se recuerda que:

* El Santísimo Sacramento debe reservarse en un sagrario, en la parte más noble, insigne y destacada de la iglesia, y en el lugar más apropiado para la oración.
* Está prohibido reservar el Santísimo Sacramento en lugares que no están bajo la segura autoridad del Obispo o donde exista peligro de profanación.
* Nadie puede llevarse la Sagrada Eucaristía a casa o a otro lugar.

* No se excluye el rezo del rosario delante de la reserva eucarística o del santísimo Sacramento expuesto.
* El Santísimo Sacramento nunca debe permanecer expuesto sin suficiente vigilancia, ni siquiera por un tiempo muy breve.
* Es un derecho de los fieles visitar frecuentemente el Santísimo Sacramento.

* Es conveniente no perder la tradición de realizar procesiones eucarísticas.

El capítulo 7 versa sobre ?los ministerios extraordinarios de los fieles laicos?. Allí el documento especifica que:

* Las tareas pastorales de los laicos no deben asimilarse demasiado a la forma del ministerio pastoral de los clérigos. Los asistentes pastorales no deben asumir lo que propiamente pertenece al servicio de los ministros sagrados.
* Solo por verdadera necesidad se puede recurrir al auxilio de ministros extraordinarios en la celebración de la Liturgia.
* Nunca es lícito a los laicos asumir las funciones o las vestiduras del diácono o del sacerdote, u otras vestiduras similares.

* Si habitualmente hay un número suficiente de ministros sagrados, no se pueden designar ministros extraordinarios de la sagrada Comunión. En tales circunstancias, los que han sido designados para este ministerio, no deben ejercerlo.
* Se reprueba la costumbre sacerdotes que, a pesar de estar presentes en la celebración, se abstienen de distribuir la comunión, encomendando esta tarea a laicos.
* Al ministro extraordinario de la sagrada Comunión nunca le está permitido delegar en ningún otro para administrar la Eucaristía.

* Los laicos tienen derecho a que ningún sacerdote, a no ser que exista verdadera imposibilidad, rechace nunca celebrar la Misa en favor del pueblo, o que ésta sea celebrada por otro sacerdote, si de diverso modo no se puede cumplir el precepto de participar en la Misa, el domingo y los otros días establecidos.
* Cuando falta el ministro sagrado, el pueblo cristiano tiene derecho a que el Obispo, en lo posible, procure que se realice alguna celebración dominical para esa comunidad.
* Es necesario evitar cualquier confusión entre este tipo de reuniones y la celebración eucarística.

* El clérigo que ha sido apartado del estado clerical está prohibido de ejercer la potestad de orden. No le está permitido celebrar los sacramentos. Los fieles no pueden recurrir a él para la celebración.

El capítulo 8 está dedicados a los Remedios:

* Cualquier católico tiene derecho a exponer una queja por un abuso litúrgico, ante el Obispo diocesano o el Ordinario competente que se le equipara en derecho, o ante la Sede Apostólica, en virtud del primado del Romano Pontífice.

Para leer el texto completo puede visitar: http://www.aciprensa.com/Docum/redemptoris04.htm
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